¡Es bueno ser el rey! — capítulo 1
El sol, que entraba por la ventana con inusitada claridad, hizo que ella abriera los ojos con ligereza. ¡Vaya que era una linda mañana! Pensó, estirando los brazos y escuchando a las aves cantar a lo lejos. Le pareció que olía a mantequilla y a miel, y se preguntó si su madre habría hecho panqueques para desayunar. Se incorporó con mucha fluidez de su cama que, ahora que la veía bien, no se parecía a la suya. No le asustó su descubrimiento, si no que más bien la intrigó. Miró alrededor… no, sin duda ese no era su cuarto… pero le resultaba tan familiar… Olvidó casi enseguida esa cuestión y dio unos pasos hacia el armario de aquel cuarto. Las puertas eran de láminas de madera, y Hermione pensó en la fantasía ingenua de que parecía un piano enorme y café. Risueña, pasó el dedo por las láminas como si tocara un arpa, y no le sorprendió mucho que la madera emitiera sonidos musicales al contacto con sus dedos, lo que sí le sorprendió fue que entonces de abrió la puerta como un abanico. Dando un salto atrás, Hermione miró al individuo que trataba de salir del armario. Era algo más alto que ella y, cuando las sombras dejaron de cubrirlo, vio que tenía el cabello pelirrojo y la cara plagada de pecas. Lo miró unos segundos antes de deshacerse del extraño sopor que le impedía recordar su nombre y caer en la cuenta de quién era él.
-¡Hola, Hermione! -la saludó Ronald Weasley, extendiendo los brazos como si quisiera abarcar toda la habitación, que de pronto pareció encogerse.
-¡Hola! -contestó ella perezosamente- ¿Qué hacías en mi armario?
-¿Ya se te olvidó? -le preguntó Ron con cara de incredulidad- ¡Si te lo dije ayer! Ahora utilizamos los armarios para viajar en lugar de las chimeneas… es más práctico… todo mundo tiene un armario.
Hermione lo miró un momento, extrañada… no recordaba haber hablado ayer con él.
-Bueno… ¿Nos vamos? -le preguntó Ron señalando con un ademán pomposo el armario. Hermione asintió enérgicamente, sí recordaba que ese día tenía que ir a la madriguera. Se dio la vuelta para recoger dos maletas que antes no estaban allí y se dispuso a seguir a su amigo, hasta que descubrió que estaban vacías.
-¿Dónde está mi ropa? -preguntó Hermione alarmada, y se sorprendió al ver que el cuarto estaba cubierto de todas sus prendas, aunque, según recordaba ella, había estado en perfecto orden cuando había despertado. Apenada, comenzó a recoger la ropa a toda prisa, ante los ojos atentos de Ron. Comenzó a sonrojarse y se enderezó bruscamente- ¡Qué tontería! -musitó para sí misma y rebuscó en sus pantalones su varita mágica. No la encontró- ¿Dónde está mi varita? ¡¿Dónde está mi varita?! -Chilló frustrada, no podía creer que todo le pasara justo con Ron recargado en su armario. Volteó a ver a su amigo de reojo y descubrió que jugueteaba con un palo que se le hizo conocido…- ¡Ron, dame mi varita!
Ron alzó enseguida el brazo, poniendo fuera de alcance de Hermione su apreciada varita mágica. Ella dio saltos, frustrada, pero sin importar cuanto saltara no logró agarrarla.
-No puedes hacer magia, Hermione -le dijo Ron, risueño. Hermione lo miró con ira.
-¡Devuélvemela! ¡Dame mi varita! ¡No tienes derecho a…! -dijo saltando desesperada, hasta que en uno de sus brincos Ron le plantó un beso en los labios. Confusa volvió a sentir como sus pies tocaban el suelo, y un extraño sonido que zumbaba desde hacía un buen rato en sus oídos comenzó a hacerse cada vez más fuerte…. Más ensordecedor…
Y entonces Hermione Granger despertó dando un respingo. Miró alrededor alarmada, buscando la procedencia que aquel insistente ruido, y se encontró con su reloj despertador dando saltitos en la mesa que estaba al lado de su cama.
-Estúpido reloj -musitó Hermione frunciendo el entrecejo y apagando de golpe la alarma. Hundió la cara en la almohada y volvió a cubrirse hasta la coronilla con sus cobijas. Tal vez si lograba dormirse volvería a soñar con él… Pasaron los minutos rápido mientras ella iba recordando los extraños detalles de su sueño.Miró su armario como esperando que alguien saliera de allí pero no sucedió nada. Se quedó callada con los ojos clavados en el techo… era muy temprano… demasiado temprano… ¿Por qué había puesto su alarma tan temprano…?
Hermione dio un salto de sorpresa y estuvoa punto de caerse de la cama. ¿Cuánto había dormido ya? ¿Media hora? Se levantó tropezando hasta llegar a su armario que abrió con violencia para sacar lo primero que encontró. Se vistió lo más rápido que pudo y bajó dando tumbos las escaleras de su casa.
-Buenos días, papá -saludó apresuradamente la castaña a su padre, que estaba sentado en la mesa redonda que la familia usaba para desayunar. Le extrañó que no estuviera leyendo como siempre el periódico, que estaba doblado frente a él- Hola mamá -musitó con cara de sueño al entrar a la cocina y ver a su madre cocinando panqueques.
-Hola, Hermione, ¿dormiste bien? -inquirió ella, mirando de reojo a su hija, a ver si entendía la indirecta.
-Sí… dormí más de la cuenta… debe de sertarde -contestó Hermione más para sí misma que para su madre. Rose la miró con los brazos cruzados- ¿Qué?
Rose Granger se encogió de hombros y llevó los platos a la mesa. Hermione la siguió, intrigada.
-¿Qué pasa? -insistió ella, mirando con curiosidad a su madre. Pero fue William quién contestó.
-Te escuchamos hablarle a Ronald -murmuró su padre, con el ceño fruncido y mirando a través de sus gafas a su hija. Hermione alzó las cejas- Decías algo sobre tu varita.
-¡Ah! Yo… -Hermione sintió como la sangre se le subía a la cara… le hubiera gustado que sus padres dejaran de mirarla así- Yos soñé algo acerca de mi varita… Tal vez hablé entre sueños- Pero al parecer sus padres no se lo creyeron, por que seguían con los ojos clavados en ella- ¡Es en serio! ¡Si no me creen revisen mi cuarto! Ron no va a estar metido en un cajón. Además es imposible que alguien pudiera aparecerse aquí ¡Nuestra casa está protegida!
William la miró con los ojos entornados antes de ponerse de pie y ponerse en camino a la habitación de su hija.
-¡No puedo creer que piense que miento! -rezongó Hermione, sentándose de mal humor en el comedor. Su madre le sonrió divertida.
-Bueno,es que sonó muy real -comentó Rose sentándose ella también a desayunar. Hermione hizo un gesto esquivo y comenzó a comer- Y… ¿Acerca de Ronald…?
-¡Y se los dije! ¡Somos amigos! -dijo Hermione, fastidiada de que su madre siguiera insistiendo con ese tema.
-Hablas mucho de él -se excusó su madre, encogiéndose de hombros. Hermione puso los ojos en blanco.
-También de Harry, eso no significa nada -murmuró ella cortante.Su madre se echó a reír. En ese instante alguien tocó el timbre- ¡Oh, no! ¿Ya llego el señor Weasley? ¡No debí ignorar la alarma! -gruñó Hermione para sí misma y se llenó la boca con panqueques y leche. Su madre se puso de pie y fue a abrir la puerta.
-¡Hola señora Granger! -saludó una voz desde afuera, a Hermione se le hizo vagamente conocida, tal vez alguno de los hermanos de Ron había acompañado al Señor Weasley a recogerla.
- ¡Qué gusto verte, Ronald! ¿Sabes? Estábamos hablando de ti -dijo Rose bien alto para que su hija la escuchara. Hermione se atragantó con lo que estaba comiendo y se puso de pie como impulsada por un resorte, dando toses. ¡Estúpido despertador con su estúpida alarma!
uu primer capitulo uu