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Historia 58754 — capítulo 3
-Hace demasiado frío.Y está anocheciendo.Está bien que gracias a tus pociones seas prácticamente inmune a todo,pero si permaneces a merced de este rocío te podrías enfermar.-dijo Severus Snape haciendo que Itzel dejara por unos instantes de contemplar el paisaje montañoso sombreado por los besos finales de un sol moribundo,que se manifestaba lejano frente a sus ojos bellos.
Sentada sobre la grama,en aquellos campos de su propiedad,a unos metros de su casa,sin reales deseos de ponerse de pie,fijó por los últimos instantes sus pupilas en la inmensidad de la naturaleza con la cual siempre había mantenido desde niña prolongados diálogos de silencios.
-Severus...ya voy por tus hierbas.Ya no tardo.No te inquietes.-le dijo volviendo a su realidad,evitando mirarlo de lleno.Tratando de no encontrar sus ojos fríos para ella.Ojos muertos en el recuerdo de un profundo vacío.
-Espera.Dime cómo has estado.-le preguntó con interés,aunque no menos distante.
-Bien.-le respondió mientras ingresaba a su morada de lavanda y menta,que atesoraba memorias de demasiados veranos e ilusiones fallidas.
Revisó algunos frascos que contenían hojas disecadas,ordenados en una amplia repisa con una prolijidad milimétrica y colocó algunas en pequeñas bolsas de hilo separadas,para entregarlas a su glacial visitante.
-Volví a soñar con ella Itzel.-dijo Severus quebrando ese silencio voluntario que la hechicera había mantenido.
-Y quieres contarme...adelante,te escucho,con confianza,como lo he hecho siempre.
Severus se ubicó en una silla frente al incipiente fuego de la chimenea,mientras parecía visualizar el comienzo de sus palabras,traducidas en imágenes mentales.
-Caminaba por la plaza donde la vi aquella vez.Se trata de un sueño sin colores.Llovía.Mi capa volaba con el viento.Todo era sórdido,sepulcral;hamacas vacías,una horrenda sensación de invierno en mi cuerpo.-relataba Severus modulando todas y cada una de sus palabras con maestría,como si diera una clase.-Árboles secos,un cielo temible...Me sentaba en una vieja banca,a llorarla.Como todos y cada uno de los días de mi vida que vivo sin vivir desparramando resentimientos.Respirando sin ningún sentido.Sin dirección,sin algo medianamente bueno a lo que aferrarme.
-Ese sueño,es tu esencia misma Severus.Una escena proyectada de lo que por dentro te sucede.
-Espera...de repente cambió todo.Lily acarició mi cabello.Yo seguía cabizbajo,tomando con ambas manos mi cara;entonces la pude mirar.Me puse de pie.Esa sensación de cementerio se diluyó.
-Y volvieron los colores a tu sueño...
-Sí.Fuego y esmeralda.Dejándome tan vacío como al principio;o peor aún;con mayor certeza de mi propia soledad,cuando todo se esfumó.-dijo olvidándose por un momento de quien era,mostrándose vulnerable,hasta que los ojos magnéticos de Itzel lo distrajeron del relato de aquella visión,que parecía haberse dibujado en el aire.
-No sé la razón por la cual te cuento estas cosas hechicera.Será porque estás más allá del bien y del mal y eres una de las pocas que no me juzga.Te reconozco como una esencia poderosa,y mereces mi absoluto respeto.
-No te preocupes Severus.Aunque tu no le pongas nombres a los vínculos,y te cierres,yo voy a aceptar siempre tu distancia.Eso que tu eres,con un pasado a cuestas,tu falta sensibilidad,y de igual manera los recuerdos que te torturan.Nadie podría cambiarte.No eres como los demás.El desamor te forjó desde la infancia.Eres un cúmulo de soledades,de cielos oscuros como los de tu sueño.Un artífice del rencor que ha tallado muy hondo en ti...
-Es incríble.Hasta tu que eres la esencia más delicada y poderosa,crees que no tengo remedio.Que ironía...pensé que a pesar de todo veías algo bueno en mi.
-Si lo veo.No olvides que para gente como tu,o como yo, la mente es un territorio que podemos conocer cuando nos lo proponemos.Ningún pensamiento está clausurado para nosotros.No eres el único que puede decodificar las ideas ajenas.
-Pero me haces parecer un desalmado.Y tu propia mente hechicera se guarda secretos que no son secretos para mi,y que están condenados al olvido.
**-Severus,estamos los dos solos.No hay nadie más aquí;tampoco hay juicios,ni reproches.No hay condenas.Y el hecho de que yo me compadezca de tu dolor no te desvaloriza.**Yo podría decirte que enterraras a tu pasado,que reemplazaras los sueños por verdades,pero soy realista y créeme que en ti hay sellos que son indelebles.Quien no acepte eso,se condena a sufrir demasiado.
Severus consideró que su tiempo en casa de Itzel había sido suficiente ya,por lo que dejó la comodidad de su asiento,y se puso de pie para partir.
-Gracias por escucharme.-le dijo sin siquiera rozarla,sabiendo que si lo hacía,podía generar con ella un vínculo de proximidad que él no deseaba tener;por el bien de los dos.Porque tal como la hechicera había dicho con otras palabras,él estaba eligiendo quedarse aferrado a un pasado de dolor.Optaba voluntariamente por el sufrimiento,e Itzel,que sabía de espíritus libres,esa tarde,había dejado por fin salir a Severus Snape de algo más que de los confines de su territorio.
Le había permitido abandonar su alma que desde ese momento,jamás volvería a lastimarse por las tinieblas de un hombre preso de por vida de un pasado inevitable.
Porque esa tarde había pensado en él a merced de las montañas amigas de las penas de su corazón.
En un amor sin futuro,negro como un cielo de pesadillas.Sin un mañana donde plasmarse.Nada.Demasiada oscuridad para su luz.
Porque se interponía la memoria latente de un ángel de ojos color esmeralda,entre ella y sus sueños desvanecidos.
Itzel por fin quería de una vez por todas olvidar,para comenzar a sanarse de sombras.
Olvidarte...
como una tarea de tenaz esfuerzo.
Rogarle a la noche que quite tu aliento,
suplicar de nuevo,en un último intento.
Quitar tu cometa de este cielo limpio,
borrar ese brillo de mirada hostil,
extraer tu alma,que habita en mi cuerpo...
matar tu memoria,que me hace sentir.
Sacar emociones,tibias de veranos,
negociarle al llanto una oportunidad...
valorar mis días de tiernos remansos,
y que tu recuerdo,
ya me deje en paz.
Itzel habló con el viento de la noche,que pareció acariciarla para que se sintiera mejor.
Porque cada vez que Severus llegaba hacia ella,invadía su espíritu de causas perdidas.
Sabía que Itzel lo había amado,de la misma manera que ella sabía y había sabido desde un principio que él sería imposible,aunque el corazón no aceptara los designios de la razón y la mente.
Pero todo iba a cambiar.
Una lágrima pequeña y cristalina fue la primera de un llanto tan delicado como liberador.
No de pena angustiosa e irreflexiva.No de dolor lacerante.
Un llanto de aceptación con respecto a que la realidad de los sentimientos forjados por un pasado de muerte y devoción no podían cambiarse.
Severus había elegido amar a la memoria de Lily,e Itzel lo había dejado partir en cada lágrima como una cuota de despedida que le liberaba por fin el corazón también solitario,hasta entonces aferrado a un imposible.
El manto de la noche cobijó su emocionada belleza,y cada estrella acompañó el tibio recorrido de los pequeños cristales que habían escapado de sus ojos preciosos.
Luego vino la calma,la aceptación,la sabiduría y la delicadeza aliada con la magia y las fuerzas de la luz.
La maravillosa realidad de saberse libre del embrujo de un hombre que tanto había amado en silencio y sin esperanzas,y que al abandonar su esencia,llevándose con él los fríos de las angustias,tal vez algún día,no muy lejano, la dejaba con la posibilidad de querer a alguien de nuevo.
Al otro lado de la noche,Sirius Black,pensaba intensamente en ella.
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Publico el miércoles,buen inicio de semana.
Ceci.