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Historia 61862 — capítulo 3

The contract

(El contrato)

Escrito por: Lady Miya Traducido por: Mi.

Esta es una traducción autorizada del fanfiction "The contract" Escrito por "Lady Miya" Todos los derechos a ella y a JK.

Nota de autora: Habrá bastante sexo y torturas. Este es un Hermione/Voldemort, pero habrá interacción de algunas otras parejas, aunque no será muy relevante (SS/OC, RL/?, HP/GW). Este es un fic oscuro. Siempre habrá alguien que no estará contento. Sí te gustan las historias felices, esta no es para ti.

**Nota mia:**Lamento informarles que dejaré de lado esta historia. Jejeej se lo creyeron. Se que merezco todas las palabrotas y maldiciones que tengan, prometí actualizar lo mas rapido posible y mentí... Lo lamento... pero gracias a que no iré en toda la semana a la universidad (Mi bello novio es doctor) actualizaré todo. Saludos y gracias por comentar y por leer. ¡Aps! también muchas gracias a las personas que pusieron su historia en favoritos.

ADVERTENCIAS: Como ya saben queridos lectores, esta historia está catalogada para mayores de 18 años, el siguiente capítulo contiene alguna que otra escensa de sexo. Por favor leáse bajo su responsabilidas. Muchas Gracias.

Capítulo 3

Hermione disfrutó leyendo los libros que Voldemort le entregó. Después de confirmar que la puerta de la habitación estaba cerrada como Voldemort lo había dicho, resignada comenzó a leer. Empezó con el más antiguos, que estaban en latín. Ella disfrutaba leyendo en esa lengua, la había aprendido años atrás. Aún así estaba agradecida de tener el diccionario que su esposo le había dejado, no quería perder ninguna palabra importante.

La mayoría de los libros eran cuentos de hadas para niños. Algunos hablaban de reyes y reinas con grandes poderes obtenidos de la copa. Hermione entendió porque Voldemort estaba tan interesado en conseguirla. Con la mitad de los poderes que eran mencionados en los libros, él podía ser invencible. Además de maravillosos poderes, la copa ofrecía inmortalidad, podía predecir el futuro, devolver la vida, envenenar enemigos, transformar desiertos en oasis, curar enfermedades, dar fuerza, poder, fama, dinero, magia... Y la lista seguía. Sin embargo, Hermione pensaba que no todo era cierto. La copa siempre lucia igual, una copa de madera que se convertía en oro cuando alguien puro de corazón la tocaba. Si la parte del corazón puro era verdad, Voldemort nunca la encontraría.

Sin poder abandonar la habitación, llamó a Lolly dos veces pidiendo comida. Cuando la noche llegó, estaba acostada en la cama, bebiendo una tasa de té y leyendo un libro. En esa posición estaba cuando Voldemort llegó.

— ¿Tuviste un buen día? — Preguntó.

Hermione dio un salto cuando lo escuchó y derramó un poco de su té en su mano. Soltó unas maldiciones y rápidamente puso la copa en el escritorio. Afortunadamente, no derramo nada en el libro.

— Lenguaje — Dijo Voldemort mientras limpiaba la cama con un movimiento de varita.

Hermione lo miró a los ojos. Se veía... feliz. Estaba sonriendo, el corazón de Hermione comenzó a latir más rápido, ¿Qué estaba planeando hacer?

— Traje tu mochila — Dijo — Por supuesto, he sacado todas las armas, no trajiste muchas.

— N-no creí necesitar muchas — Murmuró.

Él levantó una ceja — Te vez tensa.

— Yo — Comenzó. Había puesto el collar en su zapato en vez de su cuello, y se encontró más nerviosa de lo pensado. La calma que el collar le daba ya no era mucha. Sin embargo, ella saldría adelante. Debía hacerlo.

Voldemort frunció el ceño — ¿Has hecho algo?

— ¿Qué? ¿Cómo? he estado leyendo todo el día... Incluso encontré la campana y el elfo de la casa me trajo comida.

— No estabas tensa en la mañana — Le comentó.

Hermione abrió su boca, pero la cerró nuevamente. No quería que Voldemort supiese del collar. ¿Acaso ella no podía tener secretos?

— Dime lo que ocultas — Ordenó, sintiéndose furioso.

Ella debía decir algo, rápido — Tengo... tengo miedo de tener sexo — Confeso raídamente y se sonrojó.

Él la observó fijamente y sonrió — Eres virgen.

Ella asintió con la cabeza, demasiado avergonzada para hablar.

Voldemort tomó asiento al lado de ella en la cama — No tienes de que preocuparte. No puedo hacerte daño, lo disfrutaras.

Hermione se sonrojó aún mas. No solo de vergüenza, sino que una parte de ella no podía evitar sentirse atraída por Voldemort. Él parecía saber lo que ella pensaba, porque estaba sonriendo, la acostó en la cama y murmuró un hechizo, ella supuso que era uno anticonceptivo, aunque no tuvo tiempo de preguntar nada. Sintió que su corazón en cualquier momento abandonaría su pecho cuando él se puso sobre ella. Voldemort puso los brazos de Hermione sobre su cabeza afirmándola fuertemente.

La acostó firmemente bajo él y puso su boca cerca de su oído — No pensarás en nadie mas mientras estás conmigo esposa. Deseo que te relajes y que disfrutes.

Hermione sintió la magia fluyendo en su cuerpo, obligándola a relajarse. No tubo mas opción que obedecerle. Al momento en que él comenzó a besar su garganta, ella dejó de concentrarse, lo único que le importaba eran los labios de él en su cuerpo. Y si que se sentía bien. No sabía lo sensible que era su garganta... ¡Oh! tenía que recordar ese punto.  Rápidamente él se deshizo de sus ropajes y comenzó a besar cada recoveco de piel expuesta. Puso mas atención en sus pechos. Hermione gimió al momento en que su esposo tomo uno de sus pezones en su boca. Se sentía tan bien... y mal al mismo tiempo. ¿Acaso todas las chicas se sentían de esta manera cuando estaban con un hombre con magna experiencia?

— No quiero que uses ropa Muggle — Ordenó de un momento a otro — Tampoco estas cosas — Rompió su ropa interior.

— ¿Por qué? — Preguntó sin aliento. Él había despertado el deseo sexual que ella no sabía tener. Su cerebro no estaba funcionando correctamente... ¿No se suponía que eso era algo  malo?

— Mejor acceso — Respondió, y en menos de un segundo también estaba desnudo. ¡Ni siquiera uso su varita! — Y detesto todas las cosas Muggle.

Voldemort soltó las manos de la chica y comenzó a tocarle las piernas. Hermione dio un saltito cuando sintió las manos del Lord en el lugar en que ningún hombre la había tocado antes. De apoco entró un dedo en ella, recibiendo gemidos por recompensa.

— Estrecha — Murmuró y tomó un el otro pezón de Hermione en su boca. La castaña estaba sintiendo un calor que nunca antes había sentido, y lo único que deseaba era que él la devorase entera. Las manos de Voldemort se tomaron firmemente las de ella, alejándolas de su corto cabello. Sus ojos se encontraron por primera vez. Intensamente, el se veía enojado... Segundos mas tarde sintió algo que jamás había experimentado, y supo que su estatus de virgen estaba a punto de acabar. Supuso que la extraña sensación que sentía entre sus piernas era el pene de su esposo penetrando su virginal entrada. No sintió dolor alguno, aunque recordándolo bien, él le ordeno no sentirlo.  Mantuvo sus manos en la cabeza de la chica, y comenzó a embestirla mas fuerte. Comenzó a jugar con su clítoris hasta que llegó al clímax. Momentos mas tarde él la siguió y se mantuvieron en la cama tratando de recuperan el aliento, luego de unos segundos él se puso de pie y la dejo sola.

— Mira — Dijo mientras apuntaba con un dedo el añillo de oro que apareció en su mano — Estamos oficialmente casados.

La magia que poseía el cuerpo de Hermione desapareció y ella comenzó a llorar.

Voldemort, observó a su joven esposa llorar. Estaba acostumbrado a ver gente llorar, en realidad él era quién hacía a la gente llorar, pero no había esperado verla llorar. Ella no había disfrutado, ¡Él sabía que ella lo había hecho! Voldemort se tomó su tiempo con ella, generalmente  a el no le importaban sus amantes, y no se tomaba el tiempo que se tomo con ella. Sí, se enojó porque ella le tocó el cabello, a él no le gustaba que la gente lo tocase sin su permiso. Aunque ella no notó su enojo... ¿Por qué está llorando? No notó haber gritado la pregunta hasta que ella le contestó.

— N-no lo sé — Contestó, aunque sólo sollozos salían de su boca — N-no l-lo p-puedo ev-vitar.

Voldemort suspiró y le dio la espalda. la chica solo sollozaba ahora. Miró nuevamente su anillo de matrimonio. Apareció en el momento preciso en el que penetró a la niña. Los anillos se mantendrían en sus dedos hasta que uno de ellos muriese. Y él estaba seguro que ella lo haría primero.

No sabía que hacer con su esposa. Si iba a estar llorando después de tener sexo, mejor no lo tendrían. tal vez solo usaría a la chica como investigadora de las copas. Aunque solo tenía 19, ¿Qué podía encontrar ella que él no haya visto? Aunque le fue bastante bien en sus exámenes.

Ella no podía dañarlo, y él no podía dañarla a ella. Voldemort trató de ser lo mas amable posible con la chica. Él que era conocido por ser una persona dura, que le gusta que todo esté en orden. Hace unos días atrás ella era el enemigo, la mejor amiga de Harry Potter, pero ¿Qué era ahora? ya no podía dañarla. Ella tampoco podía dañarlo a él, así que ¿ya no eran enemigos...? Bueno, el podía usarla, ella no era importante.. era su esposa, pero él no sabía que significaba eso... No sabía ni como llamarla, en su mente ella era 'la chica' pero cuando le hablaba era 'su esposa' pero ¿Podía llamarla esposa? bueno, podía hacerlo... pero ese título era mucho para ella. Ella era todo lo contrario a lo que la gente decente llamaría esposa.

De un momento a otro se puso de pie, ¿Por qué no había pensado en eso antes? El no poder dañarla a ella, no significaba no poder dañar a otros a través de ella. Se paró de la cama y camino a su escritorio. Estaba seguro que tenía una cámara fotográfica en algún lugar.

— ¿Qué haces? — Preguntó mientras se ponía de pie.

— Quédate ahí — Ordenó, sabía que no necesitaba desearlo. ella se quedaría ahí.

Luego de buscar en un cajón por casi un minuto, encontró lo que estaba buscando y se volteó a observarla.

Los ojos de Hermione se abrieron mas de lo normal.

— Sonríe — Dijo y tomó la fotografía. Era una cámara mágica, y la foto se revelo inmediatamente. Sonrió al momento de verla. Se notaba fácilmente que la chica había estado llorando luego de tener sexo. Oh sí, era un buen plan.

— ¿Por qué hiciste eso? — Preguntó furiosa Hermione.

— ¿No crees que a Potter le gustará tener una foto de nuestro matrimonio? — Preguntó con una mueca burlona.

— No lo harías...

— Oh, sí, lo haré.

Se acercó al escritorio y puso su firma en la foto. Estaba tan concentrado en eso que no sintió a su esposa acercarse sigilosamente a él y arrojarse a sus brazos.

— Dame eso — Trató de quitarle la foto.

Él puso la foto fuera de el alcance de la chica — No hagas eso — Dijo fríamente — He sido amable contigo, pero no puedo dejar pasar esta grandiosa oportunidad para torturar a Potter.

Lágrimas caían por sus castaños ojos nuevamente — Sólo estará preocupado...

— Sí, y muy enojado. Me gusta ver al chico enojado. No toma precauciones y comete muchos errores.

La chica lo miró con ganas de matarlo, pero cuando levantó la mano para pegarle, algo le pegó a ella, y sintió su brazo caer.

Él la observó curioso — Trataste de golpearme, ¿Qué paso?

— Bueno... sentí electricidad en mi brazo, y ya no quise golpearte nuevamente.

— Interesante — Tronó sus dedos y estaba vestido nuevamente. Hacer magia sin varita era tan practico — Tengo que enviar unas cartas.

— ¿Cómo lo...? — La chica parecía sorprendida. Apunto de irse Voldemort de la habitación, sintió un peso extraño en su brazo — Por favor, no envíes esa foto.

— ¡Suéltame! — Siseó y la empujó. Hermione lo dejó ir, mirándolo con sus ojos marrones llenos de tristeza. Voldemort se burló y se marcho. Ella podía haber estado muriendo y él la hubiese dejado, simplemente no se preocupaba por los sentimientos de las personas.

Luego de caminar por varios pasillos, llegó a la lechuceria. A él no le gustaba la casa en la que estaba viviendo, la mayoría de sus mortífagos vivían con él, y era insoportable. Voldemort siempre disfruto la soledad, y ahora, cada vez que abandonaba su habitación había alguien que quería hablar con él. Per ahora que estaba casado, ¡Ya no podría estar solo nunca! Ni siquiera le gustaba dormir con gente en su habitación, ni en el orfanato, no en Hogwarts. Pero al menos ellos eran hombres, su esposa era una niña. y las niñas ¡No cierran la boca!. Lamentaba el hecho de no poder drogarla con poción para dormir. Eso sería maltratarla, y gracias al maldito contrato, no podía hacerlo.

Escogió una lechuza común, una café. Después de entregarle la carta al pajarraco, se asomó por la ventana, disfrutando de la soledad. Era una bella noche de verano. Aún no salía la luna, pero las estrellas brillaban como nunca. La naturaleza era una de las pocas cosas que a él le fascinaban. La ciudad lo hacía sentirse menos humano. La puerta se abrió rápidamente, provocando salir de sus pensamientos.

— Mi Señor — Antoin Dolohov le hablaba. A Voldemort, nunca le gustaron sus mortífagos, pero Antoin era uno de sus favoritos. Dolohov, era mas bajo que el Lord, pero igual de delgado que él. Tenía una cara común, que le permitía pasar desapercibido en cualquier parte.

— Antoin — Le permitió hablar.

— ¿Hay algo que le moleste, Maestro?  — Preguntó Dolohov, mientras ataba un papelito en la pata de una lechuza.

Voldemort no contestó. No le gustaba cuando la gente se entrometía en su vida. Estaba molesto, no sabía porque la niña había llorado. ¿Tal vez... estrés?

Antoin, sin embargo, siempre era insistente — ¿Es por la chica?

Voldemort suspiró — Es una lástima no poder asesinarla.

Antoin se quedo pensando por unos minutos — Ella podría sernos útil. Todos sabemos que el cerebro detrás de Potter, con un poco de... entrenamiento, podría sernos de gran ayuda.

Voldemort suspiró nuevamente, pero las palabras de Antoin seguían en su mente. Ya había descubierto su habilidad con los libros, de hecho, ella ya estaba buscando información de las copas... Pero Antoin tenía razón. Él no sabía si su pequeña esposa tenía algún otro talento. Ella era la sombra de Potter. ¿Tal vez él debiese entrenarla?

— Buena noche, Mi Señor — Antoin hizo una reverencia y se fue.

De un momento a otro, Voldemort se sintió esperanzado. Si ella era tan buena haciendo magia como lo era leyendo, tal vez era un diamante en bruto. Sí, la chica le serviría mas de lo esperado.

Hermione ocupó el baño y volvió a la cama. Su anillo de bodas era como una maldición. ¿Por qué el era tan malvado? Uno pensaría que luego de tener sexo el era mas agradable... Pero no, no el Señor Oscuro. Él era tan malo y escalofriante como siempre... Oh Merlín, ¿Qué va a decir Harry? Estará tan triste... y enojado.

Estaba en la cama cuando Voldemort volvió, fingió estar dormida, lo escuchó ir al baño y volver a la cama. Se sentó en la cama y ella trató de relajarse e ignorarlo, pero su presencia era tan intensa.

De un momento a otro él susurró — Se que estás despierta.

— ¿Y?

— No puedo dormir si estas despierta-

— ¿Por qué no? no puedo dañarte — Murmuró, deseando estar dormida. Si lo estuviese, claramente no estaría hablando con él ahora. Sintió un pequeño dolor entre sus piernas y supo que si empezaba a recordar porque volvería a llorar.

— No... Pero prefiero dormir solo y no me gusta dormir al lado de alguien que está despierto.

— Lo lamento, no puedo decir que me gusta estar contigo tampoco — Trató de sonar lo mas enojada y molesta posible, eso era mejor que parecer una histérica.

Él resopló — ¿Y qué quieres que haga?

Hermione suspiró y reunió todas sus fuerzas para enfrentarlo. Ella lo podía hacer. Él era solamente su esposo. No podía herirla. Tomando una bocanada de aire, se volteó a mirarlo. Él también se volteó y quedaron a centímetros.

— Mira, no estoy feliz casada contigo, pero aceptémonos, hasta que uno de nosotros muera...

— Hasta que tu mueras — La interrumpió.

Hermione rodó los ojos e ignoró el estremecimiento que recorrió su cuerpo. Tenía que ser lógica — Esta bien, hasta que yo muera, tendremos que vivir juntos. El contrato es inquebrantable por una razón. Lo encuentro totalmente injusto, pero al menos tratare de arreglar las cosas contigo, no quiero pasar el resto de mi vida siendo infeliz.

Él la miró fijamente por un momento — ¿Siempre te rindes tan fácilmente?

— ¿Qué? — Ese comentario hizo que Hermione olvidase el terror que su esposo le provocaba. ¡Ella era una Gryffindor! ¡Los Gryffindor no se rendían!

— Hablas como si ni siquiera harás el intento de asesinarme — Se burló.

— Y eso te molesta porque...

— Contesta mi pregunta.

Los ojos de Hermione se entrecerraron — No, no me he rendido, pero no lucharé batallas que estoy destinadas a perder. Nunca he escuchado que alguien haya podido salirse del contrato, y hasta que alguien me asegure que puede salir de el. Me concentraré en luchar las batallas que puedo ganar.

— ¿Y esas batallas serían...?

— Sobrevivir como tú esposa.

Sonrió y con su mano removió unos cabellos que tapaban la cara de su esposa — ¿Es por eso que no puedes mantener tu cabello en orden?

— ¿Qué?

— Dijiste que no peleabas guerras que sabías que perderías — Respondió, burlándose de ella.

— No me gusta perder el tiempo — Siseó y alejó la mano de él de su cara. Voldemort se burló y le dio la espalda — Buena suerte entonces.

— ¿Con qué? — Preguntó irritada.

— Sobreviviendo como mi esposa.

Hermione no respondió nada. Sólo sería una perdida de tiempo.

Probablemente Hermione debe haberse dormido, porque al abrir los ojos, estos se cerraron automáticamente por la luz solar que les estaba llegando. Volteó su cabeza y notó que él no estaba ahí. Eso era algo bueno. Necesitaba tiempo sola antes de enfrentarse nuevamente a él. Nunca tuvo fantasía alguna con respecto a su primera vez con un hombre. Fue solo sexo después de todo... Aunque fue bastante plano, por así decirlo,  con Voldemort. Claro, el la había hecho acabar de una manera que no esperaba pero... ¿Era solo eso? Después de todo lo que había escuchado de Voldemort ella esperaba... más ¿Por qué tener todos esos poderes de magia negra si no puedes ser bueno en la cama?

Suspirando, se puso de pie y camino hacia el baño, lo único que deseaba ahora, era darse un largo baño. Se refregó mas de lo normal, con la intención de deshacerse de el olor de la piel de Voldemort en la de ella. Se apoyó en una pared y cerró sus ojos. No podía sentirse asqueada por lo sucedido, ella no había hecho nada malo. Ellos estaban casados. Él era humano después de todo. Tenía necesidades. De una forma u otra, eso lo hacía menos atemorizante. ¿Por qué le temía tanto? Él era humano. Uno muy poderoso, pero un humano...

Volvió a la habitación y encontró el desayuno ya servido. Se sentó y soltó un gruñido. ¿Por qué él no la dejaba usar bragas? Era muy incomodo moverse sin ellas puestas.

La puerta se abrió y por ahí entró Voldemort, furioso. Tiraba maldiciones y dio un puntapié a un montón de ropa. Parecía tan... humano.

— ¿Qué es esto? — Siseó.

Hermione miró la ropa — Bueno, tú la dejaste ahí cuando...

— ¿Por qué sigue aquí? ¡Límpiala! — Ordenó.

Hermione lo miró fijamente, comenzando a enojarse — Tú eres el que tiene una varita.

— LIMPIA EL MALDITO DESORDEN O TE TIRO POR LA VENTANA — Gruñó.

No estaba seguro si podía o no tirarla por la ventana, pero Hermione se puso de pie y recogió la ropa sucia en sus brazos. Ella no estaba segura si tirarla por la ventana contaba como un daño físico, bueno, claramente el aterrizaje lo sería, pero decidió no averiguarlo, llevó la ropa al baño y llamó a Lolly, quien estaba mas que feliz por ayudarla con eso. Hermione volvió a la habitación y vio como su esposo estaba sentado en la cama con su cabeza entre sus manos.

— ¿Paso algo? — Preguntó curiosa.

— ¿Qué te dije de hablarme cuando yo no quiero? — Siseó.

Oh, verdad, la regla de 'no me hables, no me toques' — Lo lamento — Murmuró.

Se sentó en la misma silla en la que estaba antes que su esposo llegase a la habitación y continuó comiendo su desayuno, ya que su esposo no era la mejor compañía del mundo comenzó a leer el profeta. Nada interesante había pasado. Muerte y destrucción era algo que se leía todos los días. Después de unos días de lo mismo uno se acostumbra. Ojeó otras páginas, hasta llegar a las sociales. Casi se desmaya al leer los anuncios matrimoniales.

— ¿Qué sucede? — Preguntó molesto Voldemort.

Hermione tomó el periódico en sus manos y se lo entregó. Voldemort se estremeció cuando leyó la noticia, no era mucho, solo, Hermione J Granger y Tom M Riddle. matrimonio consumado a las 9:50 PM, el 11 de Junio de 1998.

— ¿Qué? — Preguntó nuevamente — Ya todos lo sabían, ¿O no?

— Sí, pero ahora saben exactamente el momento en el que tuvimos sexo.

— ¿Y?

— Es algo que no quiero que la gente lea en un diario.

Voldemort arqueó una ceja — Estas siendo tonta.

— ¡Aún no me gusta!

Él negó con la cabeza y volvió a la cama — Te he arreglado una cita con un sastre para la tarde.

— ¿Para qué? — Preguntó, con su vista fija en el periódico. Merlín, ahora todos sabían lo que ella había hecho... lo que ellos habían hecho, era horrible.

Voldemort se acostó en la cama — Ya que eres mi esposa, le gente querrá que te vistas como una dama. No puedes andar paseando con tu uniforme de Hogwarts. También serás entrenada.

— ¿Entrenada? ¿Qué clase de entrenamiento? — Preguntó, finalmente dejando de lado el periódico. Era mejor concentrarse en otras cosas.

— Un poco de esto, y de aquello.

— ¿Quién lo hará?

— Yo.

Hermione se quedo quieta, no sabía si debía estar feliz o asustada. Voldemort era uno de los mejores duelistas vivos, con varita y sin varita. Hay que ser bueno con el cuerpo si se quiere ser bueno con magia. Todo estaba conectado. ¿Usaría el entrenamiento para lastimarla? Que el fuese mas humano, no significaba que no la fuese a lastimar.

— ¿Cuando empieza mi entrenamiento? — Preguntó.

— No estoy seguro, acabo de recibir un mensaje de Finlandia, y tendré que irme para allá, como estamos viviendo juntos, tendrás que ir conmigo, después de la cita con el sastre.

— Oh... ¿Y qué buscarás en Finlandia?

Él resopló — Buscaré a Santa. ¿Crees que te diré?

— Solo pensé que tenía que ver con las copas — Murmuró.

— ¿Por qué piensas eso?

Hermione se encogió de hombros — Las copas y otros tipos de recipientes, eran utilizados para hacer rituales mágicos en Finlandia. Hay varios mitos sobre objetos mágicos en Kalevala. Sampo por ejemplo, se cree que es un molino, pero nadie sabe en realidad como luce. Creo que la gente pensaba que era un molino por que podía hacer sal, harina y oro del aire. Pero, otra gente pensaba que era una brújula, porque daba suerte a su dueño.

Voldemort parecía pensativo — He leído de eso... Supongo que podría visitar el lugar cuando lleguemos. Sin embargo, iremos al sur de Finlandia, Hamina.

Hermione sonrió — Oh, ¿Así que piensas crear una nueva base militar? Él gruñó — ¿Por qué piensas eso?

— Porque, para eso fue construido Hamina, ahora es uno de los puertos mas importantes en Finlandia, si deseas controlar el mar nórdico, sería muy inteligente poner una base ahí.

Voldemort levantó su cabeza — ¿Desde cuándo sabes tanto sobre Finlandia?

— Leo mucho — Murmuró Hermione, sintiéndose avergonzada por su respuesta.

— No, estás escondiendo algo — De un momento a otro Voldemort sonrió — Deseo que me digas todo lo que estás escondiendo.

Hermione trató de pelear contra la orden de su esposo, pero no pudo — La orden tiene una estación allí, hay tres hombres, que quieren proteger la magia del lugar — Hermione casi llora al terminar la frase. ¡Ella no quería decir nada de eso!

Voldemort al contrario, sonreía — Estoy muy orgulloso de ti esposa, me hace feliz que me hayas dicho esto, no me hubiese gustado recibir visitas inesperadas en nuestro viaje.

Hermione escondió su cara entre sus manos y Voldemort se burló de ella.