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Volver a empezar — capítulo 3
"Dossier sobre el caso contra el ciudadano inglés, Vincent Crabbe"
Así comenzó a leer Hermione todo lo escrito en aquellos documentos, y a cada palabra que sus ojos analizaban, quedaba convencida de que sus jefes no habían exagerado ni un ápice al decirle que aquel caso era pan comido, a pesar de que había algunos cabos sueltos. Sintió rabia ¿Por qué le habían asignado algo tan sencillo? ¿Acaso no confiaban suficientemente en ella? Estaba tan claro que aquel tipo había asesinado a la prostituta que parecía a todas luces que el juicio sería puro trámite. Miró su reloj de pulsera, marcaban ya las seis de la tarde. Pensó que era hora de regresar a casa y comenzar a asimilar su frustración por aquel primer trabajo. Cerró el dossier y se disponía a meterlo dentro de su maletín de cuero negro cuando una pregunta la distrajo.
¿Qué tal está mi ahijado?
Hermione desvió sus ojos hacia la puerta de su despacho. Sirius se apoyaba en el umbral con los brazos cruzados sobre el pecho.
Harry se encuentra muy bien, su esposa está esperando un hijo.
¡Oh vaya! La última vez que hablé con él no me dijo nada de eso explicó mientras dejaba atrás el umbral y caminaba hacia la mesa de la joven, aunque no debo culparle, en realidad mi trabajo me impide estar más en contacto con él.
Sirius fijó su mirada gris en el dossier que Hermione aun sostenía en la mano y preguntó.
¿Qué te parece el caso? Fácil, ¿verdad?
Demasiado respondió ella mirando el tocho de documentos con apatía.
Noto por tu tono de voz que no estás muy contenta con el trabajo que te hemos asignado.
No es eso, señor Black. Es que pensé que tendría alguna dificultad, a pesar de que ya me advirtieron que sería muy fácil.
No pienses que Remus y yo creemos que no tengas la habilidad suficiente para llevar un caso más difícil. En realidad se trata simplemente de algo mas personal; ninguno de nosotros dos se inmiscuye directamente en asuntos en los que el apellido Malfoy esté involucrado de una u otra forma.
Sirius se había sentado en el sillón que quedaba frente a la mesa de Hermione y ella, interesada por lo que su jefe le contaba, hizo lo propio en el suyo mientras metía definitivamente el dossier en el maletín.
Entonces, ¿por qué aceptan llevarlo? ¿Porque no lo dejan pasar y listo?
Buena y lógica pregunta. La chica asesinada era hermana de un antiguo conocido nuestro. Jamás estuvo de acuerdo con la profesión de la joven, pero ésta era mayor de edad y él no pudo hacer nada para evitarlo. Se gana mucho dinero con la prostitución de lujo, si no eres muy escrupulosa, el negocio es muy rentable.
Hermione frunció el ceño y movió la cabeza de un lado a otro mostrando un gesto de disconformidad.
No estoy de acuerdo con lo que dices, pero supongo que es mi opinión. ¿Qué tiene el apellido Malfoy de malo?
Sirius soltó de repente una sonora carcajada que sobresaltó a Hermione hasta tal punto que tuvo que llevarse la mano al pecho.
No es esa la cuestión Hermione, sino todo lo contrario ¿Qué tienen de bueno? Y la respuesta es siempre la misma: Nada. Y eso que forman parte de mi familia, muy a mi pesar. Lucius Malfoy esta casado con una prima mía y tienen un hijo en común, que debe tenar más o menos tu edad. Sus métodos para ganar los casos son poco ortodoxos, y sobre todo tremendamente sucios y rastreros. Además, él no está acostumbrado a perder, siempre ha ganado sus casos
Esta vez no será así puntualizó Hermione completamente convencida de ello.
El hombre volvió a reír, pero esta vez lo hizo con menos efusividad, ella no entendió esa reacción hasta que él dijo, sin dejar de sonreír.
Te equivocas, esta vez él tampoco perderá. Lucius es tan astuto que ha dejado el caso en manos de su único hijo, así la derrota no será suya.
¡Oh Dios mío! Eso es muy mezquino, pobre chico.
¡Ah no! Nunca sientas compasión por un Malfoy. Ellos no son piadosos con nadie y no dudaran en pisar tu cabeza en cuanto noten que estorbas en su camino para alcanzar lo que desean. Draco Malfoy no es mejor persona que su padre le advirtió Sirius mientras se ponía en pie y avanzaba hacia la salida.
¿Draco Malfoy? ¿Es él el tipo a quien debo enfrentarme?
Sirius afirmó rotundamente con un enérgico movimiento de cabeza y luego añadió.
No olvides ese nombre, te dará mas de un problema volvió a alejarse unos pasos más hasta que quedó nuevamente bajo el umbral de la puerta. Será mejor que te vayas a casa y descanses, mañana será un día difícil. Tienes una entrevista con Vincent Crabbe y dudo que te resulte agradable. Buenas tardes.
Y sin añadir ni una sola palabra más, Sirius abandonó el despacho de Hermione dejando a la joven sumida en multitud de dudas, pero mucho mas relajada después de aquella improvisada charla.
Necesitaba verla, siempre acudía a ella cuando se sentía mal. Por ello estacionó su deportivo negro frente a la puerta de su apartamento. Pulsó con insistencia el botón del ascensor y esperó sumido en la impaciencia a que aquel dichoso aparato abriese sus puertas metálicas y frías. Un par de golpes secos logró que la joven que habitaba aquel apartamento saliese a su encuentro.
Vaya, no te esperaba por aquí manifestó ella en tono serio y sin mostrar ninguna señal de alegría en su redondo rostro.
Necesitaba verte respondió Draco tratando de hacerse un hueco para entrar en el apartamento.
No des ni un paso más.
Draco abrió los ojos sorprendido, la muchacha le impedía el paso poniéndole una de sus blancas manos sobre el tórax.
¿A que viene esto? inquirió el rubio frunciendo el entrecejo.
Viene a que eres un cínico, Draco Malfoy ¿Crees que puedes desaparecerte de mi vida durante días enteros y regresar como si nada, únicamente porque de pronto te das cuenta que me necesitas?
Siempre ha sido así respondió él apartando la mano de la joven de su pecho.
Pues las cosas tienen que cambiar
¿Por qué no hablamos de esto dentro? No me gusta hacerlo en mitad del rellano.
La muchacha apretó con rabia la mandíbula y exhaló un fuerte resoplido, luego se apartó un poco del umbral y Draco pudo al fin pasar dentro.
Sin ningún compromiso, dijiste ¿acaso no lo recuerdas?
El tono de Draco era frío como el hielo, no había dulzura en sus palabras, su voz salía de su garganta como el silbido de una serpiente.
Por supuesto que lo recuerdo, pero todo tiene un límite. Sabes lo que siento por ti, y entiendo que te cases con Astoria porque mi padre lo decidió así, pero no soporto que pases un día sin venir a visitarme. Vas a ver con más frecuencia a esa amiga tuya, esa tal Pansy, que a mí, y se supone que soy tu amante.
No metas a Pansy en esto, Daphne.
A veces creo que es con ella con quien me engañas y no con mi propia hermana los ojos verdes de la joven centelleaban de rabia mientras pronunciaba todas aquellas palabras.
Te he dicho que no metas a Pansy, ella esta muy por encima de toda esta basura. Y con respecto a Astoria, despreocúpate, ella y yo sabemos que todo es una maldita farsa. La culpa fue tuya Daphne, si no hubieses sido tan estúpida y tan rebelde tu padre habría decidido que tú fueses mi esposa pero Astoria es más manejable y aun no ha sido desheredada como es tu caso Draco caminó hacia dentro del salón y se dejó caer sobre uno de los sofás que presidian el lugar. De todos modos, sabes que soy incapaz de ser fiel. Pero puedo asegurarte tú eres la única mujer con la que he pasado más de una sola noche.
Debería abofetearte por hablarme así y luego echarte a patadas de mi casa
Pero no lo harás, nunca lo haces.
Daphne lanzó un suspiro y luego se rindió a la realidad de todo. Y esa realidad era exactamente la que Draco había dicho. Ella nunca haría eso, jamás lo echaría de su casa, porque lo amaba demasiado y necesitaba tenerlo cerca para poder continuar con su vida. Por ello le consentía sus ausencias, sus infidelidades y el hecho de que muy pronto además de ser su amante también sería su cuñado. Lentamente se dejó vencer mientras se acercaba a él y se tumbaba a su lado, dejando caer su cabeza en el regazo del muchacho.
No sabes cuánto te odio, Draco Malfoy.
Draco sonrió maliciosamente a la vez que comenzaba a acariciar el largo cabello oscuro de Daphne. Tenía el control sobre aquella mujer, y eso le gustaba, le hacía sentir bien, saber que él también poseía el poder de manipular a los demás, tal y como había visto hacer a su padre desde que tenía uso de razón. Algún día él sería mucho mejor que Lucius.
Hermione no regresó directamente al apartamento de Pansy aquella noche. Primero pensó en pasar a saludar a Luna y su sufrido marido, tenía muchas ganas de estar en compañía de seres conocidos y queridos. Cuando su rubia amiga abrió la puerta de su casita, Hermione pudo ver como sus ojos y su boca se abrían desmesuradamente.
¡Vaya, Hermione! Debes tener algo de bruja, porque Rolf y yo hablábamos de ti en este preciso momento.
Espero que fuese algo bueno bromeó Hermione mientras entraba en la casa.
¡Oh! Por supuesto que sí, sabes que te adoramos respondió Luna mientras cerraba la puerta y la acompañaba al salón abarrotado de artilugios y cosas inservibles ¿Cómo es que has decidido visitarnos? Sé que no te pilla de paso tu nuevo hogar del mío.
Así es, pero necesitaba vuestra compañía Hola Rolf.
La cabeza del marido de Luna acababa de asomar por la puerta del salón y le saludó con la mano desapareciendo al instante. Hermione frunció el ceño extrañada con la actitud del muchacho, pero había aprendido a lo largo de su dilatada amistad con ellos, que era mejor no preguntar nada, porque le diesen la respuesta que le diesen, siempre acabaría siendo algún disparate.
¿Te quedas a cenar?
La pregunta de Luna logró que el interés de Hermione por lo que debía estar haciendo Rolf se disipase.
Si no es mucha molestia, me encantaría.
¡Oh! No seas absurda Hermione, tú nunca molestas, Rolf y yo estamos felices de que pases algo de tiempo con nosotros.
Sin necesidad de preguntar, durante la cena, Hermione terminó por enterarse qué diantres había estado haciendo Rolf para desaparecer sin apenas saludarla. Por lo visto el joven biólogo estaba trabajando en algún tipo de fertilizante que hacía crecer a las plantas en doble de rápido, y además, producir muchas mas flores una vez que estuviese preparada para florecer. Luna se lo explicaba todo con lujo de detalles mostrando abiertamente lo orgullosa que estaba de Rolf, y el joven asentía de vez en cuando con la boca llena y sonreía a su esposa feliz de ver como ella daba tantas muestras de satisfacción. Hermione sintió una enorme envidia hacia ellos. Imaginó que tal vez, si el destino no le hubiese arrebatado a Ron, ella también podría sentirse tan dichosa como lo era Luna en ese momento. Trató de apartar aquella sensación de su mente porque volvía a sentirse triste y había dejado mucho atrás como para no avanzar hacia delante.
Después de la cena, Hermione les habló a sus amigos de su trabajo y del caso que le habían asignado. Ambos escuchaban con mucho interés lo que ella decía y se permitían el lujo de dar sus opiniones a pesar de no entender ni un pimiento de leyes, y jurisprudencia. Pero sí entendían de justicia, y para aquel matrimonio estaba muy claro que aquel tipo desalmado debía acabar con sus huesos en la cárcel por muchos, muchísimos años.
Bastante más animada después de la cena y la charla con Luna y con Rolf, Hermione subió de nuevo al metro pero esta vez sí tomó la dirección apropiada para llegar al apartamento de Pansy.
Pasar la noche con Daphne había recargado las energías de Draco. Ella siempre había sabido que hacer para sacarlo de la desesperación y devolverle el buen ánimo. Sin pasar por la mansión de sus padres, Draco se dirigió directamente al bufete de los Malfoy. Nada más poner un pie en su oficina, su secretaria le informó que el señor Lucius deseaba tener una entrevista urgente con él.
¿Qué mosca le habrá picado ahora? inquirió mirando con desdén a los dos hombres que estaban sentados frente a él dentro de su despacho.
Uno de ellos era el novio de su gran amiga Pansy, Theodore Nott, que simplemente se encogió de hombros y siguió echándole una hojeada a unos informes que tenía en las manos. Nott era un tipo atractivo, su cabello oscuro y algo más largo de lo políticamente correcto para la profesión de abogado, caía sobre su rostro en suaves bucles. Tenía los ojos de un tranquilizador color violeta custodiados por unas pestañas negras y alargadas. Su tez era blanca y algunas pequeñas pecas decoraban su recta y elegante nariz. A pesar de que su semblante era serio, no dejaba de resultar agradable. Muy diferente era el otro joven que estaba sentado junto a ellos, debía tener algunos años más; su nombre era Marcus Flint, y no poseía nada del semblante atractivo de Nott, ni del gesto atrayente de Malfoy. Era un tipo demasiado larguirucho y desgarbado, y su rostro no denotaba ni una sola pizca de encanto. El cabello muy corto y tan negro como el betún siempre parecía grasiento, y sus oscuros ojos eran pequeños y llenos de malicia. Al sonreír podía apreciarse que le faltaba un premolar en la parte superiorderecha de la boca, y sus dientes estaban amarillentos por la nicotina del tabaco al que era completamente adicto. Ambos hombres, pese a sus diferencias físicas, constituían las dos personas más importantes para Draco entre las cuatro paredes que conformaban el bufete de su padre. Eran para Draco respectivamente sus manos, derecha e izquierda, y siempre trataba de tener en cuenta sus opiniones aunque al final acabase haciendo su santa voluntad. Considera a Nott un buen amigo, Flint no entraba dentro de su círculo de distinguidas amistades pero después de la extraña e inesperada marcha de Blaise Zabini, Draco lo hizo parte indispensable de su equipo y juntos habían compartido ya más de un éxito.
Supongo que querrá darte algunas instrucciones para que saques a flote este estúpido caso comentó Marcus con desaliento.
Mas bien tratará de imponerte su voluntad, como siempre hace aclaró Nott sin levantar su hermosa nariz de los documentos que hojeaba.
Sea lo que sea seguro que me pondrá de mal humor añadió Malfoy mientras se levantaba y salía de su oficina.
Draco caminaba despacio por los pasillos arrastrando los pies, como si tuviese metido plomo en los zapatos. Resoplaba a cada paso, consiguiendo que su casi albino flequillo se elevase en el aire. No le gustaba entrar en el despacho de su padre, verlo allí sentado sobre su enorme y curtido sillón de cuero y madera, creyéndose el rey de mundo, le ponía la piel de gallina y notaba como se le revolvían las tripas dentro de su abdomen. Elevó el labio superior con desprecio mientras se detenía ante el despacho de su progenitor. Tomó aire infligiéndose a sí mismo algo de coraje, y luego tratando de que no le temblara el pulso, golpeó con decisión la puerta. Sin esperar a que la persona que se encontraba dentro le diese permiso para pasar, Draco abrió la puerta y entró. Tal y como imaginaba, Lucius Malfoy se hallaba sentado en el lugar de siempre, con el rostro imperturbable escrutándolo con una mirada llena de suficiencia y desprecio mientras lo veía acercarse a él. Draco era consciente que su padre podía percibir su inseguridad a pesar de que trataba por todos los medios de disimularla.
Muy bien, aquí me tienes, ¿qué es lo que quieres ahora? espetó sentándose frente al aquel hombre que parecía hecho de hielo.
Sabemos ya quien se encargará de la acusación de Crabbe.
Draco entrecerró los ojos con interés mientras esperaba a que su padre continuase hablando.
Hermione Granger ¿Te suena?
Absolutamente de nada contestó el joven moviendo la cabeza de un lado a otro ¿A qué bufete pertenece? ¿O es que se atreve a ir por libre?
Trabaja para Sirius.
¡Maldita sea! Otra vez ellos dos, si no quieren saber nada de nosotros ¿Por qué se empeñan en ponerse una y otra vez en nuestro camino? refunfuñó Draco arrebujándose en el sillón mientras se cruzaba bruscamente de brazos para mostrar su profundo enojo.
Ese no es el problema Draco, da igual quien se ocupe de la acusación. Mis fuentes me han informado que la chica de Sirius pretende entrevistarse con Crabbe hoy mismo, Tienes que estar presente cuando esa mujer hable con él, de sobra sabemos que no es un tipo de muchas luces y es por ello que no debe contestar si tú no estás allí. Ponte en marcha para la prisión de Pentonville ya, y llévate a Flint contigo.
Sin mas vacilaciones, y siguiendo al pie de la letra las indicaciones de su padre, Draco se puso en camino hacia la prisión de Pentonville en el norte de Londres.
Pentonville, era una de las prisiones más importantes y antiguas de la ciudad. Exclusiva para el género masculino albergaba mas de mil presos. Algunos a espera de sus correspondiente juicios y sentencias y dependiendo de ellos, también pendían su continuidad entre aquellas paredes, o su traslado a una cárcel de mayor seguridad. El lugar no era muy agradable, aun mas sabiendo que hasta mediados del siglo pasado se cometían ejecuciones a presos condenados a muerte entre aquellos muros. Hermione caminaba pensativa y algo abrumada por lo que veía, siguiendo los pasos de uno de los funcionarios que trabajaban allí, oyendo de fondo el sonido de sus zapatos de tacón al contacto firme con el suelo. Por suerte no había llegado allí sola e iba acompañada de un joven que trabajaba para Sirius y Remus. Un muchacho, cuyo nombre era Ernie; se trataba de un joven fornido y bastante mas alto que Hermione, logrando de esa forma que la chica se sintiese mucho mas amparada en aquel lugar. No solo la presencia de Ernie tranquilizaba a Hermione, también la del guardia que caminaba delante de ella, y que de pronto se detuvo frente a una puerta metálica con una pequeña ventanilla de metacrilato en la parte superior y central de ésta. Junto a ella se encontraba otro guardia aproximadamente de la misma edad que el primero.
El preso se encuentra en el interior de esta habitación, es la sala de interrogatorios y entrevistas con los abogados. Pueden pasar, hay cámaras, yo entraré con vosotros y mi compañero vigilará desde fuera le informó el hombre que debía rondar los cuarenta y pocos años mientras les hacía participes de la presencia de su compañero.
Sin que ninguno mediase palabra alguna, el funcionario abrió la puerta y pasó dentro primero, y tras cerciorarse que todo estaba como debía, hizo una señal con su ruda mano para que Hermione y Ernie entrasen. La joven tragó saliva con mucha dificultad, aquel lugar era frio y conseguía ponerle los pelos de punta. Había una mesa de metal en el centro de la habitación que no poseía mas ventana que aquella que estaba en la puerta y un enorme espejo trucado en una de las paredes, por el que tenía total visibilidad de la sala el otro guardia que se había quedado fuera. Sentado con las manos esposadas visibles sobre la mesa se encontraba un joven corpulento. Llamaba mucho la atención su grueso cuello y sus brazos; tan largos yrobustos como los de un gorila. Hermione aun no podía ver bien su rostro, pero su presencia denotaba que era un tipo al que se debía temer.
¡Eh! ¡Tú! ¡Crabbe! Mas vale que no intentes nada porque sino sabrás lo que te espera le amenazo el guardia que había entrado con ellos. Gruñó un poco y luego añadió con el mismo tono despectivo que al principio. Será mejor que colabores.
El joven preso levantó la vista hacia ellos y fue entonces cuando Hermione pudo ver su rostro perfectamente, comprobando como tenía achatada la nariz, pero no parecía ser de nacimiento y se debiera posiblemente a la rotura del tabique nasal en alguna trifurca. Su cabello era liso y mostraba un corte un poco ridículo, parecía que llevase un enorme tazón de leche sobre la cabeza. Hermione se aproximó a él lentamente tratando de aparentar serenidad aunque su corazón latía veloz y con mucha furia. No podía casi disimular el temor que producía en ella aquel tipo. Agarró con firmeza la silla que estaba frente a Crabbe y se sentó, dejando su maletín sobre la fría mesa. Ernie se quedó de pie, junto a ella, permitiendo en todo momento que fuese la joven la que controlase la situación.
Supongo que te habrán informado quien soy empezó a hablar sin poder evitar que su voz temblase levemente.
Sé quién eres contestó escuetamente el preso con voz seca y grave.
Entenderé entonces que sabes para que he venido
Para perder tu tiempo.
Espero que no replicó Hermione sin que esta vez le temblase la voz y tampoco ninguna parte de su anatomía. Es muy fácil Vincent, si colaboras me iré pronto, sino
No pienso contestar nada si mi abogado no está presente creo que tengo derecho a ello.
Hermione cerró los ojos en un impulso de frustración. Esperaba que eso sucediese, pero tenía la esperanza de que aquel desalmado fuese lo suficientemente estúpido como para no percatarse de ello.
Será simplemente un par de preguntas, que además están en el sumario..
¿Está sorda? He dicho que no pienso contestar si Draco no está aquí esta vez había alzado un poco mas la voz, por ello el guardia carraspeó con fuerza y dio un paso adelante mientras se llevaba la mano a la porra para indicarle que moderase sus modales.
Crabbe miró de soslayo al funcionario, y tras elevar débilmente el labio superior al modo de desprecio, volvió a mirar hacia abajo dando por finalizada su entrevista con Hermione. Pero ella no estaba dispuesta a darse por vencida tan pronto, y tomando aire, insistió una vez mas.
Nada de lo que digas te perjudicará porque no te haré preguntas que no estén dentro de este dossier se lo mostró, pero Crabbe no alzó la mirada para verlo. En serio Vincent por tu bien deberías colaborar conmigo
Mi cliente creo que ha sido lo suficientemente claro. Si yo no estoy aquí, él no da ninguna entrevista.
Hermione no se había percatado que el guardia, alertado tal vez por su compañero, había abierto la puerta y ya habían dos personas mas en la habitación. Hermione supo que aquel joven que estaba frente a ella, justamente tomando asiento junto a Crabbe, era Draco Malfoy, el otro hombre que lo acompañada debía ser algún asistente del primero. La joven lo observó con detenimiento porque por un momento aquel tipo le resultó familiar. Su rostro era pálido y afilado, tenía los labios finos y unos ojos de color gris, tan inquietantes como bellos. Pero era su cabellos rubio platinado, casi blanquecino, lo que no apartaba de ella la idea de que había visto a aquel muchacho alguna vez. Draco apenas le dirigió una mirada a su contrincante a pesar de que se moría de ganas por observarla detenidamente. Debía mantener su compostura, ya habría tiempo de analizar a la que sería su piedra en el zapato.
Supongo que no pondrás objeción a que yo escuche esas misteriosas preguntas que pretendes hacerle a mi cliente.
Ninguna. Permítame que me presente mi nombre es Hermio
Ahórrate las presentaciones Granger, creo que tanto tú como yo sabemos exactamente quiénes somos y qué hacemos aquí.
Hermione alzó una ceja atónita ante la falta de cortesía que mostraba sin reparos aquel tipo al que acababa de conocer, y bajó la mano que había extendido para saludarlo amablemente. Sin duda Sirius sabía de lo que hablaba cuando le advirtió sobre él y le dijo que Draco Malfoy le daría mas de un quebradero de cabeza. Ella no estaba acostumbrada a toparse con personas que se expresasen con semejante grosería sin tener motivos para ello. Tratando de controlar el mal humor que comenzaba a apoderarse de su estado de ánimo, Hermione decidió ignorar la deplorable actitud del rubio y continuó diciendo con voz firme.
Para su información, le comentaba a su defendido que mi único interés en realizar esta entrevista era tratar de aclarar un par de dudas que no quedan bien reflejadas en estos documentos señaló hacia el dossier.
No creo que sea necesario ese par de preguntas puesto que todo lo expuesto en este dossier es la declaración completa de mi cliente, el señor Crabbe, y de algunos testigos, sobre los hechos acontecidos aquella noche. La declaración fue tomada por la policía así que no entiendo a donde deseas llegar con esta entrevista, a no ser que tu intención sea molestar a mi defendido, en cuyo caso será mejor que salgas por esa puerta de inmediato.
Hermione entrecerró un ojo cada vez mas presa de la rabia, definitivamente ese arrogante de Malfoy no iba a dejar tan fácilmente que ella le sacase la información que deseaba al joven preso, que estaba sumido en el absoluto mutismo desde que el rubio abogado había llegado. Aun así, terca como la que mas, Hermione decidió que no iba a dar aun su brazo a torcer.
Lamento informarle que hay pequeños flecos en las declaraciones expuestas en el dossier como la hora exacta en la que su defendido se queda finalmente a solas con la señorita White
¿Señorita? Se mofó Draco con desprecio. No es el termino correcto para dirigirse a una mujer como esa.
La muchacha arrugó el gesto y su paciencia se colmó por completo, notando como en breve, y si él continuaba en con la misma actitud, acabaría por perder las formas.
Ha escuchado bien, dije Señorita y he empleado la forma correcta Señor Malfoy, porque si nos ponemos en esa tesitura y por esa regla de tres, deberíamos dejar de referirnos a su cliente como el Señor Crabbe y utilizar un adjetivo mas apropiado a su malvada condición, que desde luego yo no suelo usar dentro de mi vocabulario atajó Hermione notando como se ponía roja de ira mientras lanzaba una mirada severa al joven abogado.
Draco no se molestó en replicar a la muchacha y simplemente se limitó a levantar ambas cejas al unísono con aire burlón.
Decía continuó Hermione tratando de recobrar la compostura, que aun así no se deja lo suficientemente claro la hora en la que él se-ñor Crabbe hizo hincapié en el tratamiento usado logrando que Ernie ahogase una risa, se despidió de su buen amigo el doctor Gregory Goyle antes de marcharse con la señorita White.
¿No sabes leer? inquirió Draco una vez mas usando un tono demasiado burlón, a pesar de que su voz resultaba fría y arrastraba las palabras.
Perfectamente Señor Malfoy, por eso tengo esa duda.
Ernie notó como la voz de Hermione denotaba rigidez y la forma en la que tensaba la mandíbula y apretaba los labios daba la impresión que en cualquier momento saltaría hacia la yugular de Draco Malfoy para despedazarlo con furia.
Entonces, tal vez debo pensar que eres una chica muy cortita de luces, ya que en dicho dossier se detalla claramente que mi cliente se marchó con la señorita en cuestión a la una y cuarto de la madrugada del treinta de diciembre del pasado año.
Los ojos de Hermione se inyectaron en sangre antes de dar la réplica a lo que el joven, arrogante y rubio abogado había tratado de insinuar.
Primero y ante todo Malfoy, te pido que no vuelvas a insultarme porque no volveré a permitírtelo de repente todos los formalismos que Hermione había usado con Draco desaparecieron y comenzó a tutearlo de la misma forma que él lo hacía desde su llegada, y en segundo lugar, en estos documentos como bien dices, está reflejada la hora que mencionas pero también añade que el señor Crabbe no estaba completamente seguro de que esa fuese la hora exacta y fue uno de sus testigos, el señor Goyle, que casualmente es uno de sus mejores amigos, el que indicó la hora señalada en el dossier. Por supuesto y por desgracia, no podemos contar con el testimonio del la señorita White. Tal vez su defendido haya recuperado la memoria Señor Crabbe Hermione clavó sus castaños ojos en el robusto hombre que seguía sentado con las manos esposadas sobre la mesa y sin mediar palabra ¿Podría indicarme la hora exacta en la que su amigo y usted se separaron aquella noche?
Crabbe miró a Draco, y éste, con un gesto de la mano, le dio la autorización para que contestase, mientras rodaba sus grises y fríos ojos con resignación. Aquella mujer era verdaderamente terca y si había algo que podía sacarlo de quicio en la vida era una mujer con carácter.
Supongo que es la misma que ha dicho Goyle.
¿Supone? inquirió Hermione entrecerrando los ojos expectativa.
Sí, no lo sé, en realidad no lo recuerdo creo que bebí mucho aquella noche titubeó el fornido hombre.
¿Cree?
Van tres preguntas Granger, y dijiste solo dos apuntó Draco mientras se ponía en pie y recogía sus cosas.
Pero
No hay peros. Mi defendido volverá en este momento a su celda y no estoy dispuesto a que esta estupidez prosiga mucho tiempo mas. Si deseas hacer mas preguntas espera al juicio. Nada mas señor agente, acompañe a mi cliente a su celda por favor. Flint, será mejor que nos vayamos.
Ante la atónita mirada de Hermione, Draco y su fiel asistente abandonaron la sala de interrogatorios sin siquiera dignarse a despedirse. Vincent Crabbe lo hizo unos instantes después, esposado y custodiado por el mismo guardia que había estado observando todo lo sucedido desde fuera de la habitación.
Hermione regresó unas horas después a SIREM, completamente abatida. No había conseguido de Crabbe lo que necesitaba y su encuentro con Draco Malfoy había sido desastroso. Así que nada mas entrar en su despacho se desplomó en la silla frente a su mesa, dejando su maletín con los documentos en el interior sobre el escritorio y contemplándolos con apatía.
Nunca es fácil tratar con los Malfoy, ya pudiste comprobarlo comentó Ernie torciendo el gesto y acomodándose en otra de las sillas del despacho.
Ese tipo es un grosero, un prepotente y no tiene la mas mínima cortesía Me hizo sentir mal y no tenía por qué hacerlo protestó Hermione mientras sacaba el dossier de su maletín.
Cierto, pero ellos son así.
¿Ellos?
Sí, Draco, su padre y una tía que está medio loca y que es una de las hermanas de su madre contestó el joven mientras dejaba su maletín sobre la moqueta del suelo del despacho.
De todas formas tengo que averiguar esos puntos que no me quedan demasiado claros. Temo que Draco los use para su defensa He pensado que sería buena idea mantener una charla con ese tipo, el tal Goyle. Creo que sabe mas de lo que cuenta afirmó Hermione con aire pensativo.
¿Quieres que contactemos con él?
Hermione asintió levemente con la cabeza y luego se metió de lleno una vez mas entre las páginas de dossier. Ernie levantó el auricular del teléfono y llamó a la secretaria, luego abandonó el despacho de la joven en dirección a la suya. Antes de salir dejó paso a la joven secretaria que entró con mucha disposición.
Señorita Granger ¿desea algo?
La puerta de la oficina se cerró indicando que Ernie ya la había abandonado por completo. Hermione dejó de leer los documentos y dijo con voz amable.
Me gustaría que te pusieses en contacto con Gregory Goyle y concertases con él una entrevista lo mas urgente posible.
Muy bien, señorita Granger.
La secretaria salió presurosa dejando a Hermione sentada sobre su sillón tratando de encajar los pequeños detalles que no tenían respuesta, y había uno, algo con lo que la defensa podía contar, algo que si no andaba lo suficientemente lista, ese Draco podría usarlo para tratar de ganar el caso y dejar a ese desalmado en libertad, o con una condena mucho menor de la que merecía. Suspiró con pesadez, había sido un día complicado y necesitaba regresar a casa, así que recogió sus cosas y dijo adiós a la oficina hasta el día siguiente.
¿Te quedas a cenar?
Draco miró a su amiga con el gesto absorto, probablemente no había escuchado la pregunta de Pansy, así que la joven aunando paciencia insistió:
Draco, Nott vendrá a cenar, ¿nos acompañas?
No sé Pansy, en realidad debería dejarme ver por la mansión de los Greengrass para pasar algo de tiempo con Astoria contestó con desdén.
¿Qué te preocupa? Has estado muy callado desde que llegaste y de peor humor que de costumbre.
Esta mañana tuve mi primer enfrentamiento con el abogado de la defensa que resulta que es una mujer ¡la mujer mas terca que he conocido en mi vida! exclamó alzando el labio a modo de desprecio. Luego prosiguió arrastrando las palabras al hablar. Insistía en que había cosas que no cuadraban dentro del dossier. Creo que se refería a lo de la violación, pero comenzó a hacer preguntas sobre la hora en que Crabbe y Goyle se separaron aun no sé a donde quería llegar. Que no encontrasen restos del semen de Goyle en esa prostituta es mi única baza para ganar el caso, o al menos para suavizar la pena.
De todas formas, Draco, tal vez no hubiese restos de Crabbe en el interior de esa chica, pero sus huellas estaban por toda la habitación y por todo el cuerpo de esa mujer. Yo confío en ti, pero si Vincent mató a esa prostituta merece la cárcel.
Me caías mejor cuando no tenías conciencia, Pansy Parkinson.
Eres un mentiroso, sigo cayéndote bien, pero yo me siento mejor ahora que soy capaz de sentir remordimientos refutó la joven mostrando una sonrisa.
Blaise no debió marcharse nunca, cambiaste desde que él desapareció comentó Draco mirando fijamente a su amiga.
No quiero hablar de Blaise, ya lo sabes puntualizó ella cambiando la sonrisa por una mueca seria. Dando por zanjado el tema de su ex novio, pregunto ¿Y qué tal es ella?
¿Te refieres a la abogada? Pansy asintió. Apenas me fije. Tenía unos ojos bonitos, pero ni con ellos sería capaz de quitarme el sueño. Aplastaré a esa Granger.
¿Granger? Me suena ese nombre dijo Pansy torciendo el gesto pensativa.
Pues a mí no. Era la primera vez que lo escuchaba. Creo que es la última adquisición de Sirius.
Pansy se encogió de hombros y continuó con su afán de preparar la cena mientras volvía a preguntar:
¿Qué has decidido? ¿Te quedas, o te vas?
Al diablo con Astoria, me quedo.
Entonces ayúdame a batir huevos.
A regañadientes, Draco hizo lo que su amiga le pidió. No estaba acostumbrado a hacer ciertas cosas y si estas estaban relacionadas con el arte culinario, mucho menos. Aun así batió los huevos, y troceó cebollas que lograron humedecer sus ojos. Y cuando ya casi estaba todo listo, llegó Nott. El joven saludó a su chica con un efusivo beso, y a su amigo con un apretón de manos. Mientras Pansy terminaba los últimos retoques para la cena, Nott y Draco hablaron un poco de lo sucedido aquella mañana en la prisión, y ambos llegaron a la conclusión de que aquella joven abogada era un hueso duro de roer. Pronto la cena quedó lista, y todos se sentaron a la mesa.
El ascensor se había estropeado y tuvo que subir los tres pisos a pie. Muerta de cansancio y con el estómago hecho girones a causa del hambre, Hermione alcanzó al fin la puerta del apartamento en el que ahora residía. Desde fuera pudo oír voces y risas, tal vez Pansy estaba con algunos amigos, así que abrió lentamente para no suponer una molestia y pretendió dirigirse directamente asu habitación para que ni siquiera advirtiesen su presencia. Pero no consiguió su propósito porque al pasar por delante de la puerta del salón, Pansy logró verla y esclamó.
¡Hermione! ¡Únete a nosotros!
La joven se detuvo en seco, frente a la puerta y pudo divisar enseguida que junto a su compañera de piso se encontraba Nott, al que ya conocía, pero sus ojos se abrieron como platos al percatarse de quien era la tercera persona que había en aquella reunión. Su rubio cabello, y sus fríos ojos grises como el cielo de Londres no dejaban lugar a dudas, pero por si acaso tuviese alguna, Pansy la disipó.
¡Ven acércate! Quiero presentarte a un amigo Draco Malfoy el rubio entrecerró los ojos, él también la había reconocido. Pansy se dirigió esta vez al muchacho mientras decía. Draco ella es mi nueva compañera de piso, Hermione se detuvo un momento, abrió los ojos y la boca al recordar algo, y luego prosiguió casi en un susurro Granger.
Gracias a todos los que leyeron el anterior, y han leído este. Y a todos los que me han añadido a sus favoritos. Eternamente gracias...
Besos.
María