¡Es bueno ser el rey! — capítulo 8
-¡Es que no lo entiendo, Ginny! ¡Yo no le hice nada!
-¿Qué quieres que te diga? ¡Es mi hermano y sé que es un idiota! Aun no entiendo que le viste.
-Si le preguntaras a cualquiera de las chicas te darían diez razones por las cuales tu hermano es atractivo.
Ginny frunció la nariz con ese último comentario y se quedó viendo a Hermione, que se tapó la cara con las manos, desesperada. Ya mucho le había costado invitar a Ron al baile de Slughorn como para que encima Ron comenzara a comportarse como un adolescente irritable. A Ginny le había sorprendido mucho la valentía de su amiga, pero lo que más la había extrañado (e indignado) era que después de eso, Ron y Hermione se comportaran como si nada. ¿Es que esos dos simplemente no podían dejar su ego atrás? Y ahora que de pronto su hermano se portaba tan arisco con la castaña… simplemente no lo entendía.
En ese momento Parvati y Lavender pasaron junto a ellas, parloteando y con bufandas y banderines de gryffindiore. Ginny se quedó estática un momento y se dio una palmada en la frente. Miró nerviosa a su amiga.
-He-hermione -musitó Ginny con delicadeza. Hermione alzó la cara- ¿Qué me dirías si yo supiera por qué Ron está enojado?
-¿Lo sabes? -inquirió Hermione con un brillo frenético en los ojos. Ginny tragó saliva, nerviosa y se aclaró la garganta.
-Pues… digamos que tal vez mi hermano pudo haber pensado que te besabas con Victor Krum -dijo la pelirroja rápidamente. Hermione alzó la cara y frunció levemente el entrecejo.
-¿Y eso qué tiene que ver con que se porte así conmigo? -preguntó Hermione confusa y herida. Ginny la miró significativamente y Hermione se cruzó de brazos y enrojeció del enfado- ¿Es por eso? ¿Está celoso?
-Supongo -musitó la otra, andándose con cuidado. Pero para su buena suerte, Hermione estaba demasiado ocupada despotricando contra Ron como para preguntarse cómo era que Ginny sabía eso.
-Hermione, ya va a empezar el partido ¿vienes? -la interrumpió Ginny tras varios minutos de constantes insultos y bufidos. Su amiga la miró con los ojos entornados.
-¡No pienso ir al maldito partido! -gritó ella indignada. Ginny se encogió de hombros y dejó a su amiga alborotada y furiosa. Sin embargo, Hermione bajaba unos minutos más tarde, recordando que no sólo jugaba Ron, si no también Harry, y que debía ser importante para él que vieranel partido. Pero, aunque no lo admitiera, lo hacía más por ver al pelirrojo que por acompañar a su amigo.
El parido no le emocionó demasiado, ella no disfrutaba especialmente el quidditch, pero se animó mucho cuando Gryffindore terminó ganando. Vio desde las gradas a Ron que lanzaba puñetazos al aire y a Harry que parecía inmensamente aliviado. Los siguió hasta el vestidor.
Fue entonces cuando recordó que estaba enojada con Ron, y entró como un bólido para encarar a sus amigos.
-Harry, quiero hablar contigo -dijo ella precipitadamente, porque Ron apenas se estaba poniendo la camisa y no quería sonrojarse- No me parece honesto lo que hiciste en el desayuno, es por eso que Ron ha parado todos los goles.
-Oh vamos, Hermione, solo fue un poco de suerte -le dijo Ron con aspereza. Sacando la cabeza por el agujero de su camisa. Ella apretó los labios, molesta.
-Es trampa -dijo ella con severidad, encarando al pelirrojo.
-¿Y qué? ¿Vas a delatarnos?
-No hay nada que delatar -se apresuró a intervenir Harry, y sacó sonriente el frasco de poción, que seguía sellado con cera. Hermione lo miró boquiabierta y Ron fue el primero en reaccionar.
-¿Creías que no podía detener los tiros sin ayuda? ¡Pues si puedo! -le restregó él con un tono odioso y molesto, que fue demasiado para Hermione.
-Yo no… no quise decir… -balbuceó la castaña, al borde de las lágrimas. Ron le hizo un gesto desdeñoso y ella sollozó sin darse cuenta y salió de allí, empujando al pelirrojo al pasar.
Se encerró en la biblioteca por un par de horas, ocultándose tras los libros mientras lloraba. Trato de serenarse y finalmente se dijo que tal vez podría hacer las pases con él en la fiesta. Respiró hondo y se limpió la cara antes de dirigirse a la torre de Gryffindore. Pero cuando llegó y atravesó el retrato de la señora gorda, solo pudo preguntarse: ¿Qué hace Ron con Lavender?