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Historia 57071 — capítulo 4

dos caras y un solo cuerpo

  • Mortifagos - dijo Draco preocupado buscando de donde provenía la magia.

"La hora ha llegado, con tanta magia podemos hacer lo que queramos" fue lo que el moreno entendió entre los siseos que se escuchaban por el piso, no era una serpiente real lo que se arrastraba por el piso, sino una magia muy especial y maligna que solo esos animales, teniendo un amo muy malo, eran capaces de emitir, como había sido el caso de Nagini, la serpiente de Voldemort, o el basilisco de la cámara de los secretos que había dejado Slytherin dentro del colegio.

  • Vengan, al centro de la pista - les dijo obligándolos a avanzar - tenemos que detener esta magia, pretende robar la magia de los presentes.

  • ¿Cómo es que lo sabes? - dijo Ian intrigado pero obedeciendo.

  • Eso no importa ahora - le dijo Draco - debemos detenerla pronto.

  • Tengo el conjuro correcto - dijo Heinrich, pero Draco notó algo diferente en su forma de hablar, ya no tenía en ella el acento alemán, quizás Harry empezaba a manifestarse de nuevo - pero necesito la ayuda de ambos.

  • ¿Qué tenemos que hacer? - dijo Ian.

  • Varitas en alto - le dijo apuntando hacia el techo - únanlas en el mismo punto con la mía y digan: "magic blanc, cuore magique, ¡desperta!"

Las tres varitas se unieron en la misma frase y una luz blanca subió hacia el techo haciendo un cerco de bruma plateada alrededor de todos los presentes recorriendo con ansias todo el recinto buscando a aquella persona que había emitido aquella energía maligna que se había llevado la luz mágica del lugar. Pero el efecto de los conjuros realizados comenzaba a debilitar al moreno, que se sujetó del brazo de Draco para no caer, de por sí había sido difícil liberarlos del conjuro paralizante de la magia negra, así que hacer aquel hechizo había agotado sus fuerzas hasta un punto mínimo.

  • ¿Harry? - fue el susurro de Draco al ver que este apretaba con desesperación su brazo para no caer. Sus ojos se encontraron y Draco comprendió lo que estaba pasando, su amado estaba dispersando su magia buscando al autor de aquella magia negra ayudado por ellos mientras los protegía de la misma - no te preocupes por nosotros, atrapa al malvado - le sonrió y Harry asintió retirando su magia de ellos solo unos instantes antes que la barrera de la magia negra cayera al atrapar a su dueño.

  • Lo tengo - le sonrió bajando su varita y ellos lo imitaron siguiéndolo en la penumbra hacia donde estaba aquella persona atrapada por la magia blanca.

  • Veamos de quien se trata - dijo Draco ocultando a Harry en su sombra, no quería que lo reconocieran - lumos - dijo y la luz dio de lleno en tres personas quedando de una pieza - pero ¿son ustedes? - dejó salir.

  • Si, traidor, nosotros - le replicó una voz femenina.

  • Parkinson, Crable y Goyle, pensé que Voldemort los había matado, nadie los había visto desde entonces - dijo asombrado.

  • Ciertamente el Lord nos creyó cuando le dijimos que nada teníamos que ver con tu traición - le dijo ella despectiva - debiste morir esa noche junto con Potter, pensar que esperaba convertirme en tu esposa, que tonta fui.

  • Y lo seguirás siendo en Azkaban - le dijo Ian molesto, no iba a permitir que esa bruja insultara a sus compañeros - cerbelus - dijo y de inmediato aparecieron dos carceleros que se llevaron a los tres - que uno no pueda disfrutar tranquilo una noche - dijo molesto.

  • ¿Estás bien? - le dijo Draco a Harry que estaba apoyado en su hombro aferrándose a su cintura desesperadamente y lo sintió negar con la cabeza - fue demasiado para ti, pobrecito - le dijo volteándose hacia él para poder abrazarlo y que este se apoyara mejor - paguemos la cuenta y regresemos a casa a descansar ¿les parece?

  • ¡Gracias a Merlin que estaban ustedes aquí! - dijo una voz masculina.

  • Y eso que andamos fuera de servicio - dijo Ian - y nos tocó trabajar igual.

  • Es extraño que los mortifagos que quedan ataquen un lugar que es famoso por albergar a la flor y la nata de la sociedad mágica - dijo Draco ocultando el rostro de Harry contra su pecho - cualquiera pensaría que atacarían un lugar con medios sangres o hijos de muggles, pero no donde hay casi puros sangre puras.

  • Andaban en pos de grandes cantidades de magia - susurró el moreno agotado.

  • Hubiese sido un desastre terrible - dijo el hombre - oh, perdonen, soy el dueño de este restaurante, Guy Laponte - se presentó - estoy muy agradecido por lo que han hecho por mi negocio y por todos mis parroquianos, así que les voy a perdonar la cuenta y ofrecer otra cena para el sábado próximo ¿qué les parece?

  • Nosotros pagamos un anticipo - dijo Draco.

  • Ah, se los devolveremos, cómo les vamos a cobrar a nuestros héroes - dijo y sacó una chequera mágica luego de hacer que la luz volviera a iluminar todo - tengan, vuelvan cuando gusten - se lo entregó a Ian y los tres salieron del local caminando hacia el lugar de transporte de regreso a casa.

  • Oye, nos ha dado más del doble de lo que pagamos - dijo Ian asombrado mientras entraban al departamento que estaba en silencio.

  • Olvídate de eso - le gruñó sentando a Harry en el sofá - ¿cómo te sientes?

  • Me siento como un ajo en el mortero, machacado - le dijo - quiero dormir.

  • Bien, te llevaré a la cama, mañana arreglaremos este lío, supongo que tendremos que ir temprano a rendir cuentas al ministerio de esta "afortunada" captura - suspiró levantándolo entre sus brazos - Ian, ve a dormir también.

  • Es que el cheque es más grande que mi sueldo completo.

  • Mira, el tipo ese está como las cabras, así olvídalo y descansa.

  • De acuerdo, de acuerdo - suspiró y guardó el cheque antes de irse a dormir.

Draco había acostado a Harry, porque seguía teniendo esa apariencia, en la cama luego de ayudarlo a ponerse el pijama y tan pronto este puso la cabeza en la almohada, se durmió profundamente. Suspiró, ni así había recuperado los rasgos del alemán ¿Se quedaría así para siempre? Sería un problema explicar cómo era que Harry Potter estaba vivo, aunque solucionaría unas cuantas cosas, o sea, el héroe del mundo mágico estaba vivo y él podía reclamar el puesto de ministro (era lo que le habían ofrecido al que fuese capaz de vencer a Voldemort), los aurores recuperarían su importancia y tendría acceso a sus cuentas bancarias ¡podrían vivir de una manera más decente! Y estaba el hecho que podría evitar que mataran a Remus Lupin, el único amigo de su padre que a Harry le quedaba.

  • He sentido algo extraño - le dijo Remus apoyado en el marco de la puerta - una magia que no había sentido en años.

  • Harry ha usado uno de sus conjuros especiales esta noche - le dijo - y se ha quedado con su verdadera apariencia - se lo mostró cubriendo su cuerpo con las frazadas, este sólo se acomodó mejor y siguió durmiendo - no entiendo.

  • Es que aquel conjuro era de una potente magia blanca, seguramente, y como la suya salió con tanta intensidad, anuló el hechizo que lo hace tener la apariencia de Heinrich Töpper - dijo Remus pensativo - quizás debiésemos investigar acerca de Heinrich antes del supuesto accidente, nosotros conocemos bien la historia de este lado del mar, pero ¿qué pasó allá que lo dejó irreconocible y lo confundieron?

  • Ya mandé a pedir un informe al respecto, él mismo sabe que lo hice, no quisiera que se ofendiera por eso - suspiró - pero debe de haber algo más, sino ¿cómo fue a parar a Alemania? Algo o alguien lo llevó allá para salvarlo.

  • O para anular su magia - suspiró el licántropo acercándose a la cama - se parece tanto a James, así dormido, mi amigo era uno de los chicos más cotizados del colegio, era famoso porque era el mejor buscador de ese tiempo, era muy bueno en todas las materias y era rico ¿qué mejor partido? Pero él tenía ojos solo para Lily, generalmente hacía estupideces para llamar su atención, pero sólo conseguía enfadarla, en especial cuando molestaba a Snape.

  • ¿Sabe por qué Severus lo odiaba tanto?

  • Porque él quiso hacerse pasar por sangre limpia, James no hubiese dicho nada pero él insultó a Lily con esa palabra que tú solías usar, así que lo levantó del cuello de la túnica en un puño y le dijo: "No te atrevas a decirle así media sangre" y lo dejo caer, ella estaba asombrada, nunca pensó que él no fuese de sangre limpia dado a todas esas maldiciones de magia negra que conocía, pero James le dijo, una vez que se hubo calmado, que el padre de Snape era muggle y su madre era bruja, al menos eso había leído en algunos diarios. Creo que es por eso que él lo odiaba, por descubrir su secreto. Y está el hecho que James le salvó la vida en sexto año, cuando averiguo que yo era lo que soy.

  • Lo escuché decir que él había intentado matarlo pero que luego se arrepintió.

  • James no tenía nada que ver con lo que le hizo Sirius - suspiró - ellos nunca lo quisieron porque siempre andaba detrás nuestro intentando hacer que nos expulsaran, por eso Sirius le dijo cómo controlar el sauce boxeador, sin embargo James no lo dejó hacerlo, resultando ambos golpeados violentamente por el sauce, aunque él me vio transformándome. Si Snape hubiese llegado hasta donde yo estaba, lo menos que hubiese pasado es que lo hubiese matado o transformado en otro hombre lobo. Dijo que habíamos intentado matarlo, pero el director le creyó a James que sólo intentaba protegerlo y no nos castigó. Estaba furioso y entonces creó una maldición muy poderosa y con ella atacó a James, pero él usó un conjuro especial, nunca supimos cual porque se llevó a la tumba el secreto, y Snape quedó cubierto de lodo y hollín.

  • Pero Severus ha puesto ese odio en Harry ¿verdad?

  • Creo que a Severus le gustaba James - sonrió - si, ya sé que aparentaba odio, pero bien podrían ser celos porque este no le prestaba ni la más remota atención ¿no era lo que hacía para que Harry te mirara sólo a ti?

  • Pero es diferente, a mí me gusta Harry y no podía decírselo ¿se imagina lo que habría dicho mi padre? Ya sé que ha renunciado a eso de los mortifagos, pero en ese tiempo eran enemigos declarados, dudo que hubiese permitido siquiera que tuviese la idea de formar pareja con él.

  • Bueno, puede que sea diferente - admitió - pero era a quien más molestaba, aunque, claro, de todas maneras nos fastidiaba a todos cuando nos veía. ¿Sabes que una vez, en plana clase de encantamientos, trató de decir que yo era un hombre lobo? Sirius estaba furioso y le pegó la lengua al paladar, y cada vez que lo intentaba le pasaba lo mismo, ojalá se hubiese quedado callado.

  • Mi padrino nunca mencionó que en parte era su culpa lo que le pasó.

  • Es más fácil echarle la culpa a los demás que admitir que estabas equivocado - le dijo sonriendo - es mejor que duermas ahora.

  • Capturamos tres mortifagos esta noche, de seguro tendremos que ir los tres a rendir cuentas al ministerio ¿cómo explicaremos todo esto?

  • Quizás para mañana Harry haya vuelto a ser Heinrich, una vez que su magia se haya recobrado y el conjuro que lo mantiene oculto vuelva a funcionar.

  • Ojalá así sea, no quisiera que me lo arrebataran.

  • Lo veo un poco difícil, de todas maneras - le sonrió alentador y salió de la habitación, ahora que su magia estaba más estable quizás pudiese ayudar a Harry a recobrar lo que alguna vez había sido.

Harry se despertó abrazado a una e las personas que más amaba en su vida y una de las pocas que le quedaban vivas, su querido Draco. Suspirando, se apartó un poco de él, le hubiese encantado hacerle algo, de seguro el rubio estaría dispuesto a participar del juego, pero las paredes eran demasiado delgadas, si el encantamiento silenciador más poderoso evitaría que en el resto de edificio se enteraran de sus actividades a no ser...

  • Realmente me estoy poniendo idiota - sonrió maliciosamente y tomó su varita del velador, era un hechizo bastante simple el que debía hacer para que nadie supiera lo que hacían, el propio Sirius se lo había enseñada para que no supieran que estaba haciendo detrás de las cortinas de su cama en el dormitorio de gryffindor, de seguro era igual de efectivo con las paredes que eran más gruesas que las rojas cortinas de seda - veamos...

  • ¿Qué haces? - le dijo Draco abriendo los ojos al sentir que se había retirado de su pecho, pensó que ya había amanecido, pero aún estaba muy oscuro para que el moreno se levantara a preparar el desayuno.

  • Mi padrino me enseñó un hechizo especial cuando estaba en cuarto año - sonrió y Draco se asombró de ver esos ojos verdes brillando de lujuria - dijo que era para evitar que otros supieran lo que hacía detrás de las cortinas de mi cama, claro que no con la intención que yo las usaba - le dijo malicioso.

  • ¿Y da resultado? - le dijo comprendiendo las intenciones del moreno.

  • ¿Alguna vez alguien me escuchó? - sonrió.

  • ¿Y a cuantos metiste en tu cama en gryffindor? - dijo celoso.

  • Ninguno - se rió - sólo usaba el hechizo para que nadie supiera en quien estaba pensando cuando me masturbaba - se volvió hacia él dejando la varita sobre el velador - el hechizo hace el lugar totalmente imperturbable, es decir, nadie podrá escuchar nada desde afuera - se subió sobre él - ¿qué te parece mi idea?

  • Muy pervertida - le sonrió echándole los brazos al cuello - pero podemos aprovechar ¿no? - le ofreció la boca que de inmediato fue tomada en un beso hambriento que los dejó sin aire - Harry, te amo.

  • ¿Y por qué no me lo dijiste antes que terminara la guerra? - le reclamó mientras comenzaba a desabotonarle la camisa del pijama.

  • Bueno... - dudó un momento - tenía miedo.

  • Siempre supe que eras un cobarde - se burló divertido - pero ¿de qué?

  • Que me rechazaras del mismo modo que rechazaste mi amistad.

  • Ah - dijo dándole un beso en el cuello mientras apartaba la ropa para acariciarle el pecho con los dedos - me recordaste la actitud de mi primo - lo miró a los ojos - eras tan creído de tu importancia por ser un mago de sangre pura, que me hiciste sentir que te creías por encima de todo, como si por ser Harry Potter tu amigo, serías el dueño del mundo - cerró los ojos - mejor olvidemos el pasado, hay cosas mucho mejores que hacer que recordar cosas dolorosas ¿no crees? - tomó sus manos y las llevó a su pecho - anda, muéstrame de qué estás hecho.

  • Los Slytherin somos los más pervertidos que hay - le advirtió y comenzó a desnudarlo - pero estoy seguro que te sentirás complacido de mis actos.

  • Eso espero, dragón - le dijo divertido comenzando a trazar círculos en el pecho de Draco que se contraía al roce de sus dedos, pero no se distraía de su labor, dejándolo pronto totalmente desnudo - espera - lo detuvo y lo ayudó as quitarse el pantalón también - conozcamos nuestros cuerpos primero ¿de acuerdo?

  • Bien, echemos a suerte quien... empieza - pero Harry ya estaba recorriendo su cuello con los labios - sea - accedió recostándose en la cama con Harry encima.

La habitación se llenó de suspiros de placer, Draco no podía evitar gemir cada vez que Harry le recorría la piel con la lengua o cuando le daba pequeñas mordiditas en el cuello, pero el placer lo sorprendió cuando este atrapó uno de sus pezones entre los dientes y lo comenzó a torturar con la lengua.

  • ¡Harry! - chilló cuando este soltó el pezón y se dirigió al otro dando besos mientras una mano traviesa comenzaba a descender hacia su hombría rozando la piel caliente de su estómago - ¡ah! - dejó salir cuando Harry consiguió su objetivo y comenzó a masturbarlo un poco - ¡Harry!

El moreno sonrió malicioso, y comenzó a bajar por su pecho rumbo a donde su mano jugaba, cuantas veces siendo estudiante se había imaginado tener a Draco Malfoy a su merced tal como lo tenía ahora, pero nunca se pudo imaginar el verdadero sabor que tenía su piel. Se detuvo unos segundos en el ombligo y lo acarició suavemente con la lengua escuchando deleitado los gemidos de Draco que comenzaban a subir de tono, así que siguió hacia abajo ¿de donde le salían las agallas para hacer todo eso? Se preguntó de repente, pero ignoró sus alarmas, Draco al fin iba a ser suyo ¿qué importaba lo demás? Y comenzó a acariciar con su lengua el pene de su amante como si fuese un helado.

  • ¡Harry! - dijo sorprendido mirándolo con sus ojos muy abiertos, más de alguna vez se había imaginado al moreno haciéndole ese tipo de cosas, pero jamás se imaginó el placer que ello podría proporcionarle, pero su sorpresa fue mayor cuando este se lo introdujo de lleno en la boca - ¡Ah! - gritó arqueando la espalda mientras sus manos agarraban del cabello a Harry que solo sonrió y siguió con su labor mientras sus dedos acariciaban el interior de los muslos de Draco que no podía dejar de retorcerse ante el placer de sus caricias. Lentamente introdujo un dedo de forma juguetona dentro del ano del rubio que volvió a abrir los ojos al sentir la intrusión - duele - se quejó, pero la succión y el roce de la lengua en la punta de su miembro lo hicieron olvidarse de lo que Harry le hacía por detrás y este se aventuró a introducir un segundo dedo topando algo dentro de Draco que lo hizo gritar de placer, así que introdujo un tercero y rozar cada vez más rápido aquel punto que al rubio lo volvía loco, hasta que sintió que comenzaba a apretarse, clara señal de su cercano orgasmo y dejó de acariciarlo - no - se quejó, no quería que se detuviera.

  • Tranquilo, ya estás listo - le sonrió subiéndose sobre él mientras acomodaba sus piernas totalmente abiertas en torno a sus caderas - ¿quieres? - pero Draco lo hizo adentrarse en él de un solo envión empujándolo con sus tobillos hacia él - no, debes disfrutarlo - le dijo tratando de detenerlo.

  • Lo hago - le dijo casi sin voz comenzando a mecer sus caderas, dentro de él aquel punto acababa de ser rozado con fuerza por el miembro de Harry - mucho.

Eñ moreno sonrió y comenzó a moverse lentamente mientras disfrutaba de los besos y caricias que el rubio dejaba en sus labios, en su cuello, sus manos frotando los pezones con intensidad y el fuerte roce en las paredes de su dragón, que a ratos lo apretaban más.

  • ¡Ah, Harry! - gimió - estoy que acabo - le dijo sintiendo como la mano de su moreno lo frotaba con la misma intensidad de sus arremetidas en su interior - ¡ah!

  • ¡Ah! - repitió Harry dejándose ir en su interior mientras el rubio se derramaba en su mano - ¿estás... bien? - dijo en apenas un susurro sin voz.

  • Si, te amo - le sonrió besándolo con suavidad en la boca mientras sentía que el moreno se salía con delicadeza de su interior - fue... genial.

  • Y será mejor - dijo bostezando acomodándose a su lado.

  • Claro, amor, descansa - sonrió y ambos volvieron a dormirse.

Draco se despertó solo en la cama, al parecer el elfo se había levantado ya, dado que la habitación estaba ordenada y su ropa estaba sobre la silla a la espera que se duchara y se vistiera para ir a desayunar. Se sentó en la cama y un gemido se escapó de sus labios, aunque el dolor lo había sorprendido más por su aparición que por su intensidad, siempre había sido su intención tomar a Harry, ser él quien mandara en la relación, pero el moreno se le había adelantado y no había sido capaz de oponerse al placer que este le daba. En fin, lo hecho, hecho estaba, se dijo bajándose de la cama entrando al baño. Se miró en el espejo en busca de señales que delataran la noche de placer, pero no notó nada extraño, sólo el nuevo brillo de sus ojos.

  • ¿Quién estará preparando el desayuno, Harry o habrá vuelto a ser Heinrich? - se dijo mientras se vestía, al parecer ya se había pasado por allí, la cama estaba hecha con sábanas limpias - parece que...

  • Buenos días, Draco - le dijo Ian - Remus está en la cocina tratando de calmar a Harry, me temo que está un poco histérico el día de hoy.

El rubio lo miró preocupado y terminó de vestirse antes de ir a la cocina, allí se encontró una escena que no se le hubiese ocurrido, Harry Potter abrazado del licántropo llorando a lágrima viva, como si hubiese pasado un gran desastre ¿dónde estaba su león pervertido de anoche?

  • ¿Por qué llora? - le preguntó a Ian preocupado y celoso.

  • No lo sé, vio a Remus luego de echar la ropa a lavar y se echó a llorar como Magdalena sin motivo aparente, porque él no le ha dicho nada.

  • Harry - le dijo acercándose a él y este cambió de brazos derribando a Draco y echándose a llorar contra su pecho como si el mundo se fuese a acabar - no llores, todo va a estar bien, claro que sí - intentó calmarlo.

  • No, porque no puedo prepararles el desayuno ¿cómo voy a salir a comprar para el desayuno con esta cara tan fea que tengo? - le dijo - así tampoco me querrá, her Draco - le dijo y el rubio sonrió, al parecer la magia del moreno estaba un tanto confundida y era a medias Harry Potter y a medias Heinrich Töpper, aunque este último predominara.

  • No seas tonto, eres guapo de todas maneras - le sonrió - es solo que tu magia está algo loquita, ya te normalizarás.

  • Mientras, quizás Ian pueda ir a comprar lo que hace falta para el desayuno - le dijo el lobo divertido también, al parecer su magia inestable también había dejado sus emociones en ese estado.

  • Claro que si - dijo Ian en un intento que el moreno se calmara - me dices que necesitas y lo traeré de inmediato.

  • Lamento comportarme así - les dijo y los tres sonrieron al ver que, al calmarse, sus facciones eran las de Heinrich - no sé que me pasa.

  • No importa, ya estás bien - le dijo Draco acariciando su mejilla y se puso de pie para ayudarlo a hacer lo mismo - no hay daño ¿ves?

  • ¿Estás seguro que no hay daño? - le dijo malicioso volviendo a ser Harry.

  • Y si lo hubiera no te lo diría - le dijo entre dientes con un ligero rubor en las mejillas - recuerda con quien estás hablando.

  • ¿Me quieres decir qué es lo que tengo que comprar? - los interrumpió Ian molesto - recuerden que tenemos que ir al ministerio a rendir cuentas.

  • Es verdad - dijo Heinrich volviendo a la normalidad y se acercó a la alacena tomando una corta lista que estaba pegada en la puerta - es lo que necesito para el desayuno, no deje que le den otra cosa que no sea lo que dice ¿le parece?

  • De acuerdo, ya regreso - le dijo saliendo.

  • Ustedes estuvieron haciendo algo malo anoche ¿verdad? - les dijo Remus y el moreno se puso rojo hasta las orejas - lo sospeché.

  • ¿Somos demasiado evidentes? - le dijo Draco preocupado.

  • Recuerda lo que soy - le dijo el hombre sonriendo - además, le vi la cara de felicidad a Harry mientras hacía las cosas, como suspiraba complacido y lo rojo que se puso mirando las sábanas de tu cama, no hacía falta mucho más, sólo me lo confirmó cuando te preguntó si no tenías daño - se encogió de hombros.

  • El único problema es que esto de estar cambiando de persona no puedo controlarlo - dijo Heinrich - no puedo presentarme así en el ministerio, quedaría la escoba si vuelvo a cambiar de forma delante de todo el mundo.

  • Tendremos que trabajar un poco en eso - dijo Remus asintiendo - quizás de momento podamos ponerte un conjuro fijador de apariencia, pero luego vas a tener que controlarte, esos conjuros duran un tiempo y luego pierden el efecto, no importa quién te lo haya puesto.

  • ¿Harry es un mago metamórfico? - dijo Ian volviendo de las compras, no se había tardado nada porque le había dicho la vendedora que era lo que Heinrich siempre llevaba en las mañanas.

  • No, ese tipo de magos puede transformarse a su antojo en cualquier cosa, en cambio él sólo puede pasar de una persona a otra y es sólo porque le impusieron esa apariencia a punta de hechizos.

  • Lo que quiere decir... - dijo el moreno.

  • Que llegará el momento en que tu magia rompa todos esos hechizos y te devuelva definitivamente tu verdadera apariencia, mientras tanto, estarás pasando de una persona a otra sin control, lo que significará una inestabilidad emocional parecida a la que tienen las mujeres embarazadas.

  • Pero sin los hijos - dijo Draco divertido ante la idea.

  • Sin embargo, esta inestabilidad no se manifestará sólo en lágrimas - continuó el licántropo divertido por la perspectiva de lo que se avecinaba.

  • ¿No? - dijeron los aurores asombrados.

  • Por supuesto, lo que nos llevará a un problema mucho más complicado de sobre llevar, en especial para Draco - y sonrió al ver que había conseguido que este se pusiera rojo como tomate - posiblemente haya un incremento en la libido sexual, que si no se los complaces podría desencadenar hasta la infidelidad, seguramente habrá períodos en los que no quiera ni verte y otros en los que quiera que tomes la iniciativa, en esos casos sabrás qué es lo que quiere porque será juguetón.

  • Nunca pensé que lo de anoche fuera por eso - dejó escapar el rubio.

  • ¡¿Lo de anoche! - chilló Ian furioso.

  • Es que me encontré con un león lujurioso esta madrugada y no me dio tiempo ni de pensar si quería estar arriba o abajo, así que terminé en donde él me quería tener - dijo muy rojo.

  • Pero bien que te gustó mientras te lo hacía - le dijo el moreno un tanto enfadado.

  • No me estoy quejando, me la pasé muy bien - replicó - es sólo que me hubiese gustado devolverte la mano, pero te quedaste dormido de inmediato y cuando me volví a despertar andabas con complejo de elfo doméstico.

  • Por favor, no quiero más detalles - dijo Ian - mejor es que prepares el desayuno, Heinrich, no quiero irme a esa reunión con el estómago vacío, de por sí me enferma tener que ver al ayudante del ministro, como para estar hambriento frente a él - dijo sentándose a la mesa.

  • De acuerdo, esperen un poco, en un instante les tengo todo listo - dijo y se dedicó a cocinar bajo las miradas atentas de los tres.

¿Qué iba a ser ahora de todo este lío? Porque si bien a Draco le agradaba la idea de tener placer todas las noches con Harry, no estaba tan seguro si este siempre tuviese esa apariencia y le daba un no sé qué imaginarse haciéndolo con Heinrich, como si le fuese infiel aunque se tratase de la misma persona.

  • Espero que pronto podamos saber por qué está pasando todo esto - dijo el moreno poniendo frente a ellos el desayuno ya listo - siento como si tuviera dos personas viviendo dentro de mí.

Remus asintió en silencio pensativo, quizás allí estuviera el verdadero problema...

Continuará...