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Historia 60325 — capítulo 4
Capítulo tres:
Se habían quedado de ver en la florería de su madre. Ginny Weasley no estaba segura de que fuera algo bueno lo que su novio tenía que decirle.
Había dejado atrás a sus hermanos, desayunando, para poder ir con Harry sin ser molestados. Los gemelos, Fred y George, se habían quedado molestando a su hermano, Ron.
Sinceramente, ya no le importaba mucho tener que defenderlo. Sabía perfectamente que su hermano se podía defender sólo, pero, de igual forma, no le gustaba que se metiera en su relación, por eso mismo, no se quedó a ayudarlo.
Los rayos del sol le estaban dando directo a su cabeza, su cabello rojo, se veía más brilloso y ella estaba toda sonrosada por el calor.
Agradecía que ya pronto fuera a empezar el frio, porque si no, no sabría qué hacer. La pelirroja odiaba el sol.
Llegó algo cansada a la florería y es que el camino no era muy corto, pero igual quería ver a Harry. Y sabía que la florería le quedaba más cerca a su novio.
Al llegar, observó como Harry intentaba encontrarla, por el lado contrario a donde ella estaba. Sonrió y brincó enfrente de su novio, haciéndolo dar un respingo.
Le sonrió inocentemente, y, antes de recibir cualquier regaño, lo besó en los labios. Harry le correspondió de inmediato, y luego se separaron.
-¿Para qué me has citado tan temprano, Potter? -Preguntó, con fingido enojo - ¿Qué no recuerdas cuánto odio el sol?
Harry le sonrió a forma de disculpa, pero luego le tomó la mano y la sentó en la banquita.
-¿Qué pasa? -Preguntó Ginny, Harry se veía nervioso.
-Necesito que me ayudes -dijo. Ginny frunció el ceño, confundida.
-Explícate, por favor.
-Sé que te parecerá una locura, Gin, pero enserio es importante -dijo. Suspiró hondo y habló -: Quiero presentarte a alguien…
-¿Y por qué estás tan nervioso? Ni que se tratara de la princesa -rió. Harry no quiso mirarla a los ojos.
La pelirroja dejó de reírse de inmediato y lo miró sorprendida.
-¿Es la princesa? -Preguntó. Harry asintió, lentamente - ¡Cómo se te ocurre! ¿Estás loco? ¿Por qué?
-Es que… ya se cansó de vivir como princesa, quiere ser… normal -dijo.
Ginny resopló. Normal, seguro que la princesa no sabía qué decía. Estaba loca, y esa era la única explicación razonable que se le podría ocurrir. Todos querían ser como ella, todo deseaban ser princesa y ella no quería serlo. Simplemente le era absurdo.
No importaba cuánto respeto sus padres y sus hermanos le tuvieran a la realeza. Ella, desde pequeña, se había rehusado a creer que los reyes y su hija eran buenos. Aunque en el fondo sabía que era por Ron, quien se encargaba de meterle ideas.
-Estás loco, Harry -dijo Ginny, negando con la cabeza -. Tu bien sabes lo que pienso con respecto a ella y a su familia, no me pidas esto.
-Te he dicho que no la conoces, Ginny -dijo Harry -. La princesa es una buena chica y el hijo del duque también…
-¿Qué? ¿Qué hijo de duque, Harry? -Preguntó.
-A él también quiero que lo conozcas…
-¿No me estarás hablando de los Malfoy, verdad? -Harry le sonrió, culpable. Ginny cerró los ojos con fuerza, y se masajeó las sienes con los dedos.
-Por favor, Ginny -dijo Harry -. Es muy importante. Para Hermione, sobretodo.
-Hermione. Hermione. Hermione -dijo Ginny, enojada -. Siempre estás hablando de ella, me estoy cansando.
-Pero es que es como mi hermana.
-¡Como! Tú lo has dicho, pero no lo es.
Harry la miró dolido y Ginny se arrepintió de inmediato. Suspiró y se sentó de nuevo, junto a él.
-Perdona, es que… me he alterado mucho-dijo. Harry le sonrió y le pasó un brazo por los hombros -. ¿Por qué?
Harry sabía a lo que se refería, pero tardó en contestar, escogiendo delicadamente, las palabras apropiadas para responderle.
-Es cansado, ¿sabes? -Dijo, Ginny lo miró, confundida -. No entiendo muy bien a Hermione, pero sé que es porque no estoy en su lugar y no sé cómo es vivir como ella.
-Vives en un castillo, Harry -sonrió Ginny.
-Sí, pero no es lo mismo. Te he explicado que tan sólo trabajo ahí ayudando al Rey. No me prohíben nada, pero tan sólo soy como un empleado más… aunque, como soy sobrino de Sirius, un poco más importante.
-Que modesto -sonrió Ginny. Harry le sonrió, también.
-¿Me ayudarás? -Preguntó, después de un rato en silencio.
-No lo sé, Harry -dijo Ginny -. Es sólo que…
-No la tienen que reconocer, Ginny, eso es lo que menos quiere. Se quiere hacer pasar por una persona cualquiera.
-¿No será muy sospechoso que no esté en el Castillo durante largos ratos? -Preguntó. Harry sonrió, tristemente.
-Su padre tiene que viajar hoy mismo, tiene que estar yendo de lugar en lugar para arreglar asuntos. Su madre está muy ocupada pensando en sí misma, que ni caso le hace a Hermione… además, tengo entendido que se irá por un tiempo.
Ginny suspiró.Harry no supo cómo interpretarlo, pero cuando Ginny le sonrió, no muy convencida, aún, supo que había logrado que aceptara.
-Espero no arrepentirme, Potter, porque sino… -dijo. Harry la besó antes de que lo empezara a amenazar.
-Una cosa más -pidió Harry. Ginny lo miró, interrogante.
Ya estaba por irse a su casa, cuando Harry la llamó.
-No puedes decirle que sabes quién es… no por el momento, ¿Sí?
-Está bien -suspiró Ginny -. Los espero después de la hora de la merienda -sonrió.
Harry asintió y la miró irse por el camino. Luego, él se fue al Castillo, en busca de Hermione y, con suerte, de Draco.
…
Hermione estaba a punto de llorar, de los nervios. Harry le había dicho que la llevaría a conocer a la familia de su novia. No sabía qué le entusiasmaba más, que por fin conocería a la famoso Ginny o que, por primera vez, podría hacerse pasar como una persona cualquiera.
Draco se había escusado diciendo que sus primos y otras personas irían a comer con su familia.
Hermione sabía perfectamente que esa era la escapatoria perfecta de Draco, pero no le dijo nada. Tenía la esperanza que, cuando ella le contara cómo se lo había pasado, él accedería de inmediato.
Se apresuró a bajar a la sala en donde Harry ya la estaba esperando. Su madre estaba en su cuarto con jaqueca y tomando una siesta reparadora.
-Es lo menos princescoque tengo -dijo Hermione.
-Bueno, podrás pasar desapercibida, de cualquier forma, tendremos que conseguir algo… no podemos usar la ropa de McGonagall -rió Harry, Hermione lo fulminó con la mirada.
Harry no le faltaba el respeto a McGonagall, pero lo cierto es que así se llevaban. Harry la quería mucho, como abuela y madre que nunca tuvo.
Salieron intentando no hacer ruido, y se fueron por el camino de La Fuente, que los llevaba hasta fuera del castillo, sin ser vistos. Se apresuraron a llegar a la casa de la pelirroja, que no estaba muy cerca de ahí.
Tardaron algo de tiempo en llegar y, por muy raro que pareciera, Hermione se había quedado maravillada con la casa de los Weasley.
Tenía varios pisos, pero parecía como si se fuera a caer en cualquier momento. Tenía un toque acogedor que a Hermione le recordó la Biblioteca y la oficina de su padre.
El moreno tocó la puerta, suavemente. Silencio… después unos pasos apresurados se escucharon detrás de la puerta.
Una muchacha pelirroja sonriente y algo más bajita que Hermione les abrió la puerta. Le sonrió a Harry y lo besó fugazmente en los labios. Hermione disimuló una risita ante el sonrojo de su amigo y esperó a que fuera presentada.
-Ésta es Hermione, Ginny -dijo Harry. Hermione le sonrió a la pelirroja.
Ginny le sonrió, también. Bueno, no esperaba que la princesa fuera diferente a como ella la tenía imaginada, incluso, parecía una buena persona.
Pero Ginny Weasley no juzgaba por las apariencias, así que no se dejó llevar ni por los comentarios de su hermano, que resonaban, quedamente, en su cabeza.
-Hola -sonrió. Después de todo, tenía que hacer como si no supiera quién era, realmente.
La voz de la Sra. Weasley se escuchó desde la cocina, preguntando quién era. Ginny se apartó de la puerta, y los dejó pasar.
La Sra. Weasley era una señora regordeta, pelirroja y ojos cafés. Tenía un aspecto maternal que a Hermione le gustó desde el instante en que la miró a los ojos.
-Oh, ¿A quién tenemos por aquí? -Preguntó, sonriendo - Harry, querido, ¿seguro que te dan bien de comer? Estás muy delgado y pálido… Y tú, pequeña, también estas flacucha y algo pálida, a ninguno de ustedes los alimentan, ¿o qué? -Sonrió.
Hermione y Harry rieron. La Sra. Weasley se les acercó, depositó un suave besó en la mejilla de su amigo y luego se acercó a ella. La miró detenidamente, y luego le besó la mejilla, también.
-Soy la Señora Weasley, querida. ¿Tú cómo te llamas? -Preguntó.
Hermione evitó saltar de alegría, era la primera vez que le preguntaban su nombre, por lo regular, casi todos se lo sabían.
-Hermione… -murmuró.
Si los nervios de Hermione no estuvieran a flor de piel, hubiera podido jurar que la Sra. Weasley había inclinado la cabeza y le había guiñado un ojo, al saludarla.
Pero, simplemente, era imposible.
-Siéntense, queridos -dijo -, ¿No gustan una taza de chocolate?
Harry, sabiendo que Hermione jamás admitiría que moría por una de esas, aceptó por los dos. Luego, hizo una nota mental: *Decirle a Hermione que aquí no debe ser tan tímida con respecto a la comida.*Ya que, entre más, de mejor humor se ponía la Sra. Weasley.
Los tres tomaron asiento en las sillas, mientras la Sra. Weasley iba a la cocina por las tazas.
Hermione se dedicó a observar alrededor de la casa. Era bastante acogedora. Sabía que eran siete hijos y el Sr. Y la Sra. Weasley. Aunque, según Harry, sólo dos hijos vivían ahí, Ginny y el otro que no recordaba su nombre.
-¿Practicaste hoy? -Preguntó Harry. Hermione notó como Ginny se ponía feliz y sonreía.
-Sí, aunque había mucho sol, pude ir al campo. No fue fácil librarse de Ron, ya lo conoces, me escapé mientras mamá estaba en la florería. He mejorado -sonrió.
-¿Qué practicas? -Preguntó Hermione, curiosa. Ginny dudó un momento, pero luego le contestó:
-… Quidditch -dijo. Hermione abrió los ojos y la boca, incrédula.
-Pensé que sólo dejaban jugar a los chicos -dijo. Ginny sonrió tristemente.
-Es así, por eso practico por mi cuenta. Mis hermanos no lo saben, así que te agradecería que no se los contaras, por favor…
Hermione le sonrió, y algo en la mirada de Ginny le confirmó sus sospechas.
-Sabes quién soy, realmente, ¿No? -Dijo. Harry y Ginny palidecieron de golpe.
-¡Ya llegué! -Gritó una vos detrás de ellos. Los tres voltearon para ver a un pelirrojo mucho más alto que cualquiera de ellos, y bastante más maleducado, pensó Hermione.
-No seas así, Ronald, date cuenta que tenemos visitas -dijo la Sra. Weasley, saliendo de la cocina con varias tazas de chocolate.
El pelirrojo la miró confundido, pero finalmente notó la presencia de dos personas más en la sala, una a la que sí conocía y otra a la que no.
Harry le sonrió, pero el muchacho ni se inmutó, y se quedó mirando los ojos cafés y el entrecejo fruncido de la chica desconocida.
Hola :D
Ya sé, les dije que saldría Ron, pero no les dije qué tanto saldría, ¿verdad? No se preocupen, en el otro saldrá más ;)
También se conocerá un poco más sobre la vida de los Weasley y eso. También verán que hay sobre el quidditch, y blah, blah, blah xD
Espero les haya gustado el capítulo, no había tenido tiempo de escribir, y en un ratito disponible de hoy, me lo he escrito. Y es que tengo mucha tarea :S Ésta semana yo creo que actualizo más seguido, esos son mis planes, pero la otra ya no sé, y es que tendré semana de exámenes, así que tengo que estudiar y eso :S
Me voy, ya no los aburro más, Muchas gracias a los comentarios, se aprecían.
Saludos, cuídense, Mel