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Soy Remus J Lupin y soy alérgico a la poción matalobos — capítulo 1

Severus siempre lo decía, pero hasta ese entonces, nadie lo escuchaba. Remus J Lupin, era una molestia en el trasero. Y ahora, justo ahora que estaba a punto de morir... Seguía siéndolo. Todo había comenzado una tarde cualquiera. Había preparado la poción "matalobos", como solía prepararla siempre. No cometía errores de ninguna índole. Vivía preparándola para el licántropo sin domesticar; que Albus insistía en volver profesor. Por supuesto, no había dejado de hacerlo. Incluso aunque Remus se hubiera retirado del profesorado, luego de que accidentalmente regara el rumor de su condición. Tenía que hacerlo. ¿Quién iba a proteger a los pequeños de sus garras? Aún así, Remus jamás reaccionó en malos términos. Era todo un imbécil. Todo le parecía color de rosas y bueno... Salía con Tonks. Tenía que hartarse de ese color algún día. En fin, la poción como todos los años. Humeando, puesta sobre su escritorio. Remus regresaba a Hogwarts a buscarla. Solo él sabía prepararla. Todos los benditos años, lo mismo. Tener que ver su rostro y fingir que lo que hacía; le daba gusto. Pero no. No era así. Y no lo sería. No después de las vivencias pasadas. De sus pasadas "bromas". Aunque él insistiera que era inocente. No le creía nada de eso. Bien. Esa noche, todo marcahaba bien en su despacho. Corregía exámenes y determinaba la utilidad de cada muestra preparada. Harry, pues él nunca entregaba nada interesante. Nunca la miraba. Y Hermione... Ella siempre aprobaba, así que ni se molestaba en analizarla. Mientras corregía la muestra de Neville y sentía empatía al placer de destruirlo, alguien llamó a su puerta. Muchas veces y comenzaba a fastidiarlo. Mucho. En cuanto abrió la puerta, una imagen bizarra le sorprendió en sobremanera. Lupin estaba parado allí, pero parecía una enorme uva. Estaba completamente morado y a punto de padecer una crísis respiratoria. Muy seria. Como buen hombre que él resultó ser, lo ayudó a llegar hasta la enfermería. El hombre estaba en shock. La lengua enrollada. Casi no respiraba. Y como siempre, Promfey alarmada, le hacía preguntas que ni él podría responder. Aunque sí, preguntarse qué había comido o bebido. Solo la poción matalobos. A él no le gustaba su sabor. Siempre decía: "Me gustaría que admitiera azúcar" Esperaba no se la hubiera agregado. Pero no. Remus era estúpido, pero no tanto como para matarse. ¿O sí? — No, demonios no. No sé, ¡qué carajo se comió esta noche!— Snape contestó, enfadado. La enfermera lo vio de mala gana. — Tampoco es para que grite, aquí hay pacientes. Además, le exijo que me respete. ¡Solo preguntaba por si lo sabía! — ¿Qué cree que soy yo? ¿La niñera?— bramó, aún más incómodo. Por dios. Remus era ya un hombre adulto. Lobo adulto. — Pues algo debió pasarle, luego de que salió de su despacho. Obvio. Estaba tan morado como una berenjena. — Solo bebió la poción matalobos que le corresponde. Dudo que...me haya equivocado. A decir verdad, siempre cuido que... — ¿Cómo dice? ¿La poción? ¿Está seguro? — Sí. ¿Por qué? — Hace un par de años, Remus regresó a mi despacho. Tenía urticaria y estaba enrojecido. Me dijo que eso era lo único que había tomado. Reaccionó a la pócima que le administró Albus. Entonces, las pociones matalobos estaban fuera de su lista de alimentos consumibles. O bebidas, en ese caso. Severus sonrió amargamente y se dijo que él; no podía tener peor suerte que esa. Encima, alérgico. — ¿¡Qué vamos a hacer, profesor Snape!? ¡Podría morirse! — Déjeme pensar y no me siga gritando— dijo Snape con vos suave y ladeó la cabeza hacia la camilla.  Si la alergia tenía tiempo de padecerse, ¿por qué nunca antes había ocurrido? No estaba seguro y en lo que sí; era que no tenía tiempo para saberlo. Inspiró y se dijo que lo mejor era aislar el componente alergénico y tratarlo. Aunque bien, no iba a tener tiempo para probarlo y ni Remus para ser utilizado como conejillo de indias, puesto que podía morirse. Tenía que atacar al problema, de forma literaria. Acudiendo a los libros y lanzándose a la buena de Merlín. Tenía que crear un antídoto y... ¿Qué? ¿Luego dárselo? No. La alergia ya estaría consumiendo su cuerpo y no se curaría. Tenía que dársela incluso antes; de que la padeciera. Para hacerlo totalmente inmune. Sí, otro de esos momentos "Hogwarts" de su vida. — Creo que haremos algo complicado y un poco idiota. Pero así es esto siempre.— dictaminó, mientras Albus y Minerva acudían a la enfermería. La historia del profesor morado, llegaba a todos los oídos.