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Historia 61862 — capítulo 2
The contract
(El contrato)
Escrito por: Lady Miya Traducido por: Mi.
Esta es una traducción autorizada del fanfiction "The contract" Escrito por "Lady Miya" Todos los derechos a ella y a JK.
Nota de autora: Habrá bastante sexo y torturas. Este es un Hermione/Voldemort, pero habrá interacción de algunas otras parejas, aunque no será muy relevante (SS/OC, RL/?, HP/GW). Este es un fic oscuro. Siempre habrá alguien que no estará contento. Sí te gustan las historias felices, esta no es para ti.
**Nota mia:**Pues aquí les traigo otra traducción. Espero les guste. Yo la adoré. ¡Gracias por los comentarios"
Capítulo 2
Tratando de no temblar demasiado, Hermione comenzó a caminar a las rejas de Hogwarts. Empacó solo lo necesario, lo encogió y lo puso en su bolsillo. No llevó nada demasiado valioso por si algo salía mal, y con Voldemort como esposo, las cosas estaban destinadas a salir mal. Ella no quería que el Lord tuviese las cosas que eran valiosas para ella. Harry prometió cuidarlas hasta que ella volviese de su 'misión', sólo era un álbum con las fotos de sus padres, su antiguo osito de felpa (Dejó de dormir con el hace diez años atrás, pero se sentía segura sabiendo donde estaba), algunas joyas, herencia de su abuela y la mayoría de sus libros. Lo único que llevó a su encuentro con Voldemort fueron ropas, armas y los libros de menos valor, aunque estaba segura que Voldemort no la dejaría quedarse con las armas. Era mejor ir preparada. Ella podía pelear con dagas, Remus Lupin le había enseñado el verano pasado, y Hermione continuó practicando en su tiempo libre. Aunque estaba segura de no poder derrotar al maestro de las dagas (Kingsley Shackleblot demostró serlo luego de una pequeña pelea), pero si pillaba a alguien de improviso, podía derrotarle.
Después de asegurarse de recordar todos los movimientos de dagas y recordar los hechizos básicos en su mente, se sintió lista para aparecerse. Cerró sus ojos y pensó en el lugar que Dumbledore le mostró en el mapa. Sintió la sensación que produce moverse rápido a través del espacio y cuando abrió sus ojos estaba en un lugar desierto cerca de un pueblito. Mientras caminaba a su destino, su corazón comenzó a latir cada vez más rápido. Estaba todo oscuro pero aun así continuo caminando. Al llegar al cementerio se percato que estaba vacío, pero cuando se puso en medio de este, sintió pasos. Rápidamente se volteó y vio nada más y nada menos que a Lucius Malfoy acercándose a ella. Tenía una sonrisa burlesca en su aristocrática cara.
— Bueno, bueno, ¿No es la nueva señora?, ¿Estás sola? — Preguntó el mago de rubios cabellos.
Hermione no podía producir ningún sonido, Su garganta estaba seca. Sólo asintió.
— Perfecto. Tú esposo no podrá estar aquí hoy, pero me ordenó llevarte a su residencia temporal — Malfoy se paró frente a ella. Hermione trató no estremecerse cuando él tomó su brazo para aparecerse.
Cuando Hermione abrió sus ojos, se encontró dentro de una pequeña habitación. Las paredes eran grises, y no había ventanas. Sólo una mesa débil, que parecía estar lista para romperse en cualquier momento.
— Pon todas tus pertenencias en la mesa, por favor — Ordenó Malfoy — Y tu varita.
Dudosa, Hermione puso su bolso en la mesa. Aparte de eso, solo tenía el collar que Dumbledore le había dado y sus ropas. Dejar sus cosas a la vista de Malfoy la puso nerviosa, y dejar su varita con él no mejoro nada la situación. Intentó convencerse que Voldemort tenía que protegerla... ¿O sólo lo debía hacer cuando consumasen el matrimonio? ese pensamiento la hizo temblar.
Malfoy transformó su bolso al tamaño normal y lo abrió.
— ¿Armas? — Malfoy parecía sorprendido — Todos sabíamos que querías asesinar al Señor Oscuro... Pero ¿No es demasiado obvio traer dagas? Hermione por fin encontró su voz — Yo... esas son solo para practicar, no soy muy buena.
— Ya veo — Malfoy de volteó y la observó cuidadosamente — Sácate la ropa.
— ¿Q-Qué?
— Ahora.
Hermione se sacó su ropa y la puso sobre su bolso. Estaba usando jeans azules y una polera blanca, bastante simple. Malfoy apretó los labios cuando vio su ropa Muggle. El rubio se agachó y encontró la daga escondida en su tobillo. Ella no había pensado en usarlo, pero estaba acostumbrada a tener una daga en su tobillo desde el verano pasado. Lupin le había dicho que siempre debía estar preparada.
— Tendré que pedirte que te quites toda la ropa — Dijo Malfoy con una sonrisa burlesca.
Hermione abrió aún más sus ojos.
Malfoy se burló — No deseo aprovecharme de ti, sangre sucia. Hermione se mordió el labio y se sacó su polera y sus pantalones. Ella estaba decidida a mantener su ropa interior intacta. Afortunadamente, Malfoy no le pidió que la removiese. Solamente tomó la daga escondida en su tobillo, la puso en su bolso y lo encogió nuevamente.
— Llevaré esto a la habitación de tu esposo, él decidirá que hacer con el. Espera aquí, cuando el Señor Tenebroso esté listo, vendrá a buscarte — Con esas palabras, Malfoy tomó el bolso y se marchó, dejando su ropa. Ella estuvo más que feliz de ponérsela nuevamente.
Comenzó a pasearse por la habitación. ¿Que debería hacer ahora? Malfoy le quitó todo lo que tenía, su varita incluida. Aunque nunca tuvo las esperanzas de quedarse con ella. Como dijo Malfoy previamente, el plan era obvio. Ella no dejaría que alguien que fue enviado a asesinarla mantuviese su varita. Que Voldemort no estuviese permitido a dañarla era algo bueno, muy bueno.
No escuchó a nadie entrar, pero de un momento a otro sintió una presencia tras ella. Se volteó, lista para pelear, pero alguien la tomó de la cintura antes que estuviese lista para mandar el primer golpe. Sus ojos se ampliaron cuando notó quien era esa persona. Él no se veía como lo había hecho hace un año atrás, pero no había duda alguna que era él. Aún era alto, su piel extremadamente blanca y sus ojos rojos. Pero, se veía mas humano que serpiente. Su cara no era plana, tenía nariz, sus mejillas eran perfectas y sus cejas bellas. Su cabello también era negro, pero se veía desordenado y salvaje. Aún era escalofriante, aunque no se viera como un monstruo.
— ¿Hermione Jane Granger, creo? — Preguntó en una lenta y fuerte voz. Hermione se preguntó si estaba enfermo o algo, su voz no se sentía natural.
— Sí — Logró responder.
Él asintió lentamente, mientras sus ojos viajaban por su cara y su cuerpo — Eres joven, ¿Dieciocho?
— Diecinueve — Lo corrigió — Pero tendré veinte en Septiembre.
Asintió nuevamente. Hermione notó las manchas negras bajo sus ojos. ¿No dormía acaso?
Voldemort parecía estar dentro de su mente, porque sonrió — No lo hago, no tengo tiempo.
Los ojos de Hermione se abrieron más. Ella sabía oclumancia, y el mismísimo Dumbledore había dicho que ella lo hacia bien. Pero no había sentido la intrusión a su mente por parte de Voldemort.
— No estoy dentro de... tu mente — Dijo lentamente — Tus pensamientos se reflejan en tu cara.
Hermione se sonrojó. Él inclinó su cabeza y la observó con ojos curiosos — No creo que hayas planeado esto.
Hermione negó con la cabeza — Me entere recién hoy.
— Y, ¿Sabes que es lo que esperan de ti? Me pregunto... ¿Podrás hacerlo?
Hermione frunció en ceño — ¿Hacer que, exactamente?
Voldemort sonrió como si supiese que ella sabía la respuesta. Hermione estaba confundida. No había esperado que él fuese tan... civilizado.
— Discúlpame — Dijo — Es tarde, estoy seguro que debes estar cansada.
Asintió lentamente. ¿Por qué no hacía nada? Sólo porque no podía dañarla físicamente, no significaba que no podía recurrir a otro tipo de violencia.
Aún afirmándola de la cintura — Sígueme, niña — Abrió la puerta con su varita, y la hizo caminar por un largo pasillo. Ella no tenía idea en donde estaban, pero suponía que se mantenían en el Reino Unido.
Mientras caminaban, Hermione se concentró en la mano de él en su cintura. Ella estaba helada, pero él lo estaba aún más. ¿Estaba él tan nervioso como ella, o sólo tenía frío? Probablemente solo tenía frío. Él no parecía tener ni un milímetro de grasa en su cuerpo.
Luego de pasar por varias puertas, él la guió hasta el final de un pasillo oscuro — Esta es mi habitación, por el momento. No creo que la cambie este año...
Prendió la chimenea con su varita y por fin Hermione pudo observar bien la habitación. Estaba decorada modestamente, solamente había una cama, un ropero y un escritorio. Las paredes eran del mismo gris de la habitación en la que dejo sus cosas, pero al menos las ropas de la cama tenían color, eran verdes. Los muebles estaban hechos de un madera oscura, que Hermione no pudo identificar.
— Por aquí está el baño — Dijo Voldemort, y apuntó a la puerta cerca del escritorio — No recibirás tu bolso hasta que lo haya revisado, pero si necesitas algo de el avísame.
— ¿Mi varita? — Preguntó.
Voldemort se rió y negó con la cabeza — No creerás que te dejaré tener un arma, ¿Verdad?
Ella suspiró y negó.
— Mis hombres están tratando de romper el contrato, o al menos de cambiarlo — Dijo, en la misma voz calmada y ronca del principio — No me gustó mucho.
Hermione empalideció — ¿Q- qué estás planeando?
El la observó con una sonrisa torcida — Verás lo que hice mañana. Entonces, hablaremos de lo que quiero hacer. Ahora, dormiremos. Te hice una poción para dormir. No deseo que me estrangules mientras duermo.
Se acercó a su escritorio y le entregó un vaso con la poción. Ella lo observó desconfiadamente.
— Relájate — Le dijo — No puedo dañarte, es sólo una poción para dormir. Sin saber que hacer, tomó el vaso y se trago el liquido que había en el. Se quedó dormida segundos más tarde.
Cuando se despertó, se encontró acostada en una cama, solo con su ropa interior puesta. La luz del sol que se colaba por la ventana alumbró la habitación. Por lo visto había un día agradable. Se volteó, pero no podía ver en donde su esposo estaba. La cama olía a él. Lo había notado el día de ayer, él olía a madera y a tierra mojada, no era un olor agradable, pero tampoco era desagradable. Se sentó en la cama y estiró sus músculos. Su espalda le dolía un poco.
Se sentía mucho mas calmada que ayer. Por lo visto el collar de Dumbledore estaba funcionando, pero, ¿Cómo podía estar tan calmada si era la esposa de Voldemort?, decidió mantener una postura suave e ir a tomar un baño. No era uno muy grande, pero tenía todo lo necesario. Hizo lo mejor posible por encontrar ropas limpias y entró a tomar un baño. Cuando volvió a la habitación, encontró un plato de comida y el diario. Se preguntó si él había estado ahí, o si había enviado a alguien más. Su estomago decidió que no importaba, estaba hambrienta.
Comió unas tostadas con huevos fritos antes de abrir el diario. Era el profeta, y cuando vio la primera línea entendió lo que Voldemort estaba haciendo. Cornelius Fudge estaba muerto, y alguien había entrado a la bóveda donde estaban los contratos matrimoniales. Ella no tenía que ser una sabelotodo para descubrir quien estaba tras todo.
— Siempre fue un hombre patético.
Se volteó y encontró a Voldemort acostado en la cama. Cómo logró entrar sin que ella lo notara, era un enigma. Se veía mas saludable, y obviamente había tomado un baño. Incluso su voz era más suave.
— Lo asesinaste — Dijo Hermione.
— No, deje que Dolohov lo asesinara. Sin embargo, antes me dijo en donde estaba el contrato. No costó mucho. Fudge siempre fue un cobarde. Hermione suspiró — ¿Lograste cambiar el contrato?
Una sombra de enojo cubrió la cara de Voldemort — Por suerte para ti no, pero he logrado añadir un par de cosas que me parecieron importantes.
Hermione se congeló cuando vio a Voldemort pararse de la cama y sacar un pergamino de su túnica. Lo desenrolló y aclaró su garganta — Hermione J. Granger no causará daño alguno a su esposo, obedecerá los deseos de este. ¿No suena mucho mejor así?
Hermione suspiró — Entonces no podré asesinarte.
Él sonrió — No, no podrás. Yo, por otra parte, tengo otras cosas que hacer contigo, y no desaprovecharé mi oportunidad.
— Aún no puedes dañarme — Dijo lo más calmada posible.
— Tal vez no... — Se acercó a ella. Hermione retrocedió dos pasos. Él sonrió y con dos pasos adelante llegó al lado de ella — Acabo de notar, que no sabemos nada del otro.
Él era mas alto que ella, así que Hermione tenía que mirarlo hacia arriba. La castaña podía sentir el aliento del Lord en su cara, poco a poco se estremeció. Él era muy... intenso. Aún no sabía que pensar de él. Obviamente, él seguía un bastardeo que disfrutaba asesinando a gente, pero al menos se comportaba civilizadamente con ella.
— No tengo que hacer nada importante por ahora — Continuó — Así que, podría darte algunas horas de mi preciado tiempo a ti.
Ella también sabía que él era arrogante. Bueno, ella pensó "Para convertirte en un señor oscuro, no tienes que ser modesto".
— ¿Por qué quieres conocerme? — Preguntó Hermione.
— Bueno, no todos los días descubres que estas casado con la mejor amiga de Harry Potter. Siempre he tenido curiosidad — Retrocedió un paso y se sentó en su escritorio.
— No... No se que debo decir. Me gradué... bueno... no me he graduado todavía, pero tomé mis exámenes finales ayer. Fudge estaba muy impresionado con mis resultados y pensó que yo podía acabar contigo.
Él se veía divertido — De hecho... Siento haber arruinado sus planes — Claramente no se veía arrepentido — Pero, ¿Qué hacer contigo?
Hermione se mordió el labio — No... No lo sé... yo no quiero ayudarte. — Oh, pero te puedo obligar. No me importa si la gente quiere o no ayudarme, solamente imagine, que como tú, mi esposa serías algo especial. — ¿Especial en qué sentido? — Preguntó suspicaz.
Él sonrió — Como soy un Señor Tenebroso, no tengo mucha compañía femenina. Sin embargo, soy un humano y necesito sexo algunas veces.
Hermione empalideció. Él se burló — No te preocupes, no puedo herirte. Yo te enseñaré lo que a mí me gusta.
— ¿Así qué... — Empezó lentamente Hermione — Solamente me ocuparas como una compañía en la cama?
— Oh, no, eso sería una perdida de talento. He oído de tus resultados académicos en Hogwarts, y esperó que me ayudes con un... trabajo. Verás, no estaba muy feliz cuando el joven Potter me asesinó el año pasado. Y desde entonces he estado buscando otra forma de alcanzar la inmortalidad.
— Disculpa, pero, ¿Cómo sobreviviste? — Hermione no aguantó preguntar.
— Un milagro, ¿Cierto? Bueno, cuando fui corpóreo nuevamente años atrás, comencé a crear un cuerpo nuevo, en caso de que algo saliese mal. Cuando Potter me asesinó, simplemente me cambié de cuerpo y… bueno, ¡aquí estoy! — Apuntó a su cuerpo.
Hermione lo miró a los ojos — ¿Cómo creas un cuerpo?
Voldemort se rió — Se necesita mucha magia negra, creo que eres demasiado joven e inocente para hablarte de eso. Cuando quiera enfermarte, te lo diré.
Hermione no sabía si estaba bromeando o no.
Él puso su mano el la rodilla de ella — ¿Qué sabes del Santo Grial?
— Es una leyenda antigua, se dice que el Grial posee poderes extraordinarios. Incluso los Muggles han escuchado hablar de eso. Muchos han intentado encontrarlo. Pensé que solo era un mito.
Voldemort asintió con la cabeza — La mayoría de la historia del Santo Grial es un mito. Toda esa estupidez esa de la sangre de Cristo es un mito. Sin embargo, una copa de extraordinarios poderes ha existido desde antes del Cristianismo. Hermione, yo quiero esa copa. Y deseo que me ayudes a encontrarla.
Hermione suspiró. Podía sentir la magia fluir por su cuerpo. No tenía otra opción mas que ayudarle — Bueno, no tengo otra opción, ¿Cierto?
Puso ambas manos en su rodilla — No, no la tienes. Pero deberías estar más que agradecida porque no te he mandado devuelta a Hogwarts a asesinar a Harry Potter, afortunadamente para ti, eso quiero hacerlo yo mismo.
Hermione no dijo nada. Se sentía atrapado. Pero, Voldemort tenía razón, él podía haberle ordenado hacer algo peor. Investigar le gustaba. Al menos no estaría encerrada en una habitación por siempre.
— Creo que debemos poner algunas reglas — Continuó.
— B-bueno.
— Primero que todo, te debo advertir que me han dicho que tengo un mal carácter. Si estoy enojado, no te acerques a mí. No puedo hacerte daño, pero eso no significa que no pueda hacer nada más. — ¿Por qué me adviertes?
— Porque eres mi esposa, y estoy obligado a protegerte.
— Ah...
— Ah, de hecho. Nunca desee casarme. No puedo decir que me agrada tenerte aquí, aunque al fin y al cabo me serás de gran ayuda. Tienes que hacer todo lo posible por complacerme. Y nunca pienses que soy tu amigo. Sólo soy amigo de mi mismo. Al menos puedo ser agradable.
¿Por qué no le sorprendía esto?
— Segundo, no te tomes libertades sobre mi persona. Si deseo que me toques o que me hables lo diré.
Hermione frunció el ceño — Yo no quería estar en esta situación ¿Por que creerías que yo quisiese tocarte?
Él soltó un gruñido — Algunas personas se han tomado libertades en el pasado. No fue muy agradable.
— Pero tu puedes tomarte libertades — Preguntó Hermione, mirando las manos de su esposo que habían viajado a su cintura.
— Sí, yo seré el dominante en esta relación, y tomaré lo que quiera. Ni si quiera lo dudes. Deberías estar agradecida de que no pueda dañarte físicamente — Su voz se endureció.
Hermione lo miró a los ojos — Créeme, lo estoy.
Él la miró a los ojos. Por un momento Hermione pensó que la besaría. Pero el sonrió y la dejo ir — Estaré de vuelta antes del anochecer. Alguien te traerá libros sobre el Grial y otras copas. No espero que encuentres nada de valor todavía...
— Así que, ¿No puedo salir de la habitación?
— No, aún no confío en ti. Lo único que se es que viniste a asesinarme. Hermione suspiró. Él abandonó la habitación. Ella se sentó en una silla y miró el escritorio, el plato de comida había desaparecido sin que ella lo notase. El diario, sin embargo, aún estaba ahí. Lo demás estaba vacío. Abrió el primer cajón del escritorio y encontró una pluma, tinta y pergamino. En el segundo había una pequeña campana, curiosa la hizo sonar.
Un elfo domestico apareció. Era pequeña y estaba vestida con una toalla sucia. Las orejas de este bajaron cuando hizo una reverencia — ¿Qué puede hacer Lolly por la Señora? — Preguntó. Hermione estaba segura que era una elfa.
— Yo... solo quería saber que pasaba si hacia sonar la campanita. Por favor no hagas reverencias, no soy tu Señora.
La elfa levantó los ojos y miró a Hermione — Pero Señora, si lo es. Y cada vez que la señora toque la campana, Lolly vendrá aquí a ayudarla.
— Oh, que considerada. Pero por favor, mi nombre es Hermione.
— Señora Hermione — Susurró la elfa — ¿Qué puede hacer Lolly por usted?
— Um... Yo... Bueno, me gustaría tomar un baño antes de empezar a investigar. ¿Tal vez podrías traerme shampoo, acondicionador y una gran toalla? — Hermione no había encontrado esas cosas en el baño.
— Lolly lo hará inmediatamente, Mi Señora — Dijo Lolly felizmente y desapareció. Minutos mas tarde, volvió y le entregó a Hermione lo que había pedido.
Hermione se fue directo al baño y se saco sus ropas. Su mano tocó el collar que el Profesor Dumbledore le había entregado. Se lo sacó y lo puso sobre su ropa, para poder encontrarlo. Entró a la ducha, no era muy grande, pero era cómoda. Se preguntó si Voldemort usaba también ese baño.
Casi comienza a híper ventilar cuando pensó en su esposo. Toda la calma desapareció. ¡Ella estaba casada con el Señor Oscuro!, ¡Lo ayudaría a alcanzar la inmortalidad! El volvería en la noche, solo Merlín sabía que pasaría después, ¡Y ella debía obedecerle en todo!
Se sentó en el suelo y lágrimas de desesperación corrían por sus mejillas. Nunca podría ver a sus amigos nuevamente, él la usaría hasta que muriese. Y todo por que Fudge tuvo el "Brillante" plan para acabar con Voldemort. Fudge fue realmente estúpido para pensar que ella puédese hacer algo al respecto. ¡Ella era buena con los libros! Sabía poco de peleas... si no fuese por las protecciones del contrato, Voldemort ya habría acabado con ella. Él la asesinaría tan pronto como encontrase una manera de romper el contrato. Hermione no podía contener el aliento.
Él la asesinaría. Ella no haría nunca esas cosas que tenía planeado. Él la violaría y luego la asesinaría. Probablemente lo haría lentamente, torturándola... Ella tendría que rogar por su muerte.
Hermione casi llora con las imágenes que su cabeza le estaba mostrando. No sabía cuando ni como, pero de un momento a otro las lágrimas cesaron. Su mente lógica comenzó a funcionar nuevamente. ¿Por qué había perdido el control? Ella estaba bastante mas calmada antes de entrar a la ducha.
De un momento a otro, notó porque había perdido el control... el collar. Por supuesto. Dumbledore debió haber puesto algún hechizo en el. Había escuchado hablar de esos hechizos. Los utilizaban en San Mungo. Dumbledore debe haber sabido que ella necesitaría estar calmada. Encontró el gesto dulce y a la vez irritante. ¿Acaso él creía que ella no lo manejaría por si sola? ¿Qué ella no era lo suficientemente fuerte?
Se puso de pie, tomo aire lentamente y ordenó a su cuerpo calmarse. Decidió que podía manejar la situación por si misma. No se pondría nuevamente el collar. Para ella era mejor enfrentar sus miedos que llenarse de falsa calma. De todas maneras, había efectos secundarios a la hora de usar los hechizos relajantes demasiado tiempo. La gente se volvía muy relajada y ponía su vida en riesgo, perdían la adrenalina y los instintos básicos. Aun estando casada con Voldemort no quería estar bajo un hechizo de ese tipo. Se prometió manejar la situación ella. Tenía que hacerlo.