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Mi amada niña. — capítulo 2

Cap. 1- Dolor.

Cinco años después de la guerra se encontraba en un cementerio.

No esperaba frecuentar un lugar como este, no tan pronto.

El acto fúnebre de esta ocasión era algo dantesco que le causaba arcadas.

La hipocresía cargaba el aire. Ese lugar lleno de gente elegante, rica y poderosa. A pesar de ser una heroína de guerra y alguien importante en el mundo mágico se sentía intimidada. No tenia idea como es que ella Hermione Granger hija de muggles reconocida investigadora estaba allí.

Simplemente no encajaba. Ante los ojos de cada uno de los presentes ella era insignificante. Claramente ella no poseía ni la cuarta parte de la fortuna de esas personas, ysu estatus de sangre a pesar de su historia la subestimaban

No podía importarle menos. En medio del lujo y la opulencia algo era real ahí: El dolor de Malfoy padre y Draco.

Hace aproximadamente tres años antes que ella se volvió amiga intima de Draco. Sus padres le permitieron conservar su amistad siempre y cuando ella no tuviera ningún tipo de contacto con los señores Malfoy.

Normalmente los abría mandado por la borda, pero le debía mucho a Draco.

El muchacho que le hacia la vida imposible cuando eran niños la salvo de muchas maneras, y por eso estaba infinitamente agradecida con el.

Sintió como el joven de ojos grises apretaba su mano. Evidentemente el tampoco disfrutaba la situación.

Al observar la opulencia del acontecimiento y la elegancia del lugar y las personas; comprendió que esto había sido por ella.

NarcisaMalfoy esa mujer tan hermosa estaríamás que feliz al observar su funeral. De la forma en que sus reuniones en vida causaban envidia su funeral seria algo dificil de superar.

Observo al señor Malfoy ese hombre que la despreciaba abiertamente. Se encontraba destruido.

Jamás lo admitiría. Pero una parte de ella consideraba al señor Malfoy sumamente atractivo. Mucho más que su hijo rompecorazones.

Durante mucho tiempo secretamente había envidiado la relación de Lucius y Narcisa. Ellos se amaban locamente.

Ese hombre le mostraba no solo un amor incondicional a su esposa si no que además veía en el una pasión loca y asfixiante.

El amor no era un terreno enel que le había ido precisamente bien. Nadie podría culparla por querer que un hombre le mostrara ese tipo de amor y deseo.

Ahora que su esposa estaba muerta Lucius era un hombre libre. Miles de mujeres estarían detrás de ese hombre que representaba todo lo que una persona podría desear: Belleza, dinero, poder.

-Por favor Hermione, quédate conmigo.

Miro los ojos grises de su amigo. Pasar una temporada en la mansión Malfoy era quizás la ultima cosa que querría hacer en la vida, pero ahora el la necesitaba.

Y como buena gryffindor era leal. Así que accedió sin saber muy bien lo que le esperaba.

Dos semanas viviendo en esa Mansión. La experiencia no se sentía del todo desagradable. Draco estaba sumido en la depresión al igual que su padre y la necesitaba.

Jamás pensó que ella y el rubio serian amigos pero el slytherin tenia conciencia y un corazón.

Recordaba con exactitud el momento. Ella y Ron llevaban saliendo cerca de dos años.

Su vida era maravillosa. En dos semanas se casaría con el hombre al que amaba.

Sin explicación alguna el rompe el compromiso.

Un mes después descubre que su adorado pelirrojo contraía nupcias. Con una Lavender Brown de al menos siete meses de embarazo.

El dolor y la rabia la alejaron del mundo y sus supuestos amigos.

Y una noche de borrachera en la que no le importaba nada estuvo a punto de ser violada por CormagMclaggen.

Inesperadamente DracoMalfoy la había salvado. Alegando que el era un caballero y que no concebía el ultraje hacia una mujer por mas sangre sucia que fuera.

Ese hecho problemático fue suficiente para volver a su vida.

Después de eso la relación entre el blondo y ella se dio de forma espontanea.

Al parecer después de la guerra el no tenia muchos amigos sinceros y como le dijo en una ocasión percibía la sinceridad en ella. El estaba cansado de los hipócritas y mentirosos.

Era domingo. Se había saltado el desayuno y se estaba muriendo de hambre.

Bajo los escalones y se dirigió directamente ala cocina. No esperaba encontrarse con el señor Malfoy quien a pesar del dolor evidente en su rostro se las arreglo para mirarla de forma despectiva.

-Veo que sigue aquí señorita Granger.

-Así es señor Malfoy.

-Me complacesaber que mi hijo hace obras de caridad con los menos afortunados. Debe ser una penano tener un lugar en el que vivir.

-Se equivoca señor, y si estoy aquí es por…

-No me interesa.

Apretó los puños con fuerza, en cuanto pudiera se iría de esa casa.

La tarde paso sin contratiempos, hasta que llego la noche. Se miro en el espejo estaba bellísima. Usaba un vestido vinotinto en satén que se ajustaba perfectamente. Sonrió con petulancia seguramente su amigo haría una mueca al verla.

La cena fue justo lo que esperaba. Draco estaba cansado de su "novia de turno" otra pobre criatura que no entendía el significado de la palabra no.

Así que ella gentilmente la había ayudado a desasease de esachica Lina.

-Hermione que haría sin ti gracias.

-De verdad Draco no deberías jugar así con los sentimientos de las personas, no está bien.

-Pero si son ellas las que me buscan. ¿Que clase de persona seria si las rechazara? Imagina el dolor que sentirían si les negara este placer.

Lo miro exasperada. No entendía como es que una persona podía ser así de presumida y arrogante.

-De verdad que siento pena por la pobre desafortunada que llegue a ser tu esposa.

La miro significativamente, como si quisiera decirle algo y ala vezno pudiera.

-Tal vez Hermione. Ella sea muy afortunada.

-Bueno yo creo que tu esposa sufriría de celos crónicos.

-Si algún díame casara seria un hombre fiel créeme.

-¿Draco?

-Dime.

-Tengo algo importante que decirte.