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Yo Lord Voldemort, siento amor — capítulo 3

Me desperté por unos movimientos acompañados por unos ruidos, era Nami, su mirada asesina ya no estaba, ahora estaba una mirada traviesa. No me gusto nada.

-¿Qué?- pregunte molesto.

-Nada- se rió.

¡Me ha despertado para nada!, bostece y la mire con mala cara.

-Pues entonces déjame dormir- ella negó cada vez más divertida.

-Son las 12 de la mañana, y e observado que ya estas mejor, así que pensé que…- me miro emocionada- que deberías de hacer ejercicio, por ejemplo, trabajando en mi jardín…

¿A dicho trabajar? ¡Yo trabajando! ¡Esta loca!

-No- y le di la espalda cerrando los ojos para seguir con mi siesta.

-Así que no quieres trabajar ¿eh?- la mire de reojo, su voz era diferente, no era alegre; me arrepentí de haberla mirado, tenía un aura maligna a su alrededor y sus ojos eran fríos como el hielo. Trague saliva.

Esta niña es diabólica.

Su mano se poso en mi hombro, y me lo apretó fuertemente, asustado me senté y me levante dando un salto.

-Trabajare- la mire de reojo, su aura maligna había desaparecido y sus ojos fríos como el hielo ya no estaban, eran dulces y una sonrisa de satisfacción cruzaba su rostro.

-Pues a trabajar pequeño Voldy- me dijo y me empujo hasta fuera de la habitación, seguido hasta fuera de la casa.

Nota para mi cerebro: cambios de humor sadiacos, asesinos.

-Bien- dijo parándose delante del enorme jardín, observe desde su punto de vista, observaba a los duendecillos que revoloteaban por allí o por allá, burlándose de nosotros- los tienes que cazar y sin varita.

¿Cazarlos? ¿Sin varita? Horroriza la mire esperando que fuera broma, pero su mirada era seria, mire a os duendecillos y trague saliva, me remangue la manga de la túnica y comencé a cazarlos.

-Parece que ya vas aprendiendo- la mire enfadado. Ella estaba debajo de un árbol, mirándome con una caja de ¿palomitas? Parecía divertida con el espectáculo que daba-¿Qué haces?- pregunte cojiendo un duendecillo de la cabeza y me quede observándola.

-Viendo el espectáculo- debería de entenderla, llevo aquí 4 días, aunque lo parezca.

Maldecí por lo bajo, como puedo estar dominado por una niña malcriada, pero debo admitir que da miedo cuando se enfada.

Entonces una pregunta cruzo mi mente.

-¿Cómo sabes que soy mago?- ella se encogió de hombros.

-Soy bruja- me lo demostró abriendo y cerrando los pétalos de una flor.

Cojo otro duendecillo por la cabeza y lo estrangulo y después lo mandaba a paseo junto a los demás que e tirado.

Al acabar el trabajo, volví hacía ella molesto, pero todo resto de enfado se esfumo al verla; estaba dormida, el pelo le cubrían la cara y sus manos estaban en su regazo, estaba hermosa

Entonces sentí algo, cariño, ganas de cuidarla ¿amor?

Era algo raro que yo Lord Voldemort sienta esto, tantas veces que me burle del amor y ahora acabo sintiéndolo, pero era agradable, no me hacía débil, lo contrario. Me sentía fuerte, más fuerte de lo normal.

Cargue a la pequeña Nami y estuve buscando su cuarto durante un buen rato, al no encontrarlo la acosté en mi cama y la observe dormir. Era hermosa, no permitiría que nadie le hiciera algo, nadie la dañaría y sobretodo un chico. Me enfade al pensar en eso.

Nami se removió en sueños y pronuncia i nombre, pero en diminutivo.

Me reí.

Nami era como la hermanita pequeña que nunca tuve.

Debería de estar horrorizado al sentir esto, pero no, estoy feliz por 1 vez en la vida.

Nunca pensé que Dumbledore tuviera razón "el amor no te hace débil, si no fuerte"

Esta niña había logrado lo que nadie pudo conseguir, entrar en mi corazón de piedra, y hacerlo latir de amor.