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El otro Potter — capítulo 4

*Su madre estaba sentada en la cama, mientras él jugaba con sus juguetes. No le gustaba alejarse de ella. Sin importar dónde estuvieran. Ellos tenían que estar allí, junto a él. No sabía lo que era estar solo y las pocas veces que lo había probado, no le habían gustado en lo más mínimo. Estaba bien si su mamá, lo estaba supervisando mientras jugaba.Pero ni eso hacía. Solo estaba recostada, leyendo una revista sobre bebés y su padre... hacía el almuerzo de ese día.Simplemente estaba jugando allí, sin ningún compañero. No como antes, que su padre solía sentarse a jugar con él.— Pa...— Ahora no, Harry. Estoy ocupado. Muéstraselo a mamá.**Hizo lo que le pidieron y caminó hacia su madre. Mientras caminaba, sus trenzas se enredaron y cayó al suelo estrepitosamente. Su dibujo, aquel que había estado coloreando, rodó varios metros lejos de él.Sobre él se había volcado el vaso con agua que Lily tenía sobre la mesa de noche. Al haber golpeado con ella. El chichón en su frente no tardó en aparecer, pero el dibujo estaba desecho.— ¡Ay Harry! ¿Por qué no miras cuando caminas? Mira lo que has hecho. Sí, el dibujo está dañado. Haz otro.No era así antes. Su madre siempre coloreaba con él.¿Para qué iba a hacer otro?*Se quedó sentado en aquella alacena. Estaba fastidiado de estar confinado dentro, pero no tenía otra alternativa. Así eran sus tíos y realmente, podía existir castigo peor que ese. No le gustaba desafiarlos tanto. Seguramente terminarían acabándolo y ya no necesitaría vivir dentro de aquel mohoso y sucio lugar. Con una sonrisa suave, se preguntó cuánto tiempo faltaba para eso. Como si el destino no pudiera ser más indiferente con él. Pero antes de continuar con sus quejidos, escuchó un ruidillo. Era algo distinto a su estómago quejándose. Era más que eso sin duda y provenía de afuera. Detrás de aquella puerta. — ¿Quién está allí?— preguntó. Bien no podía asustarse, puesto que estaba encerrado y nada podía hacer. A no ser que ese "alguien" lo liberara y viniese a matarlo. Dichosa fortuna momentánea. El sonido continuó acrecentándose y fue entonces cuando él miró a su alrededor, en busca de algo contundente. ¿Necesitaba detenerse? Antes de siquiera moverse, notó que algo se deslizaba por debajo de la puerta. Era una especie de carta y parecía que alguien se la estaba enviando a él. Su nombre estaba en el sobre. Pero... él no conocía a nadie. ¿O sí? ¿Quién podía estarle escribiendo una carta? ¿Acaso...? No, era muy improbable que su hermano/hermana, le escribiera. Aunque era el único o la única, que lo conocía. Y su tío no le iba a mandar una carta. Ni siquiera le mandaba la cena. Cruel ironía. — ¿Hogwarts? ¿Qué es esto?