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Déjame explicarte — capítulo 2
Hermione estaba en la cocina, haciendo galletas. Su hija mayor, Rose, le ayudaba con los moldes y la mantequilla. Muñequitos de galleta, eran los favoritos de Hugo. Con un suspiro suave, Rose metía la bandeja en el horno cuando ya estaban listas para cocinarse. Hermione colocaba el reloj en quince minutos y sonreía, mirando su propio reloj de muñeca. — Mamá, ya que esperamos... ¿puedo hacerte una pregunta? — Por supuesto Rose. ¿Qué quieres saber? — Cómo se conocieron papá y tú. ¿Cómo se enamoraron? Hermione meditó y miró el reloj. Sí, quince minutos bastaban para ello. Sonrió y se sentó en un taburete bajo e invitó a su hija a hacer lo mismo. Con una sonrisa suave, meditó. Trataba de recordar todos los detalles. — Lo conocí, cuando conocí a Harry. Al principio me pareció un chico obstinado y sucio. Burlón y malagradecido. Desaseado y un poco idiota. Bueno, tú me entiendes. Era una niña solamente y no tenía ni la más mínima idea de lo que pasaría luego. Tuvimos muchos altercados. Recuerdo haberme quedado junto a un enorme troll, en el primer curso, llorando por sus burlas. Rose se cubrió la boca con las manos, pero Hermione sonrió y eso la tranquilizó en gran medida. — No me ocurrió nada. Harry y tu padre vinieron a salvarme a tiempo. Estaba muy preocupado por mí. De igual forma, cuando me petrificó la serpiente de la cámara secreta. Creo que tu padre ya te contó esa historia. En cuanto me vio, no supo qué decir. Parecía que evolucionábamos lentamente y retrocedíamos en nuestra relación. Sobretodo cuando mi gato trató de comerse a su rata. Que en realidad era... — Peter Pettrigrew. — Todo fue cambiando. Hasta el sexto curso, cuando él decidió salir con Lavander Brown. No sabes lo mal que me sentía al verlo. Solo quería matarlo. Le envié una bandada de pájaros que casi lo lastiman. — Sí, papá siempre se pregunta cómo sobrevivió a eso y dice que teme hacerte enfurecer de nuevo. Todo por su vida. — Solo lloraba, mientras él sonreía junto a ella. En realidad no me había fijado en cuán interesaba estaba en él y cuánto necesitaba que se diera cuenta. Harry trató de mediar entre nosotros, pero fue inútil... hasta que... — ¿Hasta qué? — Que casi moría envenenado. Harry le salvó la vida y cuando terminó en el hospital, sentí que realmente podía perderlo y me preocupé. Había llorado en silencio, mientras él no volvía en sí. Tuve tanto miedo. Y luego llegó Lavander. Pero él ya no la amaba, él me llamaba en sus sueños y yo estaba allí para cuidarlo. — ¡Qué romántico! — Él solo dice que no lo recuerda, pero sé que sí. Hermione se echó a reír, mientras Rose suspiraba de alegría. Con una sonrisa suave, siguió recordando los sucesos de su pasado. — Me protegía. Estaba en todas partes. En la madriguera no dejaba de decirle a Harry que no debía arriesgar ni a Ginny ni a mí. Pero ya yo estaba inmersa en ello y no iba a dejarlo. En la batalla de Hogwarts, fue la primera vez que lo besé. Cuando habíamos destruido los colmillos del basilisco. Creo que tanta espera iba a matarnos. — ¿Y Harry qué dijo cuando los vio? — Él ya se lo temía. Rose suspiró. Qué historia tan romántica. Hermione la miró, acariciándole el cabello y ladeando la cabeza hacia el reloj. Justo había sonado, antes de que ella agregara las palabras finales a su historia. — Una vez soñé, que ahorcaba a Lavander. Pero no tuve necesidad. Él solo la dejó— dijo, sacando las galletas del horno. Hugo se acercaba ante el olor, Ron también— y él mismo se pregunta qué fue lo que le vio. — ¿A quién?— preguntó Ron, junto a Hugo. Hermione sonrió, dejando las galletas recién hechas en el galletero. — ¿Galletas?— dijo, con la misma sonrisa. Ron se encogió de hombros, mientras Rose solo reía ante las palabras de su madre.