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Historia 59064 — capítulo 3
Se suponía que ese era un día especial para su hija Samantha. Sin embargo, Hermione Granger y él no se ponían de acuerdo. ¡Tenía que dejarla ir! Era su novio. Ellos ya llevaban tiempo saliendo y ese día oficializaban su romance. Pero a Draco no le parecía oportuno, ni necesario. No iba para ninguna parte. Ella era su hija mentor. Scorpius era ya mayor y era hombre. Aunque ya le había hablado de sexo y sus probabilidades de embarazar a una mujer. Y por supuesto, de terminar siendo el padre y con responsabilidades. Lo de siempre. — ¡No irá a ninguna parte!— dijo y Samantha, trataba de no propasarse con las miradas negativas y las quejas. Teniendo quince y tratada como una bebé. — ¡Pero, Draco! Tiene que ir... además, teniendo la casa sola... podríamos ver una película. Quizá podríamos... Shh... mejor que se callara o entonces su hija se iba a sentir en libertinaje. Miró a Scorpius, que no dejaba de reírse de su hermana y lo señaló. — Te vas con tu hermana. — ¿Qué?— dijeron ambos y Draco asintió en silencio. Su madre negó con la cabeza y Samantha también. Scorpius suspiró en silencio. Al menos iba a poder chantajearla si se besaban, con que la acusaría y se burlaría de su forma de besar. — No iré a ninguna parte con ese descerebrado. — Entonces no sales. Tuvo que aceptar, su novio la esperaba afuera. Con una sonrisa autoritaria, él los miró partir en un viejo auto. Parecía que la autoridad ganaba esa vez. Claro, Hermione sabía que ella iba a odiarlo de por vida. Al menos no era el chaperón. Eso sí la habría molestado. — ¿Dónde quieres hacerlo? ¿En la cama o en el sofá?— preguntó Hermione, naturalmente. Él meditó. En el sofá sí. Pues era muy divertido. Además de que su esposa usaba ropa muy provocativa. Que en ese momento, ni le importaba puesto que se la iba a arrancar con los dientes. Luego de una ardua sesión de cariños y besos, solamente quedaba dormir un poco. Total que sus hijos iban a demorarse, seguramente. Tomó su saco y cobijó las buenas curvas de su esposa. ¿Quién sabía si hasta las hormigas la veían exquisita? Se quedó dormido. No previó que eso pasaría. Aunque luego de hacerlo como salvajes, algo tenía que pasarles. Mientras dormían, no escuchó la puerta que se abría y dos chicos que entraban discutiendo. La reunión había sido un fracaso. — Le diré a mamá como besas y haces "mm... ¡si!" — Cállate... nunca hice eso y... Al encender las luces, entendió de qué su papá quería protegerla. — Draco... mira quién toca... — Lo que sea— dijo, quitándose el saco. — ¡Papá!— chilló su hija. ¡UPS!