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World in my eyes — capítulo 2
La mesa ya estaba reservada, solo faltaba ella. Con una sonrisa contrahecha, se sentó junto a sus amigos. Había llegado ligeramente tarde, pero a menos podía llegar. Se alegraba de que aquel restaurante estuviera tan cerca de ella. Ron y Harry la miraron con mucha atención, mientras ella dejaba su bolso a un lado y los miraba.
— Descubrí la forma de traer a Sirius a la vida— dijo y Ron parpadeó confundido— me ahorraré las tediosas explicaciones, pero desarrollé una especie de hechizo que me permite traer a personas fallecidas del velo. El alma la estuvimos buscando por meses, ya lo saben y está retenida en ese pequeño relicario que tienes allí, Harry.
El muchacho suspiró, ligeramente esperanzado. Ron parpadeó una vez más y se imaginó el grado de aquel descubrimiento que había hecho Hermione y su valor.
— Pero no puedes venir conmigo. Creo que entiendes la razón, Harry.
— Sí. No hay problema con ello. Lo comprendo.
— Será muy complicado, Ronald. Si quieres venir, tienes que estar preparado y hacer todo lo que te pida. Es importate que el velo no te absorba o terminaremos probando mi invento en ti.
Ron asintió en silencio y palmeó el hombro de Harry, dándole esperanzas. Desde hacía un par de años, no pensaba que su padrino volvería. No pensaba siquiera, que podría volver a hablarle. Que podría volver a mirar a sus ojos. Así estuvieran vacíos y distantes. Ya había dado por terminado, aquel suceso. Ya no importaba si Snape tenía la culpa.
Estaba muerto. Al menos hasta ese momento en el que Hermione había hecho su hallazgo.
— Ten cuidado Ron, puede ser peligroso. Por ningún motivo, toques el velo. Es importante que logremos apartarlo, que no nos roce ninguna parte del cuerpo.
— Pero... ¿Cómo?— preguntó Ron, sobre los gritos y lamentos de los fallecidos bajo ellos. Hermione sonrió, sacando su varita y apuntándole directamente. Ron tembló y la miró con estupefacción.
— No te muevas. Es como un encantamiento escudo, pero muco más fuerte.
Ron sintió la embestidura de energía y de pronto, no supo mayor cosa de sí. Hasta que el hechizo había terminado y ambos habían caído dentro de aquel lugar. Desapareciendo lentamente y bajo la luz de la luna.
Harry permanecía quieto en un salón a oscuras, mirando un reloj de bolsillo desvencijado que había encontrado. Remus estaba a pocos centímetros, dmirando un viejo baúl que le traía tantos recuerdos.
— Creo que ya no puedo esperar.
— Tranquilo, Harry— dijo, colocando su mano en su hombro.—Todo va a salir bien, ya vas a ver.
Se mantuvo lo más paciente que pudo. Mientras recogía la habitación para la llegada, escuchó un par de pasos rápidos y su corazón llegó hasta su boca. Escuchó una voz lejana y creyó que era el lamento del relicario que soía oír, por las noches. Pero eso se escuchaba tan fuerte, que su presión subió de pronto.
¿Era él? ¿Podría?
— Sigo sin entender, cómo mis piernas apenas se mueven.
Era él. Era Sirius Black.