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Historia 58534 — capítulo 1

A lo lejos se podía escuchar el galopar de los unicornios negros, con largas colas copetudas cuyos destellos marrones desprendían chispas ácidas que quemaban todo cuanto tocaban y sus ojos grises refulguraban el vacío que existía en el espeso bosque,

A su paso se levantaban las parvadas de cuervos bicolores que destellaban un humo verdoso al iniciar su vuelo revoloteado y alcanzaban… Ahí, precisamente, en una torre alta, quizá la más alta yla cual pertenecían a un castillo lúgubre,

Se adivinaba que había que subir más de cinco mil escalones para llegar arriba y sin embargo había un vacío solemne y fugaz, en la punta de la torre, había un solo salón lleno de muebles cubiertos por libros y candeleros, algunas velas negras y rojas ardían débilmente y dos antorchas colocadas a los extremos iluminaban gran parte…

Había solo una ventana, enorme, yacía con las ventanas abiertas y las cortinas volaban suavemente por el viento frío que se colaba y el olor a incienso era demasiado intenso…

Junto a la ventana había una figura de pie, larga y vestida de negro, miraba con insistencia hacia el bosque, atrás de el,se encontraban tres figuras más, una sentada en un mullido sillón, y dos más en una mesa.

Aquel par de ojos que instigaban a través de la ventana, observaba como revoloteaban miles de lechuzas de todos tamaños, los cuales eran perseguidos por las bandadas de cuervos

Un ave fénix aparecía y desaparecía de la bruma, pero ninguna parecía poder acercarse a un metro de la ventana, la cual de por si era muy grande. De pronto se escuchó un ruido ensordecedor,

Aquellos ojos desviaron su atención hacia la entrada del castillo, se dibujo una curva en los labios, una sorda sonrisa quizá, puesto que justo en ese momento, un gigante más, había caído muerto a los pies del castillo, con sus casi siete metros de altura, al desplomarse sobre el césped, había provocado un sismo…

Y las aves extraordinarias habían chillado y elevado el vuelo escandalosamentelas manadas de unicornios y pegasos comenzaron a galopar huyendo de aquello, todas las pequeñas criaturas del bosque estaban agitadas

Otras maldecían, como los duendes salvajes, y las sirenas de tierra, las cualesarrastraban en el suelo sus colas como si fuesen serpientes y su torso desnudo estaba cubierto por sus cabellos largos coloridos y turbios.

La figura se inclino un poco y observo como desde la maleza, comenzaban a salir enredaderas amarillentas que comenzaban a envolver el cuerpo sin vida del gigante, se escucho como desgarraban un cuerpo, como succionaban la sangre y la carne, lentamente las lianas desaparecían, dejando únicamente el esqueleto grande en cuya mano derecha permanecía un rollo de pergamino, sellado…

Sin embargo no era el único, la entrada se hallaba casi tapada de esqueletos gigantes y humanos, inclusive de algunas aves, centauros e inclusive una capucha negra atada a una rama y que se mecía con el aire, había sido de un dementor, aquello era un cementerio y ningún habitante, bestia o criatura "Del Bosque de los****Malditos" se atrevía a dar un paso hacia el castillo, pues el que lo hacía, quedaba condenado a muerte literalmente. ¿Qué podía estar matando a esas criaturas monstruosas?

  • y bien... - dijo una gélida voz al fondo del salón - tenemos doce días aquí y es siempre lo mismo... gigantes, dementores, hombres lobo, vampiros, lechuzas, inclusive esa ridícula ave fénix... creo que es hora que aceptemos que nos buscan y la muerte no les importa mucho, ya hay mas de cien cadáveres abajo...me dan ganas de echar otro hechizo y ponerlos a espantar

Apagó su voz en busca de alguna respuesta, la llama de las velas rojas comenzaron a parpadear y la chimenea que había al fondo, comenzó a arder y la habitación se iluminó aún más.

-No haremos tal cosa - respondió cuando el silencio se hacia pesado, extendió una mano hacia fuera de la ventana y una de las lechuzas que revoloteaban se poso en su brazo, después hubo una calma, los gritos desaparecieron y las lechuzas y otras aves que revoloteaban, se concentraron en una arboleda, al parecer, satisfechas que una de sus compañeras, hubiera logrado acometer tal acción.

Aquel personaje se acercó con la lechuza a la mesa y desató el rollo de pergamino que traía atada a la pata, aquella ave brincó a la mesa y hurgó con el pico dentro de una copa de vino y se quedó quieta, atenta

  • Está muy bien educada - señalo nuevamente aquella persona, creo que espera llevar la contestación ¿no es así Hedwig? (bien iluminada por las llamas, se observó aquel par de ojos color ámbar y el suave plumaje blanco, ella ululó estridentemente y sorbió un poco mas de vino).

-¿Quieres leer el mensaje Samsara? - Se volvió hacia el extremo, donde permanecían las dos personas sentadas, la otra que estaba en el sillón, emitió un bostezo y todos sonrieron - bien, basta de juegos, veremos que quieren…

-¡Bagbig! -llamó y apareció en seguida un elfo doméstico, el cual tenia el rostro malvado una nariz larga aguileña y un par de ojos grandes como pelotas de tenis de color gris, uñas demasiado largas y puntiagudas como sus orejas, pintadas de rojo, que hacían juego con su vestimenta, la cual estaba limpia, el chaleco verde con franjas rojas, un sobrero de copa alta, con una esfera brillante que parecía tener encerrado un pequeño universo, y unos pantalones rojo brillante atado con un cinturón el cual tenia compartimentos y dentro de los cuales habían polvos mágicos y algunas plantas e insectos machacados para realizar pócimas.

-Llamó mi amo...obedezco - realizo una reverencia y sus ojos maliciosos se clavaron en **Hedwig,**se acercó un poco mas y sonrió grotescamente - linda ave... mi señor...

-Baja - ordenó su amo - y recoge todos los mensajes, tal vez muchos digan lo mismo o sean de una sola o dos personas, quiero los que consideres los mas importantes, veremos si dicen lo mismo que este - mostró el pergamino - Bagbigrealizo de nuevo una reverencia y desapareció en un chasquido.

El viento frío se acentuó aún más, y ya las hojas de los libros amenazaban con arrancarse con furia, el pergamino fue dejado sobre la mesa, mientras aquella silueta se dirigía nuevamente hacia la ventana…

Observó un instante como Bagbig hacia un conjuro y todos los mensajes se elevaban hacia él y se dirigían a toda prisa al interior, no sin antes proferir una que otra mala palabra a las sirenas de tierra que silenciosamente jalaban algunos huesos de esqueleto humano y los corroían.

-Bien... bien...**Samsara,**lee el mensaje, si no te importa - y cerró el enorme ventanal, mientras se acomodaba en una silla. La persona que estaba en el sillón se puso de pié y se acercó a ellos.

Entonces fue cuando la luz de las velas negras se intensificó sobre las rojas, el rostro de Samsara se alumbró y se pudo observar un par de ojos grises claros, escondidos bajo una espesa capa de pestañas arremolinadas, una nariz recta y larga se visualizaba, la pequeña boca curvó una sonrisa al abrir el pergamino y leer su contenido, alguien mas acariciaba a Hedwig y le daba algo de comer con la mano, ella ululaba alegremente, aquello le gustaba.

-¿Y bien? - Preguntó aquel, que parecía el mayor - dio un chasquido, las velas desaparecieron y las llamas de la chimenea y las antorchas terminaron por iluminar aun mas el salón, visualizándose las cuatro personas que se hallaban en la torre, tres hombres y una mujer.

Ella, era guapa, el cabello color chocolate estaba suelto y caía libremente sobre su silueta, todos traían ropa negra con adornos en plata y oro en los puños, en el cuello y sobre los botones, su ropa al estilo oriental, tal vez por influencia de la moda japonesa entre los brujos, o bien, a lo mejor y habían ido a la escuela en aquel continente.

Ellos, altos y espigados, de mirada fría y despectiva (en mucho de podría parecer a la mirada que los Malfoy le echaban a los Weasley) parecían mas o menos de la misma edad, realmente jóvenes adultos.

-Lo que venías sospechando desde que el primer gigante se apareció en la puerta del castillo Paris-

Y sonrió recordando como, sin darle oportunidad de hablar, le habían dado muerte, y es que ellos, no podían permitir que nadie traspasara sus dominios, por eso habían hechizado la entrada del mismo…

Y cualquiera que quisiera hacer el intento, moriría, ya que habían helechos sanguinarios y hiedras carnívoras de Sudáfrica que se los devorarían, una vez que el "avada kedrava" (una maldición mas que prohibida en Europa) los atacara

  • Es Dumbledore, al parecer el nuevo renacimiento de Ryddle tiene mucho que ver, desde hace dos años...los dementores, los mortífagos, los gigantes, todos...todos se han unido a su "club de la maldad y deseos de conquistar al mundo mágico" Soltaron una sonrisa estridente

-Aunque hay muchos auroresque puedan detenerlos, el aún es un señor todopoderoso...así que sus aliados están buscando a los magos tenebrosos que permanecen escondidos por todo el mundo, para que se unan a su causa y el profesor... quiere proteger mas que nunca el colegio Hogwarts... ya vez que hace un año, unos dementores estuvieron en una ciudad muggle y atacaron a un par de personas...

-Aunque eso no nos interesaba, era imposible no verlo a través de la bola de cristal, ¿verdad Proteus? - Dirigió la mirada hacia otro más que estaba sentado en la mesa tamborileando los dedos, le dirigió una mirada inquisitoria