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Mi amada niña. — capítulo 3

Cap. 2-Apreciación.

-Draco lo mejor es que me vaya de aquí.

-¿Que? ¡No te vayas! Si hay algo que no te gusta lo arreglare de inmediato.

-No es eso. Es que me siento incomoda siendo una arrimada.

-Tú no eres eso, eres: mi invitada especial.

-Pero Draco.

-Pero nada Granger, ya esta decidido. Tú te quedaras aquí conmigo. Tú no me vas a dejar.

La forma en que la miraba era tan intensa, sabía que su amigo intentaba llevar una vida normal pero solo en el exterior.

El todavía estaba destruido por la muerte de su madre. Como le dijo una vez sus padres eran lo que mas le importaba en el mundo.

De hecho le dijo que dudaba llegar a querer de esa forma a alguien aparte de su familia.

Ella jamás había visto un cariño tan intenso en especial hacia su madre. Sabia que la experiencia de la guerra los marco quizá para siempre, volviéndolos mas unidos y mas fuertes.

Le sonrió dulcemente antes de abrazarlo protectoramente.

Ignoro el estremecimiento de el cuando la tuvo entre sus brazos y la forma en que la apretaba a su cuerpo.

Para Hermione GrangerDraco seguía siendo el niño mimado al que ahora adoraba con un cariño amistoso. Ni si quiera cuando el creció ella dejo su imagen de niño a pesar de que en la actualidad Draco era un hombre muy atractivo.

Por el contrario el no veía a Hermione como una niña fea y sabelotodo, desde hace años que la consideraba una mujer hermosa. Y la noche en que la salvo no fue una casualidad del destino.

A pesar de todos los inconvenientes el quería comprobar que estaba bien.

Hasta el sol de hoy no entendía como es que una mujer maravillosa como lo era ella casi termina casada con un pelmazopobretón como Weasly.

Lo mas incomprensible es que el la había dejado libre por una prostituta barata como Lavender Brown.

Lo que si comprendía era el estado actual de su amiga. Ya que: secretamente el se encargaba de que ningún hombre con pretensiones románticas se le acercara.

Sabia que era un canalla por eso, a pesar de todo el la consideraba suya, aunque jamás estarían juntos.

Sonrió con petulancia, ella siempre lo abrazaba o buscaba su calor eso debía significar algo.

De todas maneras nadie jamás se le acercaba había sido bastante difícil mantener alejados a tantos hombres de ella.Por que Hermione Granger era todo un bocado y demasiadas personas lo notaban.

De hecho si había insistido en que se quedara en su casa era por que un patético vecino de ella la pretendía. Cuando se hubiera asegurado de que el estorbo no estuviera ahí la dejaría ir.

La deseaba como un hombre enamorado. Soñaba con ella, olía su cabello en la oportunidad que podía y no poder tocarla era un martirio.

Su madre había aceptado que la relación entre ellos se formalizara, ella debía contárselo a su padre y convencerlo. Desgraciadamente no pudo.

Su querida madre le había dicho que su felicidad era lo que mas le importaba en el mundo. No le agradaba Hermione pero no soportaba verlo ir a la deriva con un desfile de chicas sin importancia una tras otra.

En estos momentos no podía decirle nada a su padre, no era el momento.

Dudaba encontrar un momento oportuno era consiente que nada en el mundo haría que su padre dejara los prejuicios. Tal vez su destino era tener a Hermione como amiga hasta que su padre muriera.

Una cosa si tenía en clara nadie la tocaría. De ninguna manera otro hombre la iba a tener así tuviera que obligarla a vivir en su casa eternamente.

Una vez Hermione le garantizo a Draco que se quedaría con el su rubio amigo se marcho a su cita, una Alejandra era esta vez la afortunada, o la desafortunada debería decir.

Pasaron dos meses yla situación no mejoraba. Ella no soportaba estar en ese lugar. Draco era un sol pero su padre era el infierno.

De todas formas el comentario del señor Malfoy todavía le hería en su orgullo, ella no era ninguna recogida.

Era Hermione Granger la más exitosa investigadora del mundo mágico, la mujer que encontró una nueva poción capaz de revertir en su mayoría el efecto de la maldición cruciatus.

Ella no se iba a dejar amedrantar por un hombre frio y orgulloso.

Estaba anocheciendo cuando llego a la mansión, acababa de deshacerse de otra chica de Draco y estaba agotada.

Sin embargo era consiente de que no lo podía posponer mas.Así que haciendo gala de su valor gryffindor camino con paso decidido hasta el despacho del señor Malfoy.

El no la recibió con los brazos abiertos pero ella estaba obstinada en ser escuchada.

Justamente ahora sentada en un sillón al frente suyo lo miraba desafiante.

-¿Y Bien señor Malfoy?

-De ninguna manera señorita Grangerusted es la invitada de mi hijo. Por lo tanto no tiene que pagarme nada. Estoy bastante seguro que no puede permitirse el lujo de gastar el poco dinero que tiene en tonterías.

-¡No son tonterías! Si me quedo en esta casa es por Dracopero no lo hare gratis.¡Dígame cuanto dinero le debo!.

-Granger no me haga perder la paciencia. No estoy dispuesto a aceptar un solo galeón de su parte me ha entendido. Los Malfoy nos caracterizamos por ser excelentes anfitriones.

-Eso no es lo que parece, no es lo que siento con sus palabras.

-Si lo que espera es una disculpa, no pierda el tiempo niña.

Lo miro con los ojos ardiendo ese hombre era un verdadero imbécil. No solo le hablaba lentamente como si ella fuera una inepta incapaz de comprender lo que decía, si no que además la habíallamado niña cuando ella era toda una mujer.

El en cambio no podía dejar de mirarla. A comparación de su fallecida esposa, la amiga sangre sucia de Dracotenía una piel de un dorado exquisito. Disimuladamente pasó la mirada por cada rincón de su cuerpo y no pudo evitar estremecerse.

Los ojos grandes y melados fieros, la boca suave y llena, en pocas palabras apetitosa.

Su cuello largo, sus senos firmes deliciosamente respingones, pasando por sus piernas torneadas. Su cabello castaño y rizado.

Ese atuendo que creaba la ilusión de desnudes no ayudabavolvía bastante parcial su apreciación.

Era cierto que era un mago de sangre pura que consideraba a la joven menos que a un gusano, pero también era un hombre que apreciaba la belleza, y esa niña era hermosa.

Levanto una ceja interesado, ¿por que ella estaba así de arreglada?

En la mañana parecía insignificante, pero ahora su belleza se comparaba a la de una diosa.

-¿Vino señorita Granger?

Sorprendida por el arranque de amabilidad, acepto con bastante reticencia.

-Claro señor Malfoy.

-Así que un cita quizás, Lo digo por su ropa.

-No. Fue para una cena rápida con Draco.

-Oh si, lo recuerdo ¿otra chica que le estorba verdad?

-Que le estorbaba.

-Usted aprecia a mi hijo, y lo entiendo. Pero no me gusta que el parezca depender de usted.

-En absoluto, estoy segura que sin mi todavía se las arreglaría bastante bien para deshacerse de sus novias.

-Debo sentirme avergonzado por la actitud de Draco. No es digno de un Malfoy.

-¿Se lo ha dicho?

-No, siempre lo e complacido en todo.¿por cierto el sabe que usted esta aquí? Deberíamos llamarlo, creo que le agradara ver como somos capases de llevar una conversación civilizada.

-El no sabe que estoy aquí, y en cuanto a llamarlo el no se encuentra.

-¿PansyParquinson tal vez?

-No, una Regina según le entendí.

-Una pena. La señorita Parquinson seria un partido ideal para Draco. ¿No lo cree?

-Quisiera abstenerme de opinar en este asunto señor Malfoy. A Draco no le gusta hablar de sus relaciones amorosas.

-Y de que hablan entonces.

-De muchas cosas, nuestra infancia, adolescencia, o nuestro trabajo música…

-Ya veo. Me sorprende que usted no tenga un compañero sentimental niña.

-No se ha dado la oportunidad.

-Por supuesto.

-Es más complicado que eso.

-A pesar de su estatus de sangre no es del todo desagradable. Podría decirse atractiva. ¿ o es que acaso es usted muy exigente y selectiva?

-No soy exigente señor Malfoy. Simplemente no encuentro a un hombre digno de confianza.

-Claro. ¿O tal vez esta esperando un mejor partido verdad? La he visto ser muy "Cariñosa" con Draco.

-Que insinúa señor Malfoy.

-Bueno mi hijo es atractivo de sangre pura y rico. Tiene las suficientes cualidades para despertar la ambición de cualquier mujer.

No se había dado cuenta en que momento se habíalevantado del sillón. Mas sin embargo fue muy consiente del momento en que abofeteo fuertemente al padre de su amigo.

-Como se atreve a insinuar tal cosa. Yo no soy ninguna mujerzuela e tenido un sin fin de oportunidades para seducir a Draco y como sabe no lo he hecho. Por que el es mi amigo y le debo demasiado.

Prácticamente escupió esas palabras en se cara, estaba furiosa.

-No tengo que soportar esto. No de usted en este instante me largo de esta casa, en la mañana le escribiré a Draco.

LuciusMalfoy estaba furioso, esa niña insolente no solo se había atrevido a abofetearlo, si no que además se dio el lujo de quedarse con la ultima palabra.

No en su casa se dijo.

La siguió furioso por los pasillos de su mansión llamándola una y otra vez lo cual fue más de lo que podía soportar.

Finalmente la arrincono en una pared, sus manos se posaron firmemente en la cintura de ella. No era suficiente se dijo así que arrimo su cuerpo para impedirle escapar.

Lo miro incrédula. Sentía una ira homicida dirigida hacia ese hombre. Sin embargo su cuerpo traidor estaba sumamente excitado ante su cercanía; sin proponérselo el la estaba poniendo nerviosa.

-¿Tu no te vas de aquí entendiste?

-Si me voy.

-De ninguna manera voy a permitir que mi hijo se ponga en contra mía por tu culpa, no ahora.

-Y que hará para que no me vaya señor Malfoy, que me dará a cambio. Lo miro desafiante y altanera.

-Lo que quieras: dinero, joyas. Y te darémás si después sales de la vida de mi hijo de una manera discreta: que no me involucre.

-Solo saldré de la vida de Draco si el me lo pide, en cuanto a usted lo que quiero es una disculpa, y la quiero en este instante.

-Humillante, ridículo. Jamás me rebajaría ante una san… Ante una niña insignificante como usted. Su tono era venenoso, y su mirada cruel. Hace años ella se pondría a temblar, pero ese fue hace años.

-Así que no se disculpara. Entonces un beso señor Malfoy elija puede pedirme perdón o puede besarme.

Hermione sonrió sabiéndose ganadora, el señor Malfoy no tenía opción así que lo más probable es que por fin volvería a su pequeño y acogedor apartamento.

LuciusMalfoy quedo en shock ante la petición de la jovencita. Estaba a punto de echarla a patadas de su casa cuando observo su rostro y su expresión ganadora. Eso era lo que ella quería.

Lo había observado a ella no le gustaba vivir en su casa y siempre que le insinuaba a Draco su partida. Su hijo se las arreglaba para mantenerla a su lado.

No podía dejar de notar que Draco era bastante manipulador, era su hijo después de todo. Ella quería irse de ahí y pensó que le había ganado a el a LuciusMalfoy pues estaba equivocada.

Así que despendio su rostro lentamente al de ella y poso sus labios sobre los suaves de Hermione.

Un rose eso era todo, no contaba con que ella le echara los brazos a cuello y se apretara aun mas contra su cuerpo, un gemido salió de sus labios.

Siguió besándola con mucha mas fuerza que antes, no pudo evitar morder su labio inferior y meter su lengua en su boca ella le correspondía con ardor y el se estaba consumiendo con el fuego de esa joven insensata.

Un par de minutos duro esa deliciosa guerra. Cuando se separaron se miraron con mal disimulado deseo.

Lo cual no duro mucho ya que ambos recuperaron la mascara de fría indiferencia que cargaban el le dio que ella se quedaría en su hogar y ella acepto.