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Sigues aquí — capítulo 8
Esto de encontrar trabajo no era muy fácil, pero eso no era lo peor, sino que Navidad estaba a la vuelta de la esquina, y sentía como todo parecía venirse abajo, al no tener a Pat aquí conmigo, pero iba a estar bien tenía que estarlo para Andrew, solo por él me mantenía con una sonrisa, aunque por dentro me estuviera desmoronando.
-Buenos días - ante aquella voz, levante la vista.
-Hola, Marian - salude con una media sonrisa.
-Richard, me hablo de que le has cancelado las dos últimas comidas - me reprocho.
-Lo siento - me disculpe - pero no puedo.
-¿Por qué no puedes? - se sentó frente a mí en la mesa.
-He tenido que buscar trabajo - me excuse.
-Llevas un mes aquí - me miro fríamente - ¿y no has podido, tener una comida, una cena o un desayuno con él? - ante eso baje la mirada a la lista de gastos que estaba haciendo - además, por lo que tu madre le ha dicho a la mía, es que Patrick te dejo muy bien económicamente - no conteste - y la verdad, no comprendo porque te ocultas de Richard.
-Acabo de perder a mi marido - sentí el nudo en mi garganta - lo que menos deseo, es estar con alguien que me lo recuerde tanto, como lo hace Richard - sentí las lágrimas rodar por mis mejillas - cada vez que lo veo, no evito pensar en Patrick, es como si con él tuviera a mi marido, y no es justo para él ni para mí - ella aun mantenía la vista clavada en mí - no quiero buscar en Richard a Pat, porque cuando me de cuenta que son diferentes me va a doler.
-¿Por qué no ves al Richard del que te enamoraste hace años? - sonreí amargamente.
-Porque no llevo ni dos meses viuda - ante aquella palabra, el nudo se hizo más fuerte - necesito sanar las heridas, antes de volver a tratar de estar en una relación, y lo que paso con Richie fue hace tanto.
-Lo sé - me tomo la mano - aun recuerdo esa Navidad, en que casi se matan.
-Jamás menciono lo que sentía por mí, - susurre
- bueno no, hasta que termine con Richard, durante el tiempo que salí con él, no dijo nada sobre sus sentimientos.
-Y aunque ese día te hubiera dicho, no lo habrías aceptado ¿cierto?- asentí débilmente - ya amabas a Richard.
Ante aquello, el recuerdo de esa noche llego.
No debía ser muy tarde, después de todo, los abuelos y mis tíos aun no llegaban, aunque esta Navidad iba a hacer diferente, por la simple y sencilla razón, de que había recibido uno de los mejores regalos, y aunque a muchos no les pareciera la gran cosa, para mi esa pulsera de oro, era lo más valioso que recibiría ese año.
Sonreí como tonta, de nuevo al leer la inscripción, que era una simple frase, que era "Eres mi sol", era simplemente perfecta, y más de quien me la había dado, que había sido de Richard.
-Quien te viera, diría que estás enamorada - ante la voz de Ryan, le mande una mirada ácida.
-¿No te han enseñado a tocar? - le espete.
-Bueno si la puerta estuviera cerrada, entonces lo haría - elevo los hombros - solo venía a informarte, que mis padres irán por los abuelos, y yo iré un rato a casa de Kevin.
No conteste, solo moví la cabeza a modo de afirmación, y de nuevo observe la pulsera, estaba idiotizada por ella, aunque en cierta forma era como tener algo de él, siempre conmigo. Y a pesar de que al principio no estaba muy segura de la relación, ahora con seis meses de noviazgo, amaba a Richard.
Escuche un ruido en la ventana, me levante un tanto contrariada, y en cuanto me asome, note a Pat en el jardín, me extraño un poco que estuviera ahí, pero decidí bajar y ver que quería, solo me puse una chamarra y baje corriendo las escaleras.
En cuanto llegue a su lado, note que llevaba una caja en las manos y en cuanto me tuvo enfrente me la dio.
-¿Qué es? - pregunte con una media sonrisa.
-Ábrelo y lo descubrirás - me susurro.
Ante eso abrí la caja, y me encontré con un pequeño oso blanco, con bufanda y un gorro de Navidad, me abracé a él.
-Es hermoso - le agradecí - en verdad, gracias.
-¿Cuál es mi regalo? - dijo divertido, mientras se separaba de mí.
-Pensaba dártelo mañana - comente, tomando su mano para entrar a la casa - pero ya que estás aquí, creo que es m…
-¿Qué diablos haces aquí? - ante la voz de Richard ambos nos detuvimos.
-Solo vine a entregarle mi regalo - Pat, elevo los hombros.
-No te quiero ver cerca de ella - en ese momento, sentí como me tomaba la mano, con la que sostenía la de Patrick - Renata es mi novia, y si tu te tardaste en pedírselo no es mi culpa.
-Yo no estoy, tratando de robarte a tu novia - le espeto - Tana es mi amiga, y por tal puedo darle un regalo si se me da la gana, además Renata no tiene tu nombre grabado en la frente, para que sea de tu propiedad, además de que no es un objeto, como para que la trates como tal.
-Es la última vez, que te quiero ver cerca de ella - le ordeno.
-No voy a dejar de estar con Renata - replico - y si tanto te molesta, pues te acostumbras.
-No te quiero volver a ver cerca de él - ante aquello arrugue la nariz.
-Por supuesto que no - respondí secamente - Pat, a sido mi amigo mucho antes de que saliéramos, y no sé que te molesta si también es tu amigo.
-No te das cuenta - gruño - él solo esta cerca de ti, porque quiere que te enamores de él, y me dejes a mí, no puedes ser tan ingenua.
-Richard - la voz de Pat sonaba fastidiada - en verdad, no voy a intentar nada con Renata, porque ya sale contigo, así que dejemos esto por la paz, y no hagamos que Tana pase una mala Noche Buena por nosotros.
-Por favor - le pedí - Te Amo, no tienes porque desconfiar de Pat y de mí.
-Muy bien - acepto con molestia - lo mejor, es que me vaya a casa y reflexione sobre todo esto - me beso suavemente - lamento el escándalo, pero Te Amo y no quiero perderte.
-*Y no lo harás - le aseguré
- así que ve a casa tranquilo.*
-Nos vemos - se despidió Pat con la mano - Feliz Navidad.
-Feliz Navidad - respondí, pero antes de que pudiera abrazarlo se fue.
-Creo, que yo también debo irme - Richie beso mi frente y después mis labios - nos vemos mañana, y Feliz Navidad, princesa.
-Feliz Navidad - lo abrace.
Y ahora iba a pasar Navidad, sin el amor de mi vida, ¿Por qué la vida era así? Patrick era el hombre de mi vida, y ahora ya no estaba aquí, esto no debía ser así, él debería de llegar con una enorme caja, para Andrew y un beso para mí, con tan solo tener sus brazos de nuevo rodeándome y diciéndome con esos hermosos ojos azules, que yo soy lo mejor para él.
-Creo que solo te hice llorar - comento Marian.
-No, me hiciste recordar a Pat - le sonreí débilmente - y te lo agradezco, porque solo así puedo soportar un día más.
-Ya verás que Andrew te ayudará a salir de esto
- me aseguro - y bueno, siempre vas a contar conmigo y lo sabes.
-Gracias - en ese momento escuche la puerta abrirse.
Así que me limpié los rastros de lágrimas tratando de aparentar que estaba bien, y cuando vi a mi pequeño correr hacía mí, supe que Marian tenía razón, mi pequeño era quien me iba a sacar de la depresión.
Capitulo dedicado a: yesica7448MaRu_PotterZhere StAr De Black****FELIZ NAVIDAD