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Mándame una señal — capítulo 31
Me levante más temprano de lo normal, ya que parecía que toda la casa, seguía durmiendo, me duche tranquilamente, y eso me hizo ver que en verdad era temprano, pues de no haber sido así, habrían sido gritos de Leah, porque me apurara.
Regresé a mi recamara tranquilamente y me cambié sin ninguna prisa, extrañaba los momentos así, sin necesidad de tener que pelear por el baño y mucho menos, escuchar los berridos de Leah, los cuales ella llamaba canto, pero parecía más un perro siendo asesinado.
En cuanto termine de vestirme baje a la sala, debido a que por ser sábado no habría escuela, pero iba a hacer un fin de semana en familia, como los del último mes. Pero no podía negarme, aunque fuera lo más que deseara, porque mi madre me chantajeaba, con que si no iba, no habría más salidas con Jake.
Aunque los últimos días, apenas si me hablaba, de hecho estaba bastante distante; pero como mi madre decía, no tenía que hacerme ideas, que tal vez no tenían nada que ver con la realidad.
-¿Qué vamos a hacer para tu cumpleaños? - esa voz, no era más que de Leyna.
-Ni siquiera, sé si quiero festejarlo - repuso la tarada de Emma.
-Por favor, pulga, cumples diecisiete - le reprocho su prima - debemos festejarlo, ya que eres la última de las nietas, en hacerlo.
-Tengo que hablarlo con papá - comento.
-Tío Edward, te adora, así que no se negará - en ese momento camine a la sala.
-¿No es demasiado temprano, para que estés aquí? - me dirigí a Leyna.
-Leyna puede venir a la hora que se le dé la gana - me espeto Emma - y bueno, por si no te diste cuenta, llego anoche.
-¿Mi madre esta enterada? - pregunte, sentándome frente a ellas.
-Isabella, no tiene porque saber a quién traigo y a quien no, pero si lo sabe - sonrió de lado - así que, no te servirá de nada, que vayas con el chisme a tu mami.
-Al menos tengo una - replique.
-No pienso pelear contigo - se levanto del sofá - vamos.
Ante eso ambas subieron las escaleras, dejándome la sala solo para mí, aunque no sabía de que me servía eso, pero prendí el televisor, para no pensar en que no había servido nada molestarla.
No sé cuánto tiempo estuve viendo la televisión, pero en la cocina comenzó haber movimiento, quitando así mi poco silencio y tranquilidad, con un suspiro apague el televisor y camine a la cocina, y mi madre estaba preparando el desayuno.
Me dedique a ayudarla, no era mucho de esto, pero con tal de no estar de ideática, mejor tenerme ocupada en hacer el desayuno. En cuanto termine de poner la mesa, los cinco que faltaban, ya estaban sentados en la mesa, las tres chicas hablaban muy animadamente y Stefan debes en cuando daba su opinión, mientras Edward sonreía.
-Sería grandioso, hacerlo en la playa - comento Leah.
-Si, una fogata y después dormir en las tiendas - Leyna sonreía ante ese hecho.
-Por supuesto que no - replico Emma - en La Push, hace demasiado frío, como para festejar mi cumpleaños, además es un lugar público no puedes, estar apartándolo para una fiesta.
-Yo creo que sería original - opinó Stefan.
-Porque no le hacen una fiesta sorpresa - comento Edward.
-Tío, si ya sabe que le haremos una fiesta, ya no va a hacer sorpresa - repuso Leyna.
-Bueno, pero puede ser sorpresa, el lugar en donde la hagan - les sonrió levemente - y por el dinero, no se preocupen, que yo me hago cargo de eso.
-No les des ideas - le reprocho su hija.
-Además, como vas a gastar dinero - esa voz fue de mi madre - si apenas si puedes con los gastos de la casa.
-¿De qué hablas? - giró a verla con la nariz arrugada - cuando vivíamos los cuatro, nos alcanzaba perfecto con la mitad que te estoy dando, y ahora con el doble, ¿no te alcanza?
-A Renesmee, le gusto una chamarra preciosa, al igual que un bolso - ante aquello la mirada de Edward, se posó en mí por escasos segundos.
-Ese no es mi gasto - fue su sencilla respuesta - y si quiere algo, no lo agarres del dinero que te doy para la casa, me lo pides.
-Bueno estabas tan ocupado, que no qui…
-Ya te dije Bella, si Renesmee quiere algo, me pides el dinero aparte, no quiero que te gastes lo que te doy para la casa - su voz fue ronca, mientras mi madre no sabía ni que decir.
-Bueno solo fue un sencillo gasto - dije con una media sonrisa.
-Tu madre sabía que no debía comprarte nada - se dirigió a mí.
-Ya sé que no soy tu hija, pero no es para que me trates, como una vaga - le reproche.
-Nadie te está diciendo eso, pero tus calificaciones, dejan mucho que desear, por eso le dije que no te comprara nada - en ese momento el comedor se quedo en silencio - pero parece, que va a seguir cumpliendo tus caprichos, así que con mi dinero no lo hará, a menos de que subas de calificación.
-No soy tu hija, para que me prohíbas nada - me levante de la mesa.
-Lo sé, pero mientras el dinero con el que te compran sea mío, no habrá nada - se giró hacia mi madre - y contigo, me irás pidiendo tanto dinero necesites, claro con notas, porque no pienso ayudarte a consentir a Renesmee.
-Esto lo hablamos después - susurro mi madre - ahora Emma, lava los trastes, Renesmee me ayudo a preparar el desayuno.
-Lo haría con gusto - sonrió débilmente - pero, quede con Jane en su casa a las 10:30 para terminar el trabajo de Literatura.
-No te cuesta nada lavar los trastes - le espetó mamá - ya es hora, de que hagas algo en casa.
-Yo lo hago - se ofreció Leah - después de todo, me toca, ya que ayer le tocó a Emma.
-Yo te ayudo - repuso Leyna.
-Gracias - repuso Emma - bueno nos vemos después.
Y sin más salió de la casa, mi madre camino furiosa, hacia su recamara, Edward la siguió, yo me quede un momento de pie, pero después decidí subir, ya que no había nadie a quien molestar, Stefan había desaparecido casi enseguida de que Emma se había ido.
-De nuevo le diste preferencia a Emma - le espeto mamá, y bueno lo escuche porque iba pasando.
-No es así - respondió secamente - aunque tu forma de tratar a mi hija, no me agrada y es mejor que mejores tu actitud con ella, o vamos a tener graves problemas.
-Pues tú cambia, con Renesmee - replico - y eso de que te de los recibos de todo, es tan humillante.
-Es lo único que puedo hacer, ya que como te dije, no voy a solapar a tu caprichosa hija - ante aquello arrugue la nariz - y si tanto desea las cosas, pídele dinero a su padre, ya que parece que se olvido que es su hija.
-Conoces a Mike - gruño - si ella no le llama, ni siquiera sabría que sigue viva, y de hecho creo que si no lo hiciera, sería lo mejor para él.
-Para ningún padre, sería lo mejor la muerte de su hijo - la voz de Edward era más tranquila.
-Sabes que Mike, solo hubiera sido feliz, sabiendo que su hija tiene sangre de Tanya Denali - ese nombre era del de la madre de Emma - jamás dejo de reprocharme, que me embaraza.
-Vamos Bell - no podía creer que mi padre estuviera enamorado de la mamá de Emma - sabes, que Mike, no es mucho de demostrar su afecto, pero quiere a Renesmee y sé que también te tuvo aprecio.
-Pero jamás fui lo suficiente - su voz tembló - siempre, deseo que su hija fuera Emma.
-Creo que exageras - susurro - Mike, adora a su hija, y sé que daría todo por ella, solo que te dice todo eso, porque siempre disfruto haciendo sentir mal a la gente, pero ama a su hija.
No quería escuchar más, salí de la casa, mi papá me quería yo lo sabía, todo lo que había escuchado eran mentiras, tenían que serlo. En cuanto llegue a la calle, vi a Jake caminar hacia mí, sin pensarlo me abalancé sobre él.
-Renesmee, debemos hablar - susurro - así que no digas nada, hasta que termine, porque no sé si tenga el valor de decirlo - me separé de él y lo observe fijamente - te quiero y mucho, pero no para ser tu novio, somos incompatibles, así que lo mejor es que esto acabe ahora, antes de que nos hagamos daño.
-¿Estás terminando conmigo, para no hacerme daño? -asintió levemente - pues eres un imbécil, porque no sirvió de nada, me duele.
-Nessie - susurro - en verdad lamento lastimarte, pero es lo mejor, porque lo nuestro no da para más.
-¿Por quién? - pregunte con un hilo de voz.
-No importa - contesto, suavemente.
-¿Entonces, si hay alguien? - él desvió la vista - ¿Quién es?
-Esto solo te lastimará - comento, dándose la vuelta - en verdad lo siento.
Y sin más se fue, en ese momento mi mundo se vio aun más abajo, entre a la casa y me encerré en mi recamara a llorar, enserio que esto era lo peor que podía pasarme en estos momentos.
Capitulo dedicado a:
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