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Cambiemos esposas — capítulo 39
La noticia se había esparcido como la pólvora. Tonks sonreía, escuchando a Hermione hablar sobre ello y miraba a Ron que estaba tan pasmado como si Neville hubiese escuchado que había aprobado pociones con más que un aceptable. El verdadero Ron había regresado a su cuerpo y no podía creérselo. Y Snape, pues simplemente lo había dicho sin ningún tipo de preparación. Solo lo había soltado en medio de la cocina, en cuanto habían cambiado de lugares. Gabrielle sostenía a su pequeña hija entre sus brazos, mientras Snape escuchaba la tediosa conversación femenina. — Nos quedamos con dos nombres, pero no tenemos idea aún de cual escoger.— dijo Gabrielle, mientras la pequeña de unas semanas de nacida, tenía atrapado uno de sus dedos entre los suyos. Trataba de llevárselo a la boca.— ¿Quieres comer, cariño? — ¿Cuál nombre?— preguntó Hermione con una sonrisa, apoyada en el reposa brazos del sofá y admirando a la pequeña, que le mantenía la vista fija. — Mary Ann o tal vez, Emily. — ¡Oh, Emily es un nombre tan lindo! La pequeña Emily. Mientras Gabrielle meditaba, la pequeña había ahogado un bostezo y parecía cansada. Soltó el dedo de su madre. Se acurrucó entre sus brazos, mientras la mujer sonreía contenta. — ¡Oh sí, mami te llevará a la cama! ¡Cuanto antes! Se despidió de su esposo, mientras cerraba la puerta de la habitación. Muy pronto la reunión se había dispersado. Tonks parecía ilusionada con la idea de tener bebés. Remus la escuchaba hablar, mientras estaban sentados en el patio. Sus problemas maritales habían mejorado luego de una trillada excusa en la terapia sobre el reciente problema con Harry y Ginny. Remus esperaba no cometer el mismo error, aunque Ginny parecía rehacia a tener sexo. Sirius y Fleur habían tenido un encuentro también, pero el hombre había sido comedido y no había tenido ese problema. Aunque no se le podía escapar decirle a Bill Weasley, que su esposa resultaba hermosa ciertamente y ya le hacía sugerencias a la suya propia, sobre cómo debía ejercitarse para parecérsele. Eso le molestaba y los habían oído discutir. Snape le preguntaba si era capaz de cerrar su boca por una vez en su vida. También habían terminado discutiendo entre ellos, pero Remus le había dado la razón a Snape en ese caso. — Y me encantaría tener una hembra y un varón, Remus. ¡Oh, el pequeño sería idéntico a ti y ella...podría peinar su cabello! ¡Seguro terminará metamórfaga como yo! — Y él o ella, terminará mitad licántropo como yo, una familia feliz. Tonks negó con la cabeza, colocando su cabeza sobre uno de los hombros de su esposo Remus. Con una sonrisa ligera, inspiró cerrando los ojos e imaginándose la cuestión, llena de ideas sobre nombres, peinados y vestidos. Trajes. — No digas eso. ¡Quiero intentarlo, como hicieron Ron y Hermione! Sé que hemos tenido diferencias y es una buena forma de volver a empezar. ¿Qué me dices? — ¿Quieres decir? — Sí. Esta noche quiero tener el sexo más salvaje que pueda. ¡Las mejores posibilidades de terminar embarazada! Lupin asintió. Aún en ese tipo de temas, solía ser tímido. Nymphadora se había levantado y con una palmada suave en su hombro, lo había dejado solo. Sexo salvaje. Como si supiera de esas cosas. — Me parece que tienes problemas Lupin.— la voz de Snape mientras estaba recargado en la puerta de aquel patio, en la casa de los Potter. Qué gracioso que pudiera escuchar lo que ella acababa de decir e imaginarse a Remus Lupin en esas condiciones. Remus era tan salvaje como Albus, mientras dormía. Solo podía ser salvaje si entraba en su estado natural. Complejo. — Ni siquiera te molestes en burlarte. Ahora todas quieren terminar embarazadas y tener hijos. Yo ni siquiera quiero que se me parezca. Tenía una pizca de razón. Respiró y se inclinó para sentarse a un lado. Cerró los ojos y una sonrisa irónica cruzó sus finos labios. — Gabrielle dijo lo mismo una vez y lo que ellas llaman salvaje no es ni la mitad de lo que tu cabeza hueca, se está imaginando. Aunque quizá no sea cierto. ¿Has visto a Nymphadora? Si se quedara quieta un minuto, sería porque está enferma o porque ya sabes... Remus lo miró de mala gana. — Quizá en tu caso sí será salvaje. Mejor prepárate. Aunque seguramente tu querido amigo Black te puede enseñar unos movimientos. Ya que ha estado hablando maravillas de la esposa del joven Weasley. No vaya a terminar enamorándose y perdiendo la apuesta, ya que eso no está permitido. Cierto en ello también. Sirius estaba abusando de sus privilegios de vez en cuando y Remus por más que lo intentaba, no podía detenerlo. Bueno, tenía que resolver su dilema con Tonks y luego se encargaría de algo como eso. ¿Cómo ser salvaje en la cama? Era más tímido y reservado que otra cosa. Gay en un pasado de hecho. Atractivo le había parecido Sirius. Estaba en problemas.