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Historia 59064 — capítulo 2
Su hija no se decidía en qué conjunto de ropa interior, se veía bien y él ya estaba comenzando a fastidiarse. Se quedó sentado esperándola, sosteniéndole todos esos que se quería probar. No sabía qué más hacer y miraba su reloj de bolsillo. Con una sonrisa suave, notó que ella había perdido medio día en eso. Inspiró en silencio y se levantó, cuando ella le exigía otra muda de ropa. Se la pasó por encima de aquel probador y volvió a sentarse. Sí, que si combinaba. Que si tenía que tener una bata traslúcida que ni sabía para qué la quería. Que si esto y aquello. Molesto. Se quedó sentado allí, por media hora más. Ella no estaba convencida y había pedido una talla más grande, de un conjunto blanco. Con encajes y bastante aceptable para sus ojos de padre. Aunque estaba pensando que tenía un novio al que quería seducir. ¿Quizá? Debía hablar con ella. Se levantó cuando ella demandaba el quinto conjunto de aquel día. Sus tripas rugían hambrientas, pero nada de eso asustaba a su hija Samantha. Tenía que lucir muy bien. Según sus palabras. Y como su padre podía pagarle cualquier cosa. Ladeó la cabeza hacia un conjunto azul marino y muy pronto, se había sumado a sus conjuntos a probar. — Pásame aquel, el negro. Papá. Eso hizo, ya era automático. Se quedó en silencio, meditando y maldiciendo para sus adentros. Al tomar aquel negro, caminó hacia el probador y simplemente lo abrió sin preocuparse por alguna cosa. Lo extendió y esperó a que su hija lo tomara. Pero eso nunca pasó. Miró con atención y bueno... Era otra persona. Se había equivocado de probador y... estaba agachándose, quitándose la tanga y procedía con el sujetador. Su cabello ondulado le pareció hermoso y... ¡Un momento! conocía ese perfil donde lo viera... aunque no sabía o suponía, que estuviera tan dotada... ¿O sí? ¡Hermione Granger...! Se dio la vuelta en cuanto pensaba tomar el otro conjunto que se iba a poner y lo miró. Draco estaba sonrojado... y... ¿qué hacía Draco en esa tienda? — ¡Lo siento!— dijo y volvió a cerrar la puerta, se apegó a ella con el alma en el pecho. ¡Eso tenía que ser de otra dimensión. — ¿Papá? Sintió sobre su cara, el conjunto que Hermione Granger había dejado de usar. Se apartó, tomándolo cuando cayó sobre sus manos. Ella había salido completamente vestida y muy enojada. También sonrojada... casi sin habla. Había pagado y se había ido. — Papá... pásamelo... — Eh... sí, toma. Ese blanco también le quedaría muy lindo a su hija.