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Historia 58754 — capítulo 4

Remus había dormido pocas horas esa noche.

Tenía demasiadas ideas en su cabeza,y quería razonar con todas y cada una.

Por un lado la luna llena como comienzo,aunque atenuada por la posibilidad de una nueva mansedumbre gracias a la poción que prepararían las manos sanadoras de Itzel,y por otro,la necesidad de vencer sus demonios internos y lanzarse a vivir todo aquello que sentía.

Aún guardaba el eco bendito de las palabras del poema que precisamente le había robado el sueño,y le parecía inceíble que una mujer tan joven,hermosa y llena de vida como Nymphadora Tonks,se hubiera inspirado en él.

Que le hubiera dado un protagónico,cuando por mucho tiempo él mismo se había considerado un personaje secundario.

Porque ese corazón de color y frescura había superado los reducidos límites de pluma y papel,para hermanarse con el suyo.

Porque más allá de la constante desvalorización que Remus pudiera adjudicarse a sí mismo,ya cansado de acumular discos de plata que afilaran sus garras en la noche,aquella manifestación de amor era cierta.

Real como esa misma mañana fría donde el aroma a café poblaba la lúgubre cocina de Grimmauld Place dándole por momentos la sensación de calor de hogar,que hacía que las penas se suavizaran o se resignaran al olvido.

Remus observaba a Molly Weasley encargarse del desayuno,pero  sus pensamientos lo llevaban lejos de ahí.Apenas escuchaba las voces de Ron,Ginny,Harry,los gemelos o Hermione,mientras Arthur hojeaba El Profeta.

Estaba demasiado concentrado en sus propias cuestiones.

Ignoraba si Sirius dormía y francamente no era eso lo que más le importaba en ese momento.Tampoco la estampa tosca y el rostro poblado de cicatrices de Alastor Moody siempre vigilante.

Faltaba ella.

No había querido siquiera saber si estaba o no;y aunque presentía que sí muy dentro suyo,había preferido la adrenalina del suspenso.

Aunque muy en el fondo esa expectativa no fuera más que un temor oculto.La misma timidez que lo limitaba.Que simpre lo había mantenido dentro de una cierta distancia.

-Buenos días a todos.-resonó su voz de musa melodiosa para él.

Tonks se abría paso entre saludos para dirigirse hasta donde estaba Molly con los preparativos,no sin tropezarse con una silla desacomodada,típico en ella.

-Buenos días Remus.-le dijo especialmente regalándole una bella expresión con sus ojos rebozantes de magia.

Él le sonrió diciéndole mucho.

Respondiendo a sus palabras con una cantidad de sensaciones que ocultaban emoción tras la cortesía.

-Muy buenos días ...Tonks.-dijo pensándolo bien para evitar pronunciar ese nombre que tanto le desagradaba y aunque a él le sonara a paraíso,después de lo que había leído la noche anterior,lo último que deseaba era ponerla mal.

Molly anunció que el desayuno estaba listo,y pronto esa mesa que durante el silencio nocturno había revelado palabras de amor a través de aquel pergamino,se pobló de voces y de un bullicio que cambió un tanto el clima de miradas que se había generado de forma natural.

Remus y Tonks se sentaron uno al lado del otro como dos viejos amigos.Como si lo que pasaba dentro de los dos no hubiese existido o hubiese sido más bien obviado delante de los demás.

Definitivamente no era el momento señalado por el destino.

Las miradas cada tanto se dedicaban algún cruce fugaz,que sí exponía una dulce mezcla de ternura y resignación,pero con códigos que ambos parecían conocer y aceptar.Palabras de silencios.

Tonks desde su intuición de mujer sabía perfectamente que Remus no estaba listo,y él por su parte se sabía aún atado a demasiados temores,que aunque parecían desvanecerse cuando ella se acercaba,estaban allí a la espera de vencer una serie de obstáculos que obedecían a su condición.

La debilidad corporal,la falta de empleo estable,las cicatrices externas  que dolían en el interior,habían forjado esa inseguridad.Nada era fácil.

Y ella,en contraposición,tan joven,tan llena de vida.Un manantial de agua pura que él necesitaba para sanarse de las heridas del odio.

Ese amor al cual Itzel se había referido.

Un amor con rostro y con identidad.Una bellísima mujer.Un espejo divino donde reflejarse a pesar de tantas diferencias.

Alguien cuyos besos,estaba seguro,lograrían borrar el estremecimiento de cada contractura que le quitaba la condición humana.Alguien cuyos abrazos alejarían a la bestia por más que la luna lo sentenciara implacable.

Remus sabía todo eso.Pero no podía.Su razón de momento le ganaba.Sus teorías de docente.Sus pensamientos adaptados a ver la realidad y a juzgar en base a ella.

Necesitaba tiempo.

Nymphadora Tonks lo comprendía.Se hubiera preocupado mucho si hubiera dudado del amor.Pero sí existía,aunque no expresado con palabras y dormido en el silencio;disfrazado de cordialidad y miradas.Pero como la materia prima de luz para dar forma a algo bello.Algo por lo que valía la pena esperar.

Ella estaba decidida.El poema había sido el primer paso.

La primera dulzura escapada al exterior.La primera señal que le indicara a ese hombre precioso cuanto sentía por él.

Lo miró a los ojos dorados,y le sonrió devolviéndole la gentileza que él había tenido previamente.

En ese segundo de conexión,las voces ajenas parecieron silenciarse y el tiempo detenerse,pero la breve atmósfera se diluyó cuando el dueño de casa se hizo presente uniéndose al grupo y tomando ubicación en la cabecera,coartando sin saberlo,aquel principio de acercamiento .

Sirius Black parecía no haber dormido tan bien a pesar del cansancio que lo había llevado a su cama.

Un infierno de las características que había soportado,le había dejado secuelas de fríos que llegaban hasta sus huesos.

Sus cicatrices talladas en Azkabán,a pesar de no ser visibles como las de Remus,dolían de idéntica forma.

**Aún así,esa mañana trataba de mostrarse animado en función de su gente,aunque sus pensamientos lo condujeran muy lejos de allí y el aire de Grimmauld Place que olía a desayuno y a familia,se tradujera para él en otro aroma de menta y lavanda que le creaba una particular conjugación entre sus profundas soledades, y la figura de aquella hechicera que lo había impresionado tanto.**Después de tantas mujeres sin rostro que habían pasado por sus sábanas para desvanecerse sin dejar huellas ni ataduras.

Sabía que ya nada más podía perder después de Azkabán y la guerra terminada con Voldemort.

Que si todos habían sobrevivido,aunque la amenaza del mal nunca estuviera del todo aniquilada,era por algo;que estaban allí,y se trataba de comenzar a vivir una vida más calma con las sombras como un penoso recuerdo.

Él había sentido distinto.

Esa mujer lo había hecho sentir distinto.

Remus la había tocado.Había tomado sus manos y había disfrutado su caricia sanadora sobre el corazón;pero increíblemente,había sido Sirius quien había vivido en su propio cuerpo y sangre las sensaciones táctiles e intensas como si hubiera sido él quien hubiera contactado con esa tibieza única.

Recordaba la dulzura de sus palabras que tenían un compás casi melodioso;que poblaban el aire despertando sentimientos,forjando belleza;haciendo que su encierro injusto dejara de torturarlo si la pensaba.

Itzel tenía un encanto que se extendía más allá de sus poderes de maga o a la efectividad de sus pociones.

Era una luz que parecía imponerse victoriosa frente a las tinieblas.

Luz...

para su vida,

que ingresara sin permiso,

asustando a las sombras.

Luz,sin falsedades

ni palabras que dolieran

como trazos de puñal.

Luz,que ante su paso

destruyera a la congoja

de espíritus ingratos.

Luz, maravillosa

como musa de destellos

que lo instara a sonreir.

Luz,que en un suspiro,

le dejara el corazón,blanco de paz,

encandilado,

con la infinita ternura,

que procede del bien.

Luz,que requería

como néctar imperioso

que arrancara el infortunio,

de los traidores del mal.

Luz...

hechicera...amiga de los bosques

criatura sublime,

nacida para amar.

Sirius se quedó pensando.

No podía creer que se sintiera así.Le costaba reconocerse.

Subyugado,movilizado,conmovido.Con esa figura como único pensamiento.

Estando y no estando.

Viajando con la mente hasta detenerse en el recuerdo de aquellos ojos.

Queriendo cada vez con más intensidad volver a verla.

Sabía que pronto lo haría;que sus pasos parecían haber hallado una senda definida.Un concepto de camino.Una valiosa posibilidad.

Iría por ella porque eso,ya estaba decidido.

No dejaría pasar más tiempo.

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Gente linda,publico el viernes.

Un abrazo.

Ceci.