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Sigues aquí — capítulo 16

Observe la fotografía de Patrick, y comenzaba a ser menos doloroso, de hecho ahora sonreía con los recuerdos, era mejor a pasar toda la vida llorando por algo que ya no iba a hacer, comenzaba a acostumbrarme a las noches en soledad.

Ya no me era necesario sentir el calor de Pat, ya no despertaba esperanzada, de verlo a mi lado, simplemente, había dejado de ansiar una llegada, que sabía que no iba a venir. Solo me había dedicado a vivir el presente, buscar un mejor futuro, aunque Patrick no nos había dejado en la ruina, de hecho había dejado bastante dinero.

Pero prefería estar enfocada a que haría con el dinero que ganaba en el restaurante, pues con ese trabajo había logrado poco a poco, ir olvidando al que fue el amor de mi vida.

-¿A que debemos esa sonrisa? - ante la voz de Thomas, mi sonrisa se ensancho.

-Hoy es el cumpleaños de mi hijo - respondí tranquilamente.

-Eso ya lo sé, pero no entiendo mucho tu sonrisa, - elevo una ceja - creo que hay algo más.

-Odio, que me conozcas - le espete.

-Eres fácil de conocer - me dio una mirada altiva.

-Pues, hoy daré a conocer mi noviazgo con Richard - sonreí levemente.

-No quiero sonar, aguafiestas - comento sentándose en el pequeño sofá que estaba en una esquina de la oficina - pero, por lo que veo, Andrew ahora lo rechaza.

-Se le pasará, - eleve los hombros - solo tengo que explicarle, que no viene a ocupar el lugar de su padre.

-Es un niño - repuso suavemente - no lo va a similar, al menos no ahora, y tal vez le cueste algunos meses, si no es que años, para ver que Richard no vendrá a quitarla a su madre.

-Debo seguir con mi vida, - comente tratando de sonar calmada - y Andrew debe entenderlo.

-Ese es tu error, Re - se levanto y camino hacia mí - no es necesario, que salgas con alguien, para poder seguir, de hecho creo que es demasiado prematuro que salgas con alguien.

-Es lo único que me ha ayudado - replique.

-Por eso - estaba a escasa distancia de mí - solo estás saliendo con Richard, para no sentirte sola, no lo amas, simplemente lo utilizas, para no caer en la obscuridad; y eso al final terminará no solo lastimándolo a él, sino también a ti.

-¿Por qué no me apoyas? - eso me exasperaba.

-Porque no puedo, apoyarte en una locura como esta, - me espeto - estas actuando por miedo a la soledad, estás aterrada de no sentir a alguien que te ame, no interesa lo que tú sientas, solo te interesa no saberte sola.

-¿Ahora soy la mala? - lo miré fríamente.

-Nadie dijo que fueras la mala, solo que estás aterrada de estar sola - me tomo la barbilla.

-Si fuera eso, hubiera salido con cualquier otro, que Marian me hubiera presentado - me solté de su agarre.

-¿Has olvidado a Patrick? - no lo miré, pues sería una mentira decirle que sí - dime ¿Qué jamás has pensado en él, estando con Richard?

No dije nada, pues muchas veces había estado pensando en Pat, mientras estaba con Richard, pero no quería volver al pasado, en donde el solo recuerdo dolía, me rehusaba a vivir lo mismo; y en ese momento no me interesaba si lo estaba utilizando, solo no quería que los días de lágrimas volvieran.

-Entonces, según tú debo dejarlo, ¿no? - eleve una ceja.

-Ya conoces la respuesta - su voz apenas fue audible.

-Pues es un poco tarde, - solté un suspiro - porque comienzo a enamorarme de él.

-Es mentira - gruño - y bueno lo lamento mucho, porque llegará un momento, en que en verdad creerás tus mentiras.

-No puedes saber lo que siento - replique.

-Jamás vas a amarlo, - sus ojos mostraban irritación - porque aunque te ciegues, solo va haber un hombre en tú corazón.

-No, - me negaba a creer aquello - voy a olvidarlo, y voy a empezar de cero con Richard.

-Enserio, que cuando te des cuenta de que solo son mentiras, no sea demasiado tarde - camino hacia mí y beso mi frente - solo espero, que no sufras demasiado.

Lo vi salir de la oficina, me senté en el sofá, no podía venir Thomas a hacer que mi cerebro se volviera una mezcolanza de nuevo, ya tenía todo claro y ahora de nuevo no podía estar en paz.

Esto no podía estarme pasando, se suponía que ya había dejado en claro que comenzaba a enamorarme de Richard, pero venía al que consideraba mi mejor amigo, y me decía que me estaba mintiendo, y ahora de nuevo estaba demasiado confundida.

-Señora Geller, - levante la mirada y la secretaria, estaba en el marco de la puerta - tiene una llamada.

-Gracias, Fran - tome el teléfono - ¿sí?

-Pensé que no pensabas responder - ante la voz de Miranda, estuve a punto de colgar.

-¿Qué quieres? - no tenía ganas de hablar.

-Solo preguntarte ¿sabes dónde está tu novio? - ante la burla de su voz, supuse que estaría con ella.

-¡Vaya, Mir! - trate de sonar sorprendida - no puedo creer, que tan rápido hayas utilizado tus artilugios, para llevártelo a la cama.

-Él me ama, - parecía segura de ello - y no importa cuánto trates de enamorarlo, él siempre va a regresar a mí.

-No me conoces, Mir - sonreí de lado - y cuando me interesa algo, lo obtengo a costa de lo que sea.

-Sabes que es mentira, - escuche su risa - tú no podrías matar ni a una mosca, aun sabiendo que es en defensa propia.

-Pues disfrútalo - dije con indiferencia - porque en menos de dos horas, tendrá que venir conmigo.

-Espéralo sentada - se burlo - porque hoy no lo vas a ver, solo te lo informo, para que no te canses de esperar.

Y después sin más me colgó, observe la fotografía de Patrick, en donde abrazaba a Andrew, la tome y acaricie el rostro de mi marido.

-Necesito que me ayudes a aclarar mi mente, - le pedí - en verdad siento que me estoy enamorando de Richard, pero con la llamada de Miranda no sentí nada, y eso me asusta, porque debí sentir celos, enojo, pero no hubo nada.

No hubo respuesta, pues no había nadie quien pudiera darme una. Deje la foto, y me dispuse a hacer el inventario del restaurante, pues necesitaba despejar mi mente, esperando que la hora en que Richard me había dicho que iba a pasar por mí llegará.

Me entretuve bastante, y cuando me fije en la hora, ya había pasado una hora, de la hora que había acordado de llegar, veía que Miranda cumplía su promesa.

Tome mi bolso y salí de la oficina, me despedí de Fran, y camine hacia el estacionamiento, pase al centro comercial a comprar el regalo de mi hijo, mejor dicho a recogerlo. Le había mando a hacer un cuadro con todas las fotografías en donde salía su padre.

Llegue a casa, y fue recibida por el abrazo de Andrew; su cumpleaños solo fue una pequeña comida con sus cuatro abuelos y sus tíos, y claro Marian y Thomas, y se suponía que Richard también iba a estar, pero jamás llego, supuse que Miranda en verdad lo había entretenido.

Capitulo dedicado a:

nessiecullen

Zhere StAr De Black