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Historia 59593 — capítulo 1

P A R A  C O M E R  U N  T R A B A J O  I N D I G N O: Draco Malfoy estaba mirando a su alrededor, mientras una joven mujer se detenía a su lado, en lo que parecía ser un teatro. Con una sonrisa suave, ella le señalaba su reloj de muñeca y él asentía en silencio. Casi era hora y él no estaba listo. Inspiró pesadamente y miró una jaula llena de palomas. Con una sonrisa suave, se dijo que los muggles eran muy tontos como para creerse semejante truco. Bueno, así eran ellos. Muggles al fin; que todo les sorprendía en sobremanera. Incluso algo tan bajo como lo que iba a hacer. Caminó con una sábana blanca entre sus manos y se detuvo junto a un enorme telón. No tenía otra forma de subsistir; que haciendo eso. Haciendo magia barata. Pero al menos con su propia magia, podía darle vida a un espectáculo que todos podrían pagar. Disfrutar era lo de menos. Sonrió y se apareció ante su público. Era numeroso, desde que se habían hablado de sus hazañas como el mago de aquella ciudad. Con una sonrisa fingda, tomaba una de las palomas de su asistente y la cubría con un largo pañuelo blanco. Con su varita, simplemente la tocaba suavemente y murmuraba una palabra mágica, que nadie podía escuchar y que solo él conocía. Su asistente lo señalaba sin dejar de sonreír y de pronto, la paloma estaba perdida en los aires de aquel ambiente. El público gritó emocionado y él los miró con otra sonrisa fingida. Muy sencillo su acto. Un par de shows más y quizá podría huir con suficiente dinero. Desde que Voldemort había muerto, la magia estaba prohibida. Los muggles de enterarse, lo cazarían seguramente.  Pero nadie comprendería el truco de su expectáculo. Nadie sabría la verdad. Nadie que estaba allí, en ese pequeño anfiteatro, era un mago. Ninguno podría reconocer que esa varita era real. Incluso su poder. No sabía qué había sido del resto, no importaba. Estaba bien, siempre y cuando pudiera comer y trabajar por ello. Pronto volvería a ser el mismo; solo necesitaba dinero y un par de amistades que le cooperaran en la búsqueda de un futuro mejor. Debía encontrar magos como él. No todo mago falso que rondaba por allí; era lo que parecía. Mucho menos él, que estaba haciendo ese espectáculo a los muggles. A los inocentes muggles que miraban y dejaban su gordo dinero. Muchos querían contratarlo. Pero él, por supuesto que trabajaba por su cuenta. Era mucho mejor y menos peligroso. Su integridad podía estar en riesgo.