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Historia 61557 — capítulo 2

Reto:

¿Como era aquello posible? Él (Ella) había muerto frente a sus ojos y se había llevado cualquier motivo para vivir...

Federico era arquitecto, él se dedicaba a crear-a partir de su imaginación- creaciones de edificios, maquetas o cualquier otra construcción.

Para muchos, su trabajo era simple. Pero él se lo tomaba muy enserio.

Su esposa, Clara, le esperaba todas las noches con una cena caliente.

Se habían conocido en Italia, en uno de los viajes de negocios de Federico. Y, desde entonces, no se habían separado. Estaban casados hacía dos años, vivían juntos y querían formar una familia, como cualquier otra pareja.

Un día, que prometí ser como cualquier otro, Federico llegó a casa y subió las escaleras para anunciarle a Clara su llegada.

Miró en la habitación que con ella compartía, pero no la encontró allí. Tampoco se encontraba en la sala de estar, ni en la cocina…

-¡CLARA!-la llamó Federico desesperado.

La mujer salió del baño, con la cara empapada en lágrimas, mientras sostenía una prueba de embarazo y sostenía una sonrisa impecable.

-Vamos a ser padres-susurró mirando a su esposo.

Él, completamente conmocionado, le abrazó levantándola del aire.

Riendo y saltando de alegría, Clara preparó una cena deliciosa y ambos se fueron a dormir más felices de lo que habían amanecido, sintiendo como la vida les daba lo que tanto le habían pedido.

Los meses transcurrían rápido, mientras que la panza y el bebé iban creciendo.

Iban al médico cada mes, para una revisión normal.

OoOoOoOoOoOoO

A los siete meses de embarazo, luego de salir del consultorio médico, se dirigieron a pie a su vivienda.

La ciudad en la que vivían se caracterizaba por tener mucho tráfico, pero ese día en especial, las calles estaban más que cargadas de vehículos y bocinas, de ciclistas y de peatones.

Para evitar los dolores y malestares de su esposa, Federico prefirió tomar otra calle que no estuviese tan cargada.

Doblaron en una esquina y siguieron su recorrido.

Estaban cruzando de una vereda a la otra, agarrados de la mano cuando ella se giró y todo pasó como en un flash.

La bocina del auto que venía demasiado rápido, el grito de Federico tratando de avisarle a Clara, el golpe…

Federico corrió hacia su esposa, que yacía acostada en el suelo, debajo del coche y con un hilo de sangre recorriéndole la frente.

La habían atropellado.

El conductor del auto dio marcha atrás y, con un rechinido de las llantas, abandonó la escena a toda prisa.

Federico, aún impactado, llamo una ambulancia desde su celular.

Lástima que no llegó a tiempo.

Ya en el hospital, esperaba una respuesta del médico.

Esperaba que le dijera que Clara y el bebé estaban bien.

-Disculpe, ¿Usted es el doctor que está atendiendo a mi esposa?-preguntó Federico tímido.

-Señor, su esposa no sobrevivió. El coche iba demasiado rápido y los daños fueron fatales.-sentenció el médico con una mirada de lástima.

-¿Y el bebé?

El doctor hizo un gesto negativo con la cabeza, eso fue suficiente para que su mundo entero cayera en mil pedazos.

¿Cómo seguir viviendo si todo en lo que creías desapareció? ¿Cómo admitir, que la vida te arrebató aquello que más necesitabas?

Federico era un arquitecto, podía construir departamentos, obeliscos y crear edificios maravillosos.

Sin embargo, desde aquel trágico día, no pudo reconstruir su vida.

¿Tú podrías hacerlo?