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La Batalla Final — capítulo 1

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El fin de los tiempos

Fallen Angel

Capítulo 1

La decisión

Era una época muy difícil para la humanidad. Las fuerzas oscuras, comandadas por Lord Voldemort estaban a punto de dominarlo todo. El ejército del mal era demasiado poderoso como para ser derrotado. Muchos magos poderosos murieron en el intento de acabar para siempre con Voldemort. Esto incluía a Albus Dumbledore, Mundungus Fletcher, Arabella Figg, y Remus Lupin.

El mundo mágico estaba sumido en una desesperación total. Miles y miles de magos y sus familias eran asesinados, porque no aceptaban unirse al Lado Oscuro.

En el mundo sólo existía una persona capaz de derrotar a Lord Voldemort. Había sólo un mortal cuyos poderes eran equiparables a los de Voldemort. Su nombre era Harry Potter.

Pero Harry Potter no quería pelear contra Voldemort. Desde su última confrontación, en ese mismo año, el séptimo de Hogwarts, se pasaba los días en la casa de su padrino, Sirius Black, único sobreviviente de la antigua Orden del Fénix, quien trataba de convencerlo para luchar contra el último descendiente de Salazar Slytherin. Pero Harry no quería hacerlo.

Harry permanecía todos los días en una habitación redonda, con un techo de vidrio, parecida a un observatorio, desahogando sus penas interminables. No hablaba de nada con nadie. Lo único que hacía era quedarse ahí, y suplicaba que no lo molestasen. Estaba así desde hace tres meses. Desde que Voldemort le quitó todo lo que tenía en el mundo: sus amigos.

Lo único que hacía, aparte de nada y lamentarse, era escribir en las paredes frases con un toque poético, salidas desde lo más profundo de su ser, un poco melodramáticas, y con un poco de poesía, como estas.

Me he quedado sin nada, sin alma.

El mundo ya no es el mundo, sin amor.

La vida pierde su esencial sentido.

Del Sol ya no puedo sentir su calor

O algo así.

Todos mis amigos se fueron, están muertos

Pude oír sus voces pidiendo ayuda, suplicando piedad

Pero no se derramó de mi rostro una lágrima

Los maté sin compasión, los maté sin pensar

Uno de esos días, uno muy nublado, con nubes de sombra que se robaban la luz, Sirius decidió convencer de una vez por todas a Harry para que luche contra aquel ser que despreciaba tanto.

Comenzó a pensar qué le iba a decir, mientras cargaba en sus manos el desayuno de Harry, que consistía en un café con leche con tostadas. Ya estaba por llegar a la puerta de su habitación, cuando se le ocurrió una forma.

Tocó dos veces y entró. Encontró a Harry, durmiendo plácidamente. Despertó a Harry con leves sacudidas. Harry abrió los ojos, y se puso las gafas. Al ver el desayuno dijo que no quería nada de comer. Sirius, aunque ya sabía la respuesta, le preguntó:

  • ¿Qué te pasa Harry?

  • Me lo han quitado todo, Sirius –dijo Harry entre lágrimas-. Si no tengo nada ni nadie por lo cual morir, entonces no merezco vivir.

Sirius le contestó casi sin escuchar la respuesta de Harry

  • No puedes estar toda tu vida así, debes enfrentarlo, Harry. De nada sirve esconderte de tus temores, ellos te encontrarán…

  • Sí, ya sé el arsenal de discursos que preparas para convencerme… no me interesa escucharlos. No me persuadirás para que vuelva a librar batalla contra Lord Voldemort. ¿El mundo quiere que lo salve? –dijo sarcásticamente- ¿Acaso el mundo me ha salvado alguna vez?. Y me contesto, no. ¿Acaso estuvo alguien ahí, para ayudarme cuando asesinaban a Ron, a Hermione, a Ginny…¿Hubo alguien que trató de salvar a los Weasley?. ¿Acaso…

  • Sé y tú sabes que no Harry, pero aún así, tienes que…

  • No le debo nada al mundo Sirius. Para mí el tiempo dejó de ser el tiempo. Vivo de mi pasado, de mis alegres recuerdos. Ya no me importa quien muera, o quien viva. La vida perdió su sentido. No puedo soportarlo más. En cada susurro del viento, en cada sombra que se pierde entre la luz, en cada sonrisa que esboza un niño, en cada nube que se pasea por los cielos, los veo. Y al verlos, comienzo a releer las páginas de mi vida. Y ahí están todos ellos. Pero indefectiblemente, llego a la parte en que sus vidas se extinguen. Los vuelvo a ver muriendo. Es terrible Sirius, terrible…

Harry se recargó llorando desconsoladamente en el hombro de Sirius. Su padrino no sabía qué decir. La atmósfera quedo sumida en un profundo silencio, interrumpido en breves instantes, por los sollozos de su sobrino.

Harry se levantó. En su cara se podía notar a leguas una expresión de terror inexplicable. Sirius pudo notarla.

  • ¿Por qué esa cara de terror? –preguntó Sirius extrañado.

  • Todavía no puedo olvidar sus caras. Todas me pedían que los salve, que los ayude. Y yo trataba de hacerlo, intentaba liberarme. No pude. Lo peor Sirius... lo peor fue que fui yo quien los mató…

  • Harry, tú, yo y todo el mundo sabemos perfectamente, que no lo hiciste a propósito. Estabas bajo los efectos de la maldición domin, una versión perfeccionada de la maldición imperius…

Pero Harry estaba tan absorto en sus pensamientos, que no alcanzó a oír ni siquiera una palabra de lo que Sirius trataba de decirle

  • …Ron me miró a los ojos, Hermione y Ginny también lo hicieron. Lo último que alcancé a ver de ellos, fueron sus caras de terror. ¡MalditoVoldemort!

En ese momento, Sirius se percató de que Harry sí tenía ganas de luchar contra Lord Voldemort. Sólo que él veía esa batalla desde un punto de vista diferente.

  • Escucha Harry. No puedes dejar que Voldemort sea quien se ría al último…

  • No salvaré al mundo, Sirius. A ver, si se salvan solos…

  • Esto ya no se trata del mundo. No debes permitir que Voldemort te arrebate todo, y quedarte sin hacer nada. Él se alimenta de tu sufrimiento, harry. No permitas que te gane. Eres el mejor mago, eres Harry James Potter. Eres el mago más grande que haya existido jamás. Y Lord Voldemort también lo sabe, es más, está celoso de ti. Pero aunque le ganes en fuerza, él supo atacarte por los flancos. Voldemort te atacó por el punto más débil de todo ser humano: los sentimientos. Y supo que funcionó, porque tú ya no quieres pelear contra él, ya no quieres detenerlo. Pasas los días encerrado en este cuarto. No hablas con nadie, no haces nada más que revivir esos momentos que tanto dolor te causan. Sé que lo que te diré, te molestará un poco al principio. Olvídalos Harry. Con repasar esos momentos de tu vida, sólo reabres heridas, que tratan de sanar.

“Aunque es difícil, hay que demostrar que uno es más grande que la muerte. No, mejor dicho, hay que enseñarle al mundo que uno puede ser más grande que la vida. Voldemort piensa que ya te ganó, y se ríe de ti. No le des esa satisfacción. No le dejes ganar la guerra.

Estas palabras tuvieron exactamente la repercusión que Sirius esparaba obtener de ellas. Hicieron a Harry observar las cosas desde otro cristal. Ya no estaba llorando. Es más, parecía decidido a luchar contra Voldemort.

  • Lo haré. Lucharé contra él.