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El otro Potter — capítulo 6
*Ya tenía más edad, unos años más. Estaba en el suelo, dibujando y coloreando. Lo que más le hacía feliz. Su madre estaba allí en el sofá. Faltaban escasos días para dar a luz. Lo recordaba. Cada vez estaba más enferma. Se sentía más débil. Le preocupaba. Su madre le preocupaba y no quería verla sufrir. Hacía un dibujo para ella."Mamá" decía en las letras más grandes que jamás dibujó. Caminó torpemente hacia su madre y ella lo miró con una inspiración profunda. Era un dibujo. Decía "mamá"— Es muy lindo, Harry. ¿Lo dibujaste tú?**Se introdujo dos dedos en la boca y la miró con una sonrisa. Lily lo contempló en silencio y lo colocó a un lado de la cama.Harry se preguntó si le había gustado. En su mente infantil, no había recibido un beso o había recibido algún abrazo. Solo un "es muy lindo"Para los recientes dibujos, James accedió a ayudarle. Había escrito en el pergamino: Te amo mamá. En letras muy grandes. Harry corrí hacia ella, con una sonrisa. Lo colocó en sus manos y ella, bajó la vista hacia el mismo.— Yo también te amo, Harry.James caminó hacia su esposa y suspiró, sentándose a un lado. Lily colocó su cabeza sobre su hombro y suspiró en silencio.— Tienes una linda letra, James. ¿Nunca te lo dije?¿Por qué nunca había besos en las mejillas o abrazos afectivos? James sonrió dulcemente, mientras besaba la frente de su esposa y sus manos.**Harry se quedó allí de pie; mirando su dibujo.*Resultaba siempre igual. Palabras que iban a brazos y besos vacíos. Se quedó solo en el salón, contemplando la habitación. Palabras de amor vacías, bastaban para él. No exigía mucho. ¿Para qué? ¿Para decepcionarse? Simplemente lo dejaba ser. Lo dejaba existir. ¿Para qué quejarse si lo que recibía era castigos y reclamos? Mejor quedarse en silencio. Vivir el mundo en silencio. La visita no tardaría mucho y mientras; podría hacer otras cosas para su beneficio. Leer un poco tal vez. Descansar. Sí. Eso era lo único bueno de estar solo. — Entonces... Pero antes de decir algo más, un curioso sonido se escuchó en la ventana. Como si algo chocara con ella. Ladeó la cabeza y notó una sombra junto a la ventana. Una gran sombra que parecía tener... — ¿Alas? Caminó hacia la ventana y miró con atención. Una enorme lechuza estaba posada en el alfeizar y lo miraba, ladeando la cabeza con mucha gracia. Harry abrió la ventana y ella, caminó hasta entrar. Revoloteó por la casa y luego se detuvo junto al sofá. Esa era una mala idea. Sobretodo si sus tíos regresaban. Trató de atraparla pero fue imposible. Ella se divertía con la impresión de Harry. — Ven aquí, condenada lechuza. Me meterás en problemas. Ya las había visto en el zoológico, con su primo Duddley. Magestuosos animales. Muy inteligentes.