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Sigues aquí — capítulo 3

-Renata - esa voz era de mi madre, pero no deseaba ni siquiera levantarme de la cama - vamos cariño, debes levantarte.

-No puedo - susurre - mamá, mi vida se acabo.

-No digas tonterías - me reprocho - piensa en Andrew, necesita a su madre.

-¿Cómo le voy a dar una madre? - le pregunte con la voz apenas audible - ¿Cómo voy a consolarlo? Si ni siquiera sé como sanar el mío, necesito a Patrick aquí, que me diga que todo va a salir bien, porque estamos juntos, pero no será así, porque él ya no está.

-Vamos Tan - me acaricio el cabello - sé que duele, pero debes ser fuerte, porque tienes un hijo que necesita de ti, y sé que Patrick no le gustaría verte así.

-A Patrick, no le gustarían muchas cosas - susurre - pero ahora ya no esta.

-No por eso te vas a dejar caer - me reprendió - Andrew necesita de ti, así que arriba, que tenemos que ir a la embajada, y ver que noticias tienen.

-No puedo - le suplique - no quiero saber más sobre ese incidente, así que no me hagas ir.

No contesto, solo me hizo levantarme y caminar hacia el baño, en donde tome una ducha esperando que al menos con eso el dolor de la cabeza se fuera, pero no paso, así que salí igual que como entre, en la cama estaba ropa, que supuse mi madre me había dejado, me la puse sin protestar, no tenía ni la fuerza de hacerlo.

En cuanto termine camine hacia la sala, en donde no solo mi madre estaba, también estaba papá y mis suegros y mi hijo, en cuanto estuve en la sala y vi a Elena la madre de Patrick llorar, pero antes de que pensará en algo sentí los brazos de mi hijo en mis piernas.

-¿Por qué mi abue llora? - me pregunto.

-Amor - lo cargue - creo que es mejor hablar.

Los presentes entendieron, así que caminaron hacia el estudio, en ese momento que los ojos azules de Andrew se clavaron en mí, no tenía las palabras para decirle que su padre ya no iba a regresar, así que lo primero que hice fue sentarme en el sillón.

-¿Dónde esta papá? - ante aquella pregunta, el nudo en mi garganta se hizo más fuerte.

-Tu papi - mi voz fue temblorosa - ya no está con nosotros, pero en donde está te cuida, ahora no solo tu ángel de la guarda te acompaña, sino también tu papá.

-¿Se murió? - sus ojos se cristalizaron - ¿mi papá se murió?

-Recuerda lo que él te dijo - acaricie su cabello - las personas no mueren, mientras las lleves en el corazón, y a tu papá debes tenerlo siempre.

-No quiero - en ese momento se soltó a llorar - quiero a mi papá, quiero que él regrese.

-Lo sé - lo abrace - pero debemos ser fuertes, tenemos que salir adelante de esto, tu papi nos cuida desde el cielo, y él quiere que seamos felices y recordemos los buenos momentos que vivimos con él.

Sollozo con fuerza, mientras yo solo trataba de consolarlo, en verdad no podía creer que de la noche a la mañana, mi vida hubiera cambiado tanto, pero mamá tenía razón debía ser fuerte por Andrew, que lloraba con fuerza en mis brazos, pero llamaron a la puerta, así que me levante con mi hijo en brazos y abrí la puerta.

-Ren - frente a mí estaba un hombre como unos cinco años mayor a mí, cabello rubio y ojos cafés - lo siento tanto.

-Gracias - susurre haciéndome a un lado y dejando pasar a mi cuñado - ¿y Melanie?

-Paso a comprar galletas - acaricio el cabello de mi pequeño - ¿Cómo estás campeón?

Ante aquello soltó un sollozo más fuerte, Taylor que era el nombre de mi cuñado me dio una mirada de disculpa y camino hacia el estudio, Andrew se tranquilizo unos quince minutos después, en los cuales camine hacia el estudio.

Ese día fue uno de los más largos que había tenido, estuvimos en la embajada largo rato, solo para escuchar que en el helicóptero no había quedado nada, todo se había quemado y no había nada, aunque me dolía no tener una tumba a donde ir a llorar, en cierta forma me dio una esperanza, claro que enseguida fue rota por mi madre.

Esa noche llore y la que siguió, de hecho creo que aun sigo llorando en las noches, mi vida sin él no es igual, llevaba un mes desde esa horrible noticia, duele como el primer día, la herida no cierra, y comienzo a dudar que algún día lo haga. Me levante, camine hacia la recamara de mi hijo, y verlo dormir, es lo único que me ayuda a seguir adelante, sin él me habría dejado vencer, habría elegido la muerte.

Pero debo ser fuerte por Andrew, solo por él debo salir de esto, cerré la puerta despacio para no despertarlo, camine hacia la sala, lo mejor es alejarme de todo esto de alejarme de todo lo que me recuerda a él, en ese momento veo la fotografía de nuestra boda y recuerdo esa noche, en que me pidió matrimonio.

Es tarde, odio que ese idiota que tengo por jefe se crea que soy un tipo de máquina, como para darme tantos comerciales, de los cuáles solo llevo la mitad y el maldito los quiere para el fin de semana y es jueves, enserio que mi vida con esto de marketing no es muy bueno.

El estacionamiento esta vacío, bueno exagero hay dos carros más, ojala así estuviera en la mañana, pero claro que no siempre esta lleno de autos, y maldigo a Liliana por no despertarme, después de todo ella es la culpable de que yo me hubiera desvelado, pero claro ella si llego temprano a su convención.

Mi auto esta en el último piso, ya que llegue tarde, creo que debo comprar un nuevo despertador o cambiar de compañera de departamento, llevo miles de cosas en las manos, creo que esta noche no dormiré ni la de mañana tampoco, pero todo sea por el trabajo.

Por fin las puertas del elevador se abren, ese piso si esta vacío, odio que la iluminación no sea muy buena, pero creo que en ese momento odio todo, solté un suspiro, debo sonreír, después de todo dicen que al "Mal tiempo, darle buena cara"

En cuanto llego al auto, coloco todo encima del techo del auto, para poder sacar las llaves, pero veo que en el cofre hay una caja, un tanto confundida camino para ver que es, y veo que detrás hay una pancarta que dice "¿Te casas conmigo, Renata?

Ante eso siento los brazos de alguien rodear mi cintura, y las lágrimas bajan por mis mejillas, siento su cálido aliento en mi oreja.

-Abre la caja - conozco esa voz perfecto.

Hago lo que me pidió y un hermoso anillo, de oro blanco con un diamante en forma de estrella, es lo que se encuentra dentro de la caja.

-¿Acepta casarse conmigo, señorita Renata Geller? - me pregunto en un susurro.

-Sí - me abrace a él - la respuesta siempre ha sido sí.

En cuanto regreso a mi realidad, las lágrimas salen sin parar, no sé cuando el dolor se irá, pero sé que estar en esa casa es malo, porque todo esta lleno de él, cada espacio de la casa me recuerda algo de Patrick, lo mejor es irme de ese lugar, alejarme de todo aquello que me recuerda a mi marido.

-No te conviene estar aquí - ante la voz de mi madre, me seque las lágrimas para que no notará que lloraba - tu padre, piensa que lo mejor es que regreses a Massachusetts con nosotros y yo creo lo mismo.

-Creo que es lo mejor - susurre.

-Andrew estará mejor al igual que tú, - sentí sus brazos rodeándome - debes alejarte de todo lo que te recuerde a él, tienes que aprender a vivir sin él.

 padres de Renata

Bueno espero les guste el capitulo

Capitulo dedicado a:

Zhere StAr De Black

erika_cullen