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Cambiemos esposas — capítulo 38
Hermione sonreía, mientras Snape estaba parado junto a ella. O más bien, Snape en el cuerpo de Ronald. Ella parecía muy contenta por una razón que no podía entender. Lo miraba con picardía, mientras él se quedaba quieto en su lugar y la miraba recelosa. ¿A qué venía su actitud? — Ron. ¿A que no sabes? Se preguntó si ese a que no sabes, era una especie de problema o si era justo eso que se estaba imaginando. Sí. Seguro era eso. ¡Pero no esperaba ser él quien tuviera que escucharlo. Que verlo! Se dijo varias veces, que a él le tocaba la mala suerte. Seguro el tonto de Weasley ansiaba escucharlo por sí mismo y brincar de alegría como una tonta mujer. Tendría entonces que fingir que eso le hacía muy feliz. Estaba "casi" preparado. A exagerar su reacción. Quizá a Gabrielle le habría gustado que él hubiese reaccionado así, cuando ella se lo comentó. — ¡Ron! ¡Estoy embarazada! Vas a ser papá. ¡Y sí! ¡Era eso! Qué bien. Primero se quedó quieto. Igual se sorprendió. Ella se quedó en su lugar, esperando oírle decir algo. Meditó que cosa sería la apropiada y se decidió a ser lo más Weasley que se podía ser en ese día. La rodeó con sus brazos y la levantó del suelo. Ella dejó caer sus brazos alrededor de su cuello y muy feliz, lo miró con una sonrisa, inclinándose para besarlo. — Ahora no tengo por qué envidiar a Gabrielle. Ahora tendré mi propio bebé al que mimar y amantar. ¡Será tan lindo o linda! Sí bueno, Gabrielle ya tendría competencia. Asintió y trató de sonreír, fingiendo que le resultaba muy agradable esa noticia. Que era algo que había esperado durante mucho tiempo. Soltó a Hermione de vuelta en el suelo y ella con un suspiro, se llevó las manos a la cabeza. — ¡No puedo esperar a contárselo a las demás y...!— dejó de caminar y se contuvo el vientre. Severus había supuesto, que se trataba de la agitación. De la exaltación que estaba viviendo en ese preciso momento.— Oh, Ron. Creo que tengo náuseas. ¡Estoy tan emocionada! Estoy embarazada. Mi primer bebé. ¿Primer? ¿Cuántos quería tener? — Necesitas descansar, Hermione. Tanto exalto, no te hará bien. Luego podrás contarles acerca de ello. — ¡Pero quisiera hacerlo ahora y...!— dejó de hablar, sintió otra puntada en su estómago y corrió al baño. Cuando supo de ella, estaba vomitando. Salió del baño y caminó lentamente hacia la cama. Se dejó caer allí, exhausta. — Tienes razón, será mejor que me recueste. Esto no me hace sentir bien y no es buena idea. Podría lastimar a nuestro bebé. Asintió sin decir mayor cosa. Miró en dirección a la cocina y se dijo que por lo menos en esos casos, sabía qué hacer. Qué dieta darle a una mujer embarazada, que vomitaba. Para su fortuna, Gabrielle no había sido una de ellas. Aunque igual estaba preparado para cualquier contingencia. Sobretodo una como esa. — Prepararé algo para cenar, que no te provoque arcadas. Aunque considerando que estás embarazada, cualquier cosa lo haría. — ¿Desde cuándo cocinas, mi amor? — Alguien tiene que hacerlo ¿no? — Por supuesto. Alguien tiene que cuidar de tu estómago o se echará a perder. Pensando con el estómago ¿cierto? — No. Pensando en que mi esposa está embarazada y necesita atención. ¿No es mejor?— dijo, arqueando una ceja y Hermione se sorprendió. Ron no solía ser así. Vaya que los embarazos cambiaban a la gente. Excepto a Snape, que parecía seguir siendo el mismo que ella había conocido. A Neville también lo había cambiado. Aunque seguía igual de nervioso. — Está bien, está bien. Tú ganas. Comeré cualquier cosa que mi amado esposo haga para mí. ¡Además de que con tu ayuda, ahora tendré un bebé! Estoy tan feliz. ¿A qué venía eso? Negó con la cabeza y caminó hasta la cocina. El verdadero Ron iba a enloquecer en cuanto lo supiera. Pero él no se lo iba a decir. Le agradecía el cuidado con Gabrielle, pero no se lo iba a decir. Iba a torturarlo hasta que se cansara de divertirse. Mis nenis, actualicé el anterior. Espero este les guste. Besos ricos. ¡Se les quiere!