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Sigues aquí — capítulo 15

-Te ves muy bien - comento, Marian con una media sonrisa.

-No sé, si conocer a Tamara sea lo correcto - me alise el vestido, como por cuarta vez.

-Si Richard, cree que es el momento correcto, - sonrió de lado - entonces lo es; y ya deja de pensar en cómo va a hacer la presentación.

Ella lo decía tan fácil, porque no era quien iba a conocer a la hija de su novio, y bueno también porque no iba a decirle a su hijo, que ahora salía con alguien más, que no era su padre. Esto no era nada sencillo, por ningún punto donde se viera no lo era.

Pero no replique, porque era ponerme a discutir con alguien, que jamás iba a ganar y la verdad prefería mantenerme tranquila, para el encuentro con la hija de la que creí una vez mi mejor amiga.

En ese momento se escucho el timbre, con lo cual mi amiga salió corriendo, parecía una adolescente, pero ni eso aparto mi mente de lo que podría pasar ese día, enserio me sentía un tanto mareada, de los nervios, aunque creo que estaba exagerando las cosas.

Respire profundo, antes de tomar mi bolso y bajar; en donde como supuse lo encontré con una media sonrisa, y un pantalón de vestir beige y una camisa negra que había dejado abiertos los tres primeros botones, no iba a mentir, lucía bastante bien.

-Te ves hermosa - me beso la mejilla.

-Tú no te quedas atrás - le sonreí levemente.

-Mamá - escuche la voz de mi hijo, ante lo cual me separé de Richard - ¿A dónde vamos a ir?

-Vamos al cumpleaños de mi hija, campeón - respondió Richard, despeinando su cabello.

-No me llames campeón, - ante aquello abrí los ojos sorprendida - eso solo lo hacía mi papá.

-Andrew - susurre - no tienes porque…

-No, - me interrumpió Richard - Andrew tiene razón, si así le decía su padre, yo no le volveré a decir así, ¿tenemos un trato?

-Muy bien - acepto mi hijo.

Y sin decir una palabra más, salimos de la casa, esto era una señal de que iba a ser un caos completo, pero no lo dije; mi hijo subió en el asiento trasero y le coloque el cinturón, y después Richard me abrió la puerta del copiloto y antes de que subiera me beso.

-¿Por qué lo dejas? - gruño Andrew - eso solo lo hacía papá.

-Cariño, tu padre ya no está - susurre - y tú y yo tenemos que aprender a vivir sin él, y seguir con nuestras vidas.

-No me gusta - y lo vi cruzarse de brazos.

Pero no pude responder, porque Richard entro al auto. Esto estaba mal, no podía creer que mi hijo de casi seis años, ahora no le agradará, aunque debía ser normal, después de todo no tenía ni un año de muerto su padre y yo ya estaba saliendo con alguien más.

Fije mi vista en la carretera, tratando de que el nudo en la garganta desapareciera, él estaba muerto y no iba a regresar, y yo tenía que seguir con mi vida, porque no me iba a hundir en la depresión, solo porque él no estaba, mi hijo me necesitaba, pero yo necesitaba a Richard para poder mantenerme en pie.

Se estaciono frente a una casa de color durazno, no muy grande; y parecía que ya había varias personas en el jardín, mi hijo estaba molesto, lo podía ver en esos ojos azules iguales a los de su padre, salió del auto sin mirarme, tome la mano de Richard para bajar del auto.

Andrew camino delante de nosotros, no soltó mi mano así que entramos a la casa, en donde a nadie conocía, todos eran rostros desconocidos para mí o al menos eso fue, hasta que vi unos ojos azules clavados en los míos, en ese momento todo el valor que había tenido, se había esfumado.

-Eres un desgraciado - le espeto - ¿Cómo se te ocurre, traer a tu amante en turno, para el cumpleaños de tu hija?

-Hola, Miranda - salude con una media sonrisa.

-No estoy hablando contigo, zorra - me fulmino con la mirada.

-No pensé, que olvidarías a la que alguna vez llamaste mejor amiga - le espete.

-¿Renata? - sus ojos se abrieron.

-La misma - mi voz sonó un tanto ronca - y no sé, porque me dices zorra, si después de todo tú y Richard tienen separados más de seis años, yo no vine a arruinar nada.

-Es un placer tenerte aquí - su sonrisa fue tan falsa, que solo pude hacer lo mismo.

Solo le sonreí, y sin soltar la mano de Richard camine por el jardín, para buscar a mi hijo, que vi jugando con un grupo de niños de su edad, sonreí pues parecía que su enojo se había ido.

-Papá - en ese momento fije mi vista, en una pequeña de cabello rubio, y los ojos azules de su madre, aunque se parecía más a Richard - pensé que no ibas a llegar.

-Jamás me perdería tu cumpleaños, princesa - la abrazo, mientras yo sonreía ante la escena - tengo que presentarte a alguien - en ese momento los ojos azules se clavaron en mí - ella es Renata Geller.

-Hola - su voz sonó seca.

-Hola - respondí tratando de ignorar su tono - tu padre, me ha hablado mucho de ti.

-Pues a mí no de ti - sonrió de manera ladina.

-Tamara - la reprendió - no debes ser tan grosera.

-Lo lamento, - se disculpo - ¿papi, me acompañas por un poco de pastel?

-Ahora vuelvo - asentí levemente.

Los vi entrar a la casa, y yo camine hacía la mesa en donde habían colocado la comida y las bebidas, y fue el lugar que encontré más solitario y alejado del resto de los invitados.

-No creí, que la gran Renata Geller, se conformaría con mis sobras - ni siquiera voltee a verla.

-Pues debes ser una profesional en eso, - le espete - después de todo, tú primero te quedaste con las mías.

-Él me amaba - por alguna extraña razón sentí que no hablábamos de Richard - pero claro, tú tenías que venir con tú estúpida cara de mosca muerta, y él te la compro por completo, lo alejaste de mí.

-Pensé que tus sentimientos por él, habían desaparecido

  • fije mi vista en el inflable - ya que siempre andabas detrás de Richard, creí que Patrick, solo había sido cosa de niños.

-Hay muchas cosas, que nunca cambian - replico - como nuestra rivalidad, siempre quisimos demostrar quién era mejor, o quien se quedaba con el mejor partido.

-Yo jamás quise hacerlo, - repuse sinceramente - tú eras la que siempre competía, jamás quisiste perder, pero tú misma formaste tu trampa, pues a pesar de que hayas embaucado a Richard, Patrick siempre me prefirió a mí, si solo hubieras hecho lo correcto y no tratar de ser mejor que yo, tal vez estarías casada con él y yo con Richard.

-Ambas sabemos, que siempre te gusto más Patrick - gruño - solo saliste con Richard, porque era tu mejor amigo, y no querías lastimarlo.

-Pero me enamore de él - susurre - pensé, hacer mi vida a su lado, pero entonces fue ahí donde tu entraste, haciéndolo olvidar el amor que alguna vez me profeso, y me mandaste directo a los brazos del hombre que se suponía ambas - esta vez sí clave mi mirada en ella - y me casé con él, me hizo inmensamente feliz, me dio un hijo maravilloso, pero sobre todo me dio el dolor más grande.

-Lo sé - su voz sonó temblorosa - Elena, se lo dijo a mi madre, dicen que tu hijo se parece a él.

-Ahí está - le señale a mi hijo, que en ese momento brincaba en el inflable, con una sonrisa.

-Tiene tu boca, - solté un suspiro - amo a Richard, y pienso luchar por él.

-¿Por qué después de seis años, vas a luchar? - cuestione, sin apartar la mirada de mi pequeño.

-Siempre he intentado reconquistarlo - susurro - de hecho, varias veces ha estado en mi cama, ya estando divorciados, creí que todo se iba a solucionar, pero entonces apareciste tú.

-Pues tendrás que luchar más - me giré a ella con una sonrisa de lado - porque Richard, es mi barca de salvación y no pienso perderla, ni por ti ni por nadie, así que ahora si es un reto.

-Vas a perder - sonrió ladinamente.

-Eso ya lo veremos, Mir - me aleje de la mesa.

No pensaba perderlo, así que iba a comenzar a usar mis mejores armas, para que Richard Stevens se quedará conmigo, no pensaba volver a encerrarme en la depresión. 

 Miranda Thomas

Capitulo dedicado a:

nessiecullen