Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 63203 · de

Historia 63203 — capítulo 2

Domingo. Pre- calentamiento y pre- calentados

Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac.

Hermione miraba el reloj y se mordía las uñas compulsivamente.

Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac

Harry echaba miradas de vez en cuando hacia su reloj de pulsera, aunque fingía estar muy interesado en los deberes de transfiguración que estaba realizando.

Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac

Parvati Patil, sentada también en la sala común de Gryffindor, simulaba estar muy interesada en una de las encuestas de la revista Corazón de Bruja: ¿Tienes corazón de bruja? ¿Eres una profetisa? ¿O eres una quisquillosa? ¡Descúbrelo!

Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac

Lavender Brown echaba ojeadas a la encuesta de su amiga, pero veía cómo ésta no atinaba ni en una de las casillas. En lugar de eso, su pluma marcaba erróneamente los bordes de la página.

Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac

Neville Longbottom aparentaba estar buscando una fórmula para una de las pociones de Snape, pero no dejaba de mirar hacia la ventana.

Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac

Ginny Weasley fantaseaba con besar a Michael Corner en su prueba, aunque los demás la creían muy concentrada en un pergamino para Herbología.

Y… Ronald Weasley…. Bueno… Ron simplemente estaba tumbado en una butaca, chupando ingenuamente una pluma de dulce de Honeydukes .

-¡Venga! ¡Vamos a seguir fingiendo todos que estamos tranquilos! ¡Esto es patético! -estalló Hermione, cansada de destrozarse las uñas. El resto del grupo se la quedó mirando.

-Pues, hija, como no pretendas que hagamos terapia de grupo… No sé...-dijo Parvati.

-No os vendría nada mal a todos -afirmó Ron distraído, ahora chupeteando la pluma de dulce de manera bastante obscena. Entonces, todas las cabezas se giraron en dirección a Ron. -¿Qué? ¿Qué he dicho ahora? -preguntó, mirando especialmente a Hermione.

-¿Y tú por qué diablos estás tan tranquilo? -inquirió la morena, con sospecha.

-No lo sé… pero estoy relajado…-dijo el pelirrojo tan campante.

-Claro, como Fred y George organizan el juego…-ironizó Parvati, estrujando la revista.

-¡Un momento! Yo también soy su hermana y sí que estoy nerviosa -confesó Ginny, -así que eso no es una excusa…

-Oye, Ron… ¿Hay algo que quieras compartir con los demás? -preguntó Harry, alzando una ceja.

-Sí, Ron, ¿dónde está el gato encerrado? -preguntó Lavender considerándose muy lista, como si acabara de descubrir un fraude.

-¡Ronald Weasley! ¡Tú sabes algo de las pruebas! -afirmó Ginny, sulfurada.

Al oír esto, el resto se puso en pie de golpe, clavando la mirada en el pelirrojo.

-No… no… yo, yo sólo…-tartamudeó Ron, que también se había levantado y ahora estaba retrocediendo para alejarse del grupo.

-Ron, ya estás cantando -dijo Harry, con tono imperativo, golpeando su varita en una mano como si fuera a flagelarle.

-¡Ésta no te la perdono, Ronal Weasley! -le dijo su hermana.

-¡Eres un cretino! -reaccionó Hermione, con los ojos inyectados en sangre.

-Qué falso eres Ronald… -le acusó Parvati.

-Mentiroso… -la apoyó su amiga Lavender

-¡E… E…Eso! -titubeó Neville alzando su dedo índice porque no sabía a qué insulto unirse.

Pero de pronto Ron, que realmente se había asustado, se quedó clavado en el suelo, proyectó sus brazos al frente para que éstos hicieran de barrera contra las fieras y exclamó:

-¡Oíd! ¡Esto es ridículo! ¡Yo sé tanto como todos vosotros! -la voz le había salido firme, sin ningún tipo de duda.

-¡Eso no se lo traga nadie, Ron! -respondió una iracunda Hermione, agitando su varita.

-¡Pues es verdad! -El pelirrojo dijo esto con tanta sinceridad y frustración en sus ojos que sus amigos, que ya estaban casi abalanzándose sobre él, vacilaron y le dejaron hablar. -Vamos, chicos, tenéis que creerme. Estoy tranquilo porque son mis hermanos. Conozco a Fred y a George… Seguro que lo de ayer era cerveza de mantequilla. Siempre están con sus bromas ¡Nah! ¡Que no va a pasar nada malo! ¡Relajaos! -dijo, haciendo un gesto con la mano.

-Oye, Justin.

-Dime Hannah.

-¿Crees que lo de ayer era realmente una poción mágica? -la rubia estaba mirando hacia la ventana nerviosamente.

-¡Qué va! ¡Si eso de poción unigrupus no se lo traga nadie!

-Entonces, ¿para qué nos la hicieron tomar?

-Hannah, querida, a veces pareces un poco… -( subnormal) , pensó Justin, sin llegar a decirlo -…adormilada… ¿Pues para qué va a ser, encanto? ¡Para meternos miedo! ¡Para que lo hagamos!

-Aaaaaaaah. ¿Hacer qué?

Pero Justin no contestó. Sólo meneó la cabeza de lado a lado y Hannah Abbot, todavía con la boca abierta, se volvió a sentar en el sillón que había al lado de la ventana y se quedó mirando al horizonte.

-¿Qué? ¿Ya habéis mandado la lechuza a los perdedores esos? -preguntó Draco Malfoy.

-Sí, Draco -respondieron Crabbe y Goyle al unísono, como cadetes que saludan a su coronel.

-Yo también -afirmó Pansy, a quien nadie había llamado a aquel entierro.

-¿Y qué habéis elegido?

-Beso -dijo Goyle

-¿Tú beso? -preguntó Crabbe, imaginándose cómo quedaría Goyle con los ojos cerrados y besando a alguien.

-¡Sí! ¿Qué? Es… romántico -respondió Goyle, suspirando.

-Yo también he elegido beso -dijo Pansy.

-¿Tú también? -preguntó Goyle, con la baba colgando.

-Sí, me apetecía ¿pasa algo? -respondió Pansy cortante.

-Eso es… tierno…-resumió Crabbe.

-¿Pero qué os pasa a todos vosotros, imbéciles? -inquirió Draco, tras haber escuchado lo suficiente aquel discurso de lerdos. -¡Estoy rodeado de una panda de mariposas ! ¿Y vosotros sois Slytherin? ¡Tú…! -aseguró, señalando a Pansy- porque eres una chica… ¡Pero vosotros dos parecéis dos brujas de guardería! -y dicho esto, un Draco sulfurado se puso la capa alrededor de la espalda y se encaminó hacia su habitación. Necesitaba aire.

-¿Por qué tardan tanto? -refunfuñó Marietta.

-No sé, lo estarán preparando todo- comentó Roger Davis con lógica.

-¿Conociendo a los Weasley? ¡Ja! Esto lo tienen preparado desde hace meses -dijo una chica con aire oriental.

-Sí, Cho, yo estoy contigo -asintió Michael Corner, que se acababa de acercar hasta la chimenea, alrededor de la cual estaban cuchicheando los participantes de Ravenclaw.

De pronto, Padma Patil y Terry Boot, que habían estado en la biblioteca tragando libros, entraron en la sala corriendo, abrieron la puerta de golpe y casi sin respiración Padma preguntó:

-¿Han llegado ya? -Al ver que ninguno contestaba y que la única respuesta a aquella pregunta fueron las caras de preocupación de todos, la gemela de Parvati dijo sin aliento: -Vale… (suspiro)… captado -y tanto ella como Terry hicieron ademán de sentarse con el grupo, a esperar.

Pero no tuvieron tiempo porque fue entonces cuando una lechuza que parecía llevar un reactor en el culo se estrelló contra uno de los cristales de la sala común de Ravenclaw:

-¡Demonios! ¡Espero que esté viva!- exclamó Roger Davis, saliendo disparado hacia la ventana.

-¡Qué más da! ¡Tú agarra el mensaje, Davis! -le gritó Cho Chang con el tono que emplearía para disputar un partido de Quidditch.

Curiosamente, aquel pergamino iba dirigido hacia la buscadora de Ravenclaw.

-¡Es para ti, Cho! -le dijo el capitán de su equipo, mientras intentaba desenganchar algo de la pata de la lechuza. -Venía con esto.

Roger Davis le dio una caja achatada y marrón a Cho, a la cual estaba pegado un mensaje.

-Bueno… ya veo que has elegido consecuencia -le susurró Davis mirando fijamente la caja, -una lástima… yo esperaba que nos pusieran juntos y me dieras un besito…-coqueteó con ella jugador de Quidditch.

Pero Cho Chang ya no oía lo que decía. La muchacha se fue hasta un escritorio de la sala, se sentó y abrió primero la caja, haciendo caso omiso al pergamino. De ella sacó una especie de ropaje extraño que no conocía.

-¿Pero qué cuernos es esto? -dijo en voz alta.

-¿Va todo bien? ¿Qué es? ¿Qué te ha tocado? -curioseó Padma, cual abejorro zumbón, como si estuvieran en una tómbola. Pero la morena no le hizo caso.

En su lugar, para encontrar la clave del misterio, desenrolló el pergamino pegado a la caja:

Estimada y excitante Cho Chang:

Has elegido la consecuencia ¡Felicidades! Creemos que tú eres la persona indicada para llevar a cabo una tarea que las féminas han desempeñado durante milenios. Por eso te proponemos que mañana -es algo que las chicas muggles hacen en muchos países, así que sólo tienes que -Deberás hacerlo a la hora de la comida. No nos falles, no nos decepciones. Aunque sabemos que no lo harás.

¡Que la magia te acompañe!

El C.O.J.E.M ( C omité O rganizador de J uegos (no) E xclusivamente M uggles)

Este mensaje serás incapaz de comunicárselo a tus demás compañeros. Inténtalo si quieres, pero no lo conseguirás.

Cho se puso morada al leerlo. Padma Patil, que todavía estaba esperando su lechuza, se acercó aún más a ella y le preguntó:

-¿Pero tan malo es?

Lechucería. 9.55 p.m.:

A los lentos Weasley:

¿Qué pasa con esa lechuza? ¿La has mandado a la aduana o qué? Son las diez de la noche y mañana tengo que levantarme muy temprano.

¡Mandad ya las dichosas instrucciones!

Con cariño,

Luna Lovegood

-¡Qué violenta es esta mujer!

-Violenta no, Lunática… ¡Venga, espabila! ¡Agarra a esa lechuza o no vamos a acabar en toda la noche!- le ordenó George a Fred, tan pronto éste se leyó el pergamino de Luna.

Los dos gemelos Weasley se encontraban en la lechucería y continuaban mandando mensajes a todos los jugadores, aunque todavía no habían acabado. Uno de ellos llamó especialmente la atención de los gemelos:

-No puedo esperar a que el pequeñín lea esto -comentó Fred a su hermano, mientras ajustaba un mensaje a la pata de una lechuza blanca.

-Y yo no puedo esperar a que mamá lo vea -se mofó George maliciosamente, dibujando también una sonrisilla en la cara de su hermano.

-¡Me cago en 旅行女性読書!

-¿Qué?- preguntó Hermione al ver que Ron había leído el mensaje que Pidgeon le había traído y se estaba poniendo púrpura.

-¿Qué pasa?- se interesó Harry.

Todos hicieron corro a Ron.

-¡Esos bastardos! ¡Pues no pienso hacerlo! ¡Ni hablar!

-¡Ron! ¿Qué te han puesto? -reclamó Ginny.

-Léelo tú misma -dijo, pasándole el pergamino a su hermana. -¡Me van a oír! -comentó el pelirrojo sulfurado, -¿Recuerdas cuando te dije que eran hijos del butanero? ¡Pues ahora ya lo sabemos! ¡Esos hijos de la gran 旅行女性読書!

-Léelo tú, yo no puedo. Me aparece en blanco -se rindió Ginny, pasándole el pergamino de vuelta a su hermano.

-¿Qué es lo que quieren que hagas, Ron? -preguntó, el apacible y tímido Neville.

-¡PUES QUIEREN QUE (…)!

Pero los labios de Ron se inmovilizaron, haciendo que pareciera un burro comiendo heno. No era capaz de articular palabra.

-¡ELLOS PRETENDEN QUE YO (…)! -seguía intentándolo, con su cara cada vez más colorada. Cuanto más intentaba explicarlo, cuanta más furia ponía en el asunto, más horripilantes eran las muecas que gesticulaba el varón de los Weasley.

-Conque… cerveza de mantequilla, ¿eh? Conque no iba a funcionar la poción ¿eh? Muy astuto, Ron, muy astuto -le dijo, sarcásticamente Ginny dándole cuatro golpecitos en la espalda. Luego se dejó caer en un sofá, derrotada e imaginando lo peor, para aguardar allí su pergamino.

En otro extremo de la sala dos amigas se miraban horrorizadas:

-Te… tengo miedo, Parv…

-Yo también, Lav…

Desestimado Draco:

Has elegido la consecuencia. Nos cautiva que te hayas hecho el valiente, aunque ya nos lo esperábamos. Pero ya que has decidido participar en el juego, seremos benevolentes y te propondremos un reto que te viene como anillo al dedo...

Durante todo el día de mañana vas a ser la persona más honorable de este mundo. Sólo dirás la verdad y nada más que la verdad. Serás honesto con todos. Es más, amablemente les dirás a las personas que te cruces lo que realmente opinas de ellas. ¡Anímate, hombre! Ahora que ya eres "Mister Hijo de la gran…. bruja", a lo mejor consigues ganar también el título de "Mister Sinceridad". Nosotros casi te recomendamos que te encierres en tu habitación. Sólo que no podrás ¡Qué lástima! Pero mañana estamos seguros de que será un auténtico placer encontrarnos contigo, Draco el honesto.

Atentamente,

El C.O.J.E.M ( C omité O rganizador de J uegos (no) E xclusivamente M uggles)

Este mensaje serás incapaz de comunicárselo a tus demás compañeros. Inténtalo si quieres, pero no lo conseguirás

-¡JA! -se burló Draco. -Pobres ilusos, si creen que voy a hacer esta estupidez… Estos retrasados pretenden que ( … )

-¿Que qué? -preguntó Pansy Parkinson a Draco Malfoy.

-Quieren que (…)

-¿Es que no piensas acabar la frase? -se exasperó Pansy.

-¡Sí, espera! Ahora te lo cuento…

Draco se giró en redondo y empezó a agarrarse la lengua con el dedo índice y el pulgar, como ajustándosela o intentando reanimarla.

-Ya…ya está. Los idiotas Weasley me han retado a que (…)

-¿QUÉ? -se desesperaron también Goyle y Crabbe.

-¡No puedo acabar la puñetera frase! ¿Vale? ¡Dejadme en paz! -dijo el rubio, tirándose en un sillón verde de la sala común de Slytherin. -Quiero estar solo… -les advirtió, casi con lágrimas en los ojos.

-Pero cariñín…-insistió Pansy Parkinson.

-¡Aire! -ordenó el rubio, apuntando a la dirección contraria con su dedo índice.

Cuando los tres Slytherin se estaban alejando, Crabbe le preguntó a Goyle:

-¿Entonces esa poción realmente funciona?

Pero Goyle simplemente se encogió de hombros.

¿Realmente funcionaba?

Sí… y no sabéis cuánto…

-¡NOOOOOOO! -gritó Marietta en la sala común de Ravenclaw al desdoblar su pergamino.

-¡Ah, no, ni hablar! -se escuchó a Ginny quejarse en la sala común de Gryffindor.

-¿Están locos? -se preguntó a sí misma Hannah Abbot junto al fuego de la chimenea de Hufflepuff.

-¡Síiíííí! ¡Yujuuuu! -exclamaron Goyle y Crabbe emocionados, cerrando el puño en señal de victoria y reposando más tranquilos en los sillones de Slytherin.

Todas las lechuzas habían llegado ya a sus destinatarios. Fred y George, todavía en la lechucería, se estrecharon las manos, sonrieron y se encaminaron hasta la torre de Gryffindor, dispuestos a premiarse con un largo (larguísimo) descanso aquella noche.