¡Es bueno ser el rey! — capítulo 14
El sol brillaba con esplendor cuando los alumnos comenzaron a salir del castillo. Por primera vez en mucho tiempo, ningún alumnos hablaba en absoluto y los murmullos se esparcieron como niebla por ese espléndido día verano. Y a pesar de que se respiraba una atmósfera de unión extraña, había tres alumnos que parecían estar aparte del resto, como si un muro invisible los separara.
Uno de ellos era Harry Potter, que trataba de mantener su mente alejada de los sucesos que habían acontecido la noche anterior. Miró temeroso al lugar donde estaba un enorme ataúd de mármol y tragó saliva. Fe a sentarse cerca de allí. Ron y Hermione lo siguieron.
Él estaba pálido y confundido. No se tragaba aún la muerte del director, y estaba casi seguro de que Dumbledore se levantaría de entre los muertos en cualquier momento. Sin embargo una parte de él sabía que esta vez el hombre había perdido. Esa parte que hablaba con la experimentada voz de Hermione. Ron se volvió a mirar a su amiga y ella le sonrió llorosa. La abrazó con fuerza y la sintió deshacerse en sollozos sobre su hombro.
Qué mal momento para enamorarse de esa forma- pensó Hermione aferrada al pelirrojo. Su corazón latía con fuerza, pero eso, junto con las lágrimas que se le resbalabanpor las mejillas, habían perdido importancia. Ahora no solo corría peligro de perder la atención de Ron, si no de morir, y de ver morir a la gente que amaba. Y claro, también estaba el hecho de que el peso del futuro de toda la comunidad mágica se repartía entre los hombros de ella, de Harry y de Ron.
Y apenas tenían diecisiete años.
Diecisiete años- pensó Ron, abatido. Se preguntó cuánto tiempo más vivirían. Y quién moriría primero. Observó por encima de la melena de Hermione a Harry, que seguía pálido y ojeroso. Sintió la respiración de su amiga chocar con su cuello y se prometió que moriría antes de dejar que le pasara algo.
El fuego terminó de consumir el cadáver del anciano director y los alumnos marcharon lentamente hacia ó de consumir el cadáver del anciano director y los alumnos marcharon lentamente hacia las rejas negras del castillo.Ron fijó la vista en Harry, que caminaba acompañado por el ministro de magia.
-Mira eso, Hermione.
La aludida se separó de él con el ceño fruncido y dirigió sus ojos hacia donde Ron le señalaba. Alzó las cejas y se cruzó de brazos.
-¿Crees que esté en problemas?
-No lo sé pero será mejor que lo averi…
Pero la mirada de Ron había saltado hacia un objetivo diferente: junto con varios servidores del ministerio, se encontraba Percy caminando sosteniendo un pergamino en la mano y acomodándose los lentes con la otra. Se dirigió hacia él.
-Ron… espera… -musitó Hermione ligeramente preocupada, pero Ron ya le había adelantado unos diez metros, caminando con zancadas largas y los puños apretados.
-Hey, hermano -gritó el pelirrojo cuando aún cinco metros lo separaban de Percy. Hermione los alcanzó y miró a su alrededor, otras cabezas pelirrojas se habían girado hacia ellos- ¿Con quién está tu lealtad ahora?
-Con el ministerio, por supuesto. Y te recomendaría que siguieras mis pasos -tras decir eso, Percy tomó a su hermano por el hombro con gesto paternal- Ron… yo esperaba mucho más de ti… no dejes que los otros de pudran…
-¡No me toques! ¡Eres un traidor!
-Los traidores son ustedes -dijo Percy con frialdad, y Hermione apenas alcanzó a asirse del brazo de Ron para que este no le rompiera la nariz con un puñetazo. Lo arrastró con dificultad lejos de su hermano.
-¿Qué te sucede? -le reclamó la castaña a su amigo con los brazos cruzados.
-Ese bastardo…
-Sí, pero ahora debemos preocuparnos de otro bastardo -y dicho esto, Hermione señaló por encima de su hombro al ministro de magia, que discutía con Harry. Ron se tranquilizó un poco y ella aprovechó para alejarlo lo más posible de su hermano mayor. Vio como Fred y George salían de entre la multitud y se dirigían a encarar a Percy.Hermione soltó un pequeño resoplido y sus ojos se fijaron en Lavender, que estaba abrazada a Seamos y que saludó moviendo los dedos con coquetería a Ron. Harmione frunció el entrecejo y se pasó el brazo del pelirrojo por los hombros mientras ella lo abrazaba por la cintura.
Ron observó sorprendido el gesto de su amiga, y cuando Hermione lo volteó a ver algo arisca, él le sonrió satisfecho. Al final de cuentas, se dijo, es bueno ser el rey.
se acabo!!! supongo ke fue mas corto de lo que pensé
muchas gracias por leer y por seguir esta historia!
espero leerte pronto