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¡Es bueno ser el rey! — capítulo 2

Hermione no tenía idea de cómo había logrado tragarse lo que tenía en la boca, ni como rayos se había puesto de pie tan rápidamente, pero cuando se dio cuenta de sus propios actos, ya estaba dando tumbos precipitados hacia la puerta, acomodándose con una mano la blusa y con la otra el cabello. Llegó justo a tiempo para oír un "Ah… ¿De veras?" en la voz avergonzada pero atenta de Ron, y, justo cuando llegó junto a su madre, ella iba diciendo:

-Sí, parece que mi hija tuvo un sueño contigo…

-Una pesadilla, más bien -se adelantó Hermione grandilocuentemente, dándole un empujóna Rose que se la había estado pasando de lo lindo.

-Con razón sentía un zumbido en el oído -dijo Ron sonriente, pero Hermione seguía mirando a su madre con reproche- Tú siempre tan encantadora ¿Eh?

La castaña desvió los ojos a regañadientes hacia su amigo y casi se va de espaldas. ¿Ese era Ron? Había cambiado mucho desde la última vez que se vieron, en el expreso de Hogwarts. Ahora se parecía más a su hermano Bill que a él mismo. Si bien seguía siendo alto, era notorio que había estado practicando Quidditch en las vacaciones. Practicando mucho. *¡Dios! ¿Viste qué brazos?*Dijo esa parte de su cerebro que solía hablar con la voz de Ginny. Hermione trató de sacudirse ese pensamiento antes de saludar a Ron.

-Perdona, no esperaba que vinieras -se disculpó Hermione, poniéndose de todos los colores, y abrazó a Ron sin darse cuenta.*¡Qué espalda! ¿Ves eso, Hermione? ¡Y vas a pasar el verano con él! ¡Maldita suertuda!*Dijo la voz en su cerebro, con envidia.Ella se separó bruscamente de Ron, roja como una señal de alto- Eh… ¿quieres pasar?

-Claro -musitó Ron, confuso. La señora Granger los miró con las cejas alzadas, risueña,y Hermione la fulminó con la mirada. Empujó con impaciencia a Ron hasta la sala justo cuando su padre iba bajando las escaleras.

-¿Ves? No estaba debajo de la cama -gruñó Hermione mirándolo y señalando a Ron luego con el pulgar. Él no entendía nada.

-¿Viniste solo, Ronald? -inquirió el señor Granger con algo de agresividad.

-Oh, no. Sólo acompaño a mi padre… él está afuera, admirando su buzón -contestó Ron, intimidado.

-Sí… tampoco vino a raptarme, papá -agregó Hermione con severidad, pero su padre seguía mirando con desconfianza a Ron. Hermione dio un resoplido y jaló a su amigo hasta la sala. El pobre sentía que no habían llegado en el mejor momento… en el mejor momento para él, porque la madre de Hermione se reía a carcajadas en el recibidor al ver la cara de su marido.

-Linda foto -comentó Ron nervioso, señalando una en la que se veía a Hermione de unos ocho años montada sobre un caballo, sólo para distraerse. Hermione le sonrió.

-¿Quieres algo de tomar? -preguntó ella, consciente de que su padre le miraba atentamente.

-Ah… claro… un té está bien.

Hermione se dio la vuelta y fue hasta la cocina- Es mi amigo, papá ¿Puedes ser un poco amable? -dijo con resentimiento, al cruzarse con William. Él se encogió de hombros, aún mirando a Ron con gesto de pocos amigos.

-Sólo tengo té en bolsas -comentó Hermione cuando volvió a la sala con una jarra de agua y un par de tazas.

-No hay problema -dijo Ron, contento de poder desviar su atención hacia Hermione y no hacia su padre. Ella sirvió dos tazas y sacó la azucarera de una vitrina- de hecho no le tengo mucho aprecio al té de hierbas… casi veo a Trelawny diciendo que me comerá un malvavisco gigante.

-¿Cuántas de azúcar? -preguntó ella, mordiéndose la lengua para contener una risa.

-Eh… dos está bien -contestó el pelirrojo, algo sorprendido. Hermione le tendió la taza antes de sentarse ella también en un sillón- ¿Por qué tanta hospitalidad? -preguntó Ron, pensando que Hermione no había sido tan amable con él en casi seis años de conocerse. Hermione dejó su taza en la mesa.

-Mi padre no te quita la vista de encima, solo trato de actuar con normalidad -dijo ella rápidamente, algo enfadada. Ronsonrió.

-Sí, parece que no le agrado.

-Hizo lo mismo con Harry cuando nos vimos en vacaciones…-dijo Hermione poniendo los ojos en blanco- No le agrada nadie que se acerque a mí.

-Bueno, a mí tampoco me agrada nadie que se acerque a ti -comentó Ron con cara de astuto. Hermione lo miró, entre sorprendida y reprobadora, pero entonces la tetera llena de agua hirviendo se deslizó misteriosamente por la mesa y se derramo en el regazo de Ron- ¡De acuerdo! ¡No vuelvo a abrir la boca!

-¡Lo siento! ¡No fue a propósito! -Exclamó Hermione riendo tontamente, viendo como Ron se ponía de pie de un salto y hacía un gesto de dolor- Voy por una toalla.

Hermione fue de vuelta a la cocina, pero se detuvo al ver que había una tercera persona sentada en el comedor además de sus padres- ¡Hola señor Weasley!

-¡Hola Hermione! ¿Fue Ron el que gritó?

-Oh, no se preocupe, él está bien… de hecho, creo que sería bueno que fuera a ayudarlo, las varitas son más útiles -comentó Hermione. El señor Weasley la miró algo confuso antes de ir a encontrarse con su hijo.Hermione miró a sus padres antes de darse la vuelta e ir a su recámara a buscar sus maletas. Cuando regresó había un silencio sepulcral en la sala. Se sentó algo dubitativa al lado del señor Weasley. Todos observaban atentamente a Ron y al señor Granger, que estaban jugando ajedrez. Hermione puso los ojos en blanco.

-¡Error! Mi hija me había dicho que eras bueno en esto, Ronald -dijo el señor Granger, a la mar de contento, derribando con su torre un alfil del pelirrojo.

-Ella suele sobreestimarme -murmuró Ron en voz baja, procurando que William no lo escuchara. Hermione frunció el entrecejo y soltó un resoplido, justo cuando comenzaba a sentirse afortunada, Ronald volvía a hacer cosas estúpidas, como hablar de quidditch o, en ese caso, retar a un partido de ajedrez a su padre. Se pasó aburrida casi media hora antes de que Ron se reclinara en el asiento con las manos en la nuca, sonriendo con autosuficiencia- Jaque Mate.

Hermione miró a su padre de reojo, que parecía no tragarse la derrota y seguía escrutando el tablero como si pensara que Ron había hecho trampa. La verdad era que el pelirrojo le había dado bastante ventaja, Hermione se había fijado en eso, pero, al parecer, al final su ego o algo parecido le habían impedido dejar que su suegro ganara… ¿Suegro?

-Vaya… buen partido, Ronald -murmuró William, aún algo contrariado.De pronto parecía menos antipático que antes.

-Bueno ¿Nos vamos ya? -intervino el señor Weasley, que había estado mirando la hora constantemente. Hermione bostezó y Ron, que la miraba como esperando que dijera algo más, puso cara de decepción.

-Sí, sí… -se levantó, seguida de su padre, su madre, el señor Weasley y Ron, y los cinco se dirigieron de nueva cuenta hasta la puerta.

-Déjame ayudarte con eso -le dijo Ron cuando ya estaban en el umbral, quitándole las maletas de las manos. Dado que no había logrado impresionarla mucho con el ajedrez, tendría que cambiar su táctica. Hermione lo miró entre confusa y satisfecha y él le sonrió por lo bajo, pero enseguida se dio la vuelta, esquivando las miradas del señor Granger que si bien habían dejado de ser agresivas, aún eran desconfiadas.

-Muchas gracias por prestarnos a su hija en vacaciones -les dijo el Señor Weasley a modo de despedida, estrechándole las manos los padres de ella.

-Al contrario, me parece que abusamos demasiado de la hospitalidad de Molly y tú, Arthur -comentó Rose, abrazando por los hombros a su hija.

-Pronto Hermione habrá pasado más tiempo con ustedes que con nosotros -comentó su padre, con un leve tono de aspereza, pero el SeñorWeasley no lo notó por que volvía a mirar su reloj.

-Bueno, espero nos veamos pronto, debemos irnos.

-Adiós mamá -se despidió Hermione, besando a Rose en la mejilla, enseguida abrazó a William- Nos vemos, papá.

-Cuídate -le pidió éste, aún mirando de reojo a Ron, que ya había llegado a la cerca de madera y miraba a ambos lados de la calle con recelo. Enseguida Hermione echó a andar junto con el señor Weasley para alcanzar a Ron.

-¿Cómo nos vamos a ir? -preguntó.

-Vamos usar un traslador que nos dejará en un bosque cercano la madriguera, han puesto muchas protecciones por Harry -contestó el señor Weasley con ligereza.

-¿Harry ya llegó?

-No, no… Lo va a llevar Dumbledore, aunque no sé cuándo… ¡Eh, Ron, ven aquí! -llamó Arthur, cuando llegaron junto al aludido que miraba con curiosidad el buzón de los Granger. El Señor Weasley sacó una taza sucia de latón y les indicó con una seña que la tomaran. Cinco segundos después estaban volando a toda velocidad, dando vueltas sobre sí mismos y chocando unos con otros. Cuando aterrizaron por fin, Hermione cayó de espaldas sobre la hierba y Ron le tendió una mano para ayudarla. El señor Weasley, que miraba con nerviosismo entre los árboles, los incitó a que caminaran.Cerca de un minuto después Hermione divisó la retorcida silueta de la Madriguera encontrastecon un cielo azul purísimo. Molly, que los esperaba en el corral de las gallinas, pareció aliviada de verlos.

-Arthur, han enviado un mensaje del ministerio, necesitan que vayas urgentemente -dijo ella despues de saludar a Hermione, mirando con seriedad a su marido. Él frunció el entrecejo y se despidió de los tres antes de echar a andar de regreso al bosque.

-Bueno ¿Quieren desayunar? -les preguntó la Señora Weasley con amabilidad, haciéndolos pasar a la sala.

-Yo no, gracias, acabo de comer -contestó Hermione que acababa de divisar a una esbelta rubia dando vueltas en la cocina. Ron también la había visto y estiraba el cuello para poder apreciarla mejor.

-Yo estoy hambriento -murmuró el pelirrojo con voz ronca, mirando aún a la chica en la cocina con avidez. Hermione frunció el entrecejo.

-No seas descortés -lo regañó su madre, levemente molesta- al menos lleva sus cosas al cuarto de Ginny ¿Quieres?

Ron separó los ojos a regañadientes de la cocina y echó a andar ceñudo hacia las escaleras, Hermione lo siguió.

-¿Quién es la que estaba en la cocina? -le preguntó con curiosidad. Ron se detuvo en seco y Hermione chocó con él.

-Es Fleur Delacour, ahora que lo preguntas -contestó el pelirrojo, regodeándose con sus palabras y con la cara que había puesto su amiga.

-¿Ella? ¿Qué hace aquí?

-Se va a casar con mi hermano -dijo otra voz, y una chica pelirroja salió con los brazos cruzados de su habitación.

-¿Qué cosa? -preguntó ella aturdida, imaginando por un momento a Ron vestido de frac, pero Ginny se apresuró a explicarse.

-No te preocupes, es con Bill con quien se va a casar, así que Ronnie aún está libre -aseguró la pelirroja con sorna, mirando a Hermione maliciosamente.

-Seguro que te la has estado pasando de lo lindo -le espetó ella a Ron, haciendo oídos sordos a las palabras de Ginny y tratando de sonar despreocupada. El pelirrojo no pudo ocultar una sonrisita de suficiencia y le tendió las maletas a la castaña.

-Me voy a desayunar -dijo y le plantó un beso en la mejilla a Hermione. Ella se quedó pasmada y agradeció que Ginny estuviera volteando en ese momento hacia otro lado y no la hubiera visto con su cara de embobada. Observó a Ron bajar alegremente las escaleras y perderse en el recibidor.

-Tranquila, ni aunque Fleur comenzara a interesarse en él dejarías de gustarle -dijo Ginny, pensando que si Hermione seguía con los ojos a Ron era por celos, ya que ni siquiera había notado la mirada de dulzura que iluminaba el rostro de su amiga. Hermione se encogió de hombros, sonriente, y llevó sus maletas a la habitación que compartía con la pelirroja. Ginny se quedó confusa donde estaba, antes de girar los ojos con fastidio y seguirla.