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Historia 63177 — capítulo 1
Track 1**: Never tear us apart***(Nunca nos separarán)*
La conocí un día de febrero de 1951, cuando yo tenía diecinueve, en un bar de los suburbios de Nueva York. Recuerdo perfectamente su pelo castaño, atado en un apretado moño, sacudiéndose al ritmo del Rock & Roll. Sus brazos delgados se movían con agilidad. No dejó de sonreír en ningún solo movimiento.
Su pareja era un grandote intimidador, pero eso no me impidió atreverme, cuando ella fue a pedir un vaso de agua a la barra, a hablarle. El haber pertenecido al Servicio Militar me había hecho mucho más osado.
Lo más lógico era que la invitara a beber algo, mas decidí utilizar otra táctica.
― ¿Ese era tu novio? Porque me gustaría que bailaras la próxima pieza conmigo ―sus ojos, dos perlas azules y grandes, me observaron con sorpresa ―. Soy un buen bailarín ―añadí sonriéndole.
Suspiró y me hizo un exhaustivo examen visual, de cabeza a pies, antes de darme el visto bueno.
Su nombre era Susan y bailamos el resto de la noche, y de muchas otras más. Luego de un par de meses, ambos caímos rendidos al amor, encerrándonos en una burbuja de lujuria y pasión.
Noches enteras las pasábamos en el mismo bar en el que nos habíamos conocido, bailando, conversando y riendo. De vez en cuando nos escapábamos a un motel, o si teníamos padres ausentes en la casa, hacíamos el amor allí, traspasando límites desconocidos.
Éramos felices, nos reíamos de la desgracia, del odio. Nos amábamos. Nos prometimos el cielo y las estrellas, el infinito. Hicimos un juramento: estaríamos siempre juntos, nada nos separaría y que jamás nos casaríamos.
Queríamos quebrar todas las leyes: nuestro amor era único e infinito, demasiado incomparable era para corromperlo con un papel que dijera "casados".
Después de un año, nos independizamos y fuimos a vivir juntos, por novecientos noventaiocho días.
El 31 de octubre de 1955, me llamaron para ir a la guerra. Quise pensar en que ibaa haber una remota posibilidad de no asistir, de no participar, de quedarme con ella. Pues no tenía opción.
―Te amo.
―Yo también, lo sabes ―me contestó ella con lágrimas en los ojos, aquella vez que nos despedimos frente a la puerta ―. Vuelve luego.
Quise hacerlo, deseé regresar pronto. Pero el tiempo transcurría sin avisarme. Le mandé muchas cartas, de las que contestó la primera mitad.
Intenté no perder la esperanza. En cualquier caso, nos habíamos jurado amor eterno, ¿no?
Volví a Estados Unidos, y lo primero que hice, fue buscarla por cielo, mar y tierra. Y cuando la encontré…
―¿Sí? ―preguntó tras la mosquitera. Tras la malla no pude verla bien.
―Soy yo, Carl ―respondí con la voz seca.
Tras un grito ahogado, abrió la puerta y se lanzó abrazarme sin tapujos.
Sus ojos tenían surcos y su cabello era adornado por una que otra cana. Su expresión, dulce y atrevida, era la de siempre.
―No puedo creer que hayas vuelto ―comentó tomándome de la mano. Yo, por supuesto, esperaba un encuentro diferente. Quería besarla, continuar abrazándola. Quería fundirme con ella.
Más tarde, cuando me hizo entrar a la sala de su casa, supe por qué el recibimiento: estaba casada y tenía dos hermosas hijas; se parecían mucho a ella. Su esposo no se encontraba allí porque estaba trabajando. Apenas fue un mero consuelo su ausencia.
―Lindo anillo ―comenté cuando decidí irme, al cabo de media hora, en la que conversamos incómodamente, evadiendo a toda costa el pasado. Como si jamás hubiésemos estado juntos, como si siempre hubiésemos sido nada más que amigos. Los besos, las caricias y la cama eran parte de un pasado muy remoto.
―Sí ―contestó casi avergonzada ―. Las cosas cambian, ¿no? ―agregó con tristeza. Sé que estuvo a un pelo de llorar. A punto de disculparse.
Atiné a asentir sin decir más, no necesitaba explicaciones. Y me marché.
Yo no había cambiado. Y aún no lo hago, nunca lo hice. Más de setenta años, no me he casado, y apenas he tenido un par de novias que jamás han suplido su cuerpo, su alma.
La sigo esperando. Se supondría que nada nos separaría. Yo estaré para ella hasta el fin de mis días.
Mientras hago la cuenta regresiva, entrego una pequeña nueva historia original. Dedicada a todos los que me leen :).
Dato: es la guerra de la de Vietman, que comenzó el 1 de noviembre de 1955 y terminó el 15 de mayo de 1975.