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Historia 56991 — capítulo 11
Su cara demostraba una gran felicidad, y es qué su fin de semana había sido realmente interesante, sobre todo al tener a su esposa siempre a su lado y el estar gran parte del día dentro de ella, era algo realmente excitante y deleitante para él.
-¡Buen día señor Malfoy!-una pelinegra le sonreía de manera cortés al blondo.
-¡Buenos días, Vanessa!-saludó el Malfoy, mientras se adentraba a su oficina.
La pelinegra quitó su sonrisa y se dispuso a leer unos papeles qué tenía a un lado de sí.
-Tenemos muy buen humor hoy.-susurró la pelinegra mientras observaba las letras; pero no entendía nada, ya que su cabeza estaba en otro lado.-Creo qué tendré que acelerar mis planes.-volteó su cabeza hacía la oficina del rubio.-Y sobre todo si Granger cumple tan bien sus obligaciones maritales.-se dijo mientras volvía su atención a los papeles.
Se encontraba deambulando por los desiertos pasillos de Hogwarts, su cabello platinado se encontraba ligeramente desordenado; pero eso no le importaba él sólo quería llegar a su lugar favorito: La torre de Astronomía. No sabía qué era lo que tenía ese lugar; pero siempre había sentido algo por aquél sitio, era como si fuera su refugio.
Se detuvo justo en el momento en que su mano tocó la perilla de la puerta, ya que había escuchado un sollozo. Invadido por la curiosidad pegó su oreja a la puerta y pudo escuchar con mayor precisión los sollozos; pero aún así no sabía quién lloraba en aquél solitario lugar.
Comenzó a abrir la puerta de manera lenta, entonces escucho una voz sollozante.
—Nunca será para mí.-dijo una voz femenina desconocida por él.**—Soy muy poca cosa, Graubren tiene razón no merezco ni que me hable, Scorpius nunca será para mí.-comentó la chica en un suspiro. De sus ojos comenzaron a brotar nuevas lágrimas.
El chico se había quedado estático no entendía nada de lo que estaba ocurriendo ¿Quién era esa chica? Se acerco un poco; pero no lograba ver su rostro, solo su cabello: Rojo.
— ¿Por qué lloras?-cuestionó acercándose más hacía ella.
La chica al parecer no lo escuchaba, ya que no dio ninguna señal de haberlo sentido o escuchado.
— ¿Qué haces en este lugar?-cuestionó de nuevo el rubio, mientras dirigía su mano hacia el rostro de la chica; pero grande fue su sorpresa al notar que su mano atravesaba la piel de la chica.
— ¡Scorpius despierta!-un chico de cabellos castaños movía la cama delrubio de atrás hacia delante, para que éste se despertara-
— ¡No llores!—exclamó el rubio despertándose totalmente.— ¿Qué pasó? — cuestionó observando al castaño.
— Te has quedado dormido Scorp. Y yo como buen amigo he tenido que despertartede tú lindo sueño.—comentó el castaño sonriendo.— ¿Con quién soñabas eh? ¿Con Sara o algún otra chica?
— ¡Ya cállate Carlos!—exclamó avergonzado el rubio. Y es qué su amigo Carlos Zabbinni no le ayudaba mucho que digamos.
—Ya esta bien Scorpius. Mejor vamos a clases.—susurró mientras salía de la habitación.
— ¿Quién será esa chica?—se preguntó a si mismo el blondo.