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Historia 61190 — capítulo 6

Severus aquel día, volvía a despertar, con una sensación de incertidumbre. Sus piernas estaban relajadas, funcionaban mucho mejor. Y sin embargo, sentía que aún faltaba mucho por hacer funcionar. Sobretodo la relación que tenía con aquella mujer que por sexta vez consecutiva, dormía en el viejo sofá de aquella habitación. Se sentó y con una sonrisa suave, la contempló. Era hermosa, no podía negarlo. Se dijo que de haberla conocido y tenido una relación con ella, lo habría disfrutado. Lo habría agradecido. Se preguntó por qué no se había casado o por qué no tenía hijos. ¿Por qué no tenía más vida que esa? Podía haber tenido un hermoso hogar. Una hermosa familia. Pero no. No tenía nada de eso.

Caminó hasta detenerse junto a ella y la admiró en su dormir. Siempre lo terminaba haciendo, pero ese día encontraba bellezas tan diferentes. Quizá porque podía ver mejor, sentir y pensar mejor. O quizá eran necedades suyas de la edad. Pero aún así, pensando en todo eso, encontraba la belleza oculta en aquellos rizos púrpuras con un débil tono rosa y en aquellos delgados labios del casi mismo color que estaba describiendo.

Una mujer bastante simpática. Diferente. Le agradaba en sobremanera, pensar en sus orígenes. Si tenía hijos o no. Aquel hombre con el que ella tanto soñaba, seguro la amaba con locura y era un caballero con ella. Porque de ensoñaciones ella estaba viviendo.

Antes dw que pudiera pensar en otra cosa, ella había abierto los ojos y se había encontrado con su mirada fija sobre ella y su respiración acompasada. Se sorprendió y se levantó hasta sentarse. ¿Tenía algún problema? ¿Tenía alguna dolencia? Pues era mejor que lo averiguara. La ponía nerviosa, esa mirada que le tenía. Esa mirada devota, temerosa.

— ¿Algún problema, Severus?— dijo. Era complicado llamarlo por su nombre. Aún después de que él la llamara de la forma que más le gustaba y sin usar esa mota despectiva con el que solía imprimir su odio hacia ella.

— Ninguno. Solo te estaba mirando. ¿Te gusta dormir de ese lado, Nymphadora? Siempre que te miro, duermes hacia el lado derecho. Además de que te muerdes los labios mientras duermes. ¿Piensas mientras duermes?

Estaba segura de que ese tipo de análisis no le gustaba en lo más mínimo. Negó con la cabeza y se acomodó hasta sentarse. Suspiró y trató de entender la idea de que Snape ya no era el mismo. No ponerse nerviosa por su forma de hablar o dirigirse a ella. Era una persona nueva. Diferente. Tenía otras ideas y otros sentimientos encontrados.

— Tu esposo ha de amarte mucho— alegó y Nymphadora sonrió con suavidad. Ella deseaba que Remus fuera su esposo y sin embargo, ella no era nada suyo. Nada más que su "novia". Al más puro sentimientalismo colegial. Infantil.

— No. Remus Lupin no es mi esposo. Si con fortuna, seremos algo así como novios nada más.— confesó y Snape suspiró.

Sopesó las circunstancias. Al menos tenía a alguien con quién compartir su vida. Él siquiera recordaba, el haberse enamorado.

— Pues al menos puedes jactarte de sentir algo. Yo siquiera recuerdo el haberme enamorado de alguien o incluso; de haber besado a alguien.

Nymphadora sonrió. Lily, cómo olvidar a la querida Lily Evans Potter. De la cuál, él había estado enamorado durante años. Durante toda su vida.

— Sí estuviste enamorado, pero no recuerdas haber besado. Aunque creo que nadie te ha besado o viceverse. Dudo que con tu actitud, hayas besado a alguien en el pasado. Lily era una buena persona, Severus. Y murió.

Se preguntó si se trataba de su culpa. También.

— Besar a las personas. Un acto de amor para con otra persona.

— Besar es más que un acto de amor. Para mí— dijo ella, con una sonrisa. Se había inclinado a un lado de él y miraba las viejas cobijas. Trataba de verificar si todo estaba en orden para él, pero Severus solo pensaba en eso. En besar a la mujer que amaba.

— ¿Qué es "besar", para ti?

Nymphadora sonrió, arreglando las arrugas de las cobijas...con sus manos.

— Besar es un acto de entrega. Un acto de fe con tu pareja. Es transmitir alegrías, evitar tristezas y secar lágrimas. Una forma de decir "te extrañé" o un simple gracias.

Severus asintió en silencio y ella miró su obra, con mucha felicidad. Eso era para ella, besar a Remus. Y mientras miraba las cobijas, Severus había colocado una mano sobre su hombro. Pensó que se levantaría y se inclinó para ayudarlo. Pero en cambio, él solo había acercado sus labios a los suyos y cuidadosamente; había plantado un beso en ellos.

— Gracias...

Eso había susurrado entre sus labios.