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Déjame explicarte — capítulo 1
Harry estaba sentado en el sofá de su pequeña casa. Pequeña y acogedora así lo había planificado. Sus tres hijos, correteaban por el salón mientras jugaban con pequeñas escobas de juguete. Ginny estaba en la cocina, preparando la cena. Un día muy común y normal en la familia Potter. — Papito... — ¿Qué ocurre Lily?— preguntó él, mientras su hija se subía en el sofá con gran esfuerzo. Lo miró con el cabello alborotado y los ojos hinchados. Se había despertado de un profundo sueño. — Tuve un sueño muy raro. Soñé que mamá y tú ya no se querían más. ¿Cómo se conocieron mami y tú? Interesante pregunta. Pensó Harry. Con una sonrisa suave, ladeó la cabeza y frunció el ceño, simulando pensar detalladamente. Le pidió con las manos que se acercara a él. El resto de sus hijos, no pudo evitar escuchar aquel dilema que Harry iba a contar. — Es una historia muy larga, Lily. Así que voy a empezar por el día en que me enamoré de mamá. Era un día especial. Habíamos ganado un partido de Quidditch contra Slytherin y... James parecía interesado en interrumpir así que Harry esperó mientras él opinaba. Muy emocionado. — ¡Jugaste al Quidditch! — Sí. Según mis compañeros, era el mejor. No había Snitch que se me escapara de las manos y ese día, le había ganado a Draco Malfoy una vez más. Slytherin estaba perdido, Ginny no había visto la Snitch. Estaba preocupado, hacían puntos y el tiempo se acababa. Sus hijos lo miraron con sorpresa, mientras él dramatizaba la historia de la cacería de su esposa tras aquella pelotita dorada. — De pronto ¡la sostuvo entre mis manos y el público vitoreó emocionado! No supe qué había ocurrido, hasta que abrió su mano y la miró. Revoloteando en mi puño, sin parar. Ese día fue el más feliz. La victoria más gratificante que jamás había sentido. Slytherin estaba fuera de competencia y por supuesto, solo faltaba ir a la sala común y festejar en grande. Lily lo miró con curiosidad. ¿En qué parte encajaba su madre? — Y allí fue cuando la vi. Todo me parecía bello— miró el rostro de su esposa desde la cocina y suspiró. Parecía curiosa con lo que había dicho— bueno, su madre siempre fue bella. Pero en ese momento, sentí que podía alcanzarlo todo. Sentí que todo tenía sentido en mi vida y caminé hacia ella. Su madre había participado en el equipo como bien saben y estaba allí. Sentí una alegría tremenda y solo caminé hacia ella. La alcé entre mis brazos y la besé. Lily suspiró al escuchar aquello. — Había estado celoso, como un enorme dragón escupe fuego. Su madre salía con Dean Thomas y había asistido a la fiesta de Slughorn, profesor de pociones en ese momento, con él. No sabía por qué, pero moría de celos. Quería simplemente degollarlo en millones de pedacitos. Ella parecía tan feliz y yo no sabía qué hacer. Además, estaba Ron Weasley su tío, de por medio. ¿Qué iba a pensar si salía con su hermana? — ¿Y qué hiciste papi? ¿Qué hiciste?— preguntó Lily, curiosa. — Pues aspiraba a que Ginny dejara a Dean Thomas y no quería dejarlo participar en el equipo. No quería que demostrara su "juego" delante de ella. Temía perderla y eso me encegueció por completo. Creo que llegué a discutir con ella, no lo recuerdo. Por eso ese mismo día del partido, corrí hacia ella y solo la besé sin dudarlo. — ¿Y qué pensó el tío Ron?— preguntó Albus, que había soltado su escoba y se había unido a la conversación. — No estaba muy contento. La tía Hermione me lo comentaba, luego de que la multitud se disolviera. Por un momento, intercambiamos miradas muy duras. Sin embargo, Ronald entendió que yo la amaba. Y que la amo. Ginny sonrió desde la cocina. James hizo un gesto de asco con la lengua y Lily sonrió suavemente. Amaba esa historia. Le gustaba el acto de valentía que su padre había tomado para con su madre. De haberla besado sorpresivamente, para declararle su amor. Así como en sus cuentos y dibujos de fantasía. — Su padre me encantó desde entonces— confirmó Ginny— y me sigue encantando desde ese tiempo. Aunque sí, fueron momentos muy duros para ambos. Cuando partió tras los horrcruxes y me dejó en casa de mis padres. Sentí que lo perdería para siempre. Que nada volvería a unirnos nuevamente. Y ahora, tenemos tres maravillosos hijos. Que son ustedes. Sus hijos sonrieron, mientras Harry despeinaba sus cabellos. A cada uno, con un gesto cariñoso. — Y ahora, es tiempo de cenar. Ya habrán más historias. Pronto.