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Historia 63177 — capítulo 2

Track 2**: Don't be cruel***(No seas cruel)*

Sonó el teléfono por décima vez. Eran cerca de las doce y Paula trataba de dormir en todas las posiciones existentes. Afuera del departamento, la calle parecía estar sufriendo un terremoto por los ruidosos motores de los automóviles que transitaban por Santiago de Chile.

Se sentó en la cama, sudando y temblando, y dejó que el teléfono parara de sonar. Tenía los ojos anegados de lágrimas y su respiración avanzaba agitada. La cabeza le bombeaba.

El teléfono calló y Paula aguardó. Sabía que iba a volver a sonar, sólo era cuestión de segundos.

Y así fue.

Ya harta, invadida por la ira, descolgó el auricular y contestó.

― ¿Quién habla? ―gruñó a sabiendas quien estaba al otro lado de la línea.

―Roberto. Necesito hablar contigo…

― ¿Puedes dejar de llamarme, maldita sea? ―espetó, con el corazón saliéndosele del pecho.

―Lo siento, pero tienes que escucharme ―insistió el hombre.

―Es que no quiero escucharte, te he oído demasiado, no quiero que me llames más, te lo suplico, déjame en paz ―rogó con nuevas lágrimas aflorando de sus ojos ―. No me llames más por favor…

―Pero te amo, sabes que te amo, no puedes dejar esta relación así.

― ¿Amarme? ¿Cómo vas a amarme? ¿"Relación"? ¡No tenemos ninguna relación, por Dios! No puedes amarme…

― ¿Por qué no? Eres la mejor mujer que he conocido en toda mi vida.

―¡Escúchate a ti mismo! ¡Para de decir estupideces! Hablamos durante tres horas en una disco hace un mes, no puedes decir que soy la mejor mujer que has conocido en tu vida. ¡Deja de llamarme! No me interesas, olvídame, sácame de tu cabeza, imbécil.

―No me trates así, no te pongas cruel, sólo dame una oportunidad de que nos veamos, o al menos contéstame el teléfono las veces que te llame…

―Roberto, cállate por favor y escúchame: no me gustas, no me interesas, no quiero volver a saber de ti.

―Paulita, dame una oportunidad…

―No, no, te voy a cortar, no vuelvas a llamar, no contestaré.

Y colgó. Lamentablemente, Paula no podía descolgar el teléfono porque podían llamarla del hospital en donde se hallaba su padre internado. Y no tenía celular como medio de comunicación alternativo, no le gustaban.

Presintió lo que sucedería:

El teléfono sonó durante toda la noche. Se fue a la sala a dormir, dejando el teléfono bajo un montón de almohadones para no escucharlo más, o al menos tan fuerte.

Su vida se vio arruinada por los siguientes dos días, y no pensaba suicidarse por un idiota obsesivo. Pero sí tenía miedo, así que realizó cambios radicales: se cambió de nombre, buscó un departamento en otro lugar y se compró un celular.

Sin embargo, desde ese entonces, que no pudo volver a ser la misma. Temía de los hombres, y juraba que en cualquier momento terminaría muerta en su habitación.

Agradezco y contesto comentarios :D