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Historia 57071 — capítulo 3

Entre dos mundos

Draco recostó con mucho cuidado a Heinrich en el sillón mientras miraba a su compañero preocupado ¿qué era lo que había pasado? ¿Por qué luego de recordar, al desmayarse había regresado a ser Heinrich? Porque no le cabía duda alguna ya que ese no era otro que Harry Potter, el mismo que todos habían creído muerto, pero había demasiadas incógnitas a su alrededor por resolver.

  • Quizás nuestro invitado nos pueda explicar algunas cosas - le dijo Ian un tanto preocupado - fue por él que comenzó a recordar.

  • Cuida a bien Harry - le ordenó y fue al cuarto donde el licántropo descansaba - buenos días, señor Lupin.

  • Buenos días, Draco ¿ha pasado algo malo? - lo miró el hombre lobo.

  • Heinrich es Harry y usted lo sabía ¿verdad? - le dijo molesto.

  • Bueno, sentí su aroma y su aura, quizás no se parezca ahora a James tanto como cuando le conocí, pero bajo la superficie está Harry Potter, estoy seguro.

  • Esta mañana, durante unos instantes, se ha manifestado como la persona que verdaderamente es - suspiró convocando una silla - recordó a su padrino y a Dumbledore y se puso a llorar por sus seres queridos, en ese momento era tal como debe ser, pero se desmayó y volvió a ser Heinrich Töpper - se sentó.

  • Debe ser su propia magia la que quiere evitarse el dolor de todo lo que sufrió en ese tiempo, pero ella tampoco puede luchar contra sus emociones, quiere recordar los momentos felices, quizás hasta ayudarme, tal como lo habría hecho James o Sirius, no sería de extrañar - le explicó sin sorprenderse.

  • Pero él nos contó que estaba en Alemania y que sus padres lo reconocieron por los ojos. Además, yo fui el último que vio a Harry con vida, vi aquella lluvia que lo rodeaba, traté de ayudarlo, pero me lanzó lejos y cuando al fin pude reaccionar, una llamarada lo rodeó y quedaron solo jirones de su túnica y sus anteojos.

  • Sólo encontramos los restos de su túnica en tus manos cuando llegamos hasta ustedes - le recordó Remus mirándolo con extrañeza.

  • Los había ocultado para que no se rompieran - admitió - quería conservar algo suyo para los momentos difíciles que se venían encima para mí.

  • Harry me había pedido que tratara de sacarte del campo de batalla antes que llegaran del ministerio a reducir a los mortifagos - le dijo.

  • Hasta hace poco yo no tenía ni la más remota idea que le gustaba, le amé todos esos años en silencio esperando que llegara el momento en que yo pudiera declararme sin que él me rechazara y cuando le creí perdido, lo único que pude hacer fue llorar y ahora que él está a mi alcance, medio enamorado de mí con su nueva personalidad, no tengo cabeza para pensar en nada - se cubrió el rostro con las manos - no sé que hacer para amarle.

  • Draco, debemos ayudarlo, si su yo interior está luchando con su yo exterior, de seguro tendrá problemas, ha estado viviendo la vida de alguien más por cinco largos años, le va a costar mucho asumir quien es en realidad.

  • Mi pobre Harry - suspiró - siempre metido en líos terribles.

El moreno abrió los ojos y pestañeó antes de reconocer el lugar como la sala del departamento que compartía con Draco e Ian. Se sentó en el sofá y notó la mirada atenta de Ian ¿Qué diablo habría pasado? Porque recordaba haber caído en los brazos del rubio luego de tener un extraño estado de trance.

  • ¿Y her Draco? - le dijo buscando al rubio con la mirada - no sé que me pasó.

  • Tuviste un extraño recuerdo - le dijo el castaño, entre el moreno que había vislumbrado y el que acababa de despertar había mucho de parecido, pero también un mar de diferencia - ¿recuerdas lo que pasó antes que te desmayaras en los brazos de Draco? - y se auto castigó ¿por qué se lo dijo?

  • Me hubiese gustado despertar en ellos - suspiró - no recuerdo mucho, sólo que recordé a un hombre al que quise como un padre y que perdí cuando apenas nos estábamos acostumbrando a tenernos - dijo un tanto dolido.

  • Heinrich, en ese momento no eras como ahora ¿sabes por qué?

  • ¿Qué quieres decir con eso? - le dijo extrañado - no entiendo.

  • Tu rostro no era igual, tus facciones eran distintas - le explicó preocupado - tus ojos seguían iguales, pero eras muy diferente, hasta Draco se asustó.

  • No lo sé, me duele la cabeza cuando pienso en eso - admitió - como si el sacar esos recuerdos del lugar donde están fuera demasiado para mí - suspiró.

  • Quizás lo mejor es que lo dejáramos pasar por ahora y fuéramos a comer.

  • ¿Pensando con el estómago otra vez, Ian? - dijo Draco - pero tienes razón, no sacamos nada con darle vueltas al asunto con el estómago vacío.

  • Her Draco, yo quisiera que me perdonara... - empezó a disculparse.

  • Olvídalo - le dijo - hablaremos más tarde de ello - le acarició la mejilla - mejor hacemos lo que Ian propuso - le dijo caminando hacia la cocina.

  • Y dice que yo pienso con el estómago - dijo este molesto.

  • Por cierto, tardaron bastante en regresar - los regañó.

  • Bueno, es que nos encontramos con una lechuza del ministerio llamándonos a una reunión urgente, así que fuimos a eso antes de ir de compras - le explicó Ian.

  • Y no me avisaron - le dijo molesto, odiaba que lo ignoraran así.

  • Bueno, te excusamos - le dijo Draco encogiéndose de hombros.

  • Era una de esas reuniones en que te dicen que hay una jugosa recompensa por atrapar a tal o cual fugitivo - siguió Ian ignorando al rubio - algunas recompensas suben bastante con el tiempo, como era el caso del personaje que están buscando en la actualidad, pero que se les ha escabullido muchas veces.

  • ¿Y de quién se trata? - le dijo el moreno intrigado.

  • De nuestro invitado - le dijo Draco.

  • Pero her Remus no le ha hecho daño a nadie ¿verdad? - dijo preocupado

  • Por supuesto que no, sé muy bien que él luchó del lado de la luz siempre, pese a ser un licántropo, es por eso que los aurores mayores no lo tratan de capturar, recuerdo que a Kingsley lo ayudó a entrar en la academia y Nyphandora Tonks está enamorada de él, ¿cómo lo van a entregar al ministerio para que lo maten?

  • Por supuesto - dijo Ian - a algunos de los nuevos les interesa atraparlo por el precio que tiene su cabeza, pero corre el rumor que es muy astuto.

  • ¿Qué pasaría si ellos descubren que lo ocultamos aquí? - los miró.

  • Estaríamos metidos en soberano lío - admitió Draco sentándose a la mesa mientras con su varita sacaba los platos y acercaba las fuentes con la comida - de seguro nos mandarían a Azkaban para siempre por encubridores, por lo menos.

  • Pero los Malfoy tienen muchas influencias, de seguro tu padre... - dijo Ian.

  • Mi padre me diría que me está bien empleado, no le gusta que sea auror y si no me ha desheredado es única y exclusivamente porque no tiene más herederos.

  • Creo que debemos buscar la manera de librarlo sin meternos en más problemas - le dijo el moreno sentándose junto a Draco - esto es muy injusto, en especial si el hombre no ha hecho nada malo y lucho siempre por el bando de la luz.

  • Desde que el ayudante del Ministro se le ocurrió "incentivar" a los aurores de esa forma que nuestra profesión ha perdido el valor que tenía - le dijo Ian - somos poco más que mercenarios, aunque recibamos un salario fijo.

  • ¿El ayudante del ministro sigue siendo Percy Weasley? - dijo Heinrich.

  • ¿Lo conoces? - dijo Ian asombrado, aunque quizás eran recuerdos del pasado.

  • Tonto - le dijo Draco - sigue siendo él, claro que ahora no es un ayudante menor del ministerio, le falta muy poco para llegar a ser la mano derecha del ministro.

  • ¿Quién fue el ocurrente que comenzó a perseguir a los hombres lobo?

  • El mismo Percy, dice que es en venganza por lo que le ocurrió a su hermano Bill, pero a mí me parece que es sólo una excusa que usan para acabarlos.

  • Y parece que el querido Ronald le sigue los pasos muy de cerca - dijo Ian - hablaba que capturar a Remus Lupin sería un gran logro en su carrera.

  • No entiendo cómo es que se perdió tanto - dijo Draco sirviéndose del guiso que Heinrich había preparado para ellos - era uno de los mejores amigos del "niño que vivió", siempre luchaba a su lado, quizás lo más lógico fuera que tratase de proteger al último de los amigos del padre de este, pero está resultando tan ambicioso como el propio Percy, quizás su partida le hizo muy mal, no lo sé.

  • A algunos los grandes dolores los hacen cambiar demasiado, y no de forma adecuada - le dijo el moreno pensativo - algunos se pueden traumar.

  • Quisiera que me sacaran de la duda ¿cómo es que sabes...? - empezó Ian.

  • Percy Weasley era ayudante menor del ministro cuando estaba en quinto año - le dijo Draco - mi padre dijo que para espiar a la orden del Fénix, pero este era ambicioso y se separó de su familia cuando ellos insistieron en que Harry decía la verdad acerca del regreso de Voldemort, y cuando este demostró que era cierto, no fue capaz de regresar, sin embargo, el nuevo ministro pensó que le sería de utilidad, aunque no pudiese infiltrarlo, y lo ascendió para poder poner un ojo en la única familia más cercana a Harry Potter que había en el mundo mágico.

  • Pero él nunca habla de su familia, es como si no la tuviera.

  • Es más fácil perdonar los errores de los otros que aceptar que has cometido un error y pedir disculpas - le dijo el moreno sin pensar.

  • ¿Qué quieres decir con eso? - le dijo Ian asombrado.

  • Que es más fácil perdonar a los otros que admitir que haz estado equivocado.

  • Percy Weasley era Prefecto cuando nosotros entramos en Hogwarts, de Gryffindor, específicamente, y era el tercero de su familia, recuerdo que era muy quisquilloso en cuanto al cumplimiento de las normas, si alguien no las cumplía, les restaba puntos, aunque fueran de su propia casa o sus mismos hermanos.

  • Ya veo, entonces si él es... - pero vio el gesto del rubio - ¿qué pasa?

  • Es la lechuza de Weasley - señaló la ventana - no creo que la nota sea suya, debe ser de su mujer ¿qué diantre querrá? - se acercó a la lechuza y sacó la nota, con lo que el ave se alejó de inmediato - es extraño.

/Señores Malfoy, Keller y Töpper:

Creo que es mi deber pedirles, en recuerdo del que alguna vez fuera el más querido de mis amigos, que no persigan a Remus Lupin, él, pese a ser un hombre lobo, es una gran persona y dudo que Harry hubiese querido que el sufriera lo que está sufriendo. Si por casualidad llegasen a encontrarse con él ¿me harían el favor de ocultarlo por un tiempo? Sé que es un poco difícil para ustedes, en especial para Malfoy, por todo el rencor que le tenía a Harry, pero él no se merece lo que le está pasando, siempre ha procurado no dañar a nadie, ni siquiera es su culpa ser lo que es, digan lo que digan al respecto.

Ojalá Harry estuviera aquí, de seguro él podría interceder ante el ministerio para que dejaran en paz a Remus, pero desde que lo perdimos, Ron ha cambiado demasiado, quiere venganza y ya no es lo que siempre fue.

Perdonen que los haya molestado, pero han sido ustedes los únicos en quienes puedo confiar no entregarán a un hombre íntegro por muchos que sean los galeones que les ofrezca el ministerio.

Hermione Weasley./

  • Ella siempre fue más madura que Ron - dijo Heinrich - en cuarto año él se creyó que yo había hecho trampa para entrar en el torneo de los tres magos y sólo después de la primera prueba me creyó que yo no había tenido nada que ver.

  • ¿Sólo después que engañaste al colacuerno húngaro? Un gran vuelo.

  • ¿De qué están hablando? - dijo Ian mirando a uno y otro alternativamente.

  • Recuerdos de la escuela - le dijo Draco - recuerda que te dije que íbamos en el mismo grado aunque pertenecíamos a diferentes casas.

  • No me hagas recordar más, me duele la cabeza - se quejó el moreno.

  • De acuerdo - suspiró - pero vas a tener que hacerlo, haz estado guardando bajo llave todo aquello, quizás cuando estabas en Alemania no pasaba nada porque no había nada que te hiciera recordar todo lo que viviste antes de la guerra, con excepción de los dementores, pero aquí habemos muchos que formamos parte de ese pasado y te guste o no, saldrá flote en cualquier momento.

  • Pero es que no me cuadra, por cinco años he vivido creyendo que era Heinrich Töpper, y ahora resulta que soy otra persona, y no una cualquiera, sino que el "niño que vivió", soy ¡Harry Potter! - se quejó.

  • Bueno, siempre te has quejado que no querías fama - le sonrió - pero desde que te conozco que andas llamando la atención - le acarició la frente - y ahora no tienes esa fea cicatriz en tu cara ni usas esos feos anteojos.

  • ¿Ahora sí le gusto, her Draco? - le dijo tomando su mano entre las suyas.

  • Siempre me has gustado - lo atrajo hacia él e iba a besarlo en los labios cuando escucharon una carraspera violenta.

  • Basta de arrumacos ustedes dos - les dijo Ian - quiero comer tranquilo.

  • Ya se piso celoso, her Ian - sonrió el moreno apartándose de Draco - le apuesto que si fuera usted a quien besase, se desmaya ¿verdad?

  • Y yo lo castro - dijo el rubio entre dientes comenzando a comer.

  • No se ponga celoso, her Draco, sabe que lo quiero a usted - le sonrió divertido.

  • Más me gustaría que me lo demostraras - le dijo malicioso y Heinrich se sonrojó completamente mientras Ian tosía atragantado.

  • Bueno, cuando se dé la oportunidad, her Draco - le replicó aún ruborizado.

  • ¡Basta! - chilló Ian, no sabía si reírse de la cara de ambos o enojarse porque lo ignoraban de esa forma.

Los días se arrastraban con relativa calma, pese a que Heinrich ahora sabía quien era en verdad, no había tenido otros episodios como el de esa mañana, claro que ahora estaba mucho más calmado que entonces, aunque todavía saltaba cuando alguno de los otros aurores los visitaba, quizás deberían ayudar a Remus a salir del país, pero se les complicaba todo dado que el pobre licántropo estaba enfermo de gripe mágica, es decir, su magia iba y venía sin control y sería peligroso sacarlo de allí, cualquiera podría detectar su magia e irían ellos tres directamente a Azkaban y él, al patíbulo, se estremecía de sólo pensarlo.

  • No creo que sea buena idea celebrar el segundo aniversario de nuestra graduación en ese lugar - dijo Ian paseándose por la sala - ¿qué pasaría si la magia de Remus se descontrola mientras no estamos? Eso llamaría la atención de los otros aurores y descubrirían todo el pastel.

El moreno miró a su compañero pensativo, desde hacía dos semanas que Remus vivía con ellos y sólo desde hace un par de días que se había podido levantar solo un par de horas y había convencido a los otros para que lo llamasen por su nombre. Era lógico que se preocuparan por él, era un hombre muy agradable, pero tampoco podían dejar de salir esa noche, eso también llamaría la atención.

  • Pero tampoco podemos quedarnos en casa - le señaló Draco sentado en el sofá - sería como pregonar que hay cosas que nos retienen aquí y allí despertaríamos mayor curiosidad dado que todos los demás saldrán.

  • Y por ello no será peligroso si la magia de her Remus se llegase a descontrolar, la magia de aquí no la detectan en el ministerio - le recordó el moreno.

  • Pero podríamos haber ido a un lugar más barato - insistió el castaño.

  • Es cierto que lo que vamos a gastar esta noche es lo mismo que Heinrich gasta en nuestra alimentación de un mes - admitió Draco, no llamaría a Harry por su nombre hasta que este se manifestara tal como debía ser permanentemente - pero es que Weasley estaba fastidiando con el lugar al que pretendía ir a celebrar que no pude evitar mencionar aquel lugar que él, bajo ninguna circunstancia, puede costear - se defendió.

  • Y por tu orgullo comeremos verduras el mes entero - lo regañó molesto.

  • Ni tanto, her Ian - sonrió el moreno sentándose en el brazo del sillón donde estaba Draco - suelo guardar unos pocos galeones para casos de emergencia y creo que tengo la mitad del presupuesto del mes - sonrió - quizás no podré hacer grandes comidas, pero podemos ahorrar por aquí y por allá y lo pasaremos.

  • Mm, pero no tendríamos que hacerlo si este arrogante no hubiese dicho que iríamos a ese lugar, lugar en el que tuvimos que pagar la mitad del consumo por adelantado para tener una reservación - se quejó.

  • No ibas a esperar que me quedara callado, un Malfoy no hace ese tipo de cosas, menos con una comadreja como esa - dijo el rubio molesto.

  • Es mejor que vayan a cambiarse - les dijo el moreno divertido - ¿cómo saben si esta es nuestra noche de suerte? - le guiñó un ojo a Draco.

  • Está bien, pero espero que el gasto valga la pena - dijo el castaño y se levantó yendo hacia su habitación.

  • Veo que tú ya estás listo - le dijo Draco divertido - no te preocupa gastar ¿eh?

  • En realidad, sí, pero her Remus me dijo que él tenía cien galeones guardados y que, dado que lo estamos cuidando, quiere aportarlos para las comidas. Yo no los hubiese aceptado, pero como no tenemos más, ni modo.

  • Lamento que mi orgullo nos haga apretarnos el cinturón, Heinrich.

  • No se preocupe, her Draco, nadie se muere por estar a dieta un tiempo y quizás a her Ian le haga bien perder un par de kilitos ¿cómo sabe si le sale novio?

  • Quizás - sonrió - iré a cambiarme - le dio un suave beso y entró en la habitación en silencio, era grato que él al menos no lo culpara.

El restorán que Draco había elegido era excesivamente exclusivo, tanto así que si no fuera porque este era un Malfoy nunca hubiesen podido entrar, según el moreno pudo apreciar. Le parecía que ese era el tipo de lugares en que los magos de "sangre pura" más estirados del mundo mágico solían visitar, si es que podían costear los costosos menús que allí se daban.

  • Una mesa para tres personas a nombre de Draco Malfoy - repitió el Metrê - su mesa está lista, si me hacen el favor de seguirnos - les dijo y los guió hacia el segundo piso por un muy adornado pasillo.

  • Guau, nunca había estado en un lugar así antes - señaló Ian.

  • Y así como vamos, será la única - le dijo Heinrich en voz baja, pero se calló bruscamente al ver a alguien que surgía de su pasado, alguien a quien había odiado casi con la misma intensidad con la que odió a Lord Voldemort ¿cómo podía estar libre el asesino de Dumbledore? Eso no podía perdonárselo.

  • Heinrich ¿pasa algo malo? - le dijo el castaño sorprendido al ver que se había detenido a mirar a alguien dentro del restorán.

  • Snape - escupió dejando escapar su rabia.

  • ¿Eh? - dijo Draco volteándose hacia sus compañeros y vio a quien el moreno miraba - diablos, si él está aquí, significa que mis padres también - dijo molesto y tomó al moreno del brazo - apuremos el paso, no quiero verme con mi padre.

  • Tu padre debe ser un hombre muy guapo - dijo Ian.

  • Y se aprovecha de ello - le aseguró - siempre lo hará.

  • ¿Crees que si le coqueteo un poco nos pague la cena? - le guiñó un ojo.

  • Tú que te atreves y yo que te mato - le dijo el rubio muy, muy molesto.

  • No se ponga celoso, her Draco, no es para tanto - se rió y se apuraron.

Una vez en la meza, el mesero les entregó los menús y se dedicaron a revisarlos de punta a cabo ¡todo era muy caro! Y no se decidían a nada por lo mismo.

  • Así si que no nos van a alcanzar ni los fondos de emergencia - dijo el moreno revisando las listas de precios - no nos alcanza ni para el vino.

  • Y yo que pensé que era la mitad del consumo - agregó Ian asombrado.

  • Cállense los dos, que van a pensar que somos - les dijo Draco por un colmillo.

  • Vaya, vaya, Severus dijo que le parecía haberte visto subir - dijo una voz que le erizó los cabellos de la nuca a Draco, era la persona que menos quería ver - por lo visto el ministerio le está pagando mejor a su gente ¿o te vas a morir de hambre el resto del año?

Heinrich vio como el rubio enrojecía levemente por las palabras de su padre y se decidió a salvarlo, no podía hacer gran cosa, pero ciertamente podría distraerlo de su hijo ¿no? Porque si algo recordaba de Lucius Malfoy era que le gustaba la adulación. Sonriendo coquetamente, le echó una mirada apreciativa mientras ponía su mano en el brazo de Draco que no atinaba a reaccionar.

  • Vaya ¿no nos va a presentar a esta belleza, Her Draco? - le dijo mirando con su cara más inocente al rubio - veo que no - suspiró como lamentándolo - soy Heinrich Töpper - se presentó - para servirle.

  • Lucius Malfoy - le dijo complacido, no todos los días un muchacho tan joven lo miraba con esa apreciación, menos uno de la edad de su propio hijo.

  • ¿Es el padre de her Draco? - dijo fingiendo un asombro infinito - hubiese pensado que era su hermano si no hubiese sabido que él no los tiene y no hubiese mencionado como se llamaba su padre - siguió sonriendo - si tiene dos padres tan guapos ¿cómo no iba a serlo él también? - suspiró exageradamente.

  • Vaya, alguien que sabe qué es bueno y lo que quiere - le sonrió Lucius con un gesto depredador - pero ¿has visto a Narcisa?

  • No la conozco en persona, pero la veo a la distancia en la mesa que usted antes estaba, her Malfoy - le dijo inocentemente.

  • Guapo y observador - sonrió - los invitaría a mi mesa, pero dudo que Severus lo acepte, de por sí no quería venir esta noche.

  • Pues debió quedarse en casa - dijo Draco molesto.

  • Por cierto, no me has presentado a tu otro amigo - miró al castaño.

  • Ian Keller, señor Malfoy - se presentó este casi sin voz y el rubio mayor le sonrió.

  • Vaya, así que tienes muy buena compañía - le dijo a Draco y sonrió para sí al ver en sus ojos lo que reconoció eran celos - espero que disfruten su cena - agregó divertido y se retiró.

  • Mi padre dando buenos deseos - dijo Draco asombrado a final de cuentas - pero estoy furioso contigo, Heinrich ¿no que estabas enamorado de mí?

  • Por supuesto que sí - le tomó la mano - pero pensé que su padre le dejaría en paz si le distraía de lo que venía a hacer - le besó los dedos - no es necesario que no sea tan celoso ¿sabe?

  • La próxima vez que le coquetees a alguien te voy a sacar los ojos a ti - lo amenazó pero se sentía contento de saber que lo protegía.

Severus vio la sonrisa complacida de Lucius al regresar a la mesa y se quedó vigilando al rubio que hablaba con el mesero que atendía a los aurores ¿qué era lo que pretendía ese rubio loco ahora? Se había imaginado que iba a armar la tremenda pelea con su hijo, una del mismo tipo que tenían cada vez que coincidían en algún lugar, pero resultaba que el rubio había regresado con una sonrisa complacida, no podía ser que hubiese ganado una batalla contra su hijo, no debía ser algo más, pero ¿qué?

  • Creo que me gusta el chico nuevo de Draco - dijo sentándose mirando hacia la mesa donde su hijo y el moreno estaban tomados de las manos - es toda una belleza y sabe muy bien hacer las cosas.

  • Así que te has prendado de un chico bonito ¿eh? - se burló - y de la edad de tu hijo, estás como las cabras ¿sabes?

  • No me he prendado de él ¿cómo crees? - le dijo divertido - es sólo que no todos los días un muchacho me dice que soy un hombre guapo y que me veo joven - suspiró - puede que lo haya hecho por distraerme de Draco, pero me hizo sentir...

  • ¿Especial? - dijo Narcisa interviniendo.

  • Supongo que sí - volvió a suspirar - ese chico le hará bien a Draco.

  • Pues hay algo en él que no me gusta - dijo Severus mirándolo - es extraño, cuando lo vi hace un rato sentí su mirada cargada de odio, como si yo le hubiese hecho algo, pero no le conozco.

  • Sev, querido - se rió Narcisa - estás como las cabras.

  • No creo que un chico como él pudiese odiarte sin conocerte, Severus - agregó Lucius divertido también - les gustará mi regalo.

  • ¿Y qué les has enviado? - dijo Narcisa curiosa.

  • Ya verás, querida mía - sonrió - espero que no se enfaden.

  • Siendo tu hijo como es, seguramente te lo mandará de regreso.

  • Ese muchacho no se lo va a permitir - sonrió - creo que lo hará olvidar a aquella persona por la que abandonó sus propios ideales.

  • ¿En serio? - dijo Severus alzando las cejas.

El mesero les llevó una botella del vino más caro de la casa y les dijo que era un regalo de parte de Lucius Malfoy, Draco le iba a replicar algo antes de mandarlo de regreso, pero el moreno ya había aceptado el regalo.

  • ¿Por qué hiciste eso? - le dijo al borde de un ataque de ira.

  • Tranquilo, her Draco, pero eso nos abaratará el costo de la cena ¿sabe?

  • Heinrich tiene razón - intervino Ian - además, es el vino más caro y fino de la carta ¿por qué no aprovecharlo? Es un regalo.

  • Pero es que viene de mi padre - dijo justificándose.

  • Quizás ahora comience a aceptar lo que es, her Draco - le sonrió Heinrich - eso nos permite optar por algo ¿no creen? - señaló uno de los menús - descontando el vino nos ha de alcanzar sin hacer mucho daño en el presupuesto.

  • Está bien - dio su brazo a torcer - pero sólo por eso ¿entiendes?

  • No pretendía que fuese de otra manera - le sonrió y le dijo al mesero lo que se iban a servir - quizás después podamos ir a bailar un rato.

  • Mm, yo preferiría guardar las calorías para cuando tengamos que pasar hambre - le dijo Ian divertido - pero si tú quieres, podría ir a infierno ¿sabes?

  • De seguro her Draco le mandará allí si le respondo - se rió.

  • Puedes bailar con quien se te ocurra - le replicó este molesto.

  • Mm, te gusta demasiado tener la exclusividad de Heinrich - le dijo Ian - me gustaría tener un novio como él, pero lo veo difícil, menos con mi sueldo.

  • Las cosas siempre pueden mejorar, her Ian - le dijo el moreno.

Al poco rato regresó el mesero con la comida para los tres, todos asintieron y se dedicaron a degustar los alimentos.

  • Realmente vale la pena lo que se gasta aquí - dijo Ian mientras comía - está delicioso, casi podría decir que Heinrich lo cocinó.

  • Yo no podría preparar algo igual ni aunque tuviera la receta.

  • Pues no sé - siguió - lo encuentro igual de exquisito - le sonrió.

  • Deja de coquetearle de una buena vez, es mío ¿recuerdas? - lo amenazó el rubio celoso apuntándolo con un cochillo..

  • Pues que yo sepa, en ninguna parte tiene una marca tuya - le replicó.

  • Claro que la tiene, sólo que no está en un lugar visible - le replicó amoscado.

  • Je, je, no sigan - se rió el moreno - parece que estoy en medio de una pelea de perros en celo y que yo soy la perra de premio.

  • ¡Por supuesto que no! - dijeron a la vez.

  • Entonces, disfruten de la comida y dejen de pelear ¿les parece?

Siguieron comiendo en silencio disfrutando de la comida, que por cierto era más abundante de lo que esperaban, así que luego de degustar el postre bajaron al salón de baile. Draco había agarrado firmemente la mano derecha de Heinrich mientras bajaban y lo arrastró a la pista al primer tema lento que se escuchó, le gustaba abrazarlo así, en silencio.

  • No debería ser tan celoso, her Draco - le dijo este acomodándose contra su hombro - le hará mal a sus nervios.

  • Mal me hace tenerte cerca y no poder hacer algo al respecto - le susurró al oído mientras se mecían al compás de la música.

  • En eso sí que estoy de acuerdo con usted - le acarició la cintura - me gustaría no sólo dormir en sus brazos cada noche, pero ni con todos los hechizos aislantes del mundo conseguiríamos silenciarnos - sonrió - ¿por qué habrán hecho tan delgadas esas paredes?

  • Seguramente para evitar que los aurores solteros se encamaran con alguien.

  • Pues deberíamos demandar al arquitecto - gruñó.

  • Bueno, cuando tengamos algún dinero extra podremos ir a hacerlo a un lugar especial a solas - le ofreció divertido.

  • Mm, her Ian se daría cuenta de todas maneras.

  • Tal vez, pero al menos no lo habremos hecho bajo sus narices ¿no? - sonrió y caminaron fuera de la pista al terminarse la melodía, allí, trago en mano, estaba Ian - oye, no puedes estar bebiendo - lo regañó.

  • ¿Y qué se supone que tengo que hacer? - le dijo molesto - ¿verlos bailar así, tan acarameladitos? - agregó perdiendo la paciencia.

Heinrich sintió que algo frío caminaba por la pista de baile y puso una mano en los hombros de cada compañero mientras todas las personas dentro del restaurante quedaban paralizadas de miedo a causa de la magia negra que se arrastraba por el lugar, era una magia terrible, de la que sólo usaban los...


bueno aqui finaliza el tercer capitulo. Que pasara ahora con los chicos. comenten o sino no abra mas capitulos jjajajaja