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Historia 58495 — capítulo 13

Adam escuchó como su móvil sonaba por quinta vez. Estaba demasiado lejos para cogerlo, de todas formas no iba a hacerlo. El chico vio los nombres de Fred, Scarlett y Daisy en su móvil. No pensaba contestar. Eran casi las diez de la noche. El móvil dejó de sonar. Adam estaba sentado en su cama con la ropa puesta, no había hecho los deberes. Estaba deprimido y enfadado.

Su móvil volvió a sonar, pero esta vez entró un mensaje. Se levantó, podría ser importante.

"Por favor, llámame."

Era un mensaje de Scarlett, la última persona con la que quería hablar. Recordarla le hizo daño. Su sonrisa, sus ojos y su pelo. Cogió el móvil. Borró el mensaje de Scarlett y lo dejó en su sitio. Adam se volvió a meter en la cama, pero no durmió.


Hace poco, Daisy había recibido una llamada de Scarlett. En ella, la chica le pedía que llamara a Adam. Daisy hizo lo que le pidió su amiga, pero Adam no cogió el móvil. Ya casi eran las diez. Daisy no había querido cenar con su familia, y mucho menos ver a su hermana pequeña quejarse de la cara triste de Daisy. Logan no había contestado al teléfono en todo el día, ya le preocupaba lo que le pudiera haber pasado.

La luna se veía llena a través de la ventana de la habitación de la chica gótica. A Daisy le encantaba ese momento del día en cual la luna casi estaba en el centro del cielo. Desde su casa se podía ver el bosque. No estaba tan lejos de la casa de Scarlett. Estaba preocupada por su amiga, sola en la biblioteca, y por Logan, que no respondía a sus llamadas. La chica se quedó un rato mirando la luna, luego se durmió.


Scarlett se sentó en un banco cerca de la biblioteca. Adam no le cogía el teléfono, Daisy no localizaba a Adam y Fred le decía que no podía ir a buscarle. Intentó llamar a Logan, pero tampoco contestaba.

Después unos minutos, alguien se acercó por su espalda.


Hannah estaba harta de que Jonathan, siempre, le mandase a hacer cosas. Y esta se pasaba de la raya. ¿Qué le importaba a ella si no podía acudir a sus citas? Era su hermana pequeña, no su madre.

Hannah siguió caminando hasta que vislumbró a una chica pelirroja sentada en un banco. Se acercó por detrás y la chica se asustó y se giró, quedando las dos chicas mirándose frente. Scarlett fue la primera en hablar.

-¿Qué haces aquí?- Scarlett se levantó justo en el momento en que pronunciaba las palabras.

-Mi hermano me manda para llevarte a casa y decirte que no ha podido acudir a vuestra cita por motivos personales.- Hannah recitó lo que le dijo su hermano, justo con el mismo tono que hubiera usado un mayordomo.

Scarlett la miró como si estuviera anunciando el fin del mundo. Esa era la chica que había estado hablando con Jonathan en el comedor del instituto. ¡Era su hermana! Scarlett sonrió haciendo que Hannah se extrañase, no sabía lo que su hermano había visto en esa humana, pero olía bien, su sangre fluía por el cuerpo de la chica de una forma rápida y monótona.

-¿Eres la hermana de Jonathan?- dijo Scarlett con una voz un poco baja.

-Así es, y tengo que llevarte a tu casa, porque por lo que veo, sigues aquí.

Las dos chicas caminaron juntas hasta el coche Hannah, y luego esta llevó a Scarlett hasta su casa.