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World in my eyes — capítulo 3
A ver, seguimos...
Hermione sonreía, mientras sostenía un brazo de Sirius Black. Harry no podía creérselo. Tenía que estar mintiendo al respecto. Sentía tanto calor como si el cuerpo jamás se hubiese desprendido de él. Como si simplemente lo único que le debía, era un abrazo. Inspiró, tratando de calmarse y de encontrar su voz.
Su padrino estaba allí, junto a él. Lo miraba con una curiosa expesión, como si se tratara de algo que jamás había visto. Luego sonrió y se dejó caer sobre sus rodillas y tomó las manos de su ahijado, soprendido. Volver a verlo.
Volver a sentirlo.
— ¡Estás vivo, Sirius!— dijo Remus y eso pareció romper el silencio al que estaban sumidos desde hacía un par de minutos.
— ¿Sabes que eres un imbécil, no?— dijo Harry y su padrino asintió en silencio— mira que hacerle caso a Snape. Como si no gueras ya necesario para todos nosotros.
Ladeó la cabeza hacia Hermione, quien lo miraba con los ojos llenos de lágrimas. Permaneció mirándola por unos minutos, mientras ella alzaba su mirada y ladeaba la cabeza hacia Ron.
Volver a verlo era todo un hallazgo.
Caminaron hasta detenerse en su vieja habitación y con una sonrisa suave, Remus apartaba todo lo que había estado revisando. La habían limpiado, unas noches antes. Entre él y Harry. Entre Harry y Kreacher. Así lo ordenaba Harry, el verdadero dueño de aquella enorme casa. Hermione soltó a Sirius, cuidadosamente y lo contempló. Estaba sentado en la cama, comenzando a dejar car sus pies en ella, pesadamente. Remus se encargó de quitarle los zapatos.
— Sentirás que tu cuerpo está algo ingrávido aún. Necesitas descansar y bueno, necesitas un poco de alimento. Te puedes estar sintiendo muy débil y necesitas de proteinas. Carbohidratos y todo aquello que los seres corpóreos, comemos.
Sirius asintió en silencio y Remus inspiró, preguntándose qué podía disponer en la mesa.
Hermione había permanecido en la cama, mientras Sirius la contemplaba desde el espejo que tenía a un lado. Podía ver su perfil, mientras ella curaba una herida sobre una de sus piernas.
— Gracias, Hermione. No pude tener la oportunidad de explicártelo. Cuando ibas todos los días a contarme la verdad, entre los lamentos de aquellos con los que conviví. De que solo Snape mentía. Que era tan necesario e importante.... renovaste mis ánimos. Mis fuerzas. No sabía si podía oírte, pero pude hacerlo.
— No fue fácil encontrarte, entre tantos que deseaban volver a sus vidas anteriores. Y sin embargo, me alegro de que estés vivo y de vuelta con nosotros. ¡No sabes cuánto!
Sirius sonrió mirándola y Hermione desvió la vista, apenada. Desde hacía un par de meses, antes de su muerte, había estado pensando en decirle algo más que un simple: bien hecho.
Pero no sabía como.
— Hermione... yo...
Bueno. Luego de haber estado muerto, podía con todo. Mejor era decírselo, antes de que ella cambiara de parecer con respecto a su soltería y terminara con alguien.
Porque, continuaba soltera. ¿No es así?
— ¿Sí?
— Quisiera...
Pero antes de poder continuar, Ronald entraba en aquella habitación y caminaba hasta detenerse junto a ella. Con una sonrisa, colocaba una mano sobre su hombro y ella, colocaba una mano sobre la suya.
Eso lo entendió claramente.