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Historia 58754 — capítulo 2
-Ah,después de todo es mi viejo hogar...-dijo Sirius quitándose sus botas y tomando un lugar junto al fuego,mientras Remus lo contemplaba de pie.-Siéntate.No te quedes ahí parado.-le insistió.
Remus aceptó la sugerencia y en ese momento recordó las palabras de la bruja del bosque,hechicera,maga...daba igual ,que le resonaban tan lejanas como si su encuentro se hubiera producido hacía siglos.
Se ubicó en una silla frente a su amigo,que bebía una copa que le entonara el frío de sus soledades recurrentes.
-Bueno Remus,ya oíste a la dama.Preciosa dama.
-Sí,es cierto,muy bella.Alguien en verdad especial.Pero también dura y honesta a la hora de darme esperanzas.
-Pero si te las dio.Sabes perfectamente lo que tienes que hacer y con quien.
Remus sonrió como cansado.Como un viajero errante de los tiempos en una vida por momentos sin vida.
-Hay mucho silencio aquí.-dijo para que Sirius dejara de insistirle.
-Es que es muy tarde ya Remus.Creo que yo también me voy a sumar a los que descansan.Sean quienes sean.Aquí nunca se sabe quienes entran o quienes salen.-le dijo como una gran verdad,levantándose de su asiento,y palmeándole la espalda para dirigirse a su cuarto.-No te desveles que tienes que descansar.-le sugirió.
Remus movió su cabeza en señal afirmativa,y se acercó más al fuego de la chimenea,preguntándose si "ella" estaría hospedada en alguna de las habitaciones.Si la vería por la mañana, o si volvería a mirarlo como siempre.Si se le notaría demasiado ese amor que el miedo mantenía prisionero.
Creyó entender que la visita a Itzel le había sido de más utilidad a Sirius, para su esencia eternamente ávida de conquistas que a él,que solo había logrado endulzar un poco su boca a la hora futura de beberse ese veneno necesario que atemperara su feroz instinto.
Sin embargo,había mucho más que un fluído meloso mejorado,que actuara como placebo creado por aquellas manos de la hechicera que le habían hecho tanto bien.
La palabra mágica ya había sido dicha,y ya había hecho nido secretamente en el rincón más inexplorado de su alma.
El amor como concepto a expresar,se había quedado allí a la espera de que su voz ronca lo confesara irrumpiendo en el silencio de los miedos.
Itzel ya había realizado de la forma más sutil una tarea de luz en su espíritu noble.Como una semilla sembrada en un campo fértil y productivo.
Remus se levantó de su asiento junto al calor del hogar,y comenzó un lento deambular por la planta baja de la casa,ya que no tenía una gota de sueño,y la mente llena de imágenes.
Con esa secuencia visual de su maldición que revivía una y otra vez y con ella toda una serie de discriminaciones y fracasos.
Caminó hasta la cocina en busca de algo caliente y dulce que beber,mientras se llevaba a la boca una pequeña ración de chocolate que le aportara un placer breve y momentáneo.
La larguísima mesa despoblada de vajilla,se veía inmensa solo para él,hasta que en el extremo opuesto al cual se encontraba sentado,sus ojos hallaron unos pergaminos que sobresalían desde dos tapas de cuero a manera de carpeta,al lado de una pluma.
Había un silencio sepulcral en Grimmauld Place,no tenía sueño,estaba aburrido,y aquellos escritos se le habían presentado junto con una curiosidad creciente y como una opción para agregar a la quietud de la noche.
Caminó hacia la otra punta de la mesa,abrió las tapas de cuero,y lo primero que encontraron sus ojos fueron unas flores secas sobre un pergamino en el cual reposaba una letra dibujada y artística que le recordó a la escritura de sus alumnos adolescentes.
Retiró las flores con cuidado para descubrir la totalidad del texto,que a esas alturas ya había logrado captar su interés.
Rápidamente leyó.
Si me miras,nada importa.
No habrá conjuro que se atreva a separarnos.
En tanto estés conmigo,dibujando sueños,
en tanto esté contigo con mi amor,tan dedicado.
Si te atreves,vamos juntos.
No habrá puente que no crucen nuestros pasos.
Si tu boca se decide por mi nombre,
y mis besos se encaminan a tus labios.
Si te animas,que aventura.
No habrá riesgo que me aparte de tu calma.
Mientras jueguen nuestros cuerpos a la entrega,
de pasión nocturna y madrugada.
Si tu quieres,que alegría...
no habrá lunas que disparen con distancias.
Porque los soles ya dijeron que eres mío,
y te otorgaron como un don,toda mi alma.
Tonks.
Remus,al cabo de leer,pensó en un principio que solo se trataba del desahogo emocional de una joven,propio de su edad,pero esos últimos cuatro versos que mencionaban a la luna,le dieron la certeza que ella había escrito el poema para él.Que algo demasiado poderoso y tierno la había inspirado.
Pensó una vez más en la dulcísima hechicera de las bellas palabras,y se dio cuenta por fin como esa magia sí se había instalado en él, al haber tomado contacto con ese poema que la princesa de los colores le había dedicado,tal vez igual de temerosa de confesar abiertamente sus emociones más profundas.
Tomó el pergamino entre sus manos,y lo puso sobre su corazón,mientras ese amor que se burlaba de la luna llena y la adversidad,lo hacía su cómplice.
Sintió en la leve soledad de la noche,que se había endulzado al igual que su boca de chocolate.
Remus comprendió que sus tiempos internos estaban acortándose y que sus ganas de besar a la musa colorida,muy pronto se transformarían en una realidad.
Se iría la pena en derrota,más allá de las garras y la esclavitud de una maldición inevitable.
-Gracias...-dijo como hablándole al aire.
Tonks,como entre sueños,sonrió complacida.
Y en la profundidad del bosque,a Itzel se le iluminó el semblante.
Nada ni nadie podría contra esa magia.
Este capi es para vos.Acá está,y espero que te guste.
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Feliz fin de semana,espero poder publicar el lunes,gracias por la compañía.
Ceci.