Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← ¡Es bueno ser el rey! · de

¡Es bueno ser el rey! — capítulo 5

La música rebotaba suavemente entre los pliegos de seda y terciopelo que adornaban la sala. Había luces rojizas y violetas que le daban un aire misterioso al lugar. La gente, que usaba vestidos victorianos y antifaces elegantes, bailaba alegremente al ritmo de las notas que parecían desintegrarse en el aire. Se sorprendió de encontrarse allí también, metida de alguna forma en un apretado vestido color crema, y con un antifaz que le cubría la parte superior del rostro. Logró divisar algunos detalles del salón, por ejemplo, un piano que se hallaba hasta el fondo y una gran mesa tipo bar llena de botellas brillantes. Entre esos dos muebles había una enorme puerta de arco que pareció iluminarse de repente. Alguien entró en la sala.

Era alto y estaba enfundado en una elegante túnica de gala negre, y aunque también llevaba máscara lo habría reconocido de inmediato: Era Ronald Weasley.

No supo si fue ella la que avanzó hacia él o viceversa, pero pasados unos segundos (o unos minutos, no lo sabía) ya estaban frente a frente.

-Hermione -dijo él con voz ronca. Ella sintió como si sus rodillas fueran de mantequilla cuando Ron la tomó de la barbilla y acercó su rostro al de él. Más cerca.

-Hermione.

-¡Hermione!

-¿Hmm?

-¡Hermione!

Hermione abrió los ojos y tardó un momento en darse cuenta de que no seguía soñando. Se encontró de golpe con los ojos azules de Ron, y su cabello rojo le caía sobre las sienes. La castaña sonrió tontamente pero entonces su amigo la agitó por los hombros con brusquedad.

-¡Despierta, Hermione!

-Estoy… despiertaa…ah -musitó ella bostezando, triste porque su sueño hubiera acabado. Se alarmó un poco. Era la segunda vez que soñaba con Ronald Weasley.

-¡Anda, levántate!

-¿Qué pasa…?

-Llegó Harry -dijo Ron. Hermione se enderezó y miró su reloj. Eran no más de las seis de la mañana. Cuando ella se puso de pie, Ron ya había salido del cuarto de su hermana. Hermione miró a Ginny, que seguía dormida, y recordó lo que le había dicho la mañana anterior. Caminó tristemente hasta la recámara de Fred y George, donde Ron ya había abierto las cortinas de par en par.

Harry se enderezó abruptamente y buscó sus lentes con las manos. Ron parecía a punto de echarse a reír, pero se limitó a palmearle la coronilla con demasiada fuerza.

-¡No lo golpees, Ron! -chilló Hermione, indignada. El pelirrojo la volteó a ver una vez más (la última mirada que le dirigiría directamente a ella en todas las vacaciones) antes de volverse de nuevo hacia su amigo, riendo a carcajadas.

Y, bueno, como Ginny vaticinó, el resto de la plática fue acerca de Dumbledore y la profecía. Nada de piropos ni "guapa". Pero se dijo que así era mejor. El Ron con el que había convivido tres días ese verano no era al que estaba acostumbrada, no era normal. Igual, se dijo, lo iba a extrañar. Y, sí, tenía razón.

muy corto, lo sé... lo lamentoo!! no he estado inspirada :(