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Historia 61190 — capítulo 5

Permaneció sentado en la cama, sintiendo que había una gran mejoría en su funcionalidad y en su garganta. Podía respirar sin ahogarse y la comida sabía mucho mejor, que el sabor metálico de la sangre. Creía que podría caminar.

Lo intentaría aunque nadie estuviera allí para ayudarle.

          Miró hacia el frente, Nymphadora seguía allí en el sofá. Continuaba dormida y parecía incómoda.

          Miró a su alrededor y notó que todo estaba como ayer. No había nadie visitando el hospital. Se preguntó si ella tendría una pareja como afirmaba. ¿Podían estar tan desprendidos como parecía? ¿Tan distantes? Suspiró y se apoyó con fuerza sobre la cama, quería levantarse y nada lo detendría de lograrlo.

           Se empujó hacia adelante y con una sonrisa suave, se dijo que lo peor que le podría pasar, sería caerse. No iba amorir por intentar caminar. Además, eso no parecía importarle a muchos de los presentes. Inspiró lentamente y movió uno de sus pies. Parecía que caminar era un acto sencillo y agradeció que el acto reflejo, siguiera vivo en su interior.

             Caminar para jamás regresar.

            En cuanto se levantó, soltó un quejido suave. Su cadera dolía, mucho tiempo recostado, comenzaba a mermar su cuerpo. Aquello había funcionado para despertarla. Alzó la cabeza, confundida, somnolienta. Lo miró mientras estaba de pie y caminaba mucho más de lo que antes había visto.

           Se quedó en silencio, mirándolo caminar hasta la puerta y detenerse queriendo vislumbrar, qué había detrás de todo ello que ocultaban las cuatro paredes. Se detuvo en el pasillo y miró a su alrededor. ¿Desde cuándo el hospital lucía tan grande? O quizá él había perdido tamaño. Todo en ese mundo podía ser cierto.

           Nymphadora había salido detrás de él, no podía creer que caminara tanto y no se hubiese cansado antes. Se detuvo junto a una medimaga y suspiró, preguntándole cosas de aquel año. No sabía en qué época estaba viviendo o qué momento de su vida.

   ¿No recordaba nada?.

— Snape ¿Qué estás haciendo?.— dijo y Severus giró su rostro para mirarla. Socializar. ¿Qué otra cosa podía hacer, dentro de un hospital como ese?

          Caminó hasta su lugar y tomó su brazo, cuidadosamente. Pero no se trataba de un impedido ni de un anciano, podía hacerlo solo. Se liberó lentamente y continuó su camino. Sin embargo, a mitad de este, se tambaleó con fuerza y tuvo que sostenerse de una pared junto a él. Nymphadora caminó hasta alcanzarlo y sostuvo su brazo. Severus apenas prestó atención a lo que veía.

— Debes tomar las medicinas, no puedes hacer tanto esfuerzo.— dijo, mientras Severus ladeaba la cabeza para mirarla— debes descansar. Haz hecho mucho esfuerzo, Snape.

— ¿Podrías llamarme, Severus?

           Lo miró con sorpresa y suspiró. Llamarlo Severus. ¿Podría?

No tenía sentido odiar algo, que no recordaba que tenían que odiarse.

— Severus— pronunció suavemente y el hombre ladeó la cabeza hacia ella, para mirar su rostro.

— ¿Te asqueo acaso?— dijo y ella, no supo qué decir. Negó con la cabeza, suspiró. Asquear no era la palabra. Era solamente... no tenía idea. ¿Por qué lo odiaba?

— No me asqueas, Severus.

— Mi nombre en tu voz, no suena como un cumplido precisamente. Tonks.

         Llamarla Tonks. La primera vez que le llamaba de esa forma. 

          Y la primera vez que Severus, parecía amable. Amable, eso era demasiado. 

          Caminó de regreso a la cama, sin su ayuda. No quería ser asistido por alguien que no toleraba su presencia. ¿Para qué?

— Si deseas irte, allí está la puerta— suspiró, dejándose caer en la cama con mucho cuidado. La mujer negó con la cabeza.

            No se iría hasta que estuviera segura de que podía responder por su propia vida. Luego, podía olvidarlo y vivir una vida.

Pero estaba segura de que terminaría atada a él, de muchas formas.

— No voy a irme, hasta que estés curado. Así que tendrás que acostumbrarte — Snape no contestó, se dio la vuelta en la cama— No seas infantil, Snape.

            No estaba siendo infantil, estaba exhausto. Se inclinó para mirarlo, tenía los ojos cerrados y parecía que estaba dormitando.

           Hablaría consigo misma.

Bueno, volví por aquí. Espero que les guste y les dejo muchos saludos y besos. Cariños de Mari =).