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Historia 62614 — capítulo 8
**Un anuncio:**Me gustaría mucho que lean el fic "Tercera Generación"de nuestra lectora y amiga Victoire Pevensie. Está muy bueno,en el primer cap me maté de la risa, y en el segundo ni qué decir.Realmente vale la pena, ahora, ¡disfruten!
Estaba en el jardín, bajo un árbol. El mismo donde esa mañana había hablado con Lily. Luego al vi venir con su hermano Albus, y ambos sonreían y jugueteaban como dos niños pequeños. No entendía esa escena, se suponía que ella estaba enojada con él, ¿o no? Luego de un rato, vinieron hasta mí.
-Díselo tú…-le dijo Albus a su hermana, con un codeo suave.
-Creo que será mejor que tú lo hagas…-respondió la pelirroja, muy sonriente.
- ¿De qué me perdí?-respondí confundido.
-De acuerdo, yo lo digo…-dijo Lily, y se sentó a mi lado en el césped. Albus, permaneció de pie.
-Hablé con Al, y bueno… nos dio algo de tiempo para decírselo a nuestras familias…
-¿De verdad?- pregunté más para Albus que para mi pelirroja.
-Así es, "Scorp"…-respondió elsonriendo.-Pero solo hasta navidad, ¿eh?
-¿Navidad? ¿Y cómo se supone que…?-empecé.
-Irás a cenar en La Madriguera con nosotros en Navidad. Entonces todos te podrán conocer personalmente.-explicó Lily. Esa era una loca idea. Pero me agradaba; por fin iba a conocer a la numerosa familia Weasley. Oí de ellos solo cuando papá me contó que habían participado en la Batalla, que habían sido parte de la Orden del Fénix… pero nunca los vi a todos por completo.
-Eso suena bien, ¡me parece una idea excelente!- dije entusiasmado. Estaba feliz realmente, ¿no me creen?- Pero…
-¿Per qué?- preguntaron los Potter al unísono.
-¿Cómo haremos para presentarte a mi familia?- dije, no me imaginaba que mis padres vayan a La Madriguera como íntimos amigos.
-Oh, eso ya tiene solución.-dijo Lily, parecía que Albus no conocía esa parte del plan.- Como tú vendrás a cenar en Navidad, yo iré en a tu casa en fin de año, o en cualquier otro día.
-¿En fin de año? ¿Estás segura de que querrás irte en esa fecha tan especial?-dijo Albus.
-Scorpius irá en Navidad a casa, eso es el doble de importante…-expuso la pelirroja.
-Oh, bueno… viéndolo así. Entonces, déjenme ver si entendí: Scorpius va a cenar en Navidad para presentarlo ante la familia; y tú irás a cenar en su casa en Año Nuevo para que te presente a su familia, ¿es así?
-Cierto.-dijo Lily.- ¿No hay problema verdad, Scorp?
Un día de estos, mi novia me mataría. ¡Cada cosa que se le ocurría! Pero bueno, así la quería, ¿o no? Más bien, la amaba. Tal vez a algunos les parezca "apresurado"; pero yo había amado a Lily desde que tenía trece años, y ella apenas once. Recuerdo cuando tuvo su primer novio, Mike Johnson, un chico del mismo curso que Lily, y de Gryffindor también. ¡Qué mucho lo envidiaba! Cuando paseaba con Lily de la mano, ambos eran muy tímidos, por supuesto: solo tenían trece años. Y yo con mis quince años, ni siquiera había mirado a una chica. No porque así lo quería, sino porque esperaba a Lily. Valió la pena, entonces.
Y aquí estaba, riendo como un loco en mitad de la clase de pociones sin ninguna razón, recordando todo aquello. Claro, también pensaba en el loco plan de la pelirroja.Cenar con ella en Navidad, con toda su familia. ¡Todos los Weasley!; ¡qué presión! Tantas personas a las que probablemente no les caiga nada bien. Aunque los primos de Lily me garantizaron su apoyo, debo confesarlo: nada me aterra más que el Sr. Potter. ¡Quién sabe cómo se lo tomará! No espero una negativa por parte de la Sra. Potter, las madres suelen ser más… ¿comprensivas? Sí, eso. La mía al menos así era. Papá en cambio, no confiaba de su actitud ante esto.
-¡Psst!- chistó Adan, sabía que era el porque siempre que lo hacía, salpicaba saliva.- ¡Scorpius!
-¿Qué pasa?-me limpié la cara disimuladamente.
-¿Y bien?
-¿De qué hablas?
-¿Qué paso con lo de Lily, tú, Potter…?
-Quedamos en que iría en Navidad a su casa, y ella a fin de año en la mía…
-¡Cuánta seriedad! ¿Y directamente le dirás a tus padres que irás a la casa de ella?
-No, como crees. Solo diré que… que iré a cenar a la casa de mi novia, es todo.
-Claro, yo también enviaría a mi hijo a la casa de una novia que no tiene nombre…
-Les diré que la conocerán luego, que quiero que sea… "una sorpresa", ¿entiendes?
-Poniéndolo así, creo que está bien.
-Si, bueno, yo tenía planeado…
-¿Sr. Malfoy?-preguntó el profesor Slughorn, llamándome.
-¿Si, señor?
-La profesora McGonagall quiere verlo en su despacho.- No había entendidomuy bien todo aquello, ¡yo no había hecho nada malo! ¿Para qué McGonagall quería verme? ¿Qué era todo eso?- Sr. Malfoy, es urgente, apresúrese.
-S-Sí, Sr.-respondí tartamudeando. Aquello no era normal.
Salí de la mazmorra tan rápido como pude, ni siquiera recogí mis cosas.Corrí por todos los pasillos tanto que a mitad de camino casi me desplomé en el suelo. ¿Por qué el pasillo parecía más grande ahora? Seguí corriendo, y más tarde, llegué frente a la gárgola de piedra. ¡Oh, no! ¿Cuál era la contraseña?
-Contraseña.-exigió la gárgola.
-Eh… eh…-musité, en eso vi al profesor Flitwick, y lo llamé, en busca de ayuda.- ¡Profesor! ¡Profesor, Flitwick!
Vino hasta mí apresuradamente, aún con ese cuerpo tan pequeño que poseía.
-¿Qué pasa, muchacho?
-La contraseña. ¿Cuál es?
-Oh, si.-se dirigió a la gárgola.- "Animago"
La gárgola se movió a un lado, para dejarme pasar. Subí en la escalera de piedra, que se elevaba hacia arriba. ¿Animago? Pensé. ¡Que extraña contraseña! Aunque a nadie se le ocurriría, tal vez por eso lo pusieron.
Llegué ante una puerta amplia, y la toqué con mis nudillos, produciendo un sonido seco.
-*Adelante.-*oí que decía McGonagall. Abrí la puerta, y me puse ante ella.
-¿Me mandó llamar, profesora?
-Sí, Sr. Malfoy, efectivamente.-me dijo, mirándome a través de sus gafas cuadradas.
-¿Y…. que pasa?
-Lea esto, por favor.-dijo, extendiéndome un pergamino amarillento, que parecía ser una carta. La abrí, y reconocí la caligrafía de mi padre inmediatamente. La nota era corta, y empecé la lectura.
Querida Profesora McGonagall:
Sólo quería avisarle, que iré al colegio mañana, por asuntos personales que atender con mi hijo, Scorpius. No se preocupe por nada más, solo quiero que el esté presente en su oficina a las once en punto, pues es de suma importancia hablar con Scorpius.
Se despide,
Draco Malfoy.
Leí una vez más la carta. ¿Para qué querría venir papá? ¿Por el asunto de Jonathan? ¡Pero si no me pasó nada grave! Y yo jamás le dije nada. ¿Será que ya se enteró de Lily? ¿Quién habrá ido de chismoso? No Albus no podía ser, dio su palabra.
-Como ve-dijo McGonagall sacándome de mis pensamientos.-Su padre estará aquí dentro de unos cinco minutos si es que no…
Se calló al instante, porque la puerta se abrió de golpe, y vi entrar a mis padres. Papá como siempre, con aire algo arrogante. Mamá iba de su brazo y se veía elegante, nada nuevo.
-Scorpius…-oí que me llamaba Draco Malfoy.
-¡Papá!-fui hasta él y lo abracé, el apenas lo hizo.-¡Mamá!-ella en cambio me apretujo bastante.
-Hijo, me alegro que estés bien…-dijo en tono suave.-Debemos hablar contigo, Scorpius.
-Los dejaré en completa privacidad. Tengan confianza que aquí nadie los molestará.-intervino McGonagall, y salió de la habitación.
-¿Por qué tuvieron que venir al colegio?-pregunté dirigiéndome a las altas figuras que estaban enfrente de mí. Ellos se miraron de manera preocupada. -¿Qué pasa?- exigí.
-Será mejor que tomes asiento, hijo.-dijo mi padre, fuimos hasta el escritorio y me senté en la silla de enfrente, mi madre en la otra. Papá permaneció de pie.-Escucha, Scorpius, se trata de tu abuela.
-¿Qué le pasó? ¿Está bien? ¿Ya pudieron retirarla de San Mungo?-pregunté desesperada.
Ellos no respondieron, solo unas lágrimas brotaron de sus ojos. Ahí entonces, comprendí.
-¡NO! ¡NO!-gritaba.- ¡DÍGANME QUE NO ES CIERTO! ¡MAMÁ!
-Lo siento, hijo. Pero no pudieron hacer nada más. Sabes que ella ya no estaba en tantas condiciones para…
-¿Cuándo FUE?
-Ayer, -dijo papá.-Los medimagos afirmaron que su condición no era muy estable y…
-¡NO ES CIERTO! ¡NO ES CIERTO! ¡ELLA ESTABA BIEN, INTERNADA EN SAN MUNGO, LO SÉ, PERO AÚN ESTABA BIEN!-mi ira y tristeza eran incontrolables, me azotaban el corazón muy fuerte. Sentía el pecho oprimido, y mi respiración se cortaba y cortaba. Mis ojos estaban inundados por lágrimas que parecían quemar mi piel. Era indescriptible el dolor que sentía, mi abuela, muerta. Era mucho peor de lo que me temía. No había sentido esto antes, porque cuando mi abuelo John murió, yo era aún algo pequeño, mi abuelo Lucius, estaba vivo aún, pero muy débil. Y mi abuela Denise, había muerto poco después que su esposo. Y ahora, Narcissa Malfoy, mi segunda madre, se había ido, a un lugar donde yo no podía estar, ya no podría alcanzarla, solo luego de varios años, quizás.
Recorría la habitación en pasos inútiles, y me frotaba la cabeza, pensando, ¿por qué había muerto? ¿Por qué se tenía que ir ahora? ¡Esto es injusto! Y ya no aguanté más, me tiré de rodillas al suelo, y hundí mi cara entre mis manos, y lloraba incontrolablemente, lamentando tantas oportunidades que había tenido con mi abuela, tantas ocasiones que perdí el tiempo en vez de decirle lo mucho que la apreciaba, que la quería, que la necesitaba…
-¡Scorpius!-chilló mi madre.- ¡Por favor, hijo, levántate!
-¡NO! ¡No quiero!-grité.
-Pero si no es la forma de…
-¡NO ME IMPORTA!
-Scorpius Hyperion Malfoy, ¡te levantas ahora y obedeces a tu madre!-intervino papá. Y yo tuve que obedecer, a regañadientes. El se arrodilló enfrente de mí y me sujeto muy fuerte, como si yo fuera a escapar, y habló con voz temblorosa.-Escúchame Scorpius, ya sé que esto es doloroso para ti, fue mucho peor para mi, hijo, ella era mi madre. Pero debes entender, que ella estará mejor ahora, y debes recordar que siempre te quiso…
-Yo nunca se lo dije.-espeté cortante.
-Pero ella lo sabía…-susurró mi padre.-Scorpius, siempre estará contigo, ¿entiendes? Debes ser fuerte, ¿de acuerdo?-Asentí varias veces, sin mirarlo, porque observaba a la nada, observaba recuerdos vagos de mi abuela que nadaban en mi mente.-Eso es, muy bien. ¿Qué tal si preparas tus cosas?
-¿Prepararlas para qué?-pregunté fríamente.
-Bueno, hijo, tienes que asistir al funeral. Nosotros hablaremos con la directora en lo que tú empacas.-mamá usó un tono dulce y suave, lo cual agradecí, me reconfortaba un poco. Me acarició la mejilla, y luego al besó. Sus labios estaban cálidos, muy diferente a mi interior.- Anda, ve. Nos encontraremos luego.
-¿Estás listo, querido?-me dijo mi madre. Asentí suavemente. Ya cargaba con un pequeño equipaje, y mi dedo índice tocaba la superficie de una tetera plateada, que nos serviría de traslador.
-Cuente con lo que necesita, Sr. Malfoy. Y mis condolencias a usted y su familia.-expresó McGonagall.
-Gracias, profesora.-dije en el tono más amable posible.
-Sí, gracias por todo, profesora McGonagall.-respondió mi madre, McGonagall asintió.
-Bueno, aquí viene, hijo.-dijo mi padre.
Sentícomo si me estiraran del ombligo, y mi estómago se me revolvió. La última escena que vi fue a la directora parada en su despacho, con postura rígida y mirada rígida. Luego los colores se disolvieron y mezclaron, cerré los ojos por un momento. Al abrirlos, todas las sensaciones anteriores desaparecieron, me caí, en el vestíbulo de mi casa. Algunos elfos estaban esperándonos, pero… la casa se veía diferente.
Hola, que tal? Sé que me he tardado un poco... de acuerdo, mucho. Pero lo importante, es que aquí está el cap. Aunque es muy dramático, le da emoción al fic, ¿no? Bueno, eso me lo dirán ustedes. Una pregunta: ¿desde cuando los fics sobre la pareja Theo/Luna? Es que una vez me pidieron que haga un fic sobre ellos, ¿acaso Theo es como Luna (ya saben a que me refiero) ? Respondan, si son tan amables. Los quiere,
Luna Luna Black