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El otro Potter — capítulo 7

*Y trataba de entender lo que veía con sus pequeños ojos verdes. Era...¿un niño o una niña, lo que estaba cobijado entre las mantas? Su madre se veía cansada, sonrojada y sonreía. ¡Estaba feliz de verlo! Mientras él sostenía la mano de James. Habían aparecido juntos en aquel hospital.**Pero no. Su madre no le prestó atención. No, estaba distraída mirando aquel pequeño "bulto" entre sábanas.Y su padre soltó su mano y se sentó en la cama, acariciando el rostro de su mamá. ¿Qué había allí, que era tan emocionante? Y mamá había perdido tamaño, de forma considerable.¿Esa cosa había salido de ella?Lily había suspirado, mientras le sonreía a su padre. Se inclinó hacia un lado, suavemente, para mirar hacia abajo.— Mira, Harry.*Solo recordaba aquello, no había nada más en su mente. ¿También aquella niña o niño, tenía una carta como esa? ¿Qué diablos era Hogwarts? ¿Acaso era una escuela? ¿Algún aparato que consumía electricidad y tenían que pagar? Estaba confundido. Iba dirigido a él y resultaba ser la única carta que había recibido alrededor de su vida. ¿Acaso sus padres le escribían? No, su tía había dicho que ellos habían muerto en un accidente de tránsito, ya muchos años atrás. ¿O podría tratarse de su hermana o hermano? Quizá. Debía tener mucha menos edad que él, así que dudaba que supiera escribir o su dirección, pero todo en aquella vida era posible. Quizá. ¿Quién más lo conocía? Nadie. Inspiró pesadamente. Sus tíos aún no se despertaban y la lechuza hacía mucho ruido. Como una especie de chillido. Parecía tener hambre y quejarse por tan largo recorrido y no tener una gratificación. — Toma, toma... me vas a meter en problemas. Cómete este pedazo de jamón. Pero Vernon Dursley ya estaba despierto. Ante aquel ruido, que ya había sucedido en cuanto aquel animal había arribado. Que ya, por supuesto, se había detenido al tener una gratificación dentro de su pico. — ¿Qué diablos sucede? ¿¡Qué es ese ruido!? ¿Qué diablos haces, Potter? Suspiró, tomando una de las sábanas de la cama y lanzándola sobre la lechuza, que pareció molesta y podía escuchar su revoloteo bajo ella. ¿Es que no se podía quedar quieta un mísero minuto? Y no tenía una jaula o algún lugar donde mantenerla encerrada. Sabía que terminaría por salir volando sobre la cabeza de su tío y bien, armaría un revuelo como nunca antes nada lo hubiera hecho. Además de que su tío creía que era un bicho raro, seguro saldría asustado y le echaría la culpa. Tomó la carta, metiéndola en sus bolsillos de su pantalón y trató de hacer que la lechuza permaneciera bajo las mantas. Sin éxito. Estaba en problemas. Respiró pesadamente y se preguntó si otra cosa podía salir peor. — ¡Papá, tienes que venir a ver esto! Cartas. Miles de cartas llovían del cielo. No cabían en el buzón y lechuzas, quizá cien de ellas o más, estaban paradas en todas partes. Aquel ruido resultaba ser insoportable. Incluso sobre el auto, aunque el tío Vernon se tomara la molestia de tratar de espantarlas. Cosa que resultaría inútil, porque tras aquellas que se iban, llegaba tres más y muchas cartas seguían lloviendo. Corrió hasta la calle, brincaba en el lote de cartas. Todas ellas con su nombre. Jamás había recibido tanto en su vida. Y justo el día de su cumpleaños. — ¡Potter! ¡Potter! ¡Todas dicen Harry Potter! ¡Muchachito infeliz, ¿qué has hecho?!— Exclamó el hombre, sosteniéndole uno de los brazos. Rojo de la ira. Mientras, claro, su esposa y su regordete hijo, se encogían de miedo en una esquina. Los vecinos comenzaban a notarlo. No pasaba desapercibido. Como una especie de desbarajuste climático. Como una especie de lluvia, pero de cartas dirigidas a una sola persona en todo el vecindario. *Harry James Potter.*Dedicado a NT_Lupin, porque me sacó de mi letargo X_X