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Mándame una señal — capítulo 30
Llegue a casa, un poco más tarde de lo normal, ya que de nuevo el trabajo estaba hasta por las nubes, y claro siempre todo lo dejaban para el último y era cuando yo debía terminar todo, enserio que en ocasiones, estaba a punto de renunciar, pero sabía que todo esto lo hacía por Emma.
Camine a la cocina, ya que moría de hambre y bueno por la hora no podía despertar a Bella, así que me iba a preparar un sándwich, pero cuando vi la luz de la cocina prendida, me extraño, ya que pasaba de medianoche. Cuando entre note a mi hija sentada en el desayunador, con un vaso de agua.
-¿Qué haces levantada tan tarde? - pregunte, mientras caminaba hacia el refrigerador.
-No puedo dormir - contesto, levantándose del banco - ¿quieres que te haga un sándwich?
-Yo me lo hago - repuse, sacando las cosas necesarias - pero, dime ¿Qué es lo que no deja dormir a mi bebé?
-No creo que sea bueno, hablar contigo esto - ante aquello clave mi mirada en ella.
-Soy tu padre, y debo saber todo lo que te molesta - dije seriamente.
-Estoy confundida - susurro, ante aquello arrugue la nariz - hay alguien que me gusta, demasiado a decir verdad, pero…
-Tienes razón, son cosas que un padre, no desea escuchar - la interrumpí.
-Fue lo que dije - soltó un suspiro - pero en verdad, necesito decírselo a alguien.
-Muy bien - acepté - escucharé lo que tengas que decirme.
-Jacob Black - muy bien esto, no iba por buen camino - no he dejado de soñar con él, desde que me fui, y ahora que regresé, no logró sacármelo de la mente, al principio solo era para molestar a Renesmee, pero siento cosas demasiado fuertes por él, y sé que Stefan no se merece que yo piense en alguien más, pero ¿Cómo le ordeno eso al corazón?
-Amor - acaricie su cabello - sé que esto se ve complicado, pero no todo es como se ve, las cosas suelen ser más sencillas, cuando se deja hablar al corazón.
-¿Tengo que lastimar a Stefan? - clavo su mirada en mí.
-No es que debas lastimarlo - esto era más difícil de lo que pensaba - solo debes, hablar con la verdad, conociéndolo sé que lo entenderá.
-¿Y si no lo hace? - eso en verdad parecía angustiarle.
-Entonces no te quiere como dice - le sonreí levemente, pero al ver que no cambiaba su semblante - te voy a contar un poco, de mi historia con tu madre - se irguió y puso su total atención en mí - como sabes tu madre era porrista, y bueno como tal era el centro de atención, pero había un problema su mejor amigo Mike Newton.
-¡¿Qué?! - exclamo - ¿el papá de Renesmee, fue el mejor amigo de mamá?
-Debo decir que tu madre, no era buena escogiendo a sus amigos - comente ásperamente - pero pues sí, salía con la mascota del equipo, y bueno yo no era más que el chico nerd de Física, tu madre no sabía ni mi nombre o al menos eso creía.
No podía ser, que de nuevo llegará tarde a la clase de Literatura, pero todo era culpa de Emmett, como siempre se había desvelado y Alice y yo teníamos que sufrir las consecuencias de ello, corrí y bueno debo admitir que mi condición no es la mejor, llegue al salón jadeando, pero al menos el profesor aun no estaba.
Camine hacia una mesa en medio del salón, ni siquiera noté que había una mochila, me senté a tratar de recuperar el aliento de la corrida, escuche como la silla de al lado se corría, pero no quise mirar, era mejor recuperar el aliento.
-Ese es mi lugar - ante la voz, levante la vista y me encontré con el idiota de Mike, así que no me moví.
-Yo llegué primero - fue mi sencilla respuesta.
-Pero ese lugar, ya lo había apartado Tanya para mí - ante aquello, giré mi vista a mi acompañante y descubrí la cálida mirada miel de la chica de mis sueños, desde cuarto grado - así que quite simplón.
-Mike - su voz fue de reproche - Edward, no tiene la culpa, que yo no haya puesto nada, para decir que era tu lugar, y lamento no haberte apartado, pero el de Isabella está libre.
Antes de irse me mando una mirada asesina, pero a mí eso no me importaba ya que Tanya Denali, sabía mi nombre y eso era lo único que me interesaba
-Lamento lo de Mike - se disculpo.
-No importa - pero no podía mirarla a los ojos.
-Llevamos años compartiendo al menos una clase, y jamás he podido hablar contigo - parecía incomoda, de decir aquello - y bueno ahora estamos aquí, y parece que mi cerebro no puede detener las palabras, y debería callarme, pero cuando estoy nerviosa, simplemente digo palabras sin sentido, y en verdad desearía cerrar la boca pero…
-No debes de estar nerviosa - le sonreí - después de todo, quien se pondría nerviosa, con un chico como yo.
-Eres lindo - ante aquello desvió la vista y sus mejillas se pusieron rojas.
-La primera vez que te hablo, te dijo ¿Qué eras lindo? - ante la voz de Emma, salí de mis recuerdos - no sé porque me dijiste esto, pero fue lindo saber que a pesar de no hablarse, ambos estaban interesados el uno por el otro.
-Tu madre y yo, siempre creímos que nuestras almas se pertenecían - repuse suavemente - y por eso, cuando nos veíamos a los ojos, sabíamos lo que pensaba el otro, sin necesidad de palabras, y créeme Emma, cuando eso sucede, lo mejor es que no dejes ir a esa persona, porque jamás se encuentra otra así, solo una vez puedes estar tan compenetrado con alguien, como para saber qué es lo que siente con solo una mirada.
-¿No lo sientes con Bella? - cuestiono con la nariz ligeramente arrugada.
-Solo lo sentí con tu madre - le acaricie el cabello - Tanya, fue y será el amor de mi vida y con la cual tuve lo mejor que me ha pasado en la vida y lo cual no cambiaría por nada, a ti.
-Te quiero - me abrazo.
-Yo Te Amo, cariño - le bese la frente - pero es mejor, que subas a dormir.
-Hasta mañana - se despidió.
Termine de preparar mi sándwich, y tome un vaso de leche y subí a mi recamara y note a Bella sentada en la cama, parecía que me había estado esperando.
-¿Por qué tan tarde? - eleve una ceja, no estaba acostumbrado a ese tipo de preguntas, ya que Tanya jamás me las había hecho.
Simplemente me preguntaba que tal me había ido en el trabajo, y después con una sonrisa cálida me hacía sentarme en la cama, y me daba un masaje en los hombros, pero no me recibía con esa cara pocos amigos.
-Se alargo la junta, y tuve que terminar algunos planos - respondí dejando mi sándwich y mi vaso de leche, para tomar mi pijama.
-¿Y no pudiste haberme llamado? - su voz mostraba bastante su molestia.
-No tuve tiempo de nada - no quería pelear esa noche - ni siquiera de comer, pero prometo que la próxima vez te llamaré.
-Eso espero - dijo cortante - y por cierto, Emma de nuevo reprobó el examen de Cálculo.
-Lo sé, me lo dijo anoche - le quite importancia.
-¿Y lo dices tan tranquilo? - elevo un poco la voz - con este es el segundo examen, que reprueba.
-Sé cuantos exámenes ha reprobado - repuse, poniéndome la pijama.
-¿Qué vas a hacer? - sentía su mirada en mí - supongo que la castigarás.
-¿Castigarla? - me giré hacia ella - claro que no.
-¿Entonces, piensas dejarla reprobar las veces que se le plazca? - trate de mantenerme tranquilo.
-Lo de Emma, no se arregla castigándola - conteste - además habíamos quedado, que cada quien se iba a hacer responsable de su hija, y el otro no se iba a meter, porque yo no te he dicho de lo que hagas con Renesmee y sus tres materias reprobadas, y creo que ella si se merece el castigo.
-¿Qué es lo que la hace diferente de Emma? - su voz fue ronca.
-Que Emma tiene buenas calificaciones en el resto de las materias, y si reprobó Cálculo, no fue porque estuviera todo el día con el novio, sino porque no entiende los números - esta vez mi voz sonó agresiva - así que se podría decir que haya reprobado ha sido más mi culpa que la de ella.
-Ese es tu problema - se levanto de la cama - que siempre, todo lo que hace esta bien, y no haces nada para ponerle un límite.
-No hablemos de límites - le espete - si mi hija no tiene, Renesmee no conoce ni siquiera lo que eso significa, porque la que no ha sabido ponerle límites has sido tú, y su padre.
-Claro ahora Emma, es la buena de la historia - esto en verdad se estaba saliendo de control - no te ciegues Edward, tu hija no es una blanca palomita, lo único que pasa es que ha sabido manipularte, y seguramente es por la culpabilidad, de no haber estado con ella.
-Emma siempre ha sido lo primordial en mi vida - replique - jamás, la he dejado por el trabajo, cosa que ni tú ni Mike podrían decir, así que en vez de preocuparte por mi hija, hazlo por la tuya que más falta le hace.
-Renesmee está bien, porque me tiene - no entendí que quiso decir con eso - y si es así, es por Emma, nunca se comportó de esa manera, hasta que ustedes llegaron.
-Renesmee es igual a Mike, y tú en vez de tratar de ayudar a que su carácter mejore, le cumples todo lo que pide - replique - pero como dije antes, es tu hija y puedes educarla como quieras, y yo voy a hacer lo mismo con Emma.
-Eso no es una pareja - sus ojos chocolate, estaban llenos de lágrimas - deberíamos apoyarnos, pero como siempre pones por encima de todo a Emma.
-Es mi hija - replique - y te parezca o no, siempre va a estar por encima de todo.
-Entonces yo no tengo nada que hacer aquí - camino hacia el closet.
-Bella - en verdad, no quería que se fuera - deberías entenderme, para ti Renesmee, debería ser lo más importante, y sé que es lo más importante, así que no veo por qué irte, solo vamos a dejar que cada uno se hará cargo de su hija, y el otro no dirá nada.
-Muy bien - acepto.
Y sin más se acostó dándome la espalda, sabía que estaba enojada, pero la verdad no pensaba rogarle al menos no ahora, creo que lo de vivir juntos había sido demasiado rápido, pero ya no podía hacer nada, más que esperar que todo se solucionará.
Tanya Denali
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