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No necesito mirar — capítulo 43
POV Jacob
¿Cuántos días habían pasado? Esa fue la pregunta que me hice el primer mes, ¿Cuántas semanas? Fue durante cuatro meses, cuando comencé a preguntar por los meses, fue durante un año y medio, pero cuando empecé a contar los años, supe que era más probable que ella no regresara.
Y sabía que todos lo habían comprendido, desde el día que me había dejado, pero yo pensé estúpidamente que ella no podría vivir sin mí, pero había sido un idiota al creer eso, porque ni siquiera se había dignado a hablarme y simplemente decirme que ella estaba bien.
No hubo ni una llamada ni nada, de hecho ni siquiera mi mejor amiga se había comunicado conmigo, se había ido hacía siete años, lo mismo que tenía que no veía a Samantha.
Ya no disfrutaba nada, era un muerto en vida, me había dedicado a estudiar, para poder mantener de esa forma mi cerebro ocupado en otra cosa y no en ella, pero a pesar de todo, aparecía en mis sueños y no me dejaba vivir.
Fue por eso que había decidido mudarme, tal vez así, podría dejar mi pasado con ella atrás, siguiendo su ejemplo; aunque convencer a mi padre y a la manada, que para mí lo mejor era mantenerme alejado de La Push, no fue sencillo, pero después de mucho intentar logré que una empresa en Irlanda me diera trabajo.
Y bueno ahora me encontraba en nuevo país y continente, respire profundo antes de salir del aeropuerto y tomar un taxi, para llegar al departamento que ya había contratado y por supuesto para empezar una nueva vida lejos de todos aquellos recuerdos, que habían marcado mi vida y no me dejaban continuar.
La ciudad era bastante bonita, y nada tenía que ver con Forks, cosa que en verdad agradecía, aunque su clima tampoco era muy soleado que digamos, pero no tenía porque traerme recuerdos de Samantha.
-Maldita sea - gruñí - deja de pensar en ella.
Varias personas giraron a verme, pero claro que no me intereso, camine hacia un taxi y sin más le di la dirección del departamento, el trayecto fue en un completo silencio, y sinceramente no me preocupaba, de hecho hacia tanto que me había acostumbrado a estar en silencio, me había vuelto serio, apenas si hablaba de mis sentimientos; había dejado de ser el impulsivo de siempre.
En cuanto llegamos al edificio, que estaba en un lugar no muy residencial, pero tampoco estaba en lo peor de la ciudad, estaba bastante normal; le pague al hombre del taxi, y sin más tome la simplemente maleta, y sin esperar al elevador subí los seis pisos para llegar al departamento, que desde ese momento sería mío.
En cuanto llegue al piso, solo había dos puertas, una enfrente de otra, observe el 602, y sin más lleve la mano a mi bolsillo de mi pantalón, para poder abrir.
-Te dije que sería guapo - dijo una voz, bueno de hecho era un susurro, pero aun mis sentidos de lobo, seguían bastante fuertes - hola - esta vez la voz fue fuerte, así que me giré y me encontré con una chica de unos dieciséis años, el cabello rubio - ¿así que eres nuevo?
La vi de pies a cabeza, pero en cuanto mis ojos entraron en contacto con los de ella, sentí como mi corazón daba un vuelco, ese azul solo lo había visto en alguien, y era la causante de que yo estuviera aquí.
-Renesmee - llamo, en cuanto giré, me encontré con una mirada chocolate, pero casi enseguida regrese mi mirada a la primera chica
- vamos, mi tía se molestará, si no le damos de comer a Will.
-Solo estaba conociendo al nuevo vecino de mi tía - me sonrió, pero no estaba ese hoyuelo - soy Renesmee y ella es mi hermana Carlie.
-Soy Jacob - respondí, observando a la otra chica, su cabello era castaño, era un poco más claro que el de ella.
POV Samantha
Solo serían dos días me repetía mentalmente, mientras observaba mi reflejo y es que era complicado volver a sonreír, no sabía que tan difícil sería callar al corazón, pero había sido más complicado que volver a caminar, y debo decir que me había tardado más de dos años, en recuperar por completo el movimiento de las piernas.
Solté un suave suspiro, mientras cepillaba mi cabello, después de todo tenía que hablar con el hombre que se supone me daría empleo, jamás pensé que estaría tan nerviosa por un empleo, pero esta era mi oportunidad de dedicarme a lo que realmente deseaba.
Baje mi vista a mis brazos, y como siempre noté la marca de Elizabeth, ella había acabado mal, enamorándose de alguien que solo la usaba y bueno había terminado muerta. Sin ver si en verdad había respetado la promesa y bueno había decidido, que yo no regresaría a Forks a menos que algo me obligará a hacerlo.
Después de mucho pensar y analizar toda la situación con Jake, me asegure a mí misma, que su verdadera imprimación llegaría, y yo aun no estaba preparada para verlo con alguien más, y prefería pensar que él era feliz, y la única que sufría esta separación solo era yo.
-Esto es más difícil de lo que pensé - gruñí - vamos Jacob, por favor sal de mi mente.
Los dos días pasaron relativamente rápido, y bueno solo tenía el fin de semana para viajar a Venecia y saber si podría cambiar mi trabajo de periodista y cambiarlo por uno de profesora en el colegio, donde yo había sido alumna o al menos tocando en un bar; pero creo que Bella tenía razón eso era bajar el nivel de vida en el que ya estaba, aunque a decir verdad eso no me interesaba, ya que no estaba ganando demasiado, y bueno era normal.
Había egresado de la carrera de periodismo hacía ocho meses atrás, y debo decir que ya había salido con trabajo y por tal no me quejaba, pues me había vuelto independiente y ahora vivía en Irlanda, en donde me habían enviado hacía tres meses y claro mi hermana y su marido, se cambiaron a la semana siguiente.
El viaje en avión fue bastante corto, y ahora me encontraba tratando de encontrar un taxi, y poder llegar al departamento, en donde supuse mi compañera y amiga Ann tendría un desastre que yo tendría que limpiar, y también supuse que Carlie y Renesmee estarían ahí.
Estas dos últimas eran mis sobrinas, sí eran hijas de Isabella y Edward, y debo decir que cuando supe lo de su embarazo, me sorprendí demasiado, pues no creía que los vampiros pudieran procrear, pero ahí estaban esas dos, que para los siete años que se suponía tenían, aparentaban diecisiete y tenían el razonamiento y la inteligencia de una persona de veintidós años, o al menos eso decía su padre, ya que a mí me dejaban mucho que desear.
En cuanto llegué al edificio, simplemente pague al hombre y tome mi maleta, sin más esperé al elevador, no se me apetecía subir los nueve pisos, cuando las puertas del ascensor se abrieron en mi piso, saque las llaves de mi bolso y me dirigí al 901.
Al abrir la puerta, quien primero vino hacia mí, fue Will que era mi pequeño perro Beagle, llevaba conmigo dos años, había sido un regalo de mis sobrinas, que habían dicho que necesitaba compañía, y ahí estaba mi pequeño amigo.
-Hola, cariño - lo salude, dejando la maleta y acariciándolo.
-Tía - esa voz fue de Carlie - que bueno que ya estás aquí.
-Sam - esa voz fue de Renesmee, que solo me decía tía cuando deseaba algo - tu vecino esta guapísimo.
-¿Cuál vecino? - cuestione, dejando a Will y caminando hacia ella.
-El del 602 - esta vez me informó Ann, que salía de la cocina - Meme tiene razón, es guapísimo, esta como me lo receto el doctor.
-No me digas así - le reprocho Renesmee, ya que no le agradaba mucho.
-Si es tan guapo como dicen, supongo que debo conocerlo - comente con una media sonrisa.
-Claro que no - me reprocho Ann - ese hombre es mío.
-No te hagas ilusiones - replico Renesmee - ese hombre, será mío.
-No va hacer de nadie - terció Carlie seriamente - a menos que mi tía, quiera algo con él.
-¿De qué hablas? - susurre un tanto desconcertada.
-Vi tu imagen en su mente - contesto, ya que si no había dicho antes, había heredado en cierta forma el don de su padre, ya que ella solo veía imágenes.
-¿Qué están diciendo? - gruño Ann, debido a que Carlie me lo había susurrado, y debido a eso, ella no había escuchado aunque Renesmee me observaba un tanto confundida.
-De que Carlie olvido algo - eleve los hombros - pero ahora iré a ver al nuevo vecino.
No escuche replica alguna, salí del departamento y baje por las escaleras los tres pisos, en cuanto llegue al pasillo, busque una excusa rápida por la cual había bajado, ni modo que le dijera "Hola vecino, baje ya que dos mujeres dice que esta guapísimo, y solo quería venir a comprobar si era cierto"
Seguramente me cerraría la puerta y cuando decidí que le pediría que me dejará hacer una llamada, diciendo que el nuestro había sido suspendido, creo que no sería tan mala excusa, y estando segura de ella, toque el timbre; me lleve el cabello detrás de las orejas, en ese momento la puerta se abrió.
-Ho…
Me quede estática, no podía ser que lo estuviera viendo, era imposible, estaba a miles de kilómetros de Forks, para que Jacob Black estuviera aquí, pero esa mirada penetrante, esa piel apiñonada, de hecho hasta sus músculos me decían que era él.
-¿Samantha? - sentí el mismo estremecimiento al escucharlo llamarme.
-Creo que me está confundiendo - enserio mi cerebro estaba loco, mi corazón me suplicaba que me abrazará a él y no lo dejará irse.
-No - susurro - podría confundir todo, menos a ti, y es más difícil que lo haga, si tus ojos me están gritando que eres tú.
Mi voz quedo atascada, en algún lugar de mi garganta, de hecho mi boca estaba seca, era imposible que él estuviera delante de mí, no podía ser.
-Tía - ante la voz de Carlie, me di la vuelta.
-¿Está todo bien? - esta vez fue Renesmee.
-Necesitamos hablar - rozó mi mano - me lo debes.
-Lo sé - mi voz fue baja - pero ahora debo descansar, y saber que esto no es un sueño.
-No lo es - sentí su mano rodear mi muñeca - y ahora tú no decides, lo hago yo.
-Ahora no - clave mi mirada en él.
-Será ahora, - me espeto - hablaremos a solas - les informo a las chicas.
Y sin decir nada, me jalo hacia su departamento, y en cuanto cerró la puerta me sentí como un ratoncito ante un enorme gato, pero cuando sentí sus labios sobre los míos, solo pude rodear su cuello.
Renesmee y Carlie Cullen
Capitulo dedicado a:
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