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En el andén. — capítulo 2

En estos siete años.

-¡Rosie!-La voz del joven rubio retumbo por todo el andén.

-¡Hyperión!-Exclamó ella, negándose, como de costumbre, a usar su nombre de pila.

A pesar de la neblina del tren, la pequeña pelirroja logró abrirse camino hasta encontrarse con su amigo, que la envolvió en un cariñoso abrazo.

Permanecieron así unos instantes, Rose, con aire distraído y una súbita contracción en la boca del estómago, miró con disimulo por encima del hombro del joven de los Malfoy.

Sus miradas se encontraron y una extraña sonrisa se formó en la boca del hombre, había ansiado verle, había ansiado que llegase el primero de septiembre y llegar a King's Cross, toparse con él, que una sola mirada la hiciera temblar, pues la afectaba del mismo modo que la primera vez que lo vio.

Él había sido una constante en su vida, aquellos encuentros en el andén nueve y tres cuartos, donde sus sentimientos por Draco Malfoy nacían y morían, sólo para quedarse allí, ocultos, escondidos incluso a ella misma. Pero huían, siempre huían, se colaban en sus sueños, le provocaban noches en vela.

Habían pasado siete años, con aquella, había estado en el paraíso siete veces, con sólo una mirada, y ahora, no podía evitar que se le rompiera el corazón, pues sabía que sería la última vez.

Lo contempló, lo hizo mientras Scorpius hablaba con picardía sobre sus últimas vacaciones, se dedicó a atesorar cada detalle, cada gesto, cada escueta palabra que Draco Malfoy pudiera regalarle.

Volvió, cuando dejó de escuchar a Scorpius, a preguntarse qué sentiría al besarle, como se lo preguntó por primera vez al inició de su tercer curso, condenada a no obtener respuesta, a jamás saber a qué sabrían sus labios, Rose se deleitaba imaginando cómo sería comprobarlo en mitad de aquel abarrotado andén.

-¿No crees, Rose?-Preguntó su amigo, zarandeándola de un brazo pues ella no respondía.

-¿Qué?-La mueca de disgusto fue idéntica en ambos Malfoy, divertida en Scorpius, resultaba arrebatadora en Draco.

-Decía, mi soñadora amiga, que deberías pasar las navidades con nosotros, este año no puedes negarte.

Rose palideció, deseosa de que la oferta no se volviese a repetir, no le parecía correcto, no podía ir a aquella casa y que eso que la oprimía-en cuarto, supo que era amor-, creciese y escapase a su control. Sus sentimientos estaban condenados a volar libres únicamente en el andén.

-No puedo Hyperión-Repuso con tono quejumbroso-, es Navidad, jamás me lo permitirán.

Era cierto, aunque jamás lo había sugerido, sabía que sus padres no se lo permitirían, los viejos rencores permanecían vivos, el abismo era insalvable. A pesar de esa certeza, ese no era el verdadero motivo, miró al suelo un instante, abatida, el vapor del tren lo envolvía todo, y no tardó en buscar de nuevo la mirada de Draco, casi con ansiedad.

Esta vez, ni siquiera el bufido molesto de Scorpius logró distraerla, pero el muchacho continuó rezongando, quejándose abiertamente, en el cada vez más desierto andén.

-Iré a hablar con Albus, ahora que sus padres no están, ¡A lo mejor nos ayuda!-Comentó con esperanza.

Antes de que la pelirroja pudiese hacer nada, el rubio ya se había perdido entre la multitud. Tomó aire bruscamente y se sintió ligeramente incomoda, jamás había estado con él a solas, jamás había sentido su plateada mirada fija por entero sobre ella, única y exclusivamente sobre ella.

De repente se sintió como si no hubiese nadie más allí, como si sólo ellos dos se mirasen en la desierta estación, todo a su alrededor se había detenido y ni siquiera Draco Malfoy parpadeaba, sólo la miraba, de un modo extraño, curioso, nuevo, como ella siempre había deseado que lo hiciera.

Se sentó sobre el baúl de Scorpius, con porte aristocrático, sin dejar de mirarla, cada paso que daba, cada gesto que hacía era elegante, distraído, casual, la volvía loca.

El rubio, distraídamente, repiqueteó con los dedos sobre la superficie del baúl, Rose lo observó, se mordió el labio y se sonrojó sin apenas poder evitarlo. Sus manos continuaban tamborileando sin melodía fija. Esas manos, Rose deseó, no por primera vez, que se posaran sobre ella, que recorrieran su cuerpo, que la acariciaran y la poseyeran, con tanta intensidad que las piernas le temblaban y temió perder su autocontrol.

-Rose-La llamó, con voz suave, dijo su nombre, lentamente, a la joven Weasley le gustaba mucho más su nombre cuando era Draco quien lo pronunciaba.-, a Scorpius le haría mucha ilusión que nos acompañaras esta Navidad.

Sorprendida, pues jamás se había hecho ilusiones con Malfoy, bien sabía que él no la quería en su casa, avanzó un par de pasos y se situó a su lado, sentándose en el suelo y recostando la espalda en el baúl, donde Draco seguía sentado.

-Lo sé señor Malfoy pero…

Hizo un gesto de la mano para callarla y Rose, como una niña obediente, acató.

-Este año terminareis Hogwarts, y quizá no os volváis a ver.-Draco trató de explicarlo, a Rose le pareció que quería convencerla.

Con gesto decidido apoyó la mano sobre el hombro de la chica que no pudo evitar sentir un escalofrío, Draco jamás la había tocado, el simple contacto le había provocado una corriente eléctrica que recorrió todo su cuerpo, anhelante.

Él tenía razón, no iba a verlo más, aquella era la última vez que se encontrarían en King's Cross, no volvería a ver sus ojos plateados aparecer entre la multitud, las mariposas jamás volverían a volar con libertad, ya no la miraría, no le sonreiría, ni le hablaría, ni la tocaría y perdería para siempre aquello que jamás había tenido pero que su corazón ansiaba poseer

Comprendió entonces que no serviría de nada atesorar hasta el último detalle de su rostro, ni cada gesto, ni cada mueca, supo que si la certeza de volverle a ver moría, ella se quedaba sin nada, porque desde sus once años, Draco Malfoy había sido todo.

-Albus ha discutido con sus padres, pero no ha dado resultado.-La voz de Scorpius taladró los oídos de la chica, que sobresaltada desvió la vista sin, en realidad, quererlo.

Draco retiró la mano del hombro de la chica, dulcemente, y el abandono se apoderó de ella que se levantó sin apenas ganas y se acercó a su amigo, ahora sin mirar al mayor de los presentes.

La reticencia en Rose era tan poderosa que apenas caminaba al avanzar, sabía que al alejarse de él, lo perdía todo, que esa sería la última vez.

Scorpius cogió su baúl, tras ellos, Draco los seguía, rezagado, más incluso que la pequeña Rose.

-No te preocupes, Rosie-habló Scorpius.-, seguro que encontramos otra solución.

Subió su equipaje al tren, tras despedirse de su padre, él mismo partió en busca de un compartimento vacío, Rose frenó sus pasos una vez más.

Miró a Draco una última vez, ahora sólo ellos dos quedaban en el andén y ya no podía retrasarlo más, se le ocurrieron miles de cosas que decirle, ninguna de ellas apropiada, sentía la barrera invisible entre ambos. Aquel adiós, para él significaba tan poco, cuando para ella lo era todo.

-Adiós Rose.-Dijo, llanamente, como si tratase de ponérselo fácil.

El vapor del tren anunciaba la partida, tenía que subir, mas un impulso fervoroso se había apoderado de ella y la obligaba a caminar en la dirección opuesta, directamente hacia Draco Malfoy.

Le abrazó, sus brazos rodearon su cuello, la pequeña Rose tuvo que ponerse de puntillas, para llegar a poder apoyar su cabeza contra el hombro de él. Tras un segundo de estupefacción, Draco le devolvió el abrazo, la estrecho contra él con ternura y Rose se sintió morir, aspiró su aroma a menta, hasta sentirse embriagada, memorizó su calidez, tomó una decisión.

-Nos veremos en Navidad, señor Malfoy.-Confirmó, con voz apenas audible, a pesar del inconfundible tono de júbilo con que lo dijo.

-Claro.-Aceptó él, con una sonrisa extrañada y separando a la muchacha de sí.

Un último vistazo, ahora feliz, breve, pues supo que no iba a ser el último, lo vería más, en Navidad, pues la última vez, merecía ser especial.


Holaaaa

Vale, esto originalmente era un one-shot, pero se me ocurrió una idea y me decidí a continuarlo, jajaja, este cap y el anterior son algo introductorios, pero la cosa se pondrá más interesante a partir del próximo, por cierto, también seran más largos, jajajajja, ya vereís que acostumbro a extenderme

bueno gracias por leer y comentar

besos Aivlis Malfoy