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Historia 63203 — capítulo 4

-Otra apasionante clase con esta rana…

-¡Señor Malfoy! ¿Desea hacernos partícipes de sus comentarios? -preguntó Umbridge, cerrando el libro, con su timbre de voz estresante.

-En realidad no…-respondió el rubio algo confundido, desde las primeras filas de la clase.

-Estoy segura de que tiene algo que decir a los demás -le sugirió la profesora Umbridge, frotando los anillos de su mano derecha contra su todavía manchada chaqueta rosa.

-No, de verdad… yo…-dijo Draco, tartamudeando.

-¡No me haga perder más tiempo, Malfoy! -se desquició Umbridge rápidamente, aunque en unos segundos volvió a su estatus original de cortesía ficticia. -Ejem-carraspeó y con su falsa cordialidad continuó:

-Querido, ¿por qué no comenta con nosotros lo que estaba pensando?

¡Zas! La petición mágica: ¿qué era lo que Draco Malfoy estaba pensando?

El estudiante de Slytherin sintió una presión inusual en su bajo vientre. Tenía que decir algo. Intentaba controlarse, pero no había manera. Era como si sus labios se movieran solos. Estaba tratando de contenerse, pero entonces la presión en su barriga alcanzó niveles críticos y Malfoy comenzó a sentir la misma sensación que tendría alguien que se hubiera tomado un laxante de efecto instantáneo. Esa premura de quien tiene una cita ineludible con Mister W.C.

Tenía que hablar. Tenía que hablar…Tenía que…

-¡Esta clase es una mieeeeeeeeeeeeeeeeeeerda! -dijo con todas sus fuerzas, respirando profundamente al haberse deshecho de la carga. -¡UF! ¡Dios! ¡Qué gusto!- suspiró el rubiales, sacando de su túnica un pañuelo de puntillas y secándose con delicadeza extrema las gruesas gotas de sudor que rodaban por su pálida frente.

-¿Pero sabe qué es lo más curioso? -continuó el ya imparable Malfoy. -Es tan asquerosamente aburrida como la del profesor Binns, que es tan idiota que todavía no se ha dado cuenta de que está muerto… Pero usted está viva… aunque con esa cara de sapo destripado casi lo pondría en duda...

Presas de aquellos comentarios, los demás sólo fueron capaces de guardar silencio y de mirar a Malfoy con ojos desorbitados.

Umbridge se puso del color de su chaqueta.

Aunque no podía negar que estaba aliviado por haberlo dicho, Malfoy dibujó en su cara una sonrisita inocentona, casi idiota, pensando que a lo mejor así se salvaría del castigo. Luego entrelazó las manos y empezó a mover sus pulgares en círculos.

-¿Desea añadir algo? -preguntó retóricamente Umbridge entre dientes, plenamente convencida de que el muchacho no se atrevería a decir ni una insolencia más.

-No, gracias, por ahora eso es todo -respondió el rubio. Pero acto seguido comenzó a tirar de la chaqueta de su amigo Crabbe y le dijo en voz perfectamente audible, señalando con el dedo:

-Tiene una mierdecilla en la chaqueta, ¿te has fijado?

-Señor… MALFOY… -dijo Umbridge, cubriendo de perdigones de saliva a los alumnos que tenía delante, provocando que éstos se cubrieran el rostro con sus manos para taparse de aquella lluvia de babas.

Umbridge estaba lívida, se controló como pudo, respiró hondo y le dijo a su alumno:

-Le recomiendo que salga de esta clase ahora mismo y vaya a ver al profesor Snape…

Draco Malfoy se alzó en toda su estatura y se dirigió hacia la puerta. Caminaba despacio, dejándose ver por las filas, con la cabeza tan alta como un modelo de pasarela. Pero de pronto Hermione, que estaba sentada en uno de los pupitres que limitaban con el pasillo, le pegó un tremendo pellizco en su nalga derecha:

-¡HEY! -protestó el rubio volviendo sus ojos grises hacia su trasero, -¡Granger!... Pero…¿tú? ¿Qué…?

Ron, descompuesto ante aquella visión, le reprochó por lo bajo a la morena:

-¿No decías que sólo lo hacías cuando estabas de pie?

-Pero es que lo tenía tan cerca que… no sé qué me ha entrado…

Pero a Ron no le valía esa disculpa y seguía insistiendo:

-¿Y por qué Malfoy? -dijo el pelirrojo haciendo pucheros, intentando pegar sus posaderas cada vez más a las caderas de la chica para ver si ésta también sentía ese impulso con él.

-Ron… ¿no ves que yo no controlo…

-¡Señorita Granger! -la interrumpió Umbridge, que los había cazado hablando. -Quizá quiera unirse al señor Malfoy y ausentarse también de la clase.

-No… pero yo…

-Salga de clase, muchacha impertinente…

Hermione, resignada, se levantó y siguió los pasos de Draco, intentando mirar hacia todos lados menos a su posadera. "No mires, no mires, no mires…" Pensaba la morena, pero sus ojos se clavaron en el redondo trasero de Malfoy y comenzaron a bailar al mismo ritmo que marcaban las nalgas del rubio al caminar.

Una vez fuera, el chico se apartó un poco de ella. Hermione comenzó a preguntarse qué encerraba el comportamiento tan extraño de Draco y entonces unió cabos. Intuyendo la prueba a la que debía someterse el rubio, intentó sacar ventaja de esta situación y presa de un arranque de lujuria incontrolable le dijo:

-¿Qué pasa, Malfoy? ¿Es que no te ha gustado?

De nuevo aquella sensación en el bajo vientre.

-Vamos, acércate… si lo estás deseando- le animó Hermione. -¿O es que crees que no soy atractiva? ¿Las Sangre Sucia no tenemos derecho a tocarte el culo?

Hermione se iba acercando cada vez más a él. Draco se había pegado contra una pared e intentaba con todas sus fuerzas morderse la lengua. Se estaba poniendo morado. Hermione no dejaba de acosarle para que confesara. Draco, que deseaba soltar hiel por la boca, apenas babeaba y hacía intentos inhumanos por mantener sus labios sellados porque sabía que si los abría cometería el mayor error de su vida.

La morena contraatacó de nuevo:

-¿Entonces te ha gustado o no? -le preguntó, a escasos centímetros de él. La morena se lo estaba pasando tan bien que hasta estaba empezando a amar aquel juego. -Vaaaaaamos… confieeesa. Sabes que lo estás deseando…-le susurró melosa, cual gatita en celo.

Esto fue demasiado para él.

-…sííííííí…-dijo tímidamente, estreñido, contraído, con gotas de sudor asomándose por su frente debido al intento de contener las imposiciones de la poción mágica.

-Ya me parecía… -y dicho esto Hermione se dejó llevar y le regaló otro pellizco que hizo que Draco diera un respingo. Después, la morena se giró y salió en dirección contraria, con una sonrisa maligna en los labios.

Clase de Herbología. Una lechuza mareada aterrizó en las manos de Sprout delante de toda la clase. En ellas depositó un pergamino que decía:

A la lechuguita de Hufflepuff

La vergonzosa profesora Sprout se puso colorada, esbozó una sonrisa y sacó la lengua al mismo tiempo que intentaba desenrollar aquel mensaje, cuando todavía no había concluido la clase.

Mi preciosa Pomona:

Durante todos estos años, he sido fiel testigo de tu belleza natural. Ya ha pasado mucho tiempo desde que te conocí, pero yo no he conseguido olvidarte. Día tras día, asisto a tus clases con el corazón tan arrugado como una pequeña mandrágora. Te observo en el invernadero. Veo cómo crecen tus… bulbos, cómo cuidas de tus esquejes y los guías hasta que crezcan y alcancen la madurez.

Pomona: yo soy uno de esos esquejes. Y ahora quiero ser parte de tu jardín para poder regar con mi manguera tu selvático césped.

Prometo ser un buen jardinero y trabajar contigo, mano a mano, bulbo a bulbo. Puedo llevarte al huerto y plantar todas las semillas que quieras ¡Así tendremos una gran plantación!

Reúnete conmigo a medianoche, amor mío, te estaré esperando en la puerta de tu despacho.

Firmado,

Tu verde brócoli

Severus Snape, que acababa de terminar una clase con los de cuarto año, se encontraba ahora en su despacho con un tremendo ataque de ansiedad.

En un libro buscaba desesperado alguna poción que remediara sus desvelos ¡Hermione Granger le había tocado el culo! ¡Una Gryffindor! ¡Una Sangre Sucia! ¡Qué humillación! (pensaba) Pero la verdad era que el pobre profesor de Pociones no era capaz de sacárselo de la cabeza. Se estaba negando a sí mismo que aquello le había gustado sobremanera. Alguien lo deseaba. Alguien se había dado cuenta de su innato sex appeal ¡Por fin! ¡Después de tantos años a la sombra de sus mazmorras! Había sido demasiado tiempo de encierro en aquellas túnicas de cura y ahora se abría una nueva esperanza, un nuevo rayo de vida en la triste existencia del profesor de Pociones.

Y como Severus estaba desacostumbrado a esta sensación, se encontraba un tanto inquieto, sobre todo al saber que diez minutos más tarde tendría que impartir otra clase de Pociones y se encontraría frente a frente con la Gryffindor.

Toc, toc, toc.

Alguien llamó a la puerta.

Dos gotas de sudor se asomaron a la frente de Snape ¿Y si fuera ella?

Snape salió disparado hacia uno de los armarios de su oficina, lo abrió, rebuscó en el fondo y encontró lo que estaba buscando: Eau de Troll (una esencia de colonia que no había sido usada desde 1920, cuando la Revolución de los enanos). El profesor de Pociones hizo "flis, flis" sobre su cuello, carraspeó y respondió a la llamada con un tono de voz que era una mezcla de esperanza y miedo:

-A… adelanTE (en la última sílaba había conseguido recuperar su tono tenebroso).

-Profesor Snape…-Draco Malfoy asomósu rubiacabeza por el hueco de la puerta entreabierta.

-¡Ah! Señor Malfoy… es usted. Pase…-dijo Snape, desinflándose como un globo.

-¿Esperaba a alguien? -preguntó el rubio extrañado, consciente de la improbabilidad de que alguien visitara a Snape en su oficina o en cualquier parte…

-¿Acaso es de su incumbencia? -contestó cortante el profesor, recuperando su carisma habitual. -¿No debería estar usted en clase?

Draco Malfoy, cuyas fosas nasales empezaron a aletear, preguntó mirando hacia el techo:

-¿No nota usted un olor muy extraño? Como si alguien estuviera quemando a un troll vivo…

-No sé de qué me está hablando. Yo no he notado nada -dijo, cortante, Snape. -Le he hecho una pregunta: ¿Por qué no está en clase de Defensa Contra las Artes Oscuras? -la pregunta la acompañó con unos descarados movimientos de su mano que tenían por objeto remover el aire enrarecido que había dejado el perfume.

-Umbridge me ha echado… Por decirle la verdad…

-¿Decirle la verdad?

-Sí, ella me preguntó qué estaba pensando y se lo dije.

-Ya veo… ¿y qué más? -dijo Snape,con total falta de interés hacia los detalles de la historia.

-Y luego Hermione Granger me ha tocado el culo y a ella también la ha echado de clase…

-¿A usted también le ha… -Snape estuvo a punto de decirlo, pero se dio cuenta en el último momento-…echado de clase, entonces? -finalizó la frase, bajando el tono.

-Sí, ya le he dicho que sí. A mí me ha echado primero y luego a ella, por tocarme el culo.

-Creo que eso suman diez puntos menos para Gryffindor -y con un movimiento de su varita hizo que el contador de puntos de la casa bajara.

-¿Y qué hay de mí? ¿No va a quitarme puntos? -le rogó Draco, aunque acto seguido empezó a darse golpes de auto-castigo en la sien.

-¿Se encuentra bien? -preguntó Snape, extrañado, mirando fijamente a su alumno. -Ya que lo señala… quizá haya que quitar también cinco a Slytherin…

-¡Pero eso no es justo! ¡Que sean diez como a ella! -suplicó Draco, incapaz de controlar su verborrea.

El profesor Snape, muy extrañado por el comportamiento de su alumno, agitó la varita para complacerle (no sin estar fastidiado) y le pidió a Draco que se marchara.

Estaba muy consternado por todo lo que acababa de pasar.

Snape llegó entonces a la conclusión de que Hermione Granger era una…ejem… alumna que estaba deseando meterse en problemas. Preso de la ira, Snape agarró papel y pluma y empezó a escribir.

Grimmauld Place. 11:45 de la mañana.

-¡Profesor Dumbledore! ¡Una lechuza ha cruzado la línea de seguridad!

-¿Sabemos de quién es, Remus? -preguntó con cierta inquietud Dumbledore, mesándose la barba con una mano y ajustándose sus gafas de media luna con la otra.

-No tiene firma, pero la lechuza tiene un lazo rojo en la pata…

-Así que es urgente…-dedujo el director del colegio Hogwarts. -Dámela, la leeré ahora mismo. Puede que contenga información de suma importancia.

Lupin le tendió el pergamino al profesor Dumbledore, el cual lo abrió con sumo cuidado y comenzó a leer con calma.

Estimado director del colegio Hogwarts:

Su eminencia ya sabe que yo haría cualquier cosa por usted. Pero esto no hay quien lo soporte. He sido sometido a la mayor de las torturas que un ser humano como yo puede aguantar. Sabe usted que mi lealtad hacia su causa es total, pero Severus Snape también tiene un límite.

El caso es que esta mañana su… esplendorosa estudiante de la casa Gryffindor (Ya-sabe-usted-de-quién-estamos-hablando) ¡me ha tocado el culo con todo descaro!

La…. susodicha, no contenta con la burla, no sólo no me ha pedido perdón, sino que además me ha dado los buenos días.

Sé que usted comprenderá mi frustración ¡Yo no he pasado tantos años sin lavarme el pelo para que ahora suceda esto! Pensaba que era evidente por qué vivo en las mazmorras y llevo una sotana de cura, pero se ve que ahora hay a los jóvenes les da morbo cualquier cosa.

Con todos mis respetos: así no hay quién pueda trabajar.

¡O me suben el sueldo o dimito!

Atentamente,

Severus Snape

-¿Sabes? Creo que cada vez lo haces mejor. Aunque la parte derecha la tienes un poco abandonada… La izquierda se está viciando…

-Ron, ¿puedes dejar de pegarte a mí durante un rato? -le preguntó Hermione, cansada de manosear el culo de su amigo. -¡Me sé tus nalgas de memoria, tanto la derecha como la izquierda!

-¡Aún encima que lo hago por tu bien! -se quejó el pelirrojo, todavía pegado a la morena, -Te estoy prestando una parte de mi cuerpo SÓLO para que no tengas que pasar por situaciones tan incómodas como la de antes ¡Nunca se sabe quién puede aparecer!

De pronto, los tres amigos percibieron cómo Flitwick los pasaba de largo. El trío dirigió su mirada al suelo y saludó con una mano.

-¿Lo ves? Le llegas a dar una palmada y lo matas. Su cuerpo no está preparado para recibir esos sobresaltos- le dijo Ron, sonriendo.

De pronto, los tres amigos vieron a lo lejos un grupo de gente apelotonada. Parecían estar pasándolo muy bien porque ninguno dejaba de reírse.

-¿Qué será eso? -preguntó Harry, que aún estaba pegado a los ventanales, intentando mantener una línea de seguridad entre Hermione y él.

-No sé, pero me suena a jugarreta de Fred y George ¿vamos? -propuso Hermione.

-Sí… Acerquémonos. Oye… pero por seguridad tú quédate a mi lado, ¿si? -le sugirió Ron a su amiga, mientras ella rodaba los ojos con desesperación.

Una bandada de estudiantes de Hogwarts se había congregado enfrente de una chica rubia, de ojos azules, que estaba detrás de un mostrador, lanzando un discurso. Algunos de ellos llevaban chapas luminosas:

-¡Atención, atención! -gritaba Luna Lovegood. -Sólo tres sikles, señores, tres sikles y conseguirán esta magnífica chapa.

Harry se abrió paso entre todas aquellas personas, llegó hasta una bolsa que yacía sobre la mesa y agarró una de las chapas luminosas.

"Luna Lovegood es una quisquillosa"

Pudo leer en ella. Cada cinco segundos, la chapa cambiaba de mensaje y de color:

"Yo veo a los muertos y también a los thestrals"

Harry se quedó mirando todos mensajes, con la barbilla colgando:

"Yo love Luna"

"¡Orgullosa de ser del club de fans de Luna!"

"¡Ya puedes encontrar El Quisquilloso en tu lechuza habitual!"

"Contigo estoy en la Luna"

"Visita .hp "

"¡Me pido la Luna por Navidad!"

"Ésta es la cara oculta de la Luna" (la chapa incluía una fotografía móvil del trasero de Luna)

"No me llames Lunática, llámame Luna"

"Demente bien, gracias"

"No molestar: estoy durmiendo"

Pero la que más le sorprendió a Harry fue una que decía:

¡Chocho Chang las tiene postizas!

-¡Hey, Ron! -se dirigió Luna al pelirrojo, poco antes de descubrir la mano derecha de Hermione masajeando la nalga izquierda de Ron. -Mmmm… ¿quieres ser miembro? -le dijo, tendiéndole la chapa que en ese momento decía: "Luna necesita un Sol que la caliente". -Tu… amiga… también puede -pero a Hermione le ofreció una en la que se iban formando las palabras poco a poco:

"Mi…

Padre…

Es…

Un…

Famoso…

Editor…

J…

O…

D…

E…

T…

E…"

-Luna, ¿de qué va todo esto? -preguntó Harry, bastante desconcertado.

-¡Es mi auto-club de fans! ¿Te apuntas? Tres sickles una chapa. Con ella tendrás derecho a un ejemplar diario de El Quisquilloso, una lechuza con todos los avances del club, una foto especialmente firmada por mí y esta camiseta -sacó algo de la bolsa- en donde se puede leer parte de mi biografía y orígenes, por no hablar de las fotos que van apareciendo en ella.

-Ehm… bueno, dame una -aceptó Harry, intentado ser amable.

-¡Sonorus! - comentó Luna en ese momento apuntando hacia su garganta con su varita. -Atención, atención, la nueva sección de miembros VIP del Club de fans de Luna acaba de aumentar su lista: ¡tengo al niño que sobrevivió! Sed tan guays como Harry. Venid aquí a pedir el ingreso. Y recordad el lema del club: Las de Chocho Chang son postizas, las de Luna se alzan con naturalidad.

-Toma, creo que ésta es la que mejor te va a ti- le dijo Luna a Harry, tendiéndole la chapa donde aparecía el mensaje permanente de "¡Chocho Chang las tiene postizas!"

-¿Pero qué demonios está pasando aquí?

McGonagall se acababa de acercar hacia donde estaba la multitud.

-¡Vamos, dispérsense! ¿Qué despelote es éste? ¡Vuelvan de inmediato a sus clases! ¡Señorita Lovegood, haga el favor de explicarme qué es todo esto!

La presencia de McGonagall hizo que mucha gente continuara su camino hacia sus clases. Ginny Weasley, que acababa de salir de Pociones, se unió a sus tres amigos cuando los vio allí:

-¿Qué ha pasado? -le preguntó la pelirroja a Ron.

-Nada… A Luna le ha dado un ligero ataque de egocentrismo y se ha montado su propio club de fans -contestó Harry, consciente de que Ron estaba demasiado embobado en aquel momento, recibiendo las nalgadas de Hermione.

Empezaba a ser habitual que la gente los viera en aquella posición y pocos dijeran algo. Esa reacción de la gente a Hermione le molestaba bastante, pero Ron no parecía dar señas de que le fastidiara en absoluto.

-Qué lástima -comentó Ginny- yo le hubiera comprado una chapa.

-Pues toma, ya tienes una -le dijo Harry, acercándose a ella para ponerle la chapa en la solapa de su túnica.

La cercanía de sus dos cuerpos estaba poniendo muy nerviosa a Ginny. El muchacho se aproximó con suma delicadeza y con un movimiento bastante sensual prendió la chapa en su túnica. Luego alzó sus ojos verdes para que éstos se encontraran con los de Ginny.

Entonces la pelirroja ya no pudo resistirlo más. Se quedó mirando los ojos de quien había sido su amor platónico durante todos esos años y decidió tirarse a la piscina. La pequeña de los Weasley se abalanzó sobre Harry, tomó su rostro entre susmanos y le plantó un beso rápido en los labios para luego salir corriendo mientras decía:

-¡Lo siento!

Hermione, que era consciente de lo que había pasado, ahora estaba sonriendo delante de un Harry embobado que no sabía cómo reaccionar ni qué decir.

-Bueno, amigo, no es que me emocione que andes besando por ahí a mi hermana. Pero tengo que reconocer que Fred y George han elegido al candidato perfecto para esa prueba- dijo Ron, un poco amargado por el hecho de no poder frenar el desarrollo adolescente de su hermana. -¿Tú qué opinas, Hermione?- le preguntó.

-Creo que Ginny es muy lista…-comentó con cara misteriosa, aunque antes de que Ron pudiera objetar algo emplazó a sus amigos para que siguieran su camino hacia la clase de Pociones. -Vamos, Harry, ¡reacciona!

-¡Siéntense!

Severus Snape acababa de hacer su entrada en las mazmorras.

-Esto va a ser divertido -le susurró Ron a Harry, mientras Hermione hacía todo lo posible por ocultarse tras el libro de Pociones.

Los estudiantes hicieron caso a las órdenes de Snape y todos ocuparon sus asientos rápidamente. El profesor de Pociones hizo lo debido, caminó entre las filas, con su capa surcando el viento cual Adonis tenebroso. Severus se colocó detrás de su mesa, como siempre, y encaró a la clase.

En la última fila estaban sentados Ron, Harry, Neville y Hermione. La muchacha de Gryffindor todavía tenía su rostro parapetado tras su libro, aunque llegados a este punto decidió bajar el tomo lentamente y fue asomando sus ojos por encima del libro para descubrir lo que estaba pasando más allá de sus hojas. Snape tenía los ojos fijos en ella. De pronto sucedió algo muy extraño:

-Oye… ¿estoy alucinando o te acaba de guiñar un ojo Snape? -le susurró Ron a Hermione.

La muchacha, que se había puesto sumamente colorada, retomó su hábito de ocultarse tras el libro. El resto de la clase estaba mirando hacia ese punto.

Entonces Neville, envalentonado y pensando que el gesto cariñoso había sido dirigido hacia él… le devolvió el guiño a Snape. Y en ese preciso momento, como si una fuerza maligna lo hubiera poseído, el muchacho de Gryffindor se levantó escopetado, cruzó el pasillo a zancadas, pegó un salto, voló sobre cuatro mesas (sin importarle lo más mínimo que su amado Trevor hubiera salido disparado de su bolsillo y hubiera ido a parar al pechugón de Parvati Patil) y finalmente se deslizó en plancha por los primeros pupitres donde estaban sentados los Slytherin y al grito de

"¡ERES MÍO!"

aterrizó sobre el cuerpo de Snape, tumbando al profesor de Pociones en el suelo.

Los Slytherin, creyendo que se trataba de un atentado perpetrado contra su profesor, alzaron sus varitas y se pusieron en guardia al unísono.

Abuelita:

Hago esto porque me siento obligado, aunque confío en que lo que voy a decir no cambie mucho tu concepción sobre mí ¡Sigo siendo tu nietecito de siempre!

De todos modos, antes de que Dumbledore se ponga en contacto contigo para contarte lo que ha pasado, prefiero decírtelo yo: ….acabo de besar a mi profesor de Pociones... Sí, Snape, al que le tenía tanto miedo. Pero es que ahora ha cambiado, abuela, y hoy hasta me ha guiñado un ojo. Así que no he podido contenerme más, he saltado sobre él y le he plantado un beso en los morros. Por poco no lo consigo porque un mechón de pelo grasiento se interponía entre nosotros, pero al final fue sólo cuestión de despegarlo y nuestro amor se ha impuesto. Además, ha sido muy sencillo contener la respiración para no notar su podredumbre bucal.

Es que, abuelita, cuando me imaginé a Severus con tus ropas para conjurar el hechizo contra los Bogarts, mi concepción sobre él cambió… ahora lo veo como una persona muy tierna, muy familiar.

Por favor, no te enfades conmigo y no agites tu bolso porque sé que siempre haces eso cuando estás enfadada.

¡Ah! Otra cosa: mándame una recordadora para que pueda acordarme de hacer esto cada semana… Soy tan feliz…

Tu pastelito,

Neville

-Bueno, ¿entonces qué pasa contigo? -le preguntó Ron a su amigo, cuando ya había finalizado la clase de Pociones.

-¿Qué quieres decir? -respondió Harry haciéndose el despistado, aunque sabía perfectamente a qué se refería Ron.

-Pues que llevo toda la mañana viendo cómo la gente se está volviendo loca, pero tú todavía no has tenido que hacer…

Ron no pudo acabar la frase. En ese momento Hedwig, que se había colado por uno de los patios que daban al interior del castillo, había hecho su aparición, portando en su pico un pergamino que a todos les resultaba familiar. Harry dejó que la lechuza se posara en su antebrazo y cuando estaba recogiendo el pergamino que Fred y George le acababan de enviar se dirigió a su amigo y le dijo: -¿Te referías a esto?

Entonces Ron, comprendiendo que ésa era la respuesta a todas sus dudas, prolongó su silencio y se quedó expectante para ver la reacción que tendría Harry después de haber leído la carta.

Pero al acabar de leer, Harry Potter simplemente suspiró hondo, volvió a enrollar el pergamino y con una actitud impasible les preguntó a sus amigos:

-¿Ya es la hora de comer?

Grimauld Place. 12:30 de la mañana

Estimado director:

Algo muy extraño está ocurriendo en el castillo.

A continuación le relataré los hechos que se han producido esta mañana:

Se rumorea que Hermione Granger le ha tocado el culo a Snape. Luego se la ha visto manoseando a Ronald Weasley por los pasillos. No he podido confirmar lo primero, ni lo segundo. Los P.I.E.S (Patrulla Interna de Enanos Secretos) lo estamos investigando.

Umbridge ha echado de clase a nuestro… simpático muchacho de Slytherin, Draco Malfoy. Por lo visto éste no ha sido capaz de contener su lengua y le ha dicho a Umbridge unas cuantas verdades incontestables ¡Bien por la rana del Ministerio!

La señorita Granger también ha sido echada de clase debido a un arranque de lujuria descargado sobre las nalgas del rubio ¡Esa arpía del Ministerio!

McGonagall ha desmantelado una peligrosa red secreta: acaba de pillar a Luna Lovegood en un intento de montar su propio club de fans. Por desgracia, Cho Chang confiscó una chapa de este club y le ha declarado la guerra a la señorita Lunáti (tachón) Lovegood por una desagradable mención a los pechos de la señorita Chang. Personalmente no creo que sean postizos. Estoy seguro de que la señorita Chang gasta una buena talla, aunque desde aquí abajo todo se ve increíblemente grande y no puedo ser objetivo... Ya me despejará usted la duda si sus lentes de culo de vaso se lo permiten. Como las dos son estudiantes de Ravenclaw, me temo que tendré que luchar yo sólo contra la tempestad.

Asimismo, me han informado de que Neville Longbottom salió volando en medio de la clase de Pociones y aterrizó sobre Severus (parece una exageración, pero se lo cuento como ha acontecido). Se ve que no llegaron a las manos. El muchacho sólo le ha dado un beso. Severus lleva haciendo gárgaras desde entonces. Se ha encerrado en uno de los servicios del profesorado y hemos tenido que mandar ya a cuatro elfos domésticos a comprar más pasta de dientes. Creo que anda un poco deprimido por los últimos acontecimientos, aunque gracias a tanto lavado he de decir que al poner la cabeza debajo del grifo a nuestro profesor le ha quedado una melena increíblemente sedosa.

Ahora la señora Longbottom está de camino. Vendrá para mantener una… charla familiar con el señor Longbottom.

La única buena noticia es que por fin la pequeña Weasley se ha decidido a besar al niño que sobrevivió. Tampoco he sido capaz de verificar esto, pero hemos tenido que auxiliar a la Señora Gorda porque se estaba asfixiando con una pancarta que le había puesto encima algún estudiante de Gryffindor. En ella se puede leer: "Ginny y Harry ¡Ya era hora!"¿No le parece sospechoso? Sólo espero que ese mensaje no haga referencia a temas sexuales ¿No cree usted que aún son muy jóvenes para eso? Y si lo han hecho…¿dónde ha sido? ¡Tenemos todos los armarios encantados con fermaportas!

¿Qué hacemos?

La situación es insostenible. Algunos alumnos de primero han empezado a tocar el culo a sus profesores porque piensan que es una muestra de cortesía.

¡Sus hormonas están descontroladas!

Flitwick

Antes de la comida, los pasillos de Hogwarts se habían vuelto un caldero donde se cocían los cotilleos más diversos:

-…Sí y Hannah está con Susan Bones y me han dicho que Snape anda flirteando con Neville Longbottom…-le comentaba un chico Ravenclaw de segundo año a una Gryffindor de primero.

-…Me han dicho que Draco Malfoy le ha regalado una chaqueta a Umbridge…

-….Snape lleva una hora lavándose los dientes, Neville ha sufrido un shock traumático y ahora está en la enfermería, aunque su abuela ha conseguido reanimarlo a golpes. Parece ser que no le ha gustado mucho que Neville esté enamorado de Snape…

Pero lo mejor de todo fue el efecto en cadena que se formó en torno al caso Hermione:

-Adivina qué me han contado: ¡Hermione Granger le ha tocado el culo a Snape! -le comentó Parvati a su hermana Padma, con tan mala suerte que un chico del equipo de quidditch de Hufflepuff lo oyó.

A partir de ahí comenzó una cadena incansable de versiones:

1.…y entonces Granger le dio un masaje a las nalgas de Snape…

2. ¡Me han dicho que Hermione Granger tiene agarrado por las… a Snape!

3. Cotilleo, cotilleo: Hermione Granger, la amiga de Potter, está saliendo con Snape

4…Y se acostaron anoche… sí, qué fuerte, ¿te lo puedes creer? ¡Con Snape!

La profesora McGonagall, que acababa de terminar su última clase de la mañana, estaba cerrando la puerta de su despacho cuando dos chicas pasaron por su lado susurrando algo que llamó su atención:

-Oye, ¿Tú crees que es cierto eso de que Hermione Granger está embarazada de Snape?

-Yo creo que sí. Me han dicho que Snape le ha guiñado un ojo hoy en clase -dijo la otra.

Minerva McGonagall, sobrepasada por la información que acababa de escuchar, volvió a abrir la puerta de su oficina y al entrar se quedó pegada contra ella, meditando qué debía hacer.

Al director de la casa Slytherin:

Tienes un problema muy severus. Fuentes muy fiables me han dicho lo que te traes entre manos con una de mis alumnas. Si no moderas tu comportamiento me veré obligada a llamar al Ministerio de Magia. Dumbledore ya lo sabe y dice que por ahora se lo vamos a ocultar a Umbridge.

Madam Pomfrey ya lo tiene todo solucionado para… abortar la situación.

¿Pero es que no puedes guardar tu… varita ni un ratito?

Minerva

Querida amante de las plantas:

Bandera blanca. Voto por la paz entre nuestras casas ¡Nos la han pegado! Resulta que ni tú ni yo somos las más deseadas ¡Ese cura remilgado se nos ha adelantado y hasta ha marcado gol!

¿Pero qué le verán? ¡Si su cabeza resbala tanto que en ella se podrían celebrar los Juegos Olímpicos de Invierno!

Minerva

Min:

Perdona por lo de Cat Woman. También lo siento por lo de tu colección de arrugas. En realidad pienso que te dan un toque muy sexy y maduro. No serías tan entrañable sin esas dunas faciales. Aunque tengo una cremita que… bueno, si quieres te la paso…

Ya he oído la noticia.

¿Qué crees que será? ¿Mago o bruja? ¡Realmente es entrañable esta comunión entre las casas de Slytherin y Gryffindor! ¿No crees?

Acepto la paz, pero te sigo ganando. Ya te enterarás cuando quede con mi admirador secreto. Me llama lechuguita, ¿a que es tierno? No sé…¿Crees que será de los que tienen pepino o pepinillo? Él se hace llamar verde brócoli ¿Puede que eso encierre un doble sentido? ¡Ah! Y es un amante de la herbología. Eso le da más puntos… ¡Es tan romántico!

Mona

P.D: ¿De qué juegos hablas? ¿Los olimpios esos se juegan aquí en Hogwarts?

Mona:

¡Me importa un cuerno que tu brócoli esté verde! Ya tendrás tiempo de calentarlo en otro momento ¡Y ni comunión de las casas ni nada! ¡Éste es un asunto de suma importancia! Tenemos una menor que está embarazada y no ha sido por arte de magia, créeme. Todo es culpa de nuestro potion-lover, que nunca sabe dónde mete la varita.

¿Qué crema dices que tienes? Si la has vuelto a hacer con Mandrágora déjalo, no funciona.

Minerva

P.D: olvídalo…

Media ahora más tarde, en un lugar muy muy remoto de Hogwarts, un ente, apenas una persona, acababa de recibir una lechuza. Con sus manos decrépitas, Voldemort abrió el mensaje y siseando algo comenzó a leer aquellas líneas:

Mensaje en clave para "Darth Vader":

Señor, ha ocurrido lo que esperábamos y ya no soy un enviado seguro aquí.

Debido a mis encantos naturales vamos a tener que abortar en la misión "Guerra de las Magias" . Repito: necesito un aborto en la misión "Guerra de las Magias" .

Le informaré de la situación, aunque será la última vez que lo haga por carta, ya que nada es seguro en estos momentos:

"Luke Skywalker" sigue en su lugar, aunque ahora hace cosas muy extrañas como ir besando a pelirrojas por los pasillos, ya me entiende usted.

Se dice que la "Princesa Leia" está preñada. Creo que la noticia no ha sido bien recibida por "Han Solo", que está más solo que nunca…

La que espera un hijo ha dicho que es mío, señor, pero prometo que a mí sólo me tocó el culo. Y, bueno… ciertos alumnos afectados-por-la-tendencia-que-no-debe-ser-nombrada también me han acosado y en mi propia clase.

"Obi- Wan Kenobi" está como siempre. Tengo la certeza de que se encuentra oculto en el cuartel secreto de la Orden de Félix. Yo creo que esto es una estrategia suya para desequilibrar nuestras fuerzas.

Espero una contestación pronto.

No aguanto esta tensión sexual a la que me están sometiendo.

¡Que la fuerza del mal nos acompañe!

Firmado,

R2-D2

Saludos a C-3PO

-¡Lucius! -bramó Voldemort desde el otro lado de la sala.

El mortífago llegó corriendo adonde se encontraba su amo, agachó la cabeza y se quedó a la espera hasta que éste habló de nuevo:

-Snape te envía recuerdos…